• No se han encontrado resultados

Gerardo Oberman (HEBEL)

In document Renovación nº 55 Marzo 2018 (página 36-38)

También el teólogo alemán Johann Baptist Metz (1928), profesor de teo- logía fundamental de la Universidad de Münster en 1963 y cofundador de la revista Concilium, asesor desde 1969 del pontificio Secretariado para los No Creyentes, autor de la Nueva Teología Política que puso los funda- mentos para la Teología de la libera- ción, y que escribió:

Tomé conciencia de que para mí ser cristiano significaba ser cris- tiano mirando de cara a Auschwitz, mirando de frente al Holocausto. (…) De ahí arrancan mis preguntas críticas, ahí está la base de mi adiós a la teología trascendental. No exis- te para mí una verdad que sea posi- ble defender de espaldas a Ausch- witz. No hay para mí un “sentido” que sea posible salvar de espaldas a Auschwitz. No hay para mí un Dios al que sea posible orar de espaldas a Auschwitz. (…) Por eso, desde en- tonces he intentado no hacer teolo- gía de espaldas al sufrimiento, visi- ble o hecho invisible a la fuerza, que hay en el mundo… Fue uno de los motivos personales para desarrollar una teología política, del paso de una mística trascenden- tal a una mística política del cristia- nismo”.

Al estar relacionada la compasión con el amor al ser humano, eso mueve el mundo para bien: las relaciones fami-

liares mejoran y se hacen más durade- ras; todos los miembros de la familia se conocen muy bien así como sus de- bilidades, pero la empatía y la compa- sión hace que sigan ayudándose y amándose los unos a los otros para po- der crecer juntos y edificarse; gracias a la compasión (aunque a veces tam- bién haya intereses egoístas por medio) disminuye también el número de pleitos judiciales porque se alcan- zan más actos de conciliación sin que se incurra en tantos gastos elevados; por la compasión se tiene el impulso también de ayudar más en la vecindad y siempre entenderá uno que los de- más también tienen problemas.

Esa misma compasión hará que sea- mos respetuosos con todo ser viviente, incluidos los animales. Están bajo nuestro cuidado, no para ensañarnos con ellos o hacerles sufrir innecesaria- mente. Como escribió Albert Schweit- zer (1875-1965), teólogo, filósofo, músico y médico misionero alemán:

Debemos luchar contra el espíritu inconsciente de crueldad con que tratamos a los animales. Los anima- les sufren tanto como nosotros. La verdadera humanidad no nos permi- te imponer tal sufrimiento en ellos. Es nuestro deber hacer que el mun- do entero lo reconozca. Hasta que extendamos nuestro círculo de com- pasión a todos los seres vivos, la hu- manidad no hallará la paz”.

Adela Cortina

La compasión también hará que res- petemos profundamente la vida de los seres humanos todavía no nacidos y que no pueden defenderse, convirtién- dose así en los seres humanos más in- defensos del mundo. Hará que nunca olvidemos el dolor ajeno, ni a las víc- timas por la violencia de la historia. La compasión no comparte aquello de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo” o “pero la vida sigue“, cuando la ver- dad es que, bien pensado, nada es lo mismo sin que ellas estén. La compa- sión también hará que se mantenga la esperanza de volver a verlas y de que todas ellas puedan volver a tener la oportunidad que por justicia les co- rresponde y que un día se les negó. La compasión invita a una actitud vital esperanzada.

Al convivir con los demás debemos estar seguros de que no somos un fra- caso a la hora de respetar la dignidad de otros. Porque, es curioso, a hom- bres que siempre iban de muy santos, Jesús de Nazaret les dijo:

Pero se olvidan de las enseñanzas más importantes de la ley: la justi- cia, lamisericordia y la fidelidad a Dios.” (Mateo 23). R

Sociología y Cristianismo

Esa misma

compasión hará que

seamos respetuosos

con todo ser viviente,

incluidos los

animales. Están bajo

nuestro cuidado, no

para ensañarnos con

ellos o hacerles

sufrir

innecesariamente.

Historia y Literatura

Donde la prosa no llega…

Mis sueños no son tus sueños,

porque no esperamos lo mismo de la

vida. Mis alegrías no son tus

alegrías,

porque no nos movilizan las mismas

cosas. Mis compromisos no son los

tuyos,

porque le ponemos el hombro a

proyectos diferentes.

Mis convicciones no son las tuyas,

porque leemos la realidad desde

otros lugares.

Mis dolores no son los tuyos,

porque no nos afectan las mismas

angustias.

Mi memoria no recuerda lo mismo

que la tuya, porque valoramos

distinto los golpes, las muertes, las

ausencias.

Mis miedos no son tus miedos,

porque no nos atemorizan las

mismas amenazas. Mis búsquedas

no son las tuyas,

porque nuestros anhelos tienen

disímiles contenidos. No nos suenan

igual algunas palabras: solidaridad,

plenitud, inclusión, justicia,

oportunidad, equidad, derechos.

Hemos abrazado ideales diferentes,

quizá hasta opuestos, porque no

miramos el mismo horizonte.

No nos apasionan ni nos movilizan

los mismos temas, porque estamos

sostenidos por valores que no

siempre son compatibles.

Nuestros corazones no laten con los

mismos ritmos ni danzamos por los

mismos motivos.

Si pensamos en una fiesta, tal vez no

la pensemos ni parecida, porque no

será igual el decorado, tampoco el

menú, quién sabe si los invitados...

Sin embargo, nos cobija el mismo

cielo y caminamos el mismo suelo;

quizá hasta tomemos el mismo vino.

Y en esta tierra compartida, bajo el

techo de la gracia divina, estamos

llamados a convivir.

Abro mi mano laburante, sincera y

honestamente, y la sumo a la de

todas las personas que quieran

involucrarse para trabajar por una

sociedad con espacios cada vez más

amplios, diversos y contenedores,

cuidando en especial a los más

frágiles y vulnerables.

En ese rumbo nos encontraremos

hasta la victoria plena del Reino.

Convivir en las diferencias

“Barro y cielo”

Gerardo Oberman

(HEBEL)

In document Renovación nº 55 Marzo 2018 (página 36-38)