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7. ModElAdo y gobIERno dE ARqUETIPoS

7.4. Gobierno de arquetipos

Independientemente del alcance de los arquetipos desarrollados (para uso local, regional, nacional o internacional) siempre se hace patente la necesidad de contar con mecanismos y estrategias adecuadas que garanticen un correcto mantenimiento y evolución futura de los mismos. Esto es conocido como el proceso de gobierno de arquetipos (43).

Este proceso debe asegurar la coherencia de los modelos que se definen desde el momento de creación de un primer arquetipo hasta la existencia de un conjunto completo de arquetipos que cubra todas las necesidades del dominio de aplicación.

Esto es más necesario aun cuando los arquetipos que están siendo definidos van a pasar a formar parte de repositorios públicos o compartidos, de tal forma que se asegure que pueden ser reutilizados por otras organizaciones o ser revisados por diferentes expertos para cubrir nuevos requisitos de usuarios externos.

El gobierno de arquetipos está relacionado con el gobierno de todo un conjunto de recursos semánticos que deberán ser controlados de forma similar. Podemos agrupar dichos recursos en las siguientes categorías:

— Modelos de información: artefactos formales tales como arquetipos y plantillas, que definen los modelos de información con los que trabajan los sistemas informáticos.

— Modelos de significado: artefactos que describen el significado de las diferentes entidades del dominio. Incluyen terminologías, subconjuntos, ontologías, etc. — Especificaciones de dominio: toda la documentación previa donde se definen

los requisitos y características del dominio de aplicación de los arquetipos que van a ser desarrollados. Incluye documentos de análisis, referencias al estado del arte, especificaciones de requisitos, casos de uso, etc.

— Recursos técnicos: artefactos que facilitan la implementación de los arquetipos en entornos reales de uso. Por ejemplo, guías de implementación, esquemas de bases de datos, mensajería asociada, etc.

Cada uno de estos recursos puede tener sus propias características de gobierno, si bien al ser todos recursos de interoperabilidad semántica (44), existen aspectos comunes que deben ser contemplados, entre los que destacan:

— Identificación. Se deben implementar los mecanismos necesarios para identificar unívocamente los diferentes recursos. Esta identificación debe considerar que dos o más recursos pueden tener el mismo nombre pero representar en realidad conceptos diferentes o usados en escenarios distintos. Si bien esto podría indicar un solapamiento o duplicación de arquetipos y por lo tanto un error en el proceso de modelado, no será así necesariamente en todos los casos. De ahí la importancia que los recursos sean identificados de forma unívoca e independiente de la descripción o nombre que se les da. Además, estos identificadores deben ser adecuados para ser enlazados con las instancias de datos, es decir, deben permitir una serialización que pueda ser referenciada desde los sistemas que los utilizan.

— Trazabilidad. Debemos ser capaces de representar y almacenar los diferentes cambios realizados en los recursos semánticos, de tal forma que se sepan los motivos que llevaron a realizar algún cambio.

— Gestión del ciclo de vida. Es fundamental controlar el ciclo de vida de los recursos, desde los estados iniciales hasta su publicación o retirada. Debe estar bien definido cuando un recurso está listo para ser publicado si ha alcanzado el nivel de calidad y consenso suficiente.

Teniendo en cuenta lo anterior, es posible que sean muchos los arquetipos creados por pequeños grupos de profesionales de la salud, adaptados a sus necesidades locales. Aun así, pronto se hará patente la necesidad de coordinar dichos desarrollos con los de otros grupos externos a la organización o de otros dominios de la salud. En la Figura 32 puede verse una representación de los diferentes dominios y alcances de estandarización y gobierno de los arquetipos. La figura ha sido extraída del trabajo de Garde et al. (43). Por una parte se muestra una división de los diferentes dominios

donde puede aplicarse un arquetipo, como es un campo específico (p. ej. Oncología pediátrica), un área (p. ej. Enfermería), un sector (p. ej. Salud) o un uso general en cualquier dominio. Por otra parte se puede dividir el ámbito en el que se alcanza una estandarización o acuerdo en los arquetipos definidos, que puede variar entre usos específicos de un proveedor de salud, una estandarización a nivel regional, nacional o mundial.

Muchos arquetipos serán relevantes para un uso específico de un único proveedor, otros pueden ser acuerdos o definiciones de ámbito nacional para algún área de la Salud, o pueden ser arquetipos internacionales y genéricos, reutilizables en muchos dominios. Las características propias de los arquetipos permitirán que, llegado el caso, se opte por especializar arquetipos de alcance más general a usos más específicos. De esta forma, el gobierno de los arquetipos locales queda claramente relacionado con el gobierno de los arquetipos acordados de forma general o internacional. No se puede plantear una gestión local de arquetipos sin tener en cuenta aquello que existe fuera de nuestro alcance o dominio de trabajo.

Figura 32. Dominio del gobierno de arquetipos

Para poder controlar todos los aspectos anteriormente mencionados hace falta disponer de las herramientas adecuadas que nos ayuden durante el proceso de gobierno. Los repositorios de arquetipos, tales como el Clinical Knowledge Manager de openEHR (45) son plataformas necesarias no sólo para gestionar los ciclos de vida de cada arquetipo individual sino para gestionar el gobierno de todos los arquetipos existentes. Aún más, esta no es una tarea que deba o pueda realizarse en un único repositorio de arquetipos, sino más bien un proceso que debe coordinarse entre múltiples repositorios. La realidad es que difícilmente existirá un único lugar donde buscar arquetipos, ya que cada organización potencialmente deseará gestionar sus propios recursos locales. Sin embargo, sí que se debe intentar evitar solapamientos y redundancias dentro de lo posible, como única manera de asegurar un entorno de uso de arquetipos sostenible en el tiempo.