NO MODIFICABLES MODIFICABLES RIESGO DUDOSO
A. E L A POYO S OCIAL
A.4. Funciones del Apoyo Social.
Si centramos nuestra visión del Apoyo Social desde el plano teórico, existe un fuerte consenso en que éste es un constructo multidimensional. Sin embargo, desde un punto de vista empírica, los distintos estudios realizados al respecto del AS se centran únicamente en uno o dos aspectos del mismo. Algo similar ocurre cuando se consideran las distintas funciones del AS. Así, desde el punto de vista teórico, se considera que las distintas funciones del AS pueden ser englobadas en 5 categorías generales (Cutrona & Rusell, 1990):
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1. Apoyo Emocional: permite al sujeto sentirse querido y protegido por los demás. Habilidades sociales del individuo para dirigirse a los otros buscando seguridad. 2. Integración social o apoyo de la red social: experiencia de sentirse parte
integrante de un grupo de intereses comunes.
3. Apoyo de estima: experiencia de sentirse querido y competente por los demás. La experiencia de sentirse aceptado y valorado por otra persona aumento la autoestima, variable esencial para iniciar y mantener las relaciones sociales. 4. Apoyo tangible: se centra en la ayuda instrumental.
5. Apoyo informacional: se refiere al ofrecimiento de consejos o instrucciones por parte de los demás para resolver algún problema.
Existen un gran número de taxonomías al respecto de las funciones del AS, que por lo general no se centran en todas las posibles funciones, o las denominan de forma distinta. En la siguiente tabla se muestran distintas taxonomías que fueron recogidas por Vaux (1992).
Tabla 3: Funciones del Apoyo Social según distintos autores.
Autores Funciones del Apoyo Social
Lin Función Instrumental Función Expresiva
Pattison Función Instrumental Función Afectiva
Weiss Integración Social Guía Apego Afirmación de la valía Integración Social
Cobb Amor Estima Pertenencia
House Instrumental Información (ambiente) Emocional Información (auto- evaluación)
Wills Instrumental Motivacional Estima
Comparació n Social
164 Caplan Ayuda concreta Servicio práctico Resolución problemas Consejo emocional Feedback Descanso y recuperación Foa Bienes Servicio Información Amor Estatus
Tolsdorf Apoyo Tangible Consejo
Apoyo intangible
Feedback
Hirsch Apoyo Tangible Guía cognitiva
Apoyo emocional
Refuerzo social
Socialización
Gottilieb Resolución de Problemas
Sustento emocional Barrera Ayuda material Ayuda conductual Guía Interacción emocional Feedback Interacción social positiva Vaux Ayuda financiera Ayuda práctica Consejo Guía Apoyo emocional
Fuente: Vaux, A. (1992) Assessment and analysis. In H.O.F. Veiel & U. Baumann (Eds.) The meaning and measurement of social support. New York, Hemisphere pp.157.
Por su parte, Nan Lin (1986) resume las diferentes funciones del apoyo social en dos grandes dimensiones:
1. Funciones instrumentales: se refieren a las actividades que el individuo realiza para lograr determinados fines (por ejemplo, buscar empleo, buscar a alguna persona, etc.)
2. Funciones expresivas: se refieres a las actividades realizadas por el individuo, cuyo fin reside en las actividades mismas (por ejemplo, compartir problemas emocionales, intercambiar experiencias vitales, etc.)
En un plano teórico es muy común hablar de la dimensión funcional social, refiriéndose a cómo esta variable puede ejercer distintos efectos en el bienestar físico y/o psicológico del individuo. Sin embargo, en un plano empírico – experimental, los
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resultados no son tan concluyentes. Múltiples estudios empíricos señalan que existe una gran correlación entre las diversas medidas que rastrean distintas funciones del apoyo social. Por tanto, sería más pertinente hablar de un factor general, en vez de señalar la existencia de diferentes factores específicos. La mayoría de escalas que diferencian entre las distintas funciones del apoyo social están midiendo realmente apoyo emocional, aunque en ocasiones puede diferenciarse una subescala de apoyo tangible (House & Kahn, 1985; K. Orth-Gomer & Únden, 1987; B. R. Sarason et al., 1987; Stokes, 1983). A pesar de los argumentos de algunos autores (Brookings & Bolton, 1988), en los que se defiende que si se tiene en cuenta únicamente un factor general para medir apoyo social, se pierde información muy relevante, resulta imposible constatar empíricamente dicha información, puesto que se observa que las distintas subescalas obtenidas se encuentran significativamente relacionadas entre sí (B. R. Sarason & Sarason, 1994).
De todos modos, la falta de evidencia para esclarecer las distintas funciones del apoyo social no implica que haya que desestimar los aspectos funcionales del mismo. En este sentido, se considera que el concepto de “función” puede tomar una acepción más amplia a la propuesta por los anteriores autores nombrados, de tal modo que, cuando mencionamos el aspecto funcional del apoyo social, estamos haciendo hincapié en la necesidad de que éste, para que sea considerado como tal, debe tener alguna función, es decir, debe mantener algún tipo de relación con el bienestar físico y psicológico del individuo. En realidad, estamos argumentando que, para que el apoyo social pueda ser considerado como tal, tiene que ser efectivo (Cohen & Wills, 1985; Weiss, 1974).
Cutrona y Russel (1990) indican que la efectividad del apoyo social no es consistente en los distintos momentos ni en las distintas situaciones. Por un lado, un determinado apoyo social no tiene por qué ser efectivo en todas las etapas del ciclo vital
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del individuo; puede ocurrir que su efectividad dependa de la etapa del desarrollo en la que se encuentre el individuo. Por otro lado, un mismo apoyo social no tiene por qué ser efectivo en todas las situaciones a las que se enfrenta el individuo; esto es, la efectividad del apoyo social va a depender de las características particulares de la situación. En este orden de cosas, Cohen y Wills (1985) consideran que el efecto amortiguador del apoyo social va a depender fundamentalmente de dos aspectos. En primer lugar, la efectividad del apoyo social depende de la necesidad generada en el individuo al enfrentarse a un estresor determinado. En segundo lugar, la efectividad depende también de las características del apoyo social percibido o proporcionado. Ambas consideraciones indican que la funcionalidad del apoyo social radica en su efectividad. Es decir, desde esta perspectiva, sólo podremos hablar de apoyo social cuando éste cubra las necesidades de un individuo en un momento dado. Se considera que la función esencial del apoyo social radica en el hecho de que el individuo se perciba a sí mismo como un ser querido y protegido por otros. Estos sentimientos provocarán un aumento de la percepción de autoeficacia, una disminución de la percepción de amenaza y un aumento del repertorio de los recursos de afrontamiento, que, en última instancia, permitirá un mejor afrontamiento de las situaciones (I. G. Sarason, Sarason, & Shearin, 1986).