CAPITULO II. MARCO TEORICO
2.3 La gestión del cambio para la satisfacción de las necesidades educativas
Escuelas de Calidad, pero es necesario entonces definir las dimensiones que la
determinan de manera que sirvan -al planificador, al responsable de tomar las decisiones, a los investigadores, a los evaluadores, a los ciudadanos en general- a determinar la forma de satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje, fundamento de la gestión del cambio.
Cada organización tiene una visión de sus necesidades básicas, de manera que no existe un diagnóstico general, sino diagnósticos de cada contexto particular, así, no existe solo una planeación de las acciones para gestionar la satisfacción de las
necesidades de una escuela, sino múltiples formas de planear, de tal manera que se hace necesario encontrar una perspectiva que oriente el modelo de gestión del cambio que dé respuesta a las necesidades básicas de las escuelas.
Existe un uso limitado, según Namo de Mello 2003) en el uso del concepto de gestión para la satisfacción de necesidades básicas, señalando que deberá utilizarse más en el futuro debido a los altos estándares de calidad en la educación que exige una sociedad en transformación, con grandes déficit sociales y económicos. Las
organizaciones tienen una responsabilidad social, por lo que hacia el futuro el análisis de la eficacia de la gestión cobrará más importancia y será indispensable como un elemento prioritario de la planificación de la educación.
implican la simplificación, la flexibilidad, la innovación, la comunicación, los méritos, la productividad y los factores organizacionales.
Los movimientos de mejora continua y escuelas eficaces Reynolds et al. (1997, citado por De Vicente, 2001, p. 99) plantean la diversidad de modelos de gestión para la mejora de la escuela que han acogido las instituciones en las últimas décadas,
reconociendo que:
Para que la escuela consiga unos resultados de calidad que satisfaga las
expectativas de alumnos y familias, las administraciones educativas, los centros de formación permanente, y demás instituciones interesadas por mejorar la escuela, ofrecen distintos modelos metodológicos que facilitan su avance hacia una oferta educativa que mejore el servicio que vienen ofreciendo.
Según De Vicente (2001, p. 100) “En el fondo, los condicionantes más significativos que definen un modelo u otro proceden del ámbito empresarial o de servicios al que se aplican”, el Modelo European Foundation Quality Management [EFQM] se sustenta en la corriente eficientista de inspiración empresarial orientada por esquemas tayloristas y gerenciales, centrados en la satisfacción del cliente. De este enfoque se deriva el modelo que los teóricos de la organización llaman Modelo de Desarrollo Organizativo, y recientemente Modelo de Organización Inteligente sustentado por Bolívar (2000, citado por De Vicente, 2001)
Los principios teóricos que fundamentan este Modelo de Organización Inteligente son:
• El ejercicio de un liderazgo compartido capaz de implicar al personal en un proyecto de futuro que ilusione provocando [un] proceso de comunicación ascendente, descendente y lateral
• La participación y colaboración tanto del profesor en la gestión del centro como del alumno y familia (los destinatarios) en la construcción del aprendizaje y la educación.
• La evaluación como instrumento que nos proporciona datos para tomar decisiones, y como elemento formativo de feedback incorporado a todos los procesos claves, tanto educativos como de gestión.
• Un clima de interacción que sea capaz de armonizar los intereses de los profesionales, los objetivos de la institución y expectativas de los alumnos y familias, con el fin de conseguir resultados satisfactorios para todos.
• La implicación de todos los miembros de la comunidad escolar en los procesos de mejora del centro.
• El debate pedagógico capaz de implicar a todos los miembros de la comunidad escolar con instrumentos específicos de colaboración y consenso.
• La implicación de las familias en los procesos de aprendizaje de sus hijos. Este Modelo de Calidad Integrado como señala De Vicente (2001), pretende incidir en el cambio de cultura del centro educativo para conseguir un cambio en la forma de trabajar de los docentes, mejorar cualitativamente en los procesos enseñanza- aprendizaje, orientar y socializar a los alumnos a partir del conocimiento del contexto y
destaca “El objetivo operativo del modelo de formación es crear equipos de mejora capaces de responder de forma reflexiva y constructiva a la problemática del centro haciendo propuestas al equipo directivo” De Vicente (2001, p. 110)
Este modelo presenta características particulares:
• La implicación activa del personal, docente y no docente en el proceso de formación de forma voluntaria. Los asistentes toman parte activa y colaborativa desde el primer momento en la elaboración de documentos y en la toma de decisiones mediante el consenso.
• La formación se dirige a todo el claustro con carácter voluntario, con el fin de que todos se mantengan informados
• Es fundamental la implicación seria y responsable de todo el equipo directivo a lo largo del proceso de formación y de funcionamiento de los equipos de mejora.
• La metodología se fundamenta en los procedimientos específicos de los modelos de calidad que persiguen el objetivo de crear la cultura del trabajo en equipo y la toma de decisiones mediante la negociación y el consenso.
• La formación se inspira en tres principios básicos: la reflexión personal, la implicación en los grupos de trabajo, el debate y la negociación.
En este mismo sentido de la gestión para la mejora cualitativa, Namo de Mello (2003) sostiene que la simplificación de procedimientos administrativos, así como de todos los trámites burocráticos, debe ser una de las características que tipifiquen las acciones de organización educativa en el futuro, desde el aula, desde los centros
educativos y sus diversas dependencias que lo conforman hasta las secretarías de estado o ministerios de educación.
Esta simplificación de procedimientos debe ir acompañada de un proceso de capacitación al usuario de los servicios educativos y organizativos, con la finalidad de que se acostumbre a utilizar los servicios en el lugar que se prestan y no acceder a esferas superiores para la búsqueda de solución a sus problemas.
Respecto a la flexibilidad, hoy en día existe una necesidad de cambio constante para adaptarse a las nuevas circunstancias que demanda el desarrollo, debe tenerse la necesidad de proceder a diseñar un sistema organizativo que se caracterice por su capacidad de adaptabilidad al entorno, por su flexibilidad para responder a aquellas situaciones no previstas o aquellas demandas de los usuarios y actores de los sistemas. 2.3.1 Elementos substanciales para la gestión de las necesidades educativas
La estructura organizativa de la gestión del cambio debe ser capaz de innovar continuamente en cuanto los avances de la telemática (comunicación e informática), de los estudios que sobre los modelos organizativos vayan desarrollándose y debe ser capaz de ir innovando en los procesos de enseñanza-aprendizaje para mejorar la calidad de la educación. La meta del sistema educativo y del sistema organizativo debe ser la calidad educativa. La organización debe ser concebida como un medio para lograr un fin y no concebir la estructura organizativa como un fin en sí mismo.
El mejoramiento en la calidad de la educación debe ir acompañado de elementos de transformación tanto de los determinantes del rendimiento escolar, como de los
un elemento que nos permita responder a las necesidades de un niño, o un adolescente o de un estudiante adulto que le va a corresponder vivir en una sociedad diferente a la que tenemos en la actualidad.
El colectivo escolar debe estar consciente de que la empresa educativa tiene más de un millón de estudiantes con presupuestos bastante altos diseminados en el territorio nacional, por lo que no puede para el futuro, seguirse dando el lujo de hacer fracasar a sus alumnos; es así como la repetición, la deserción, el ausentismo, la baja promoción, la baja participación en los procesos de asistencia a clases, el abandono de las aulas, la inasistencia del educador a la misma, deben ser factores que tienen que modificarse. Para ello es vital el compromiso de los sectores sociales y civiles, con fuerte
compromiso de la comunidad en el desarrollo de estos nuevos sistemas de gestión educativa para satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje y de organización del cambio educativo.
En cuanto a la capacidad para asumir el riesgo en la toma de decisiones, la gestión debe incrementar en todos los niveles la capacidad para tomar decisiones. La gestión educativa debe ser capaz para tomar decisiones en el nivel que le corresponde sin pasar a niveles superiores de la escala administrativa. Uno de los grandes problemas en esta concentración de funciones en los altos mandos es precisamente la ausencia de toma de decisiones en los niveles correspondientes.
En la gestión del futuro, el liderazgo de los dirigentes debe fomentarse basado en su formación, en su fuerza moral para poder exigir a los otros un comportamiento efectivo. La función de un directivo de educación debe ser la de un gran líder para el
cambio social, para el progreso económico de su comunidad y en formar hombres y mujeres capaces de desear triunfar; no el buscar la formación de hombres y mujeres condenados al fracaso, a la mediocridad.
Otras consideraciones en la organización para la gestión del cambio que deben tenerse en cuenta, es el clima de trabajo favorable y una planeación adecuada al contexto escolar, atendiendo a la comunicación, al fortalecimiento de una cultura organizacional, la comunicación del cambio y una amplia participación de los actores en la toma de decisiones para vencer su resistencia al cambio. La planeación del cambio de manera prospectiva y estratégica es una alternativa para gestionar el cambio.