También el teólogo alemán Johann Baptist Metz (1928), profesor de teo- logía fundamental de la Universidad de Münster en 1963 y cofundador de la revista Concilium, asesor desde 1969 del pontificio Secretariado para los No Creyentes, autor de la Nueva Teología Política que puso los funda- mentos para la Teología de la libera- ción, y que escribió:
“Tomé conciencia de que para mí ser cristiano significaba ser cris- tiano mirando de cara a Auschwitz, mirando de frente al Holocausto. (…) De ahí arrancan mis preguntas críticas, ahí está la base de mi adiós a la teología trascendental. No exis- te para mí una verdad que sea posi- ble defender de espaldas a Ausch- witz. No hay para mí un “sentido” que sea posible salvar de espaldas a Auschwitz. No hay para mí un Dios al que sea posible orar de espaldas a Auschwitz. (…) Por eso, desde en- tonces he intentado no hacer teolo- gía de espaldas al sufrimiento, visi- ble o hecho invisible a la fuerza, que hay en el mundo… Fue uno de los motivos personales para desarrollar una teología política, del paso de una mística trascenden- tal a una mística política del cristia- nismo”.
Al estar relacionada la compasión con el amor al ser humano, eso mueve el mundo para bien: las relaciones fami-
liares mejoran y se hacen más durade- ras; todos los miembros de la familia se conocen muy bien así como sus de- bilidades, pero la empatía y la compa- sión hace que sigan ayudándose y amándose los unos a los otros para po- der crecer juntos y edificarse; gracias a la compasión (aunque a veces tam- bién haya intereses egoístas por medio) disminuye también el número de pleitos judiciales porque se alcan- zan más actos de conciliación sin que se incurra en tantos gastos elevados; por la compasión se tiene el impulso también de ayudar más en la vecindad y siempre entenderá uno que los de- más también tienen problemas.
Esa misma compasión hará que sea- mos respetuosos con todo ser viviente, incluidos los animales. Están bajo nuestro cuidado, no para ensañarnos con ellos o hacerles sufrir innecesaria- mente. Como escribió Albert Schweit- zer (1875-1965), teólogo, filósofo, músico y médico misionero alemán:
“Debemos luchar contra el espíritu inconsciente de crueldad con que tratamos a los animales. Los anima- les sufren tanto como nosotros. La verdadera humanidad no nos permi- te imponer tal sufrimiento en ellos. Es nuestro deber hacer que el mun- do entero lo reconozca. Hasta que extendamos nuestro círculo de com- pasión a todos los seres vivos, la hu- manidad no hallará la paz”.
Adela Cortina
La compasión también hará que res- petemos profundamente la vida de los seres humanos todavía no nacidos y que no pueden defenderse, convirtién- dose así en los seres humanos más in- defensos del mundo. Hará que nunca olvidemos el dolor ajeno, ni a las víc- timas por la violencia de la historia. La compasión no comparte aquello de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo” o “pero la vida sigue“, cuando la ver- dad es que, bien pensado, nada es lo mismo sin que ellas estén. La compa- sión también hará que se mantenga la esperanza de volver a verlas y de que todas ellas puedan volver a tener la oportunidad que por justicia les co- rresponde y que un día se les negó. La compasión invita a una actitud vital esperanzada.
Al convivir con los demás debemos estar seguros de que no somos un fra- caso a la hora de respetar la dignidad de otros. Porque, es curioso, a hom- bres que siempre iban de muy santos, Jesús de Nazaret les dijo:
“Pero se olvidan de las enseñanzas más importantes de la ley: la justi- cia, lamisericordia y la fidelidad a Dios.” (Mateo 23). R
Sociología y Cristianismo
Esa misma
compasión hará que
seamos respetuosos
con todo ser viviente,
incluidos los
animales. Están bajo
nuestro cuidado, no
para ensañarnos con
ellos o hacerles
sufrir
innecesariamente.
Historia y Literatura