• No se han encontrado resultados

Los fundamentos de Donald Winnicott en relación con el juego

In document Rol social del maestro-prospectivas (página 62-65)

Donald Winnicott, es un psicoanalista que es- tudia el juego en los niños. Para este autor, el

juego es “una experiencia siempre creadora, y es una experiencia en el continuo espacio- tiempo, una forma básica de vida” (1999). Los niños tienen gran capacidad para jugar y lo que caracteriza a un niño es el juego. Los ni- ños juegan por diversas razones: una, es que el juego le sirve para expresar la agresión, do- minar la ansiedad y para construir relaciones de grupo. Además el juego le permite al niño expresar su mundo interno e interactuar con el mundo externo.

Para Winnicott el juego tiene un vínculo con la creación. En este sentido, el juego es una activi- dad creadora. Pero para que el juego pueda rea- lizarse satisfactoriamente se requiere de un am- biente que lo favorezca, se requiere una relación de confianza. La confianza se construye a partir de la relación con la madre y posteriormente se amplía a otros adultos.

El espacio donde emerge el juego es el de la zona transicional. Es decir, cuando la madre empieza a retirarse del niño, este empieza un proceso de diferenciación del yo y el no yo y es aquí donde se ubica la zona transicional, como una tercera zona que no pertenece a su realidad interna, ni a su realidad externa. Dicho en otros términos, cuando se produce un distanciamiento entre el niño y la madre, es cuando se construye la zona transicional.

En este espacio el niño crea un sustituto que le sirve para calmar sus ansiedades y temores frente a la ausencia de la madre. A este sustituto, Winni- cott lo denomina objeto transicional. Este objeto le sirve al niño para dotar de vida a los objetos que crea. El objeto transicional puede ser el dedo pulgar, la mano, una frazada, un oso, un muñeco o cualquier otro objeto que le sirva al niño para compensar la ausencia de la madre.

El planteamiento fundamental de Winnicott, es que esta tercera zona se constituye como un es-

pacio potencial que se genera entre el individuo y el ambiente y que en los primeros años de vida del niño es el objeto. Esta zona es la que consti- tuye el espacio del juego y la creación.

En síntesis, como se ha observado a través de la presentación sobre el juego, existen relacio- nes complejas entre juego, desarrollo infantil y cultura. Estas complejidades le sirven al maes- tro para orientar su práctica pedagógica. ¿Cuál sería el rol del maestro en prácticas orien- tadas por el juego? Una acción fundamental del maestro en el caso del juego es la de animador. Esta acción exige que el maestro juegue, es de- cir, que no le produzca inseguridad el jugar, por el contrario que para él, esta sea una actividad que enriquece su vida cultural.

Para asumir el rol de animador, el maestro debe preparar las siguientes condiciones:

Crear un ambiente que propicie el juego.

Para esto, es necesario definir un espacio, un tiempo, un sentido y conseguir unos ma- teriales. Además es muy importante que el maestro siempre este presente.

Diseñar las posibilidades de juego. Aquí es importante que se configure un espacio que permita jugar. En esta dirección es conve- niente asignar un espacio para jugar en el patio de recreo, otro espacio puede ser el salón de clase, adecuado para tal fin, o si se prefiere se puede crear un salón de jue- gos, como aula especializada, otro espacio posible son los espacios abiertos, como un parque o un campo abierto, en los cuales los niños puedan jugar colectivamente.

Disponer los materiales para el juego. Los

materiales que sirven para animar el juego deben ser dispuestos de manera intencional, es decir, se debe pensar cuáles son los ma- teriales que facilitan el jugar, su textura, su tamaño, sus colores. Un aspecto importante es el de disponer materiales que favorezcan

la creación de los niños o por lo menos que provoquen su imaginación. Los materiales que se pueden seleccionar son juguetes, máscaras, colores, ropa variada para poder- se disfrazar, utensilios, marionetas, cuentos, música, entre otros.

Organización del tiempo de juego. Para la organización del tiempo, es importante considerar sí el juego que se pretende pro- piciar es un juego individual o es un juego colectivo. Lo básico es organizar el tiempo de acuerdo con la intención establecida. Preparadas las condiciones, el maestro debe asumir el rol de animador. Para lograr un buen desempeño como animador es importante te- ner en cuenta:

Unas herramientas teóricas para poder leer las expresiones de los niños y para poder orientarlas cuando sea necesario.

La creación de unas relaciones de confian- za que propicien un ambiente confiable y seguro, que le permitan al niño jugar con tranquilidad.

El uso de una escucha atenta que permita entablar una buena conversación.

Las soluciones no se pueden anticipar. Es importante dejar que sea el niño el que las construya.

Que cada juego tiene su propio ritmo y sus propios movimientos. Es importante respe- tar esta condición.

El uso de preguntas que sirvan para que el niño pueda ensayar o crear otras opciones de juego.

La resolución de los conflictos que se gene- ran durante los juegos. Aquí es fundamental que se reconozcan los acuerdos como una forma de dirimir el conflicto.

En resumen, la función de animador exige ade- más constantemente el estudio y la reflexión

acerca del potencial que ofrecen los juegos para enriquecer la vida cultural de los niños.

Ejercicio: a partir de las distintas acepciones de juego, el estudiante presentará una propuesta de trabajo con los niños. Debe escoger algunas de estas acepciones trabajadas en esta cartilla.

4

UNIDAD

In document Rol social del maestro-prospectivas (página 62-65)

Documento similar