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CAPÍTULO II: Análisis del reality show “Combate”

2.2 Género y sexismo

La perspectiva de género amplía, mejora y cambia el campo de representación que hombres, mujeres, niños y niñas tienen en la sociedad. Pues de la calidad de la elaboración de los contenidos de los programas de televisión, depende en gran medida, la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria. Sigue siendo emergente que la televisión implemente las recomendaciones que, desde distintos organismos internacionales, como la ONU, se vienen recomendando para mejorar los contenidos de los medios.

La IV Conferencia Mundial de las Mujeres (1995), en Beijing, reconoce a los medios de comunicación como uno de los doce puntos fundamentales para conseguir la igualdad de género, y 17 años después de Beijing, en el Ecuador y en la mayoría de países de América Latina, este sigue siendo un reto pendiente.

La catedrática española Pilar López Díez, en su estudio “Representación, estereotipos y roles de género en la programación infantil”, publicado en 2005 y que hace un análisis de los programas europeos y los que éstos transmiten, señala:

¿Existe connivencia, complot contra las mujeres, las adolescentes y las niñas desde los

medios de comunicación? No. Lo que existe es un gran descuido y falta de conocimiento respecto a lo que venimos llamando perspectiva de género de los productos mediáticos. No hay confabulación entre las personas que ejercen labores como guionistas, realizadores, cámaras, productores o responsables de la programación infantil para infrarrepresentar a las niñas respecto a los niños o para adjudicarles

características estereotipadas al definir su personalidad: niños emprendedores y aventureros y niñas sedentarias y pasivas.43

López Díez indica que la representación estereotipada de las mujeres, las jóvenes y las niñas es la debilidad mayor en los canales de la televisión ecuatoriana. Los patrones siguen reproduciéndose: las mujeres que son delgadas, blancas, pechos prominentes, más de 1,70 de estatura, la mayoría de ellas fueron candidatas a Miss Ecuador, ostentaron ese título o fueron reinas de Quito, Guayaquil, Cuenca, etc; pero además, son pocos los programas que tienen como protagonista a una mujer mestiza, o de alguna comunidad indígena o a una mujer afro ecuatoriana. Estas excepciones son más posibles de encontrar en radios o en alguna redacción de un diario.

En el programa “Combate”, la conductora fue Miss Ecuador cuando tenía 18 años de edad, ha mantenido una carrera como modelo, presentadora de televisión y ahora es la conductora del horario estelar de la televisión ecuatoriana, es además, etiquetada por la prensa rosa como “la reina del prime time”. Desde luego, ella cumple con los patrones de belleza establecidos y validados por los medios de comunicación: alta, blanca, delgada y de buenas formas, sensual, joven, con el peso ideal. Sin embargo, el programa propone algo interesante para analizar: tanto hombres como mujeres compiten en igualdad de condiciones y realizan las mismas tareas, acciones y retos que la competencia plantea. Visten igual y deben sumergirse en la piscina, clavar, serruchar o colgarse de una cuerda. Hay igualdad de roles y se destaca el espíritu combativo del deporte y el juego.

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Los programas de televisión venden sexo y erotismo y convalidan la publicidad sexista. Los creativos publicitarios siempre han utilizado el sexo y las imágenes o mensajes de erotismo y seducción para VENDER sus productos. Jorge Yarce afirma que el sexo muchas veces se utiliza como gancho para ganar audiencia y que, en ocasiones es sexo innecesario porque nada tiene que ver con la trama, sin embargo, está ahí como condimento para vender mejor.44 Pueden identificarse tres objetivos básicos por los cuales se emplea el sexo en los programas de televisión:

a) Como gancho de audiencia hacia un programa próximo a salir.

b) Como un arma competitiva para mantener e incrementar al público luego de que el programa ya lleva un tiempo al aire.

c) Como una tabla de salvación que aumente la audiencia de un programa con bajo rating, es decir, con bajo puntaje en encuesta de sintonía.45

El sexo es una manera de impactar y vender de formas directas y también sutiles; se venden las imágenes que evocan deseo, imaginación, mensajes subliminales y hasta sueños. Los programas para jóvenes y adultos venden deseos y el sexo sugerido ha sido incorporado en muchos de los programas. Este es el caso de “Combate” donde el cuerpo femenino y masculino cobra una importancia relevante en la narrativa del programa y en la publicidad que se pauta durante su transmisión.

Mario Vargas Llosa en “La civilización del espectáculo” afirma que el erotismo “no sólo tiene la función positiva y ennoblecedora de embellecer el placer físico y abrir un amplio abanico de sugestiones y posibilidades que permitan a los seres humanos satisfacer sus deseos y fantasías”. 46 El cuerpo femenino en movimiento, saludable, joven e insinuante, en poses

44 Jorge Yarce, op.cit, p.106. 45

Ibid. P.p 109. 46

seductoras que satisfacen deseos y fantasías. Mujeres atléticas dentro de una piscina, moviéndose, trepando y bailando; el cuerpo femenino y los planos, así como la música del programa, completan la fórmula: cuerpo y sexo para vender. Entonces, “Combate” reafirma el mensaje publicitario de la mayoría de spots que coloca a las mujeres de diferente maneras: objetos sexuales (tubos “Grival” y brochas “Wilson”), ser dedicado a las labores del hogar (productos de aseo y electrodomésticos), mujeres que cuidan su rostro y luchan contra el proceso natural del envejecimiento (“Hins Anti Age”,“L’oreal”, “Nivea”).

El 30 de enero del 2011, Diario El Universo publicó un artículo titulado “Sexismo y violencia de género en la televisión local”47, donde se observaron

seis canales locales (cuatro privados y dos públicos) y se encontraron los siguientes rangos en los contenidos televisivos: mujer objeto, 50,23%; atenta contra la dignidad, 22,07%; mujer estereotipada en rol, 19,25%; atenta contra la dignidad racial, 7,98%; y otros casos, 0,47%. El estereotipo de roles también muestra un marcado sexismo en la televisión nacional, lo que se traduce en violencia de género: la mujer es presentada de manera sensual-provocativa (55,77%), en rol doméstico (30,77%), como manipuladora (3,85%), como chismosa (1,92%), prototipo de belleza-vanidosa (4,81%), con oficios atribuidos exclusivamente a mujeres (1,92%) y como madre solo el 0,96%.

Si bien el programa “Combate” no contiene actos violentos o escenas de violencia explícita, así como tampoco reproduce gestos violentos, otras formas de violencia están latentes, por ejemplo, en el uso del lenguaje que raya en lo sexista, el doble sentido y alusiones sexuales. Más escenas de violencia son transmitidas por el noticiero estelar de RTS y por casi

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todos los noticieros de televisión que tienen marcado su segmento de crónica roja, incluso, la mayoría de noticieros abren el informativo estelar con este género.

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