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LAS FUNCIONES DE INTERFASE CON LA VIDA COTIDIANA Y PROFESIONAL

(a) Función de integración de conocimientos: Esta función

es esencial y viene a complementar la del desarrollo de capacidades y de competencias.

Se trata de emplear los logros en un doble proceso:(a) integración disciplinaria: conexión de los saberes y de los saber-hacer que están en la fase inicial y en la fase final en el seno de una misma disciplina. (b) integración interdisciplinaria: combinación de las capacidades y de las competencias adquiridas a través de diversas disci- plinas. Igualmente, el texto escolar, por ejemplo, en el marco de un curso de ciencias sociales que considere la educación cívica, puede sugerir a los alumnos que ha- gan una búsqueda sobre el código de transporte- Estos buscaran el significado de los diferentes signos en las vías, en función de su forma (peligro, prohibición, obliga- ción....), luego realizaran carteleras (reales o imaginarias) para traducir el reglamento de la escuela. Tal actividad permite integrar las capacidades y las competencias propias de las matemáticas (formas geométricas), de los

trabajos manuales, de la seguridad en las carreteras, de la educación cívica.

Sin embargo, se debe prestar atención a la trampa de “atiborrar” de actividades los libros de texto. No porque se yuxtapongan de manera más o menos artificial dife- rentes disciplinas en el seno de una misma actividad se desarrolla una verdadera integración interdisciplinaria. Este doble proceso podrá realizarse por el desarrollo de situaciones de integración. Es decir situaciones complejas compuestas de una parte de informaciones esenciales para su resolución, que ponen en juego los aprendizajes anteriores.

(b) Función de referencia: Un texto escolar puede

ser considerado como una herramienta a la cual el alumno se remite para encontrar una información precisa y exacta sobre hechos históricos, datos de los acontecimientos (consultar documentos e imágenes de la época), parámetros para escribir peticiones que signifiquen el ejercicio de la ciuda- danía (consultar la constitución), la explicación de un fenómeno climático (consultar mapas, tablas, gráficos, atlas, informes específicos). Esta función, según Gerard (1996), se consolida cada vez más por los diseñadores de textos escolares, no solamente en el nivel secundario donde algunos textos están compuestos casi exclusivamente compuestos de diversos documentos, sino también en las últimas clases o grados de la enseñanza primaria.

Para los países en los cuales el acceso a la infor- mación científica es difícil, esta función es muy importante: el texto escolar es a menudo la única fuente escrita de información. En otros países, don- de la información es invasora y donde hay a veces exceso de textos escolares, la función de referencia permanece esencial, pero puede tener un estatus

diferente. El texto escolar puede no ser más que una obra de referencia entre otras, y perder su posi- ción de libro único. En este contexto de “pedagogía de la biblioteca”, el texto escolar lejos de perder interés- puede jugar un rol de marco de referencia permitiendo en interacción con otros marcos que el alumno construya puntos de referencia estables y bien ancladas.

Según Frydman y Jambe (1983), los textos esco- lares que buscan la función de referencia deberían además ser herramientas de educación en la for- mación de un referencial. Estos textos comprenden entonces tres partes:

(a) una manera de uso que incluye una descripción de la organización del texto, las precisiones sobre la naturaleza del contenido, los consejos para una búsqueda rápida y eficaz, las consideraciones sobre la presentación del contenido, las explicaciones sobre las abreviaturas y los signos empleados, una tabla de materias y un índice;

(b) la materia misma o la información, bajo la forma de texto continuo, las tablas, los gráficos, las informaciones clasifi- cadas por orden alfabético, la remisión a otras obras; (c) los cuestionarios que permiten al alumno desarrollar sus

capacidades de búsqueda y de procesar la información. Estos cuestionarios comenzarían por las preguntas des- tinadas a familiarizar al alumno con sus herramientas: preguntas sobre la presentación y el contenido de la obra, sobre el uso del índice, sobre los signos de abreviación, etc. Diferentes niveles de dificultad de búsqueda serian luego propuestos, si la pregunta contiene de manera explicita o no el detonador de la búsqueda, si ella necesita una o varias consultas, si exige un tratamiento más o menos complejo de la información.

El futuro del texto escolar reside probablemente en la concepción de tales obras que harían al alumno dueño de su aprendizaje y confiaría al docente un papel de guía antes que de sabio. Se encuentra por lo demás cada vez más obras de este tipo, como por ejemplo un texto escolar de geografía para la enseñanza primaria que presenta un conjunto de documen- tos y de informaciones, el trabajo didáctico consiste entonces para el alumno –ayudado por el docente- en extraer, según las necesidades y el nivel de los alumnos, los elementos que son necesarios para aprehender una situación. Estos textos escolares son los más abiertos posibles, es decir que ellos son concebidos como un soporte para completar o utilizar de manera diferente según los contextos específicos. Tales textos escolares proponen situaciones que exigen al alumno o al do- cente aportar un cierto número de elementos para resolverlas. Suscitan la búsqueda y utilización de referencias. Este tipo de texto escolar no se usa de manera lineal, de la primera a la última página. Su concepción permite recurrir a una u otra de sus partes en función de las necesidades. Estos textos escolares son más puntos de partida que puntos de llegada para Gerard, (1996)

La emergencia masiva en el mundo educativo de las NTIC –las nuevas tecnologías de la información y de la comu- nicación- marcha en el mismo sentido. Ya sea a partir de un soporte multimedia, como un CD-Rom por ejemplo, o a partir de la red Internet, una nueva manera de aprender consiste en utilizar la masa de informaciones disponibles así como las posibilidades de tratamiento del análisis de estas para poder resolver ciertas situaciones y del mismo modo aprender a la vez de los contenidos y de los métodos. Las actividades de búsqueda de información evolucionan fuertemente en un universo multimedia. Para dar un ejemplo, la búsqueda de un lugar geográfico tiende cada vez más a no hacerse a partir de un índice de lugares, dando la página del mapa geográfico en el atlas al igual que las coordenadas horizontales y verticales. Basta a menudo hoy en día escribir el nombre del lugar, incluso de manera aproximativa, para llegar a una pantalla sobre la

cual el lugar buscado parpadea, y donde basta el “zoom” para hacer variar la escala del mapa.

Se aprecia que la información de referencia se presenta cada vez más bajo otra forma: para encontrar la hora de salida de un autobús o de un vuelo para abordar, se consulta en In- ternet el nombre de los sitios de salida y de llegada así como la hora deseada, y el computador propone inmediatamente las diferentes posibilidades, las correspondencias, los precios, los riesgos de retardo, etc.