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Capítulo I. Ideas, agentes y circulación

1.3 Geopolítica

La geopolítica puede definirse a grandes rasgos como una corriente de pensamiento que promovió desde sus inicios una concepción creativa respecto a la “nación”, confiriéndole atributos vitales, como si fuese un cuerpo humano o una célula. Esta corriente se encontraba presente en el pensamiento y lenguaje de las Fuerzas Armadas con anterioridad a la década del ‘50 y ‘60 –junto con la tendencia anticomunista ya presente en los militares128

-. Su desarrollo doctrinal está estrechamente vinculado a la “prusianización” de los ejércitos latinoamericanos a finales del siglo XIX, y la influencia alemana durante la década de 1920 y 1930. Si bien, la Doctrina de la Seguridad Nacional hizo una utilización del concepto de geopolítica y le otorgó un giro al mismo, es sumamente importante vislumbrarla como un fenómeno autónomo a ella, que tuvo su origen en la Alemania de finales del siglo XIX, de la mano de Friedrich Ratzel y Rudolf Kjellen, quienes, inspirados en las teorías evolucionistas de Darwin y en la filosofía alemana idealista, promovieron el estudio del comportamiento de los grupos humanos en el espacio territorial129. Concibiendo, como resultado a su reflexión, al Estado como un “ente” con vida; como un organismo que experimentaba el mismo ciclo vital que todos los seres vivos (nacimiento, infancia, juventud, adultez, envejecimiento y muerte). El acento en esta condición

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En reiteradas ocasiones, los autores que analizan los fenómenos autoritarios en América Latina tienden a atribuirle exclusivamente la responsabilidad de los golpes de Estado a la Doctrina de la Seguridad Nacional y a la influencia norteamericana, poniendo en duda la capacidad intelectual de las elites militares y civiles criollas. Como sucedió con los primeros trabajos realizados por investigadores asociados a la centro de estudio FLACSO en los años ‘80 –como Augusto Varas-, que sostenían que tal doctrina llenó un “vació ideológico” que llevó a las Fuerzas a la toma del poder, despreciando con ese análisis la responsabilidad intelectual que le cabía a la elite civil. Cfr. Varas Augusto, Bustamante Fernando y Agüero, Felipe, Chile, democracia y fuerzas armadas. Santiago, FLACSO, 1980. Las teorías acerca del “poder constituyente” ejercido por las Fuerzas Armadas en la historia nacional dan cuenta de lo contrario. Véase, Salazar, Gabriel, “Dolencias históricas del estado chileno”, Diario La Nación Domingo, publicado en segmentos durante la semanas del 6 de Diciembre del 2009 al 16 de Enero del 2010.

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Fermandois, Joaquín, “Ideología y pragmatismo en la política exterior chilena durante la crisis del sistema político 1970-1975”. En Revista de Ciencia política. Vol. VIII, No. 2, 1985, p. 175.

129 Rodríguez, Manuel y Cavarozzi, Ignacia, “Geopolítica, Geopolíticas”. Disponible en

47 somática del Estado alimentó la idea de que él –como todo ser viviente- debía crecer y defender su espacio vital. Otorgándole una visión respecto al poder.

En función de esta premisa teórica, la geopolítica de inicios de siglo surgió como una interrogación intelectual acerca del modo en cómo los grupos humanos ocupaban, apropiaban y utilizaban los territorios en el ejercicio de su poder. Tal concepción sirvió de basamento teórico a la Alemania Nazi, que a través de figuras como Karl Haushofer, propició las bases para las políticas racistas de exterminio y expansión imperial que febrilmente desplegó el Tercer Reich, dando origen al Holocausto. Sin embargo, a pesar de ser la base medular de tal acontecimiento, la geopolítica alemana se extendió hacia el territorio americano a lugares como Estados Unidos y América Latina, desarrollándose distintas interpretaciones locales que dieron forma a diversas geopolíticas: una norteamericana –fuertemente vinculada a la guerra Fría y a la Doctrina de la Seguridad Nacional-, una brasileña, una chilena, etc. De su localización ha sido posible identificar dos vertientes: una relectura francesa que se instaló en el cuerpo doctrinal de las Fuerzas Armadas Argentinas y peruanas, y una relectura alemana, instalada en las Fuerzas Armadas de nuestro país130. Esta última sustentó una serie de visiones ideológicas que permitieron edificar el régimen autoritario y vincular el marxismo a la idea de exterminio de la nación. De esta representación vital del territorio geo-poblacional provienen frases como “cáncer marxista”, o acciones como “extirpar” o “limpiar”, que evidencian la visión orgánica atribuida al Estado.

En nuestro país la influencia de la geopolítica alemana se reflejó paradojalmente en la figura del general Augusto Pinochet, quién fue profesor de esta disciplina en el ejército, y especialmente en su libro Geopolítica, publicado en 1967, donde revelaba su inclinación hacia la geopolítica nazi de Karl Haushofer al afirmar que:

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48 “Para la Geopolítica el Estado no es una creación legalista, sino que, por el

contrario, ve en él un organismo “vivo” sometido a ciertas leyes y sujeto a influencias naturales al igual que cualquier otro organismo animal.”131

Al compartir la relación “Estado-ser vivo” sostenida por la geopolítica de la Alemania Nazi, de esta relación reafirmada por Augusto Pinochet se desprende el especial cuidado que se tiene del Estado, el que debe preservarse de ciertas “afecciones”, que debían resolverse a partir de acciones políticas que resaltaran como objetivos principales, la supervivencia, el fortalecimiento y la expansión del Estado132. Finalmente estos objetivos recaían en la Fuerza militar, quién -como lo sostuvo el general Pinochet- tiene “la última acción del poder, siendo el último resorte para la decisión del Estado133. Idea que en su conjunto compartió la Doctrina de la Seguridad Nacional; quién también le asignaba un rol político esencial a las Fuerzas Armadas.

La relectura alemana de la geopolítica fue predominante en el pensamiento castrense chileno durante gran parte del siglo XX, y las transformaciones doctrinales que sufrió en nuestro país fueron acordes a las situaciones de dependencia y predominio estratégico que se gestaron con Estados Unidos y Brasil, producto de la Guerra Fría; siendo altamente influenciada por la difusión de la Doctrina de la Seguridad Nacional. El encuentro entre ambas “geopolíticas” modificó los planteamientos de la antigua visión alemana en nuestro país, adoptando una nueva una visión “bipolar” en función del conflicto de Guerra Fría. Factor que permitió a las Fuerzas Armadas chilenas entrar en el escenario político mediante las distintas formas de ejercicio del poder que se desarrollaban en el resto del continente; la más frecuente, la conquista del gobierno a partir de golpes de Estado134.

En nuestro país, la geopolítica de cuño alemán fue moldeada según los intereses de lucha contra el marxismo impulsados por Estados Unidos. Esta nueva concepción respondía a

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Pinochet Ugarte, Augusto, Geopolítica, Segunda Edición, Editorial Andrés Bello, 1974, p. 208.

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Tapia Valdés, Jorge, op. cit., p. 132.

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Pinochet, Ugarte, Augusto, Geopolítica, op. cit., p. 152.

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49 los intereses de poder que las elites locales tenían, a las cuales también pertenecían las Fuerzas Armadas. Existiendo una correlación entre los proyectos políticos de la clase dominante y el proyecto geopolítico de las elites militares135. De acuerdo a esta hipótesis, la geopolítica no jugó un rol de ayuda en la lucha entre Estados, a propósito del espacio terrestre, sino que fue una idea determinante en la lucha contra enemigos internos, tomando en consideración la geografía humana como instrumento de poder es decir, los límites y características de identificación de un grupo o comunidad determinada136. Por esa razón, a partir de las lógicas de pensamiento de la geopolítica, su particular sincronía con el pensamiento conservador presente en la elite civil, como también en la difusión de la Doctrina de la Seguridad Nacional, se reconstruyeron una serie de conceptos que permitieron la identificación y movilización de un grupo determinado. Como sucedió con los ya mencionados conceptos de nación y de patria. Conceptos que respondían a la interpretación del Estado como un ente biológico y geográfico que debía ser controlado para evitar su muerte en manos de enemigos foráneos137.

Así, la concepción geopolítica imperante en nuestro país –mezcla entre Doctrina de la Seguridad Nacional y geopolítica alemana, además de la influencia del nacionalismo civil138- atribuyó todo sentido y responsabilidad de la unidad vital de la nación a las Fuerzas Armadas, de manera que la defensa frente al enemigo debía plantearse en relación a la pareja asimétrica chileno/bárbaro139; factor que permitió la tendencia en las Fuerzas Armadas a atribuirse todo el patriotismo, negándose a la vez, a otra posible interpretación de la patria que no fuera la suya y la de aquel sector político afín a un gobierno autoritario. En relación a este punto, el Instituto de

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Idem., Los autores sostienen que los “programas geopolíticos” provenientes casi siempre de las aulas castrenses, han estado directamente ligados a las pretensiones socio-económicos de las oligarquías locales. Ibid., [s/n]

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Tapia, Valdés, op. cit., p. 37.

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Ibid., p. 39.

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Respecto a la influencia del nacionalismo conservador en las filas militares, véase Valdivia, Verónica, “Camino al golpe…” op. cit.

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Esta relación la desprendemos de las categorías fundamentales postuladas por Reinhart Koselleck, quién postuló que toda posible historia se construye a partir de ciertos binomios centrales (o conceptos asimétricos). La relación aquí expuesta tiende a la creación de un orden interior que debe ser protegido de toda amenaza “exterior”. Koselleck, Reinhart, “Semántica histórico-política de los conceptos asimétricos”. En Koselleck, Reinhart, Futuro Pasado…, op. cit., pp. 210-214.

50 Estudios Políticos para América Latina y África, IEPALA, señaló en una oportunidad que una de las características medulares que se manifestó en los ejércitos latinoamericanos durante esta convulsionada etapa, fue la exacerbación de “la equivalencia Fuerzas Armadas-Patria y el monopolio de lo patriótico”140

. Siendo esta atribución, no sólo una fabricación chilena, sino que consecuencia de la influencia de mencionadas doctrinas. Así, la influencia de ambas corrientes de pensamiento permitió la génesis de estos conceptos creativos atribuidos al espacio vital de la nación. Conceptos que además, atribuían una función mesiánica a las Fuerzas Armadas; donde el enemigo era percibido no solamente como un adversario político, sino como un peligroso ente deshumanizado que representaba, a la luz de estas doctrinas, el “vicio” y la “muerte” de la nación. Representaciones que a su vez fueron complementadas por actores civiles, identificados con distintas líneas de pensamiento.

1.4 Nacionalismo, gremialismo y franquismo: la influencia de la derecha y el apoyo