Indicadores clave
6. Gestión de desechos sólidos
La gestión de los desechos sólidos es el proceso de manejo y eliminación de los desechos sólidos orgánicos y peligrosos que, si no se supervisa como es debido, puede representar un peligro para la población afectada desde el punto de vista de la salud pública y causar efectos negativos en el medio ambiente. El riesgo puede provenir de la proliferación de moscas y roedores que abundan en los desechos sólidos (véase la sección sobre lucha antivectorial, página 125), y de la contaminación de las fuentes de agua de superficie y subterránea debido al lixiviado resultante de la mezcla de desechos domésticos y hospitalarios o industriales. Los desechos sólidos que no se recogen y se van acumulando, así como los escombros que quedan tras un desastre natural también pueden crear un entorno sucio y deprimente, lo que podría socavar los esfuerzos destinados a mejorar otros aspectos de la salud medioambiental. Los desechos sólidos a menudo obstruyen los canales de drenaje y aumentan el riesgo de inundación, lo que trae consigo problemas relacionados con el estancamiento y la contamina- ción de las aguas de superficie. Los recogedores de desechos que obtienen un modesto ingreso recogiendo material reciclable de los vertederos también corren el riesgo de contraer una enfermedad infecciosa debido a los desechos de los hospitales mezclados con la basura doméstica.
Norma 1 sobre gestión de desechos sólidos: Recogida y eliminación
La población afectada vive en un entorno sin desechos sólidos, lo que incluye los desechos médicos, y dispone de los medios nece- sarios para eliminar los desechos domésticos de manera adecuada y eficaz.
Acciones clave
(deben leerse juntamente con las notas de orientación) Hacer participar a la población afectada en la elaboración y la ejecución de programas de eliminación de desechos sólidos (véase la nota de orien- tación 1).
Organizar campañas periódicas de limpieza de desechos sólidos (véase la nota de orientación 1).
Considerar el potencial del pequeño comercio o la posibilidad de obtener ingresos adicionales a partir del reciclaje de desechos (véase la nota de orientación 3).
En colaboración con la población afectada, organizar un sistema por el cual la basura doméstica, colocada en contenedores, se recoge periódicamente para luego ser quemada o enterrada en vertederos previstos a tales efectos; los desechos hospitalarios y otros residuos peligrosos se mantienen sepa- rados a lo largo de toda la cadena de eliminación (véase la nota de orienta- ción 3).
Eliminar la basura de los asentamientos antes de que se convierta en un riesgo para la salud o en una molestia (véanse las notas de orientación 2–6).
Proveer a las familias de acogida de instalaciones adicionales para la recogida y el almacenamiento de desechos, previendo así la acumulación adicional de desechos en situaciones de desastre.
En los lugares públicos (mercados, zonas de procesamiento de pescado y mataderos de animales, etc.) instalar vertederos de basura claramente señalados y debidamente cercados, cubos de basura o zonas destinadas a desperdicios (véanse las notas de orientación 3-6).
Velar por que se instaure un sistema periódico de recogida de basura (véanse las notas de orientación 3–6).
Organizar la eliminación definitiva de los desechos sólidos en un lugar y de tal manera que se evite ocasionar problemas de salud y de medio ambiente para la población de acogida y la población afectada (véanse las notas de orientación 6-7).
Facilitar al personal encargado de recoger y eliminar desechos sólidos, así como a las personas que se ocupan de recoger los desechos reciclables, ropa de protección adecuada y vacunarlos contra el tétanos y la hepatitis B (véase la nota de orientación 7).
Si es urgente proceder a la recogida de restos mortales para darles una sepultura decorosa y apropiada, coordinar la acción con las organizaciones responsables y las autoridades competentes (véase la nota de orientación 8).
Indicadores clave
(deben leerse juntamente con las notas de orientación) Todas las familias tienen acceso a contenedores de basura que son vaciados, como mínimo, dos veces a la semana y están ubicados a no más de 100 metros de un vertedero de basura comunal (véase la nota de orientación 3).
Todos los desechos generados por la población que vive en un asenta- miento son transportados diariamente fuera de su entorno inmediato, y fuera de la zona del asentamiento como mínimo dos veces a la semana (véanse las notas de orientación 1-3).
Se dispone por lo menos de un contenedor de basura de 100 litros por cada 10 familias, cuando los desperdicios domésticos no son enterrados in situ (véase la nota de orientación 3).
Los desechos sólidos son eliminados rápidamente y bajo vigilancia a fin de reducir al mínimo la contaminación del medio ambiente (véanse las notas de orientación 4-6).
Todos los desechos médicos (incluyendo los residuos peligrosos como agujas, vidrios, vendajes y fármacos) son separados y eliminados de forma independiente en un foso correctamente diseñado, construido y mante- nido, o bien quemados en un incinerador provisto de un foso de cenizas profundo dentro del recinto de cada centro de salud (véanse las notas de orientación 4-7).
Notas de orientación
1. Planificación y ejecución: la eliminación de desechos sólidos se debe planificar y realizar en estrecha consulta y coordinación con la población afectada, y con las organizaciones y autoridades pertinentes. Esta actividad ha de iniciarse desde el comienzo de la respuesta, antes de que la cuestión de los desechos sólidos se convierta en un grave riesgo de salud para la población afectada. Llegado el caso, es necesario organizar campañas periódicas de limpieza en consulta con la población afectada y las autori- dades locales responsables.
2. Enterramiento de desechos: si los desechos deben enterrarse in situ, sea en fosos previstos para cada hogar, o bien en fosos comunes, éstos se cubrirán diariamente con una fina capa de tierra para que no atraigan a los vectores, como las moscas y los roedores, y no les sirva de área de reproducción. Si se arrojan heces o pañales de niños, éstos deberán ser cubiertos inmediatamente de tierra. Se cercarán debidamente los verte- deros de desechos para evitar los accidentes e impedir el acceso de niños y animales. Se prestará atención para que los lixiviados no contaminen las aguas subterráneas.
3. Tipo y cantidad de desechos: La basura en los asentamientos es muy variada en composición y volumen, según la cantidad y el tipo de actividad comercial, los alimentos básicos que se consumen y las prácticas locales de reciclaje y/o de eliminación de desechos. Se deben evaluar los efectos de los desechos sólidos en la salud de las personas y, llegado el caso, hay
que tomar las medidas pertinentes. Los desechos domésticos se deben recoger en contenedores de basura para luego ser enterrados en un foso o incinerados. Si no es posible proporcionar un cubo de basura a cada hogar, se deben facilitar contenedores de basura colectivos. Se debe promover el reciclaje de desechos sólidos dentro de la comunidad, siempre que no suponga un riesgo serio para la salud. Se evitará distribuir artículos que generan gran cantidad de desechos sólidos por sus envases o por ser procesados in situ.
4. Desechos médicos: Si la mala gestión de los desechos médicos es inade- cuada se expone a la población, al personal sanitario y a los manipuladores de desechos al riesgo de sufrir infecciones, efectos tóxicos y lesiones. En una situación de desastre, es probable que los tipos más peligrosos de desechos sean los objetos punzocortantes y otros (vendajes de heridas, paños manchados con sangre y materia orgánica como placentas, etc.). Los diferentes tipos de desechos deben ser separados en el lugar donde se originan. Los desechos no infecciosos (papel, embalajes de plástico, sobras de comidas, etc.) se pueden eliminar como los demás residuos sólidos. Los objetos punzocortantes contaminados, especialmente las agujas y las jeringas usadas, deberán colocarse en una caja de seguridad inme- diatamente después de ser empleados. Estas cajas de seguridad y otros desechos infecciosos podrán ser eliminados in situ enterrándolos, incinerán- dolos o mediante otros métodos seguros (véanse la norma 1 sobre presta- ción de servicios de salud y la nota de orientación 11, página 342).
5. Desechos de los mercados: la mayoría de los desechos de los mercados pueden tratarse del mismo modo que los residuos domésticos. Los desechos de los mataderos y las pescaderías pueden requerir un tratamiento e instala- ciones especiales para eliminar los residuos líquidos producidos y para que la matanza de animales se realice en condiciones higiénicas y de conformidad con las normas locales. Los desechos de los mataderos pueden eliminarse en un foso grande que se pueda cubrir, situado al lado del matadero o de la planta procesadora de pescado. La sangre y otros líquidos pueden ser trasvasados desde el matadero o la planta procesadora de pescado al foso por medio de un canal cubierto con losas (para reducir el acceso de moscas al foso). Se debe proveer agua para la limpieza.
6. Descarga controlada y/o vertedero/ sanitario: La eliminación de desechos a gran escala se debe efectuar lejos del lugar; para lo cual es necesario proceder a una descarga controlada o un vertedero sanitario. Este método puede utilizarse si se dispone de espacio suficiente y si se tiene acceso a los equipos mecánicos necesarios. Lo ideal es que los desechos descargados
7. Bienestar del personal: todo el personal encargado de la recogida, el trans- porte, la eliminación y el reciclaje de los desechos sólidos deberá emplear ropa de protección, que incluya como mínimo guantes, pero idealmente blusas, botas y máscaras protectoras. Cuando sea necesario, se le prote- gerá mediante vacunas contra el tétanos y la hepatitis B. Se proporcionará agua y jabón para lavarse las manos y la cara. Los miembros del personal que manipulan desechos médicos deben ser informados de los métodos correctos de almacenamiento, transporte y eliminación de esos desechos, así como de los riesgos relacionados con una mala gestión.
8. Gestión de cadáveres: el manejo y/o el entierro de los cadáveres después de un desastre natural debe realizarse de manera adecuada y decorosa. En general. los equipos de rescate y recuperación, en coordinación con las organizaciones gubernamentales y las autoridades responsables, son los que se encargan de estas tareas. La inhumación de las personas fallecidas por enfermedades contagiosas también debe manejarse de acuerdo con las normas y en consulta y coordinación con las autoridades sanitarias (véanse la norma 1 sobre prestación de servicios de salud y la nota de orientación 12, página 342). Para más información sobre la forma adecuada de gestionar las inhumaciones, véase la sección Referencias y lecturas complementarias.
7. Drenaje
Las aguas de superficie en los asentamientos y sus alrededores pueden provenir de las aguas residuales de los hogares o de los puntos de suministro de agua, las posibles infiltraciones de letrinas y las alcantarillas, las aguas pluviales o de las crecidas. Los principales riesgos para la salud relacionados con el agua de superficie son la contaminación de las fuentes de abastecimiento de agua y del entorno donde viven las personas, los daños causados a los retretes y las viviendas, la reproducción de vectores y el ahogamiento. Las aguas pluviales y las procedentes de las crecidas pueden deteriorar aún más el drenaje en un asentamiento y aumentar el riesgo de contaminación. A fin de reducir los riesgos potenciales para la salud de la población afectada, es necesario trazar un plan adecuado de drenaje. El plan de ordenación debe abarcar no sólo la evacuación de las aguas de tormenta, sino también la evacuación de las aguas residuales utilizando el pequeño sistema de drenaje existente in situ. En esta sección se abordan los problemas y las actividades relacionados con el drenaje a pequeña escala. En cuanto al drenaje a gran escala, lo determinan normalmente la selec- ción y el desarrollo del emplazamiento (véanse la norma 2 sobre alojamiento y asentamientos y la nota de orientación 5, página 294).
Norma 1 sobre drenaje: Instalaciones de drenaje
Las personas viven en un entorno en el que se han reducido al mínimo los riesgos para la salud y los demás riesgos que plantean la erosión hídrica y las aguas estancadas, incluidas las aguas pluviales y de crecidas, así como las aguas residuales domésticas y las aguas procedentes de los establecimientos de salud.
Acciones clave
(deben leerse juntamente con las notas de orientación) Instalar sistemas de drenaje adecuados, de manera que las zonas habitables y los puntos de distribución de agua se mantengan sin aguas estancadas y los desaguaderos de aguas pluviales se mantengan expeditos (véanse las notas de orientación 1-2, 4-5).
adecuadas para obras pequeñas de drenaje y mantenimiento, cuando sea necesario (véase la nota de orientación 4).
Asegurarse de que todos los puntos de abastecimiento de agua y las instala- ciones de lavado de manos disponen de un sistema de desagüe eficaz para evitar la formación de barro (véase la nota de orientación 2).
Indicadores clave
(deben leerse juntamente con las notas de orientación) El drenaje en los puntos de abastecimiento de agua está bien planificado, construido y mantenido. El sistema incluye los desagües de lavaderos y zonas para lavarse, así como los puntos de recolección del agua y de lavado de manos (véanse las notas de orientación 2 y 4).
Las aguas de drenaje no contaminan las aguas de superficie ni las fuentes de agua subterránea (véase la nota de orientación 5).
Los alojamientos, los senderos y las instalaciones de abastecimiento de agua y saneamiento no se inundan ni son erosionados por el agua (véanse las notas de orientación 2-4).
Las aguas de drenaje no causan erosión (véase la nota de orientación 5).
Notas de orientación
1. Selección y planificación del emplazamiento: la manera más eficaz de evitar los problemas de drenaje es escoger bien el emplazamiento y disponer correctamente su trazado (véanse las normas 1-2 sobre alojamiento y asen- tamientos, páginas 285-291).
2. Aguas residuales: Las aguas negras o aguas residuales de procedencia doméstica son clasificadas como aguas cloacales cuando se mezclan con excrementos humanos. A menos que el asentamiento esté en un lugar donde ya hay un sistema de alcantarillado, no se deberá permitir que las aguas residuales domésticas se mezclen con los excrementos humanos. Es más difícil y más oneroso tratar las aguas cloacales que las aguas resi- duales domésticas. En los puntos de abastecimiento de agua y las zonas reservadas para el lavado y el baño, se fomentará, siempre que sea posible, la creación de pequeñas huertas para utilizar las aguas residuales. Se tendrá especial cuidado para que las aguas residuales procedentes de las zonas de lavado y baño no contaminen las fuentes de agua.
3. Drenaje y evacuación de excrementos: se debe prestar especial atención a fin de impedir que se inunden los retretes y las alcantarillas para evitar daños estructurales e infiltraciones
4. Promoción: es esencial promover la participación de las personas afectadas en los trabajos de drenaje a pequeña escala porque suelen conocer bien el flujo natural de las aguas de drenaje y, por lo tanto, saben dónde hay que colocar los desagües. Además, si entienden los riesgos para la salud y los peligros físicos implícitos y han ayudado en la construcción del sistema de drenaje, habrá más probabilidades de que cooperen en su mantenimiento (véase la sección sobre lucha antivectorial, página 125). Es posible que sea necesario facilitar apoyo técnico y herramientas.
5. Evacuación in situ: siempre que sea posible y si las condiciones del terreno son favorables, el drenaje desde los puntos de agua, las zonas de lavado y los puntos de lavado de manos deberá hacerse in situ y no por medio de zanjas abiertas, que son difíciles de mantener y a menudo se obstruyen. Existen técnicas sencillas y económicas para evacuar las aguas residuales in situ, como por ejemplo la construcción de pozos de absorción o la plan- tación de bananos. Cuando la evacuación in situ no es posible y la única solución es hacerla fuera del lugar, es preferible hacer uso de zanjas en lugar de tuberías. Las zanjas estarán diseñadas para que las aguas residuales fluyan con rapidez durante el tiempo seco y servirán también para las aguas pluviales. Si la inclinación del terreno es superior a un 5% se deben aplicar técnicas de ingeniería para impedir la erosión excesiva. Es imprescindible controlar cuidadosamente el drenaje de los residuos procedentes de los procesos de tratamiento del agua para que la población no pueda utilizar esta agua y para que no se contaminen las fuentes de aguas superficiales o subterráneas.