Junto a la descripción del personaje de Rainey y de su trabajo, el otro tema importante de la segunda parte de la novela es el progresivo deterioro de la relación entre Geraldine y Rheinhardt. Geraldine espera tener en Rheinhardt un motivo para vivir, ve en él su salvación y cada vez se encuentra más enamorada y con más necesidad de su compañero. Su depresión latente y un cierto sentimiento de soledad se van agudizando a medida que Rheinhardt la va decepcionando con su comportamiento y su incapacidad para comprometerse. Para Rheinhardt, sin embargo, Geraldine no es más que un alivio que calma sus ratos de insomnio y que le ayuda a dejar a un lado momentáneamente las visiones terribles que le produce el alcohol. Se siente atraído por ella pero cuando se da cuenta de la dependencia de Geraldine de su persona, se asusta y comienza la retirada pues no quiere ser responsable de nada ni de nadie, ni ser necesitado. Como ha señalado D. Thornburn (1968: 452), “Rheinhardt quiets his conscience by turning on in his marijuana- smoking world of some near-beatnik types who live in his apartment house, and by wearily making love to a tough, unlucky bar girl whose desperate circumstances mirror Rheinhardt´s own.” Rheinhardt y Geraldine ven el mundo de modo muy distinto. Geraldine tiene una mentalidad aniñada y un grado de inocencia del que Rheinhardt carece por completo. Ella espera poder superarse en la vida, ir a mejor. Rheinhardt parece no creer en nada y haber tirado la toalla con respecto a tener control sobre su vida. Para Donald Newlove (1968: 6), Geraldine “is a comfort to
Rheinhardt...mentally she´s a child but spiritually she struggles towards a self- management that Rheinhardt has abandoned to his bottle...” En su relación “they often become wearied by their unbreakable embrace, that is dependency.”
Ambos muestran dos tipos de personalidades completamente diferentes. En la escena del lago, queda patente su diferente forma de ver el mundo. Ello queda de manifiesto por un lado a través de la metáfora del agua y del mundo marino y de la relación de los dos personajes con él y por otro a través de la metáfora de la evolución. Mientras que a Geraldine le atrae el agua porque para ella significa un escape, una salida, Rheinhardt no ve en el lago más que un lugar siniestro que le sugiere peligro y sensaciones desagradables:
For days on end the lake was deadly calm, and at least once during each of their afternoons there, Rheinhardt would study its sinister steely surface and curse elaborately.
“The fucking thing is hideous,” he told Geraldine. “It´s the ugliest body of water in the world...”
“...It´s unnatural. There are horrible things on the bottom of a lake like that. I mean-look at it.” (145)
Para Geraldine, el lago es sin embargo un “opening”, entendiendo por ello que si alguna vez tuviera que escapar de alguien, correría al agua y sin duda se ahogaría porque carece de la educación y de la capacidad de supervivencia de Rheinhardt. En el fondo, como muy bien dice Rheinhardt, espera ser rescatada por alguien si llegara el caso. Pero Rheinhardt no está dispuesto a ser su salvador, a rescartar a nadie. Su actitud habitual es la de librarse de todo lo que le pueda comprometer, no quiere ser responsable de nada ni de nadie. En un momento de ternura sin embargo, pide a
Geraldine que se esfuerce por no ahogarse, que sea fuerte como él, capaz de evolucionar y no dejarse devorar pues él no puede salvarla:
“Don´t drown...”
“...Don´t let the bastards force you to extremes. When you get to the water don´t drown... Me, I´m a master of escape and I´m a master of disguise. When they force me to the water I´ll devolve, man. I´ll unevolutionize. I´ll turn back into an amphibian while you wait and disappear in a flurry of fins...”
“...I can´t carry you through that murky water.” (147)
Aunque Rheinhardt es consciente de la debilidad de Geraldine y le insta a que aprenda a sobrevivir, en vez de dar por supuesto que su destino en caso de peligro es morir, no quiere que ella dependa de su persona. Es por ello que cuando Geraldine admite que le gusta Nueva Orleans porque Rheinhardt vive allí, Rheinhardt recibe sus palabras como una puñalada ya que lo que menos le gusta es sentirse necesitado por alguien:
He felt as though someone had savaged him in a particularly brutal and revolting way; he had received her words like a cutting. It seemed to him that he could not rise from where he knelt or even push himself up on his arms. Even his hands felt stricken so he rubbed the tips of his fingers into the sharp, tiny spines of stone. (148)
En otra escena que tiene lugar en Pontchartrain Beach, Geraldine pone a prueba a Rheinhardt, obligándolo a rescatarla del agua. Mientras están sentados en las rocas junto al mar y bebiendo, vemos a una Geraldine preocupada por cuánto va a durar su relación con Rheinhardt. Cuanto más bebe Geraldine más obsesionada y
deprimida se nos muestra ante la posibilidad de que Rheinhardt pueda marcharse algún día de su lado:
“I don´t want to live forever... I don´t want anything. I don´t have any desires...”
“...There´s only one thing I don´t like and that´s being tired...It´s like eating sand...”
“...I´d really like you to be around for a while because after you´re not, it´ll be just like eating sand...it´ll be shitty when you´re not around.” (224-225)
Geraldine, pues, teme llegar a sentirse cansada de todo. Cree que su vida ha sido un constante “comer tierra,” es decir un constante sufrir, y es por ello que realmente está convencida de que si Rheinhardt se marcha, todo habrá acabado para ella. No es fuerte y lo reconoce. Admira y ama a Rheinhardt precisamente porque a pesar de su locura y su alcoholismo, es un ser fuerte e independiente y capaz de no estar apegado a nada ni a nadie: “´you know why I love you is you´re so far out. You´re so wild and you don´t have nothing to do with anythin`” (225).
Geraldine ha desarrollado una clara relación de dependencia de Rheinhardt durante su tiempo juntos. Cuando abiertamente confiesa que necesita a Rheinhardt, éste no reacciona bien y admite tener problemas con el hecho de ser necesitado:
“You must be out of your mind...I don´t say things like that to you, why do you say them to me? Man, that´s an obscenity-“He raised his hand and made a claw of it, clutching at the wind—” “I need you! If somebody ever tells you, Geraldine, that they need you, you tell them to buy a dog...”
“...I have this thing... about need.” (225)
Rheinhardt, al contrario que Geraldine, quien piensa que siempre estaría al lado de Rheinhardt si le necesitase, sólo piensa en sí mismo y no quiere sentirse necesitado
por nadie. Le asusta que Geraldine tenga tanto miedo a la vida y quiera aferrarse tanto a él:
“First thing,” Rheinhardt said, “we have to consider my needs. We have to consider them from every possible angle in every minute detail and we have to work tirelessly to gratify them all. That´s going to take so much time and we´ll be so busy that we won´t even have to think about your needs at all.” (225-226)
Queda claro pues que Rheinhardt no está dispuesto a responsabilizarse de nadie, y es por ello y a causa de la bebida, que Geraldine insulta a Rheinhardt: “´You´re sick, you´re nervous, you´re a drunk, you´re cowardly, you´re a mouthoff...`” (226). Ambos se enzarzan en una discusión sobre quién es más autodestructivo de los dos. Geraldine decide que va a demostrar a Rheinhardt que ella le supera en sus ansias autodestructivas tirándose al agua. A Rheinhardt no le hace gracia que ella quiera meterse en el agua. El agua y las posibles criaturas que viven en él repugnan a Rheinhardt, quien empieza a pensar que Geraldine, con su amenaza de tirarse al agua, intenta matarle a él poniéndole en una situación de riesgo y probar su amor: “´You´re batshit. You´re trying to kill me because I won´t swear undying love or something....You´re nuts!...You´re trying to murder me...Go find a lover´s leap, you nitwit! I´m not getting eaten by no fish`” (226-227).
Sin embargo, cuando observa que Geraldine se ha metido en el agua, se tira al mar, a pesar de la aversión que tiene. Dada su baja forma física y todo lo que ha bebido, casi se ahoga y su acción de intentar “salvar” a Geraldine le produce una gran sensación de enfado y rabia:
Rheinhardt was overcome with rage and fear, he flapped like a bog-trapped antelope until with the wind behind him and the strength of panic he found his footing and was able to trudge along through tepid, waist-deep water. From the line of lights ahead, he seemed to be about two miles offshore. He walked for a while; something cold and alive scurried over his foot and he leaped in the air with a cry of “Shit” and stumbled on, retching, coughing and leg weary to the shore. He sat down on the soft sand, the wind peppering him, and looked at the water. (227-228)
Tras este incidente en el que vemos a Rheinhardt convencido de que Geraldine ha intentado matarle simplemente por pura malicia, se produce la reconciliación de los dos amantes ya en su apartamento. A Rheinhardt le atrae Geraldine por su capacidad para caminar sobre el fuego y vivir del aire como si fuera una salamandra. Como le ocurriera con su esposa, admira la capacidad de sufrimiento de Geraldine y lo poco que le pide a la vida para ser feliz. Por otro lado, conecta a Geraldine con criaturas marinas no peligrosas y necesita de su presencia, especialmente de su piel, para aliviar sus delirios de alcohólico:
He put his face beside the tender blond hair of her groin and brought her down on the bed to him. In his drunkenness, it seemed to him that she was some creatures of lakes, of brack and still water; he moved his lips over her body that was freshly cleaned from the bath and savored on it the deliciousness of his own death and hers, the commanding power of the wheel on which all flesh broke. He sounded all the quarters of her flesh; his wrist in the cleft of her buttocks he brought her on to him, tasting in her mouth the thrills of destruction and unmaking.
In his delirium, he made love to her past the very dead of night until she could do no more than cling to him in silent laughter and the last spasm of his waking nerves had been smashed against her flesh. (230)
A medida que la acción transcurre en la novela, vemos el progresivo enamoramiento de Geraldine de Rheinhardt por un lado y por otro, un cierto deseo de distanciamiento de Geraldine por lo que respecta a Rheinhardt. Hacia el final del
libro dos, se produce el alejamiento definitivo entre ambos. La pareja discute a causa de Rainey. Rheinhardt, en presencia de los “beatniks” y de Geraldine, ha insultado y menospreciado a Rainey cuando éste ha acudido en su ayuda. Geraldine está furiosa por la actitud de Rheinhardt ya que en su opinión, Rainey no es más que un pobre loco y Rheinhardt debería haberse comportado. Rheinhardt, sin embargo, excusa su comportamiento en el hecho de que no puede evitar ser cruel con ese personaje porque no le gusta y porque intuye el peligro que puede tener una persona como él: “´That bastard is dangerous...Guys like that burn down buildings`” (258). El estado ebrio y drogado de Rheinhardt y la defensa de Rainey por parte de Geraldine, provocan una reacción cruel de Rheinhardt. Amenaza a Geraldine con lo que más teme, con dejarla, y al hacerlo, Geraldine observa que “He had a smile of absolutely cool detachment” (258) que denota una actitud provocadora. Rheinhardt está dispuesto a hacer lo que le venga en gana. Planea una salida nocturna para dar rienda suelta a sus peores instintos y cuando Geraldine le advierte de los peligros que corre, Rheinhardt le echa en cara el ser una asesina, siempre amenazando con la muerte. Su crueldad es tan grande que insinúa que ella provocó la muerte de su marido. Las palabras de Rheinhardt hieren de tal modo a Geraldine que intenta coger un cuchillo del fregadero no se sabe si con ánimo de autolesionarse o herir a Rheinhardt. No consigue su propósito porque Rheinhardt se da cuenta a tiempo de sus intenciones, la golpea y rompe el cuchillo. Aunque se siente arrepentido por su comportamiento, lucha contra su arrepentimiento mientras observa a Geraldine, pues no quiere sentirse responsable de ella. Es por ello que en vez de permanecer junto a Geraldine después del incidente, se marcha del apartamento y de su lado, echándole en cara el que espere de él un amor incondicional que él es incapaz de dar: “´I mean,” he said
as he walked out, “nobody is so tough. Nobody`” (259). A partir de ese momento, no volveremos a ver en lo que queda de la novela a los dos personajes juntos. Geraldine seguirá amando y necesitando a Rheinhardt, pero éste estará demasiado ocupado en sus asuntos y en sus necesidades como para pensar en ella, aunque en algún momento la busca y desearía que estuviera con él para aliviar sus tensiones. Así por ejemplo, antes del rally Rheinhardt quiere encontrar a Geraldine pues como siempre la necesita “for warmth.” En sus varias búsquedas de Geraldine una vez que se produce el incidente del cuchillo y su distanciamiento, Rheinhardt no logra dar con su paradero. Su vecina Philomene, con quien topa varias veces en el relato, se convierte de alguna manera en la voz de su mala conciencia por cómo se ha portado con Geraldine. En su locura y desesperación Philomene cuyos ojos “stared straight ahead at some place beyond seeing” (198-199) parece ser muy consciente del daño que Rheinhardt esá causando en su chica. La canción que canta no es más que una advertencia de las consecuencias que puede tener para Rheinhardt el alejarse de Geraldine:
Oh go back to the one that loves ye Or the tides of life´ll tear ye apart
And the black clouds that role up above ye Will close on the hopes of your heart. (199)
Pero Rheinhardt es incapaz de amar y dar cariño. Philomene es uno de los personajes en el relato que antes se da cuenta de este rasgo de su personalidad. Sabe cómo utiliza a los demás para satisfacer sus necesidades y por sus palabras en uno de sus encuentros, queda claro que sabe el tipo de persona que es Rheinhardt. Cree que dándola dinero va a congraciarse con ella: “´Say it with money,`” Philomene said.
“´Say it with a big five dollar bill...I don´t hurt,`” Philomene said, gripping the dresser. “´Never. Now what good does it do me-knowin´ who you are?`” (306-307).
A falta del calor de Geraldine y ante la imposibilidad de encontrarla, Rheinhardt se da intensamente a la bebida. Su refugio en la bebida es en parte para mitigar su soledad y el desprecio que en el fondo siente hacia sí mismo por su comportamiento frente a Geraldine y por su inmoralidad que le permite autoengañarse y trabajar en algo en lo que no cree y que desprecia profundamente. Mientras bebe y charla con una chica en un bar, su desesperación por no encontrar a Geraldine se acrecienta pues necesita su calor. En su delirio, acaba asustando a la chica del bar describiéndose como un ser capaz de invertirse, de trastornar todo. La amenaza con hacerle una demostración en la que se convertirá en ectoplasma que se alimenta insaciablemente del amor y destruye todo lo que le da miedo. En realidad se trata de una descripción de su modo de actuar frente al mundo y las personas:
“...I am what is known as an invert...An invert. A moral, social, political, humanistical, tragical, historical, comical, pastoral invert. I turn myself inside out to sleep... And when I am rendered completely inverse, love, I will spread at your feet in a gray ill-smelling film. An ectoplasmic business of the consistency and appearance of old camembert...In the center of this ectoplasm you observe there is a lot of crap-colored blue. You will observe that it has little suckers on it and that it constantly pulses. This is because it is always hungry. Except when I hammer it unconscious.”
“...I feed it blue things, dig? I feed it deathlike things and madness and the screeches and the twitters of my mind, but it eats anything. And it is the wiggiest little beast of prey in the world, baby, because it eats what it´s afraid of. Dig? When something frightens it, it reaches out with those little blue suckers and it eats it...It eats love. Slurp... It sucks love.” (309-310)
A medida que la relación entre la pareja se deteriora, se incide cada vez más en el problema de alcoholismo de Rheinhardt que parece agravarse hasta el punto de
que él mismo lo describe como una patología. Tiene constantes dificultades para conciliar el sueño, y cuando lo hace es para tener terribles pesadillas que indican muerte y peligro para su persona. Sabemos que lo único que le calma por las noches, al menos durante un rato, es hacer el amor con Geraldine. Esa es precisamente la principal razón por la que está con ella:
Nights betrayed him. He could get into bed with the girl, lose himself in the turns of her body, in the sweet gaming that was the only rest of his time in bed, in soothing and bringing her along ( she was very tender-it seemed always at the threshold she would draw back thinking to be hurt and sigh with wonder when it went well ), taking her once or twice, and then, almost always for a while, he would sleep. (179)
Rheinhardt es perfectamente consciente de que es un alcohólico y es por ello que es capaz de describir con detalle toda la sintomatología de los efectos del alcohol. Primero suele tener flases de cosas. Después esas cosas toman forma y diferentes direcciones. A menudo se ve a sí mismo en habitaciones y lugares, ve luces blancas. Otras veces su cuerpo comienza a temblar de modo incontrolable. Su alcoholismo creciente le preocupa porque a pesar de no haber cumplido aún los treinta, se da cuenta de que va a la deriva, de que vive en un infierno. Es por ello que cuando recapacita sobre su vida recita los versos iniciales y finales del Infierno de Dante: “In the middle of the journey of our life, he recited silently, I found myself in a dark wood...for I had lost the straight path....( And at length we emerged to see again the stars) (181).
Para David Thornburn (1968: 452), las pesadillas de Rheinhardt “prefigure the real nightmare of violence and brutal madness at the political rally turned race riot with which the novel concludes”: