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6. Estado del arte

6.1. Análisis institucional

6.1.3. Gobernanza del agua

De otro lado, es pertinente discutir los estudios sobre gobernanza, entendida como a capacidad de decisión, participación y gestión de diversos actores civiles, sociales y gubernamentales orientados a alcanzar resultados concertados y duraderos en el tiempo; intentando que sea un proceso flexible y dinámico y que a través de este se responda a las necesidades y desafíos impuestos. Sin dejar de lado el empoderamiento de la sociedad por su territorio y recursos (Gutiérrez, 2018).

La gobernanza del agua se refiere a la habilidad y capacidad de un sistema social para movilizar sinergias con el objetivo de construir acuerdos sectoriales y políticas públicas en donde converjan diferentes actores sociales con el fin de desarrollar acciones que conlleven a un desarrollo sustentable de los RRHH (Medina y Porras, 2020). Esta se ve afectada por diferentes influencias como, por ejemplo, la limitada disponibilidad de los RRHH, situación que denota la necesidad de políticas públicas que regulen su uso para garantizar una sana distribución a través de la protección y la restauración de los ecosistemas de RRHH, además de estrategias que prioricen la eficiencia económica de su uso a través de mecanismos de mercado (Woodhouse y Muller, 2017). En relación a este concepto se encontraron avances en investigación en Colombia, Zamudio (2012), mediante el análisis de la gobernanza del agua estudia el caso colombiano y sostuvo la existencia de una crisis de gobernabilidad sobre el agua, refiriéndose principalmente al

desconocimiento de la experiencia y contexto internacional, la descoordinación institucional y la dispersión de política de agua, también incluso, el desconocimiento de las diversas formas locales de gobierno y de la equivocada percepción sobre la abundancia y riqueza hídrica de Colombia. El mismo autor argumenta que es posible construir una estructura institucional responsable de la creación de políticas públicas, dirigidas a la asignación y gestión de las aguas en el país (ibid.). En ese sentido, resulta necesario fortalecer las redes de gobernanza, entendidas esta como un modo de gobierno horizontal que propicie contextos de mayor gobernabilidad, con la participación de una multiplicidad de actores sociales representando la diversidad de expresiones e intereses relativos de una sociedad heterogénea (Rodríguez, 2019). Al respecto, resulta necesario mencionar que, en la gobernanza del agua, la agricultura cumple un papel institucional relevante, pues es la actividad económica que más consume RRHH en el país y, por lo tanto, el compendio de políticas relacionadas con la SH del riego debe incluir las siguientes dimensiones: I. una dimensión hidrológica, que expresa la falta de disponibilidad de agua, II. una dimensión de gobernanza, la dificultad percibida para acceder al agua y III. una dimensión híbrida de gobernanza e hidrología (Klümper, Herzfeld y Theesfeld, 2017). Bakker y Morinville (2013), por su parte, argumentan que gobernanza de la SH, comprende más dimensiones, a continuación, se relaciona cada una de ellas con respectiva definición (Tabla 6).

Tabla 6. Dimensiones de la gobernanza en la SH.

“ ivel aceptable de riesgos relacionados con el agua para los seres humanos y los ecosistemas, junto con la disponibilidad de agua en cantidad y calidad suficientes para apoyar los medios de vida, la SH, la salud humana y los servicios de los ecosistemas” (Bakker y Cook, 2012; Bakker y Morinville, 2013 p. 2)

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“ na gama de procesos políticos, organizativos y administrativos a través de los cuales se articulan los intereses de la comunidad, se incorporan sus aportes, se toman e implementan decisiones y se responsabiliza a los tomadores de decisiones en el desarrollo y gestión de los recursos hídricos y la prestación de servicios de agua” ( a er K, 2003; Bakker y Morinville, 2013 p. 2)

Tabla 6. Dimensiones de la gobernanza en la SH (continuación).

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“Forma de coordinación social en la que la gobernanza se basa en redes que conectan a individuos, organizaciones, agencias e instituciones en múltiples niveles organizacionales; arreglos institucionales policéntricos y de toma de decisiones anidados; y enfoques de gestión colaborativos, flexibles y basados en el aprendizaje” (adaptado de Olsson et al, 2006; Bakker y Morinville, 2013 p. 2).

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“ nfoque de la toma de decisiones que comprende varios centros y actores independientes” ( ahl-Wostl C, 2009; Bakker y Morinville, 2013 p. 2).

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“ roceso exploratorio e iterativo de "aprender haciendo" mediante el cual los actores comparten experiencias e ideas para eliminar las limitaciones y resolver problemas complejos” ( ahl-Wostl et al, 2011; Newig et al, 2010; Bakker y Morinville, 2013 p. 2).

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“Intercambios negociados y no jerárquicos entre instituciones a nivel transnacional, nacional, regional y local, incluidas las relaciones entre los procesos de gobernanza en estos diferentes niveles” ( eters y ierre J, 2001; Bakker y Morinville, 2013 p. 2).

“ roceso para lograr la eficiencia, la eficacia y la claridad regulatorias mediante la estandarización y centralización legislativa y de políticas” ( a er y Morinville, 2013 p. 2).

“ rincipio según el cual una autoridad central no toma medidas (excepto en las áreas que son de su competencia exclusiva) a menos que sea más eficaz que las medidas tomadas a escalas inferiores” ( a er y Morinville, 2013 p. 2).

Fuente: Bakker y Morinville (2013 p. 2).

Pahl-Wostl (2019), plantea el concepto de gobernanza nexo, refiriéndose a un enfoque que involucra la coordinación de políticas de varios sectores. Cabe destacar el caso del modelo de gobernanza del nexo agua, energía y alimentación (WEF por sus siglas en inglés), que se propone como herramienta innovadora para superar las fallas de la gobernanza tradicional en la seguridad alimentaria, hídrica y energética. “ l nexo debe regirse con un enfoque en la interacción entre los campos de las políticas y no en los

campos de las políticas de forma aislada” (Ibid., p. 356). Sin embargo, existen retos para lograr una coordinación indicada, pues las barreras a la coordinación entre sectores están inmersas en los marcos regulatorios sectoriales, la planificación y la implementación, por efecto de los intereses de los dominios arraigados y las estructuras de poder, así como la gama de estructuras de comunicación sectoriales establecidas (Ibid.). La principal barrera de adopción de la gobernanza del nexo en todos los sectores es la disparidad del poder entre los mismos, un caso podría ser, por ejemplo, el predominio de las políticas agrícolas sobre las políticas ambientales y la habitual relación de poder desigual por parte de los grupos de interés del sector agrícola. En ese mismo sentido, en el sector energético, en el cual, los intereses económicos asociados al desarrollo de infraestructura hidro-eléctrica ha mostrado predominio sobre los intereses de sostenibilidad ambiental y social (Pahl-Wostl et al, 2013; Zarfl et al, 2015).

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