PARTE SEGUNDA
CAPÍTULO 5. SENDERO LUMINOSO
5.8 OTRA GRAN RUPTURA: LA DECISIÓN DE INICIAR LA LUCHA ARMADA
«No es difícil imaginarse a los militantes de la I Escuela Militar en ese momento. Jóvenes, incluso muy jóvenes la mayoría, sintiendo la intensa emoción de quien está seguro que va a luchar por una causa trascendentemente noble, que conduciría en determinado momento a la humanidad entera hacia la felicidad. No eran muchos y no tenían medios, pero no había ningún grupo en el país y quizá en el hemisferio más motivado, convencido y decidido que aquél». Gustavo Gorriti Ellenbogen223
Fue durante el trienio 1977-1979 que Sendero Luminoso se trasformó en un proyecto fundamentalista, terrorista y genocida; de hecho fueron éstos los años en los que se concretó la idea de iniciar la lucha armada.
En marzo de 1977, el Comité Central dió lugar a la II Reunión Nacional de Organismos Generados, aproximándose a la idea de empezar la lucha armada ya que «la reconstitución del partido había avanzado lo suficiente y que tenía un núcleo de cuadros afiatados como para iniciar su “guerra popular”»224.
En 1976 Mao Zedong murió y la Revolución Cultural que tanto inspiró a Abimael Guzmán y a su partido había llegado a su fin; fue en este preciso momento que la mayoría de la izquierda internacional llegó a la conclusión que las masas mismas podían tener iniciativa política propia, sin la necesidad de un auténtico “partido-guía”.
Diferenciándose de las tesis de la izquierda internacional, Sendero Luminoso fue partidario de otras ideas y renegó firmemente de este nueve escenario, puesto que su credo repudiaba la hipótesis que las masas tuvieran un papel protagónico. Según Guzmán era el
223 G. Gorriti Ellenbogen, Sendero: historia de la guerra milenaria en el Perú, Lima, Editorial Planeta,
2008, p. 70.
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partido el que debía seguir “decidiendolo todo”, la violencia habría sido la esencia de la revolución, y la guerra su tarea principal225. Autoconvenciéndose cada día más de que el
Perú era un país semifeudal y afirmando que la transición hacia la democracia, con la Asemblea Constituyente y las elecciones, encarnaba «la cuarta reestructuración del Estado terrateniente burocrático corporativo»226, Abimael Guzmán optó por convertirse
en el nuevo faro guía de la revolución mundial, autodeclarándose “la curta espada del marxismo” después de Marx, Lenin y Mao.
Todo eso requirió también una fase de endureciemiento ideológico que, si bien apeló costantemente a la ciencia del marxismo-leninismo, acabó por convertirse en un sistema casi religioso, recurriendo a dircursos con rasgos seudo-bíblicos para derrotar a sus enemigos internos y captar a más seguidores: por ejemplo Guzmán solía afirmar que «muchos son los llamados y pocos los elegidos»227. También el surgimiento del partido
era descrito como un hecho cósmico: «comenzó a surgir una luz más pura, una luz resplandeciente, esa luz la llevamos nosotros en el pecho, en el alma»228; y la militancia
en él devino una experiencia religiosa: subordinándose a los ordenes de la organización el “adepto” habría podido purificarse y empezar un nuevo camino hacia «la sociedad de la gran harmonía, la radical y definitiva nueva sociedad»229.
Fue solo de esa manera, es decir blíndandose y alejándose cada vez más de la realidad que le rodeaba «para desarrollar una identidad grupal de secta»230, que Sendero
Luminoso pudo engendrar su idea de iniciar la lucha armada contra el Estado. Hay que recordar que también durante los grandes paros de julio de 1977 y de mayo de 1978 (sin precedentes en la historia del país) Sendero no tuvo presencia alguna, ya que los definió como “revisionistas” y al servicio del imperialismo soviético.
Finalmente, después de la reunión en la que se tomó la decisión del Inicio de la Lucha Armada (ILA), Guzmán opinó que la reconstitución del partido había llegado a su
225 C.I. Degregori, El surgimiento de Sendero Luminoso: Ayacucho 1969-1979, cit., p. 182. 226 Ivi, p. 183.
227 A. Guzmán, Por la nueva bandera, discurso durante el IX Pleno Ampliado del Comité Central, 7 de
junio de 1979, en El Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, cit., p. 23.
228 A. Guzmán, De cómo surgió la luz y se forjó el acero, discurso del 3 de diciembre de 1979, en C.I.
Degregori, Guzmán y Sendero. Después de la caída, “Nueva Sociedad”, n. 124, marzo-abril 1993, pp. 53- 58.
229 Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, Desarrollar la guerra popular sirviendo a la revolución
mundial, mimeo, 1986, p. 20, en C.I. Degregori, El surgimiento de Sendero Luminoso: Ayacucho 1969- 1979, cit., p. 183.
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punto culminante. Según el líder, el concepto de “reconstitución” significaba la militarización del partido; acababa de formarse la I Escuela Militar del partido y el Ejército Rojo del Perú:
Los comunistas de la I Escuela Militar del Partido, sello de los tiempos, de paz y apertura de la guerra popular, nos ponemos en pie de combate como sus iniciadores, asumiendo bajo la dirección del Partido y ligados al pueblo, la forja de las invincibles legiones de hierro del Ejército Rojo del Perú. ¡El futuro está en el cañon de los fusiles! ¡La revolución armada ha comenzado! ¡Gloria al marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung! ¡Viva el Partido Comunista del Perú! ¡Por el camino del camarada Gonzalo, iniciemos la lucha armada231!
El paso final para la concretización de la idea del inicio de la lucha armada tendrá lugar durante el IX Pleno Ampliado del Comité Central, el cual se celebró entre mayo y julio de 1979. En una de estas reuniones Guzmán se autoproclamó “jefe del partido y la revolución”, dejando de lado el concepto de centralismo democrático de Lenin y centralizando todo el poder en sus manos. Además, en estas reuniones, instituyó el Comité Permanente Histórico, el cual habría tomado la dirección del partido en situación de posible crisis. Los miembros de este Comité fueron Guzmán mismo, su compañera Augusta La Torre o “compañera Nora” y su futura compañera Elena Iparraguirre, es decir la “compañera Miriam”.
231 Este texto es el compromiso que firmaron los participantes de la I Escuela Militar, en G. Gorriti
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