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Género: entre el eufemismo del sexo y el constructivismo social 128

10   LA TRANSVERSALIZACIÓN DE GÉNERO EN CHILE 95

10.5   El género y la diversidad en el plan de igualdad de oportunidades y la agenda de género del

10.5.1   Género: entre el eufemismo del sexo y el constructivismo social 128

El análisis de los documentos normativos revela una interpretación del género que reconoce que éste es una construcción social, que se reproduce continuamente a través de normas e interpretaciones sociales que regulan la estructura y los procesos de las organizaciones e instituciones económicas, políticas y sociales. Las causas de los problemas que describe se asocian a cuestiones como la división sexual del trabajo -que asigna a los hombres el trabajo remunerado y a las mujeres el trabajo doméstico no remunerado- y el reforzamiento de las representaciones tradicionales sociales y a la socialización diferencial de mujeres y hombres ejercida por agencias como la familia, la educación y los medios de comunicación. Enfatizan a nivel de diagnóstico en papel que juega división sexual del trabajo en la reproducción de las desigualdades de género, lo que queda muy claro en el plan de igualdad: “La división del trabajo entre hombres y mujeres, que asigna a las mujeres el

espacio privado y a los hombres el espacio productivo (público), es el factor estructural que explica las menores oportunidades de las mujeres para acceder a recursos materiales y sociales. La responsabilidad por el trabajo doméstico y el cuidado de los miembros de la familia impone restricciones de tiempo que limitan el acceso de las mujeres al trabajo remunerado, a la capacitación y a la información. Son las responsabilidades familiares, por ejemplo, las que las llevan a aceptar trabajos de peor calidad y con menor protección

laboral a cambio de flexibilidad para compatibilizar el trabajo remunerado con el trabajo doméstico”95.

Los lineamientos y compromisos presentados, hacen múltiples referencias a organizaciones del ámbito social, político y económico, en torno a sensibilizar y capacitar a grupos que ocupan roles estratégicos en la reproducción de las desigualdades entre los sexos - profesores y agentes educativos, empleadores, agentes judiciales, autoridades y funcionarios públicos- o afectar su funcionamiento mediante generación de normas legales y/o administrativas de modo para que favorezcan prácticas no sexistas.

Sin embargo, no todas las organizaciones son referidas con la misma intensidad. Ambos documentos abordan sólo tangencialmente la organización de roles en la familia y en la intimidad a nivel de pronóstico. Pese a que se alude a la necesidad de promover las responsabilidades familiares compartidas a nivel de diagnóstico y de objetivos generales, los lineamientos al respecto se limitan a la sensibilización a los hombres para que hagan uso de los derechos parentales asociados al trabajo y a adecuar la normativa legal para que favorezca que el padre y la madre compartan derechos y deberes en la educación de sus hijos.

Es más, la conciliación entre actividades laborales y familiares aparece recurrentemente descrita como un problema de la organización del trabajo que afecta solo a las mujeres.

“Aumentaremos la participación económica de las mujeres, facilitando nuevas modalidades de trabajo y contratación, opciones de trabajo en jornada parcial y teletrabajo, pero sin generar mayor precariedad ni imponer cargas incompatibles con la vida familiar, o disminuir la responsabilidad social de las empresas en la provisión de empleo decente (jornada laboral, ingresos, protección social, sindicalización y negociación, conciliación entre vida laboral y familiar, y derecho al descanso)”96.

A su vez, tanto los problemas específicos identificados como los objetivos y lineamientos se centran casi exclusivamente en las mujeres como grupo objetivo. Es decir, el género es visto como una construcción social que es problemática para las mujeres y que a partir de

95

SERNAM. (2000). Plan de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres 2000-2010. Santiago, pág. 36.

96

SERNAM. (2007). Agenda de Género 2006-2010. Santiago, pág. 20.

acciones dirigidas a ellas esta construcción social podría ser cambiada. Los hombres en general son presentados o como parte de las causas de los problemas de las mujeres o como la norma que las mujeres deberían alcanzar. Cuando se trata, por ejemplo, el problema de la violencia intrafamiliar, los hombres están implícitamente asociados en la causa del problema como maltratadores que merman la seguridad personal de las mujeres y sus hijos. En cambio, cuando se trata de la participación en el mercado del trabajo y en las estructuras de poder y toma de decisiones, los lineamientos presentados aspiran a que las mujeres alcancen a los hombres en estos aspectos.

Cabe señalar que en el tema de los derechos sexuales y reproductivos, se percibe un acento distinto entre el plan de igualdad de oportunidades y la agenda de género. En el primero, los lineamientos se dirigen a promover el acceso a información sobre salud sexual y reproductiva para que las mujeres puedan decidir de manera informada sobre el número y espaciamiento de sus hijos. En cambio, en la segunda, las prioridades se dirigen tanto a los procesos educativos de niños y niñas, como a la creación de servicios de salud sexual y reproductiva para los adolescentes. Es decir la agenda de género, a diferencia del plan de igualdad, releva también a los hombres en lo que refiere a este tema.

Adicionalmente, la agenda parece ver como un problema por derecho propio a la identidad masculina tradicional, asociada a la intolerancia, la violencia y el desapego de la familia, cuestión que en el plan no aparece explícitamente. El documento ubica en el sistema educativo la responsabilidad de promover una mirada crítica a este modelo de masculinidad: “Incentivaremos en los niños, adolescentes y jóvenes, una mirada crítica a

las formas tradicionales de masculinidad basadas en el machismo, la violencia y el menosprecio a lo femenino, de modo de favorecer una cultura de equidad de género”97.

En otras palabras, se aprecia un aumento tenue en inclusión de los hombres en las medidas de política de igualdad entre los sexos, pero éstos aparecen principalmente como un grupo que impide que las mujeres puedan gozar de ciudadanía plena, es decir como parte del problema que afecta a las mujeres.

97

Ibid., pág. 18.

En el fondo, el plan de igualdad de oportunidades y la agenda de género del gobierno son documento dirigido a las mujeres, que se enmarcan en una conceptualización constructivista social del género, pero sin llegar hasta las últimas consecuencias en términos del diagnóstico y menos aún de pronóstico, porque de lo contrario, perderían la referencia identitaria que pretende convocar y también, obviamente, por las limitaciones que ofrece el entorno político de abordar ciertos temas. La reorganización del trabajo doméstico y de las actividades de cuidado de los hijos no aparece con fuerza en el pronóstico, sino a través de medidas poco significativas. Los hombres son considerados como grupo objetivo sólo en algunos pocos aspectos, como la sensibilización para modificar interpretaciones y prácticas asociadas a transformar la masculinidad tradicional y fomentar su participación en las actividades familiares. Pero el contexto discursivo en el que se establecen estas medidas resalta que su inclusión es meramente instrumental para resolver las desigualdades y discriminaciones que afectan a las mujeres y que impiden el ejercicio de su plena ciudadanía.

Por otra parte, en diversas secciones, los textos parecen tratar al género y al sexo como sinónimos, al decir “Para garantizar una democracia paritaria es necesario considerar

que las mujeres tienen dificultades particulares en razón de su género”98 o plantear la necesidad “de un trato justo y diferenciado entre los géneros y entre mujeres, el acceso a

recursos en igualdad de condiciones y la igualdad en los resultados”99. En estos casos, el “género” parece un eufemismo del sexo, es decir una categoría social que distingue entre hombres y mujeres y no como una construcción social que reproduce a través de prácticas e instituciones unas interpretaciones dominantes de lo masculino y lo femenino, interpretaciones que a su vez otorgan significado y moldean las identidades y comportamientos de sujetos sexuados como hombres o como mujeres. Bajo esta conceptualización del género, un cambio en las relaciones de género supone una agenda de política que se dirija a transformar las instituciones y prácticas que promueven un determinado orden de género, prácticas que involucran tanto a hombres como a mujeres.

98

SERNAM. (2000). Plan de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres 2000-2010. Santiago, pág. 29.

99

SERNAM. (2007). Agenda de Género 2006-2010. Santiago, pág. 11.

El plan de igualdad de oportunidades, confunde explícitamente la transversalización de género con políticas hacia la mujer: “Por tanto, institucionalizar el enfoque de género

requiere insistir en enfocar las políticas hacia la mujer de forma transversal, de modo que incluyan tanto a las políticas sociales como las de desarrollo económico; fomento productivo y, en especial, las relativas al acceso a las decisiones políticas. El trabajo intersectorial con enfoque de género debe ir estrechamente unido a los procesos de modernización del Estado”100.

Por lo tanto, se aprecia en estos documentos una tensión inherente entre la identificación de problemas y el establecimiento de objetivos dirigidos casi exclusivamente a los problemas de las mujeres y a las mujeres como grupo objetivo y un enfoque teórico que parece basarse, aunque con ciertas contradicciones, en una interpretación constructivista social del género.

Siguiendo a Gomariz y Meentzen, estas características que se encuentran en los documentos normativos analizados, no son exclusivas del caso Chileno, sino que los planes y políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres a nivel mundial tienden a centrarse casi exclusivamente en las mujeres, evidenciando una contradicción entre el marco conceptual y su expresión operativa. “Parten de la categoría de género y utilizan el

análisis de género, primero para comparar la situación y posición de cada sexo. Desde este análisis, se dirigen principalmente a mejorar la situación de las mujeres, utilizando con frecuencia medidas afirmativas a favor de las mismas. En general, cuando se dirigen a los hombres lo hacen en términos de sensibilización con la intención de complementar la acción a favor de las mujeres. Su campo de acción es el que corresponde a las áreas que generalmente atienden las políticas sociales (salud, educación, trabajo, etc.). Puede afirmarse que esta orientación se expresa mundialmente y se consolida con la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer y su principal resultado: la Plataforma de Acción. (…)En efecto, como se indicó, en esta estrategia se manifestó desde sus orígenes la

100

SERNAM. (2000). Plan de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres 2000-2010. Santiago, pág. 8.

contradicción entre la óptica conceptual (género y condiciones de género) y su orientación operativa dirigida fundamentalmente al trabajo con mujeres”101.

10.5.2 La interpretación aditiva de la diversidad: las mujeres como grupo vulnerable