vehículos metafísicos. De aquí la trascendencia de la relación de unos jugos con otros, cuya aplicación médica insensata puede provocar, no sólo accidentes fisicoquímicos, sino también psíquicos, como ya estamos presenciando más veces de lo debido.
En toda emoción hay un factor psíquico (idea o sensación), uno expresivo (cólera, dolor...) y uno vegetativo (taquicardia, etc.), indiferente al factor psíquico (Marañón).
La secreción del tiroides prepara la emoción, por cuanto su exceso la favorece y su defecto la dificulta. Y así los enfermos de bocio oxoftálmico son muy emocionales y los mixedematosos muy indiferentes.
La adrenalina, o secreción interna de las glándulas suprarrenales, es la
causa orgánica emocional (por esto el corazón late a gran presión), y la falta
de ella dificulta la manifestación orgánica emotiva; (estos hechos fisicoquímicos no son sino expresión de la afinidad vibratoria entre el psiquismo inferior y el quimismo biológico, que ambos funcionan en plano atómico, como ya dijimos).
La vida del hombre puede dividirse en períodos de varios años, según la manifestación evolutiva de cada glándula interna, caracterizados por un tipo determinado de emociones, correspondiente al predominio de determinadas glándulas, cuya síntesis queda hecha, para comodidad del lector, en el cuadro siguiente, que resume la exposición hecha por Marañón:
Edades Glándulas que predominan Emociones
De 1 a 9 años (infancia) Tiroides (nutrición), y timo Instintivas, alegría y dolor De 9 a 17 años (pubertad) Tiroides, hipófisis (creci-
miento), genital (poco) Finas, complejas y vagas De 17 a 33 años (adoles- Tiroides, hipófisis, sexua-
cencia) les, suprarrenales (ines-
tabilidad endocrina) Epicas
De 33 a 45 ó 50 años Tiroides, hipófisis, sexua-
(madurez) les, suprarrenales Escasas
De 40 ó 50 a X años Tiroides, hipófisis, sexual, (climatérica) suprarrenales. (Inestabi-
lidad endocrina) Líricas
De X a X años (senectud) Disminución de todas las
secreciones internas Egoísmo
4 La palabra hormon con que se designa el principio activo de las secreciones internas (así
como la palabra enormon con que Lordart designaba a la fuerza vital), tiene su intuitivo origen, en la palabra ormonta, con que Hipócrates designaba aquel de los tres principios constitutivos de los seres (ta ixonta, ta exinomena y ta ormonta), o espíritu que anima a los demás principios: Fuerza
vital, que nosotros decimos. Lo que apoya la idea de ser las glándulas de secreción interna,
centros de fuerzas hiperfísicas.
El aparato pineohipofisario
Es notable por todos estilos que, el sentido del oído (o quinto sentido) no tenga una correspondencia tan clara con determinado sistema orgánico como la tienen los demás sentidos (la vista con el cerebro, el olfato con el aparato respiratorio, el gusto con el digestivo), y se nos aparece como órgano aislado, destinado a recoger una suerte de vibraciones (sonidos), que no es, ni con mucho, la más exquisita ni la más extensa. Pero he aquí que cuando esa gama de sonidos es combinada según excelsas leyes musicales por la intuición del genio, formando acordes, arpegios, melodías, contrapuntos, etc., el sentido del oído adquiere un elevado rango, no superado por los demás. Se convierte en la entrada del aparato pineohipofisario, de funciones tan trascendentales como mal estudiadas. (5)
Existen en el cerebro, como hemos visto, dos pequeños órganos glandulares, en relación anatómica y fisiológica bien demostrada: la Hipófisis y la Pineal, que hemos considerado como el catodo y el anodo, respectivamente, del gran mecanismo electroquímico que es el sistema nervioso. La primera, francamente pulsátil, aumenta su actividad con los esfuerzos mentales, llegando sus vibraciones (si nos referimos al centro de fuerza al cual corresponde) o sus hormones (si hablamos en lenguaje químico) a despertar la actividad de la pineal.
Estas dos glandulillas son, abundando en la idea de Crookes, especie de antenas receptoras y emisoras de la vibración mental, por las que se emiten o reciben pensamientos positivos (constructivos) o negativos (destructivos), según las leyes de sintonización mental que rigen estas operaciones, y cuyo análisis no es de este lugar. (6)
Por otro lado, estas glándulas son los órganos donde se manifiestan las más elevadas operaciones intelectuales del ser humano, como ya intuyó Descartes, al decir que la pineal es el asiento del alma, afirmación de la cual se han reído muchos sabios contemporáneos, para acabar la ciencia dándole la razón. (7) Y he aquí que encontramos la importantísima misión del sentido del oído, cuando pensamos que existen ciertos acordes y sonidos, abundantes en los cantos litúrgicos religiosos, en las obras de los grandes maestros y en la articulación de ciertas palabras (los famosos
mantras de los indos y quizá las "fórmulas mágicas" de los egipcios), que
5 Crookes, en una conferencia dada en 1888 en Birmingham, expuso la idea de que en
alguna parte del cerebro, podía haber un órgano capaz de recibir vibraciones aun no percibidas por los instrumentos, cuya existencia explique la transmisión del pensamiento y los numerosos casos de coincidencias a distancia.
6 La arenilla observada recubriendo la pineal, vendría a ser para los fenómenos mentales,
lo que el radio-conductor de Branly-Marconi es para las ondas hertzianas. La arenilla pineal, como las limaduras de plata del radio-conductor, se orientan por la oscilación vibratoria, dejando pasar la corriente correspondiente, una vez vencida su resistencia.
7 Sabido es que la pineal está simbolizada en el clásico "tercer ojo" de los cíclopes
mitológicos; y la manifestación de sus funciones no ha dejado de ser expresada por los artistas de todos los tiempos, en esos halos o haces de luminosidad nimbando la cabeza de los santos o seres espiritualmente elevados. Y esto desde los tiempos más remotos; lo que nos prueba el conocimiento arcaico de las funciones de la pineal.
tienen la particular influencia de intensificar las pulsaciones de la hipófisis (influencia fisiológica puramente psíquica), en los sujetos sensibilizados y educados para ello.
El funcionamiento del aparato pineohipofisario, está íntimamente ligado con el del sexo, no sólo por las relaciones de la secreción interna, que ya hemos visto, de las glándulas de uno y otro, sino por su inversa significación y finalidad.
Expliquemos esto.
Fig. 9. Núcleos encefálicos opto-estriados. (Obsérvese la sorprendente semejanza del conjunto con los órganos sexuales de ambos sexos): 1, Tálamo óptico; 2, Glándula pineal o epífisis; 3, Sus pedúnculos anteriores o habena; 4, Cuerpo geniculado externo; 5, Cuerpo geniculado interno; 6, Tubérculo cuadrigémino anterior o nate; 7, Tubérculo posterior o teste; 8, Pedúnculo cerebeloso medio; 9, Surco optoestriado; 10, Nervio patético; 11, Válvula de Vieussens. (Entre los dos pedúnculos que forman la
habena se ve el ventrículo medio, y en la parte superior la abertura llamada vulva)
Dijimos que en la parte posterior de los hemisferios cerebrales, existe un conjunto de órganos, constituido por la glándula pineal y los tubérculos cuadrigéminos. Y es curiosísimo, hasta hacemos meditar que sea algo más que una simple coincidencia, el hecho de que los tubérculos cuadrigéminos posteriores sean llamados testes (testículos); los anterio- res, nates (nalgas); los pedúnculos anteriores de la pineal (¿penal?) son llamados habena (orquilla, como en la vulva) existiendo un orificio cerca de ellos, llamado vulva, y próximo inferiormente, otro orificio llamado