1. ASPECTOS GENERALES
1.3 MARCO CONCEPTUAL
1.3.4 La Gestión Integral del Recurso Hídrico
De acuerdo con la Asociación Mundial del Agua – Global Water Partnership - GWP (por sus siglas en inglés) el enfoque de Gestión Integrada de Recursos Hídricos (GIRH) en cuencas, consiste en reconocer los intereses de los diferentes actores y sectores en la cuenca, coordinando la gestión de recursos hídricos en todos los sectores y grupos de interés, y en diferentes escalas, desde lo local a lo internacional. Además, constituye un proceso complejo de acciones multidisciplinarias que orientan y determinan la toma de decisiones sobre el destino de uso y conservación del agua20.
Por otro lado, pone de relieve la participación en la política nacional y los procesos de formulación de ley, el establecimiento de la buena gobernanza y la creación de instituciones
36
eficaces y acuerdos reguladores como una de las rutas para lograr decisiones más equitativas y sostenibles21.En el contexto internacional han surgido otras recomendaciones como por ejemplo de la “Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente” realizada en Dublín en 1992, en la cual se recalca que “la gestión eficaz establece una relación entre el suelo y el aprovechamiento del agua en la totalidad de una cuenca hidrológica o un acuífero” y que “la unidad geográfica mas apropiada para la planificación y gestión de los recursos hídricos es la cuenca fluvial”.
Igualmente, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992) se enfatizó que “la ordenación integrada de los recursos hídricos, incluida la integración de los aspectos relativos a las tierras y a las aguas, tendría que hacerse a nivel de cuenca o subcuenca de captación” y que “la compleja interconexión de los sistemas de agua dulce exigen una ordenación global de dichos recursos (basados en la ordenación de las cuencas hidrográficas)”.
A su vez la Conferencia Internacional sobre el Agua Dulce: El agua una de las claves del desarrollo sostenible” (Bonn, Alemania. 2001) destaca que “las cuencas hidrográficas, las cuencas fluviales, los lagos y los acuíferos deben ser el marco de referencia primario para la gestión de recursos hídricos y que es preciso crear mecanismos institucionales y participativos a este nivel”.
Por otro lado, el análisis integrado requiere tener en cuenta todos los elementos del sistema hídrológico, y esto incluye las aguas subterráneas. Éstos recursos no son ilimitados y están sujetos a problemas de agotamiento y contaminación cada vez mayores; se degradan o contaminan fácilmente y su recuperación es compleja técnica y económicamente22. Por estas razones, la gestión integrada amerita el análisis del sistema hidrológico en su conjunto y por consiguiente, la ordenación y manejo de las cuencas debe corresponder con estos principios e integrar en los POMCA la información disponible y los análisis pertinentes sobre este recurso. De acuerdo con lo anterior, cuando se consideran como parte del conjunto de objetivos nacionales los intereses de todos los sectores, usuarios y beneficiarios directos y potenciales que dependen de los mismos recursos hídricos, entonces la gestión se convierte en Gestión Integrada de Recursos Hídricos. Dicha gestión, va precedida de un proceso de planificación que solo es posible cuando se cuenta con información sobre las demandas de los usos actuales y futuros del agua, incluyendo los efectos del cambio climático y con la evaluación de su disponibilidad a diferentes escalas (microcuencas, cuencas, macrocuencas).
La evaluación está ligada a la base del conocimiento de los recursos hídricos y es una contribución básica para el proceso de planificación. En este sentido, comprende no solo la determinación de las fuentes y su extensión (tanto en su distribución territorial como en la cuantificación misma de los recursos y sus variaciones espacio – temporales); sino también la confiabilidad y calidad de los recursos hídricos (relacionado con las alteraciones que introduce la actividad humana y que afectan dichos recursos) sobre los cuales se basa una estimación de las posibilidades para su utilización y control.
21 GLOBAL WATER PARTNERSHIP-GWP. A Handbook for Integrated Water Resources Management in Basins. INBO. Elanders: Swiden, 2009.
22 MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE. Formulación de Proyectos de Protección Integrada de Aguas Subterráneas. Guía Metodológica. 2002.
37
De acuerdo con la GWP, 2005, la evaluación de los procesos de gestión relacionados con el recurso hídrico tienen tres propósitos principales: comprobar si el proceso de aplicación va por buen camino, calibrar los impactos a corto y largo plazo y evaluar las repercusiones con objeto de determinar si las acciones están contribuyendo efectivamente a los objetivos de desarrollo más amplios definidos en la estrategia general de gestión. Un modelo de evaluación genérico debe incluir como mínimo elementos de eficiencia, eficacia, impacto, relevancia y sostenibilidad. Igualmente, la definición de indicadores es necesaria para medir los avances en el proceso de aplicación, los resultados directos de las intervenciones y los impactos a largo plazo. La determinación de los indicadores para calibrar el grado en que las acciones planificadas están contribuyendo a las metas económicas, sociales y ambientales, puede requerir de una cuidadosa reflexión debido a la gran cantidad de factores involucrados. Unos indicadores minuciosamente establecidos contribuyen a aclarar los objetivos durante el proceso de desarrollo estratégico de la GIRH (GWP, 2005)En Colombia, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial – MAVDT ha adoptado el enfoque de la Gestión Integral del Recurso Hídrico, en donde la cuenca hidrográfica es la unidad fundamental de análisis para el desarrollo de los procesos de planificación y administración. Dicha gestión y administración, se realiza considerando los siguientes aspectos23:
Planificación: Se propenderá porque los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas y la normatividad, se constituyan en instrumentos que permitan la sostenibilidad del recurso, implementando esquemas de articulación interinstitucional y procesos de fortalecimiento institucional.
Gestión en el uso y aprovechamiento del recurso: Abarca el diseño de diferentes instrumentos (modificación normativa, instrumentos económicos, entre otros) y herramientas que permitan actualizar y fortalecer la administración efectiva del recurso, buscando garantizar los niveles de cantidad y calidad necesarios para los diferentes usos de la sociedad, adelantando para el efecto mecanismos de uso eficiente y ahorro del agua y de evaluación y seguimiento que permitan ajustar, mejorar y actualizar los esquemas de planificación y gestión.
Prevención y control de la contaminación hídrica: Se busca garantizar los niveles de calidad del agua teniendo como referente el establecimiento de objetivos de calidad y su relación con la disponibilidad hídrica, la promoción del reuso y la aplicación de instrumentos económicos, entre otros.
Planes Departamentales de Agua: Impulsar la participación de las Autoridades Ambientales en el desarrollo de las diferentes fases de los planes, de tal forma que se tenga en cuenta los impactos sobre el recurso, priorizaciones y la gestión, bajo la concepción de cuenca hidrográfica.
Gestión del Riesgo: Se busca establecer lineamientos, políticas, regulaciones e instrumentos financieros para la inclusión del riesgo ante la presencia de diversas amenazas asociadas tanto en el aspecto de cantidad como de calidad del agua.
En este sentido, y dando respuesta a la apuesta estatal en el tema ambiental, el MAVDT con el concurso del Departamento Nacional de Planeación – DNP, formuló la Política Hídrica Nacional – PHN, la cual define las prioridades y metas nacionales de la planificación y administración del recurso hídrico, así como los mecanismos de articulación entre las diferentes entidades y
38
organismos de carácter nacional, regional y local que intervienen en dicha planificación. La formulación y el desarrollo de la Política Hídrica Nacional, requiere que todos los ejes estructurales (oferta, demanda, calidad y riesgos) tengan en común los aspectos relacionados con la información, investigación, fortalecimiento institucional, cultura del agua y la resolución de conflictos.Para llevar a cabo la GIRH, en el país se cuenta con una estructura organizativa con sus funciones y alcances que van desde el nivel nacional hasta microcuencas a nivel local, dinamizadas mediante unas actividades y competencias institucionales, para cada una de las fases del proceso (Figura 8)
Teniendo en cuenta la compleja relación existente entre el sistema humano y el sistema hídrico, es evidente la necesidad de una gestión integral del recurso con una visión diferente en donde se comprenda que “(…) La multidimensionalidad del recurso hídrico hace relación a su naturaleza como recurso natural finito y vulnerable que hace parte de un ecosistema y es fundamental para el sostenimiento de la vida en general y de la especie humana en particular.”, (Maya, D; Ramos, P; et al, 2009).
Figura 8. Estructura Administrativa para la Gestión de Cuencas en Colombia.
Fuente: IDEAM, 2009
MINISTERIO DE AMBIENTE, VIVIENDA Y DESARROLLO TERRITORIAL
Viceministerio de Agua y Saneamiento Viceministerio de Ambiente Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Territorial Dirección De Ecosistemas
Grupo Recurso Hídrico
Autoridades Ambientales (Corporaciones Autónomas Regionales. Parques Nacionales Naturales. Secretarias de Ambiente o Comisiones Conjuntas) Cuenca Hidrográfica Comité Interinstitucional De Cuencas Hidrográficas (MAVDT, Parques Nacionales Naturales, IDEAM, Procuraduria, Contraloria. Consultores) Equipos Operativos Consejo De Cuenca
39
Es así como el esquema conceptual para la formulación de la PHN, hace énfasis en un manejo sostenible, por medio de la aplicación de los instrumentos adecuados a cada contexto, esto aportará al logro de objetivos de disponibilidad del recurso en cantidad y calidad para el sustento de la población y los diferentes ecosistemas (Figura 9)Figura 9. Marco conceptual de la Gestión Integral del Recurso Hídrico - MAVDT.
Los POMCA deben tener en cuenta distintas evaluaciones, acorde con las necesidades, la información disponible y los recursos con que se cuente. Algunas evaluaciones que deben realizarse durante el proceso de ordenación son:
La evaluación de la demanda del recurso. Examina el uso del agua con base en los recursos físicos y evalúa el consumo por sectores, ayudando así a determinar los recursos financieros disponibles para la gestión del recurso hídrico.
La Evaluación del Impacto Ambiental (EIA). Analiza las implicaciones sociales y ambientales de los programas y proyectos de desarrollo. La EIA es una herramienta importante para la integración transectorial involucrando a los encargados de desarrollar proyectos, administradores del agua, tomadores de decisión y al público.
40
La evaluación del impacto social. Examina cómo las estructuras institucionales y sociales afectan el uso y la gestión del agua, o cómo un proyecto específico puede afectar las estructuras sociales.
Evaluación del riesgo. Examina la amenaza por ocurrencia de eventos extremos como inundaciones, incendios, desertificación y sequías, etc., y la vulnerabilidad de la población, la infraestructura y el sistema financiero frente a dichos eventos.
En consecuencia, la GIRH, contribuye a través de acciones específicas a la resolución de los desafíos relacionados con la administración, ordenación y manejo del recurso, como por ejemplo, el control de las inundaciones, mitigación de los efectos de la sequía y la desertificación, el fomento del acceso al agua potable y mejores condiciones de saneamiento básico, la respuesta a la demanda incrementada de agua, la escasez de recursos hídricos y los efectos de la variabilidad climática y del cambio climático.