La Gran Vía ha sido siempre muy dinámica, se ejemplifica en la corta vida de algunos de sus edificios.
Desde su origen como reforma interior, la Gran Vía rompió áreas urbanas consolidadas, e hizo desaparecer tejidos y edificios singulares, como por ejemplo el Mercado de los Mostenses, la pequeña iglesia de las Niñas de Leganés, la Casa del Cura, la residencia de los Jesuitas...
Este fenómeno de desaparición de arquitecturas también afectó a la propia obra nueva de la Gran vía, que vio como pasados los años terminaba con algunas de sus piezas emblemáticas: el Teatro Fontalba, en su lugar un edificio de oficinas para el Banco Coca (1959) sustituido a su vez en la década de los 90 por un edificio fuera de lugar situado entre dos casas que le flanquean, que aumenta notablemente el volumen edificado y cambia la y la imagen de este edificio en la vía.
El cine Actualidades se sustituyó en los años 60 por el Banco Atlántico, y también los edificios Previsores del Porvenir fueron sustituidos por el banco Santander y las Cajas Rurales.
El Templete del metro de Antonio Palacios, icono de la modernidad metropolitana en la década de los 20 fue sustituido por la fuentecilla de la Red de San Luis.
El Edificio de Almacenes Paris quebró en 1933 pasando a ser de posesión española, en su reforma (1934 – 1935) perdió sus dos torres y su aspecto y configuración originales, ganó dos alturas más y se coronó el edificio con la estatua de la Unión y el Fénix.
El edificio Carrión continúa siendo un hotel.
El edificio Almacenes Rodríguez pasó a ser sede de Cajas Rurales y en la actualidad albergue los juzgados de lo Contencioso de la CAM.
El cine Gran Vía (1940-1946) ha sido reconvertido en hotel.
El edificio cine Pompeya (1947 –1949) es actualmente el hotel Senator.
En el edificio Metrópolis las plantas superiores estaban destinadas a viviendas de lujo, es actualmente poco accesible y su uso se destina a oficinas de la compañía.
La joyería Alexandre en la Red de San Luis, mantiene su continente, pero su contenido fue cambiado por una hamburguesería, sin embargo otros locales tuvieron peor suerte. La gran sala del Palacio de la Música, orgullo del Madrid de la década de los 20, se dividió en tres salas cinematográficas, que combinaban la actividad dramática con los negocios, pero hoy día se encuentra cerrado.
Con el paso del tiempo también han resultado afectados en gran medida el interior de los edificios y los locales comerciales, que eran parte importante de la Gran Vía.
4.2. DESARROLLO SOCIO-ECONÓMICO CONFORME A LA CIUDAD.
La vida madrileña ha estado durante el siglo pasado unida a la vida de la Gran Vía. Está ligada en su arte, en su música, en su arquitectura y en su espectáculo porque los profesionales y creadores de la vida cultural madrileña la han elegido como escenario, como inspiración o como pretexto para sus músicas para sus letras, para sus obras pictóricas o cinematográficas.
Cuando se construyó pasó a ser el mayor espacio social madrileño, se convirtió en lugar de paseos nocturnos y diurnos, los madrileños acudían a las salas de cine y teatro; pasó a ser referente de la comedia y de la vida en Madrid durante los treinta primeros años del siglo XX. Durante los años 20 y 30 destacaba por sus cines y teatros, por sus cafés y por sus bares, rebosantes de buen ambiente. Durante la Guerra Civil la gente la llamaba la “Avenida de los obuses” por la gran cantidad de proyectiles que llegaron a caer sobre ella.
Durante los años posteriores en “Chicote” se reunía lo mejor de la intelectualidad.
Durante las décadas 60 y 70 la Gran Vía se convierte en el corazón metropolitano en un Madrid en un vertiginoso desarrollo demográfico y urbanístico del cambio de algunas de sus piezas edificadas: (Fontalva, el Actualidades) para sustituirlas por otros edificios nuevos adaptados al nuevo escenario ciudadano.
Ya en la década de los 80 la Gran Vía es escogida en numerosas ocasiones como escenario para las obras más representativas de la famosa “movida madrileña”. Así tenemos pintores como Antonio López, cineastas como Pedro Almodóvar y otros más que hicieron de esta calle el pretexto sobre su arte.
Por estas mismas fechas, arquitectos políticos, urbanistas e historiadores empezaron a valorar la Gran Vía y se plantearon con mejor o peor acierto su recuperación.
En la actualidad la Gran Vía destaca por su activad hotelera y comercial y por los pocos cines y teatros que quedan en ella, en cuanto al uso residencial ya solo es del 13% de la superficie edificada; y el espacio destinado a oficinas está perdiendo protagonismo frente a otras ubicaciones como el eje Recoletos – Castellana y su prolongación. Algo que resulta un contrasentido es la escasa oferta de aparcamientos, para una vía con tanta actividad podría ser la causa por la que el área de negocios se esté desplazando a otras zonas de Madrid.
Su trayecto ofrece en un espacio multifuncional donde convergen establecimientos comerciales, servicios administrativos y viviendas, pese a que el número de residentes cada vez es menor y además destaca la gran presencia hotelera. Además hay que sumar el valor arquitectónico y patrimonial que supone un gran reclamo turístico.
En la actualidad la Gran Vía es motivo de polémica por la decisión del Ayuntamiento de dar a los peatones más espacio ampliando sus aceras a costa de suprimir dos carriles al tráfico privado. Para muchos críticos es una decisión precipitada estrangular el tráfico en una arteria tan importante sin antes estudiar el problema a fondo para ofrecer alternativas eficientes al tráfico rodado.
5. COMPARACIÓN PROYECTO DE VELASCO CON SALLABERRY Y OCTAVIO