Dado que más del 60% tenía expectativas de capacitarse para conseguir un trabajo, no está claro si la realización de los cursos específicos realmente cumplió su objetivo, o si bien fue el conjunto de elementos aportados por el Programa que lograron, junto a otros factores, las inserciones laborales antes comentadas (Cuadro A-16).
La mayoría de los entrevistados concuerdan en que las metas de capacitación resultaron ampliamente cumplidas. Ante la pregunta En términos generales, ¿cuál es su evaluación acerca de la formación – capacitación impartida?, existe consenso en que los cursos fueron por lo menos “buenos”, y tuvieron éxito en la transmisión de competencias y el desarrollo de habilidades y destrezas por parte de las participantes. En efecto, una de las mayores dificultades señaladas para el buen desarrollo de los cursos fue el perfil de ingreso de las mujeres que participaron, considerado por varios entrevistados como excesivamente bajo o decididamente inadecuado. En el primer caso, ello pudo contrastarse gracias al compromiso demostrado por los equipos docentes, que en la mayoría de las situaciones se sintieron genuinamente involucrados y actuaron en consecuencia. Pero también desde la coordinación de los cursos se previeron acciones para sortear los impedimentos o las dificultades de partida que presentaban las mujeres. Así, se agregaron módulos o se destinaron clases a la revisión de competencias básicas. En este sentido, en distintos cursos los docentes debieron destinar algunas horas al repaso de nociones de cálculo; en otros, la lecto-escritura debió privilegiarse, o ambos. A pesar de los esfuerzos realizados, en algunos cursos en los que el perfil de ingreso resultó inadecuado, los cursos realizados no parecen haber logrado los resultados esperados para el total de las participantes. De todos modos, en todos los cursos se registran resultados buenos en términos generales, y en algunos casos se distinguen los resultados obtenidos por un núcleo de participantes. Sin embargo, en otros grupos las diferencias de partida que presentaban las participantes pudieron ser medianamente niveladas en el transcurso de la formación.
De todos modos, según algunos, ciertos aspectos coadyuvaron a una limitación en el cumplimiento de las metas o, por lo menos, a ciertos problemas de desajuste entre lo esperado y lo obtenible, por el escaso tiempo disponible para la capacitación, máxime teniendo en cuenta el perfil de ingreso de las participantes de los cursos.
Otro elemento que dificultó en algunos casos el buen desarrollo de los cursos fue el actitudinal. Son varios los entrevistados que señalan que se debieron atender problemas de relacionamiento entre las participantes del grupo, fundamentalmente al iniciarse la capacitación específica. Los motivos más señalados remiten a la complejidad que supuso en muchos casos volver a conformar un grupo, en tanto las mujeres fueron redistribuidas en ocasión del inicio de la formación específica. Esto implicó destinar un tiempo extra a la conformación del grupo, a la vez que trabajar en los desencuentros que se iban suscitando entre las participantes.
Pese a las dificultades halladas durante el desarrollo de los cursos, los distintos actores involucrados afirman haber logrado un buen aprovechamiento de la experiencia. Prueba de ello son los resultados obtenidos en términos de rendimiento: el número de deserciones es ínfimo, y se registraron muy pocas inasistencias. En definitiva, la motivació n de las mujeres participantes de los cursos parece haber resultado clave para el logro de las metas de capacitación.
Si bien varios coinciden en que hubiera faltado un poco más de tiempo ya que a veces es necesario dar un tiempo de sedimentación de lo que se está dando para poder incorporar más profundamente los contenidos y asentar las destrezas adquiridas, a nivel general los entrevistados coinciden en que se lograron las competencias esperadas. Esta falta de tiempo viene de la mano con las distintas temáticas que se desarrollaron en los cursos, por lo que algunos señalan que es en la elección de la temática en donde se debe prestar cuidado para que el curso no resulte corto. En este sentido, pareciera que la formación vinculada al mantenimiento edilicio requeriría más tiempo para lograr un suficiente desarrollo de las habilidades requeridas para el desempeño laboral. De otro modo, lo que se obtiene es una primera noción general, que requiere ser continuada. En definitiva, los “cursos no tradicionales” parecen los más difíciles en este sentido. No es el caso de cursos vinculados a atención al cliente, o del rubro gastronómico, quizás por una sinergia entre los contenidos temáticos del curso y las tareas tradicionales del “ser mujer”. Ello abrió las puertas del mundo extra doméstico a través de conocimientos estrechamente vinculados a la esfera doméstica, pero realizados en forma de trabajo no remunerado.
Se identificaron además, otras muestras de la satisfacción de los entrevistados con el
grado de cumplimiento de las metas de capacitación. Quizás la más interesante a destacar es que la referencia al cumplimiento de dichas metas surgía espontáneamente en los discursos desplegados en las entrevistas, incluso antes de la pregunta específica. Más aún, más de la mitad de los entrevistados señalan aspectos que hacen referencia a esta dimensión de análisis cuando se les pregunta por los principales logros de los cursos. Si bien se señala también el cambio actitudinal, éste aparece directamente vinculado a la resolución de las dificultades planteadas en los cursos, en tanto que la adquisición de habilidades y destrezas parece un aspecto que no presentó dificultades insoslayables, obteniéndose en muchos casos resultados que sorprendían a los docentes.
En síntesis, si bien las opiniones muestran cierto grado de satisfacción con respecto al cumplimiento de las metas de capacitación, las dificultades señaladas, aunadas a los resultados en términos de las características de la inserción laboral, permiten constatar diferentes desajustes:
• • Perfil excesivamente bajo de algunas de las participantes, sobre todo para la realización de ciertas capacitaciones específicas. Ello requirió acciones para sortear los impedimentos o las dificultades de partida que presentaban las mujeres (se agregaron módulos o se destinaron clases a la revisión de competencias básicas) .
• Escaso tiempo disponible (sobre todo en algunos de los cursos) para la capacitación con relación al perfil de ingreso de las participantes. Por su parte, contó a favor la motivación de las mujeres, que neutralizó algunos de estos problemas:el número de deserciones es ínfimo; se registraron muy pocas inasistencias. Esta actitud de las mujeres parece haber sido determinante para el cumplimiento de las metas.