Frases extraídas de las enseñanzas de Guese Lamsang
Puedes reflexionar en ellas en tus sesiones de meditación y sería muy adecuado intentar ponerlas en práctica tantas veces como sea posible.
Estamos aquí, en el Centro Nagarjuna, para ser buenas personas, más bondadosas. Para esto son las enseñanzas del buda y ésta es la finalidad del centro.
Nuestros sufrimientos surgen de nuestras propias acciones nega- tivas realizadas en el pasado.
Mientras permanezcamos en el samsara experimentaremos sufrimientos.
Todos los sufrimientos son originados por las emociones nega- tivas y los engaños.
Todo lo negativo proviene del aferramiento al yo y de la actitud egocéntrica.
No queremos sufrir pero creamos las causas para sufrir, quere- mos ser felices pero no creamos las causas para la felicidad. Existen seres superiores como los bodisatvas que solo piensan
en la felicidad de los demás y que sus sufrimientos puedan expe- rimentarlo ellos mismos.
Para tener salud y contar con una mente bondadosa necesitamos acumular acciones virtuosas.
Nuestra práctica espiritual más importante consiste en evitar acciones negativas y acumular acciones positivas.
Nosotros somos los creadores de nuestra propia felicidad. Si queremos averiguar cómo ha sido nuestro pasado tenemos
que observar el presente y si queremos conocer cómo será nues- tro futuro debemos observar las acciones que realizamos ahora. Mientras sigamos en samsara, tras la muerte, hay seis destinos
posibles: los seis reinos de existencia.
Todo el sufrimiento proviene de pensar solo en nuestro propio bienestar.
Debemos observar nuestros propios errores antes que los erro- res de los demás.
Tenemos que pensar en lo que deseamos para las vidas futuras. La riqueza depende de la práctica de la generosidad.
La belleza depende de la práctica de la paciencia y del amor. Volver a renacer como ser humano depende de la práctica de la
ética.
Deberíamos practicar las enseñanzas con la misma intensidad que los niños cuando juegan que se olvidan de todo excepto de su juego.
Es posible transformar nuestra mente y es posible dejar de ver a los demás como enemigos.
Solo las acciones virtuosas nos ayudarán en el momento de la muerte.
Hemos de evitar cualquier acción negativa por pequeña que sea y acumular acciones positivas por pequeñas que sean.
Al estudiar ampliamos nuestro conocimiento y reconocemos lo que es negativo y lo que es positivo.
Para erradicar los engaños tenemos que identificarlos y para identificarlos necesitamos estudiar.
Empezamos a disminuir los engaños aplicándoles su antídoto correspondiente y acumulando acciones virtuosas.
El objetivo último buscado en la filosofía budista es desarrollar, por completo, todas las cualidades positivas de la mente y eli- minar, por completo, todas sus cualidades negativas. Con ello logramos la iluminación.
Los bodisatvas son los seres que se adiestran en intercambiarse con los demás.
Nosotros somos los únicos que podemos destruir nuestros enga- ños y las emociones aflictivas.
Necesitamos desarrollar la sabiduría que comprende la vacuidad para destruir definitivamente a los engaños.
Si fuésemos completamente libres lograríamos conseguir todo aquello que deseamos.
Hemos de enfrentarnos a los problemas y si tienen solu- ción,la aplicamos . Pero si no la tienen no tiene sentido alguno preocuparse.
Cualquier momento y cualquier edad son adecuadas para estu- diar y practicar las enseñanzas.
Ver siempre los aspectos positivos de las cosas es lo mejor que podemos hacer.
Con relación a los demás proclama sus virtudes y oculta sus defectos, con relación a ti mismo proclama tus defectos y oculta tus virtudes.
Estudiar las enseñanzas implica transformar nuestra mente y analizar si está o no en consonancia con el dharma.
Las enseñanzas han de ser como un espejo para nuestra mente. Todas las religiones tienen como finalidad convertirnos en mejo-
res personas y cada una explica un enfoque para conseguirlo. Todo lo que hagamos: escuchar las enseñanzas, practicar, etc. lo
hemos de realizar con la mejor de las motivaciones. Y la mejor motivación es la de beneficiar a todos los seres.
Al comprender que todos los fenómenos son interdependientes comprenderemos que todos los fenómenos están vacíos de exis- tir inherentemente.
Siempre debemos recordar que debemos ayudar a los demás y, si no podemos, al menos, no hemos de perjudicarles.
Cuando estés solo vigila tu mente y cuando estés acompañado vigila tu palabra.
No dañando a los demás tampoco nos dañamos a nosotros mismos.
Si la mente mora en pensamientos positivos todo lo que haga- mos con el cuerpo y con la palabra también será virtuoso. Meditar y reflexionar en la impermanencia y muerte es lo pri-
mero y lo último que mencionó el buda en sus enseñanzas. No todo es negativo con el sufrimiento, tiene cinco cualidades:
no seguimos creando acciones negativas, creamos acciones vir- tuosas, disminuimos el orgullo, generamos renuncia y compa- sión por los demás.
Debemos meditar en los sufrimientos de cada uno de los seis reinos de existencia como si los estuviésemos realmente experimentando.
Una acción se considera completa cuando va acompañada de la motivación y de la dedicación.
Los pensamientos son como figuras dibujadas en el agua, la tie- rra o la piedra. Para los estados mentales negativos son mejores las primeras; para quien desea el dharma, las últimas.