En agosto de 1953, se promulgó la Ley de Reforma Agraria que contemplaba entre otras disposiciones el respeto a las propiedades industrializadas.
En esa época me encontraba en Lima, en calidad de exiliado por haberme opuesto a que los oficiales del ejército se convirtieron en miembros de una célula política del partido gobernante. A esta ciudad llegó mi padre de retorno de un largo tratamiento médico al que había estado sometido en Estados Unidos.
A raíz de la promulgación del Decreto de la Reforma Agraria, lo analizamos y él tuvo la impresión de que la Ley de Reforma Agraria no afectaría mayormente las propiedades de Pillapi y que más bien podía ayudar a completar los planes de modernización que él había iniciado, tanto en el orden industrial, económico como social.
La impresión que yo tenía, sin embargo, era diferente. Aún antes de la promulgación de la Ley de la Reforma Agraria se cometieron desmanes en algunas zonas, mediante la invasión a propiedades agrícolas por campesinos aleccionados por agitadores Políticos que provenían de pueblos vecinos que se apropiaron de las casas de hacienda, de enseres agrícolas, de maquinaria, de ganado y "carnearon" los sementales de reproducción.
En vista de estos hechos y del análisis que hice sobre la profundidad ideológica de la revolución, que pretendía borrar en su fase inicial el pasado, en forma similar a lo sucedido en revoluciones como la rusa y mexicana, señalé a mi padre que no obstante la Ley de Reforma Agraria estaba orientada a respetar propiedades industrializadas, los hechos iban a ser muy diferentes, le sugerí que debido a esa situación lo que convenía era donar la tierra a los campesinos, obteniendo la garantía de poder vender el ganado lanar, vacuno y la maquinaria para hacer frente a los gastos médicos, cada vez mayores que requería su salud.
Mi padre me hizo notar que yo, como heredero, era él que debía decidir lo que correspondía realizar, tratando de salvar sin embargo, los avances en el desarrollo agrícola que se habían logrado a través de varias décadas de trabajo.
En esa época se inició un programa de Naciones Unidas en Ecuador, Perú y Bolivia para lograr la incorporación del campesinado a la vida social y económica en estos tres países.
El programa bajo los auspicios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) estaba dirigido por don Enrique Sánchez de Lazada. El mantenía relaciones estrechas con el Dr. Hernán Siles al que le participó del interés que teníamos de donar todas las propiedades, inclusive aquellas que se tenía en la región de Mapiri para establecer una Fundación, con la condición de poder vender la maquinaria y el ganado.
Don Enrique Sánchez de Lazada amigo _de familia, tomó contacto oficial con el Vice Presidente Siles y con el Dr. Ñuflo Chávez, Ministro de Asuntos Campesinos y se acordó aceptar la donación de las tierras con títulos perfectamente legales para crear una Fundación con el auspicio de Naciones Unidas.
En vista de que la Hacienda Pillapi aún tenía como propietaria a la hermana de mi madre doña Sara viuda de Gutiérrez y mi prima hermana doña Elena de Stuart, mi padre tomó contacto con ellas y las convenció para donar todas las tierras y crear la fundación propuesta.
Fundación para el Progreso de las Poblaciones Andinas fue establecida de acuerdo a disposiciones que están transcritas en el Testimonio del Acta de fecha 14 de febrero de 1954, inscrito en la Notaria de Primera Clase del Dr. Hugo Aranda, que en sus partes principales establece:
"La señora Raquel Goytia de Sanjinés con la autorización de su esposo Gral. Julio Sanjinés B. y la señora Sara Goytia vda. de Gutiérrez como un acto voluntario de liberalidad en beneficio social y agrícola, cederán a los campesinos en calidad de donación puramente gratuita las propiedades rústicas que, por sucesión hereditaria de sus padres, señor Benedicto Goytia y señora Juana B. vda. de Goytia poseen en los cantones Taraco, Tiahuanacu y Guaqui de la provincia Ingavi del departamento de La Paz, que son: Calacala, Pequeri, Umamarca, Iruni, Pituta y Sayanas de Sullcata, integrante Rosa Pata, Chivo y Chambi, además de cincuenta por ciento del derecho de propiedad que le corresponde en las tierras de Mapiri. “Asimismo, acordaron junto con la señora Elena Muñoz Goytia de Stuart crear la Fundación Andina para el Progreso de las Poblaciones Andinas aportando la hacienda Pillapi como capita4 incluso mil quinientas cabezas de ganado lanar; cuarenta y un cabezas de ganado vacuno, treinta cabezas de ganado porcino, un tractor, dos aeromotores, cañerías existentes y las herramientas necesarias así como el derecho y uso de las instalaciones de la hacienda incluso sus muebles por un término de diez años renovables".
"Esta donación lile aceptada por el Directorio de la Fundación que fue establecida siendo el Dr: Hernán Siles Zuazo el Presidente y Ñuflo de Chávez Ortiz y Enrique Sánchez de Lozada Directores, habiéndose nombrado a William H. Dillingham, "Presentando a Naciones Unidas, como Director Ejecutivo".
La finalidad de la Fundación de acuerdo a la sugerencia de mi padre, era mantener el germen de una unidad de producción con ganado seleccionado, maquinaria agrícola adecuada, fábrica de mantequilla y de quesos en instalaciones apropiadas para que el esfuerzo de dos generaciones no desapareciera y al contrario sirvieran como modelo y estímulo para el
mejoramiento de los propios campesinos con la orientación técnica necesaria para que estos pudieran ser dueños de su propio destino.
Lamentablemente la fundación solamente existió mientras Naciones Unidas le dio soporte económico, no obstante tener todos los medios para poder generar ingresos y convertirse en un ejemplo de producción y enseñanza.
La política demagógica imperante, propia de la etapa revolucionaria, desechó toda participación privada, que era la que podía haber dado sustento a una orientación técnica y económica, ocasionando la destrucción de las propiedades y de la maquinaria, y dispersó el ganado mejorado existente, impidiendo su venta y desapareciendo con ello, toda la experiencia acumulada en cincuenta años para lograr una adecuada producción agrícola y ganadera en la zona altiplánica.
Hoy Pillapi que a mediados de la década del 50 era un ejemplo de progreso, innovación y desarrollo se ha convertido en una ruina con una arboleda y edificaciones que día a día van desapareciendo.
He querido recalcar la iniciativa que mi padre tuvo para establecer una Fundación que sirviera de estímulo y de ejemplo para un desarrollo moderno en el Altiplano, convirtiendo al campesino en un verdadero socio, en forma práctica y efectiva, anticipándonos en cincuenta años, lo que hoy en Bolivia algunas Organizaciones No Gubernamentales pretende realizar.
BIBLIOGRAFIA PRINCIPAL
1. Hoja de Servicio de General de División Julio Sanjinés, proporcionado por el Departamento Histórico del Ejército
2. Certificados de Estudio del Ejército Argentino 3. Certificados de Estudio del Ejército Alemán
4. Historia del Ejército de Bolivia, Coronel Julio Díaz Arguedas 5. Fastos Militares Coronel Julio Díaz Arguedas
6. La Guerra del Chaco, Coronel Jorge Antezana
7. Retoma de Platanillos Arsenio Minoya Solar, Diario 22/X/1989 8. Sombras y Refulgencias del Pasado, General Elías Belmonte
9. Breve Reseña Histórica del General Julio Sanjinés, Carlos Gustavo Otero 10. Correspondencia entre la Legación del Bolivia en Alemania y el Ministerio
de Relaciones Exteriores
11. Historia del Regimiento Bolívar 2º. de Artillería 12. Historia del Regimiento Abaroa 1º. de Caballería 13. La Defensa de Villamontes, General Juan Lechín Suárez 14. Múltiples artículos del "El Diario, La Razón y Ultima Hora"
15. Correspondencia de la OIT (Organización Interamericano del Trabajo, Ginebra, 1954 Naciones Unidas, Lima 1955
16. La Fundación de Camiri, Profesor Rural Arnulfo Peña
© Rolando Diez de Medina, 2008 La Paz – Bolivia