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Las elecciones generales en Trinidad y Tobago se celebraron el 24 de mayo de 2010, dos años y medio antes de lo previsto. Los comicios dieron como resultado la amplia victoria de la “Alianza del Pueblo” (People’s Partnership), creada en abril de este año como iniciativa y bajo el liderazgo del entonces principal partido de oposición, el Uni- ted National Congress (UNC), y de la que forman parte además, el

Congress of the People (COP)32 y otros tres partidos33. Los resultados

electorales no constituyeron una sorpresa: las encuestas apuntaban a esa dirección. La People´s Partnership obtuvo 29 de los 41 escaños parlamentarios. Los comicios pasados, celebrados en el 2007, habían dado 26 asientos al PNM y 15 al UNC, lo que refleja la contundente victoria de la alianza. Con relación a la recién electa PM, vale destacar que es la primera vez en la historia nacional que una mujer ocupa este cargo, así como que fue la primera fémina en ser designada Líder de la Oposición, posición que retuvo por segunda vez, en febrero del presente año, después de ser electa líder del UNC.

En su programa de gobierno, la People´s Partnership planteaba: “Tri- nidad y Tobago se compromete con el proceso de integración regional y contribuirá al fortalecimiento de CARICOM, incluido el CSME. En este contexto, la reciente iniciativa de establecer una unión económica

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y política entre Trinidad y Tobago y algunos Estados del Caribe Orien-

tal, se considera que es generadora de divisiones y será revertida”34. Un

grupo de elementos pudieran explicar esta decisión. En primer lugar, la falta de apoyo popular con la que contó esta iniciativa dentro de Trinidad y Tobago. Sin desconocer el peso de los sentimientos nacio- nalistas que puede haber estimulado una propuesta de la envergadura de la Unión Económica y Política entre Trinidad y Tobago y la OECO; otro factor que puede considerarse relevante es el efecto de la crisis económica internacional en la economía trinitaria y sus repercusiones más amplias en la sociedad. Un dato que lo ilustra es el hecho de que tras varios años de consecutivo crecimiento, en el año 2009 la economía se contrajo un 3,5%35.

Así, la propuesta de unión pudo haber sido valorada por el nuevo gobierno como una demasiado “costosa”, tanto en términos políticos (debido a la impopularidad del proyecto), económicos (si tenemos en cuenta los costos económicos para Trinidad y Tobago de proyectos dentro de la propuesta como el de una estrategia conjunta de inversio- nes para las agencias de seguridad social), así como también regionales (a partir de las divisiones exacerbadas en lo interno de CARICOM a raíz de esta iniciativa).

Sin embargo, ello no significa (y ese es el criterio que se pretende ar- gumentar en este artículo), que elementos claves en la propuesta de Unión Económica y Política entre Trinidad y Tobago y la OECO hayan sido totalmente desechados. El análisis propuesto en este incipiente trabajo, va dirigido a identificar aquellos intereses de Estado (y por tanto no meramente gubernamentales) de Trinidad y Tobago en la subregión y también en los marcos de CARICOM como plataforma subregional. A ello contribuye el acercamiento a tres importantes documentos: “Vision 2020. Draft National Strategic Plan”, “Trinidad and Tobago-Eastern Caribbean Status Integration Initiative. Task Force Report. Volume I” y “People´s Partnership. Prosperity for All. Manifesto 2010”.

En el año 2002, el gobierno de Trinidad y Tobago creó el Grupo Mul- tisectorial (también conocido como el Comité de Planificación de la Visión 2020) cuya tarea fue la de construir una estrategia de desarrollo nacional con vista al año 2020. La misma definió como sus pilares: 1) Enabling Competitive Business, 2) Governing Effectively, 3) Developing

O PROPIO 32 Innovative People, 4) Nurturing a Caring Society y 5) Investing in Sound

Infrastructure and Environment. La propuesta de Unión Económica y Unión Política no debería entenderse divorciada de este proceso (aunque no exista una alusión a ninguna iniciativa de este tipo en la estrategia de desarrollo nacional) si tenemos en cuenta la constatación de aspectos de convergencia entre la estrategia de desarrollo nacional de Trinidad y Tobago y la propuesta de unión económica y política. Ello apuntaría a elementos estratégicos, y por tanto no necesariamente coyunturales o frutos de un mero voluntarismo gubernamental, en los marcos de esta última. En un primer momento, tal y como se señaló antes, la propuesta de Unión Económica y Política tuvo entre sus principales objetivos “implícitos” la consolidación del Caribe Orien- tal como área de influencia suya. Esta cuestión se hace explícita en la estrategia trinitaria de desarrollo nacional, tal y como se destacaba en la expresión que funge de exergo de este artículo. Por otra parte, y como parte de este mismo proceso, la Unión Económica propuesta estaba dirigida a avanzar, aunque parcialmente por la ausencia de otros países de la CARICOM, los intereses trinitarios en la integración económica subregional, tal y como recoge su documento de desarrollo nacional36.

La plataforma programática presentada por la People´s Partnership se corresponde en sus elementos principales con la Estrategia de Desa- rrollo Nacional de Trinidad y Tobago, elaborada durante el gobierno de Manning. Así lo demuestran los pilares identificados por dicha alianza, ahora en el gobierno: 1) People-Centred Development, 2) Poverty Eradication and Social Justice, 3) National and Personal Security, 4) Information and Communication Technologies, 5) A More Diversified, Knowledge Intensive Economy, 6) Good Governance-People Participation, 7) Foreign Policy-Securing Our Place in the World37. Al respecto es válido

señalar que en este sentido, no es la novedad de las propuestas de la People`s Partnership lo que en última instancia debió incidir en su apoyo electoral (además del resto de factores que explican la derrota del gobierno del PNM), sino las expectativas respecto a su capacidad de llevarlas a cabo. Así, las posibilidades reales de implementar y de efectivamente revertir de manera cualitativa los fenómenos que abor- dan, son los aspectos sobre lo que descansarán uno de los principales desafíos de la alianza.

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La existencia de un consenso alrededor de una estrategia de desarrollo nacional (evidentemente recogido en la Vision 2020. Draft National Strategic Plan), se ha reflejado por tanto, en elementos de continuidad entre el gobierno saliente y el entrante. Para el Caribe, ello se constata, en un primer momento, a partir del reconocimiento de la importancia que tiene el marco subregional para Trinidad y Tobago. La PM de este país lo ha hecho explícito en numerosas ocasiones antes y después de las elecciones. Véanse sus palabras pronunciadas durante la presentación de los candidatos de la People´s Partnership, el 2 de mayo de 2010, las que reproducen prácticamente de manera literal el exergo de esta publica- ción: “(…) con una población de menos de 3 millones de habitantes, es un imperativo que estructuremos nuestra política exterior de manera que apoye y avance nuestros objetivos de desarrollo nacional, progreso, paz y seguridad (…) Desde la perspectiva de la política exterior, trabajaremos en círculos concéntricos, comenzando con CARICOM”.

Otros ejemplos, se constatan en la continuidad dada al proceso de

negociación entre Air Jamaica y Caribbean Airlines, mediante el que esta última asume el control de las operaciones de Air Jamaica, dándose un paso más en el proceso que ha estado teniendo lugar de compras de empresas jamaicanas por parte de Trinidad y Tobago. Otro ejemplo, se verifica en la importancia dada a las relaciones con Guyana en materia de producción de alimentos. Una noticia de la Agencia de Información de Guyana (GINA), refiere declaraciones de Kamla Persad-Bissessar, en el momento de su encuentro con el Presidente guyanés, resaltan- do la potencialidad guyanesa en cuanto a producción de alimentos. Nótese que durante la presentación del presupuesto trinitario para el 2011, el actual gobierno reconoce la necesidad de explorar iniciativas

subregionales con relación a la seguridad alimentaria38.

Si bien a nivel bilateral (por ejemplo, casos de Jamaica y Guyana antes referido) parece haber existido un consenso más amplio con relación a la proyección trinitaria hacia el Caribe, no parece haber ocurrido lo mismo con la proyección hacia CARICOM en tanto plataforma su- bregional. Ello no va en detrimento del reconocimiento del organismo caribeño como un esquema integracionista del que Trinidad y Tobago puede obtener y de hecho obtiene beneficios, alrededor del que sí existe un interés de Estado. Las discontinuidades y rupturas aparecen más relacionadas con los compromisos a ser asumidos por Trinidad

O PROPIO 32 y Tobago dentro del esquema, y su disposición a asumir los costos

económicos de su liderazgo dentro del mismo. Las declaraciones de Kamla Persad-Bissessar durante la reunión de la Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno de la CARICOM celebrada en julio pasado, estuvieron dirigidas, entre otros aspectos, a repensar los compromisos trinitarios en términos de financiamiento subregional. No obstante, aún es muy prematuro hacer cualquier valoración más argumentada de la proyección del actual gobierno de Trinidad y Tobago hacia la CARICOM, pues este es tan joven como cinco meses.