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Granada, antes y después de la guerra de Las Alpujarras

El Reino cristiano de Granada, dependiente de la Corona de Castilla, era el territorio musulmán de la península que más tardíamente se había incorporado al poder cristiano. De ahí la situación particular de los moriscos granadinos, reciente su perdida independencia política. Sólo diez años después de la conquista de 1492, habían tenido que convertirse al cristianismo. La opresión cristiana, de todo tipo, contra sus creencias, bienes y costumbres, fue haciéndose cada vez más insoportable, en la medida en que tenían también muchos medios para conservar sus valores tradicionales y para resistir a la asimilación hispánica.

La distribución de la población morisca era muy desigual en los territorios del antiguo Reino nazarí, en función de las vicisitudes de la conquista y de la repoblación cristiana subsiguiente149. Según Bernard Vincent, hasta 1568 los moriscos siguieron siendo mayoritarios, unos 150.000 aproximadamente, aunque en el momento de la expulsión del reino, en 1570-1571, sólo son expulsados unos 80.000, lo que indicaría que la cifra anterior, presentada por los contemporáneos, era algo exagerada.

En la parte oriental, son muy numerosos en la serranía de Ronda y en la sierra de Bentomiz, encima de Vélez-Málaga. Son pocos en la llanura malagueña y en las ciudades (Málaga, Ronda, Marbella, Vélez-Málaga). Este fenómeno se da también en las otras ciudades: Granada, Motril, Guadix, Baza, Huéscar y Almería. Pero al este del valle de Lecrín y hasta los límites del Reino de Murcia, la mayoría de las zonas rurales están pobladas de moriscos, con la excepción de las zonas costeras, donde les está generalmente vedada la presencia, por razones estratégicas150.

A las conversiones forzosas de 1499-1502 (con bautizos colectivos documentados en años posteriores, en zonas rurales) siguió un cuarto de siglo en los que las presiones religiosas cristianas fueron tomando conciencia de las resistencias religiosas y culturales cada vez más evidentes. La visita del emperador Carlos V a Granada, en 1526, marca una etapa decisiva en la opresión de los moriscos.

146 Ver ejemplos de esas especulaciones en un artículo en árabe del profesor I. Fakhar, Al-Asala, Argel, 4, 20,

1974/1394, 30-47; M. Mc Lain, «Moriscos granadinos en Nuevo México», Métiers, vie religieuse, pp. 191-200.

147 Ver R. Reichert, «Muçulmanos no Brasil», Almenara, Madrid, 1, 1971, páginas 27-46. 148 Ver Cardaillac-Carrasco-Coste-González, op. cit., y M. Coste, op. cit.

149 Ver M. A. Ladero Quesada, Castilla y la conquista del Reino de Granada, Valladolid, 1967, y Granada después

de la conquista. Repobladores y mudéjares, Granada, 1988.

150 B. Vincent, «Le Tribunal de Grenade», Les Morisques et l'Inquisition..., pp. 199 y 203, y A. Domínguez Ortiz-B.

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LLOOOSSSMM MOOORRRIIISSSCCCOOOSSSA AANNNTTTEEESSSY YYD DDEEESSSPPPUUUÉÉÉSSSD DDEEEL LLAAAEE EXXXPPPUUULLLSSSIIIÓÓÓNNNM MMIIIKKKEEELLLD DDEEEEE EPPPAAALLLZZZAAA El 7 de diciembre, una junta convocada por iniciativa regla hace público un documento en el que se vedan una serie de costumbres consideradas como manifestación de islamismo, desde la forma de vestir y alimentarse hasta la circuncisión, y se prohíbe a los moriscos la posesión de armas y esclavos y los desplazamientos de residencia151. Era una declaración programática para eliminar todo rasgo diferencial del «cristiano nuevo de moro» y hacerlo en todo semejante a los cristianos foráneos que habían venido a repoblar el territorio granadino152.

Con esta ocasión se planeó todo un programa de cristianización religiosa153, cuyas grandes líneas tienen su paralelismo con las de la evangelización de los indios, en América154. Se instituye un Tribunal de la Inquisición específico para el territorio granadino155. Los moriscos se resistirán a toda esa presión cristianizante, gracias a la coherencia de sus estructuras propias, en las familias, en los pueblos, entre los musulmanes de toda la región y con relaciones seguidas con los demás moriscos peninsulares y con los de otras regiones de la península, que vienen a veces a Granada a aprender las letras árabes y mamar de esas fuentes más arabizadas de la religiosidad musulmana.

A partir de la década de 1550 se advierte un recrudecimiento de la presión religiosa y social en general, contra todo rasgo diferencial de los moriscos granadinos. Es significativo el memorial o defensa, presentado a las autoridades por don Francisco Núñez Muley, reivindicando la legitimidad de los rasgos culturales de los moriscos, en lengua y otras costumbres. Argumenta que todas ellas en nada son opuestas a los principios religiosos del cristianismo y son concordes con la variedad de lenguas y costumbres de los pueblos de la Monarquía española156.

Diversos factores hicieron cada vez mayor el foso entre las dos comunidades, la de «cristianos nuevos» y la de «cristianos viejos». La presión religiosa se hacía cada vez más fuerte, ampliándose a muchos campos de la vida económica y social, como puede verse en las decisiones tomadas en el Sínodo de Guadix de 1554157. Las comunidades moriscas intentan retrasar las medidas dictadas contra ellos, mediante el pago de cantidades de dinero, de las que siempre estaban necesitadas las autoridades españolas. Por otra parte la actividad de la Inquisición, que en los primeros años de su instalación en Granada parece se orientó predominantemente hacia los «judaizantes», se dedicó cada vez más hacia los moriscos, a los que encausaba indiscriminadamente, ya que eran todos solidarios y sentían solidariamente las consecuencias económicas y sociales de esas acciones represivas. Por otra parte, las cargas fiscales específicas que recaían sobre los moriscos, las expoliaciones cada vez más importantes de las que eran víctimas en favor de repobladores, de nobles granadinos y de la Iglesia y la decadencia de la

151 Ver A. Domínguez Ortiz-B. Vincent, op. cit., p. 22.

152 Ver J. Caro Baroja, Los moriscos del Reino de Granada, Madrid, 1957, 1976.

153 Ver A. Redondo, «El primer plan sistemático de asimilación de los moriscos granadinos: el del doctor Carvajal

(1526)», Les Morisques el leur temps..., pp. 111-123.

154 Ver A. Garrido Aranda, «Papel de la Iglesia de Granada en la asimilación de la sociedad morisca», Anuario de

historia moderna y contemporánea, pp. 2-3, 1975-1976, pp. 69-103, y Moriscos e indios. Precedentes hispánicos de la evangelización en México, México, 1980.

155 Ver K. Garrad, «La Inquisición y los moriscos granadinos» Bulletin Hispanique, Burdeos, LXVII, 12, 1965, pp.

63-77; J. M. García Fuentes, La Inquisición en Granada en el siglo XVI, Granada, 1981, y B. Vincent, «Le Tribunal de Grenade»...

156 Ver R. Fouché-Delbosc, «Memorial de Francisco Núñez Muley», Bulletin Hispanique, 1899, pp. 205-239, y K.

Garrad, «The original Memorial of Don Francisco Núñez Muley», Atlante, II, 4, 1954, pp. 168-226.

157 Ver A. Gallego y Burin-A. Gamir Sandoval, Los moriscos del Reino de Granada según el sínodo de Guadix en

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LLOOOSSSMM MOOORRRIIISSSCCCOOOSSSA AANNNTTTEEESSSY YYD DDEEESSSPPPUUUÉÉÉSSSD DDEEEL LLAAAEE EXXXPPPUUULLLSSSIIIÓÓÓNNNM MMIIIKKKEEELLLD DDEEEEE EPPPAAALLLZZZAAA producción de la seda -tradicional riqueza de los moriscos, desde la época musulmana- provocaron un clima de tensión que explotó con la guerra de Las Alpujarras158.

Esta terrible guerra empezó con el levantamiento del 24 de diciembre de 1568 en las montañas granadinas de Las Alpujarras, al sur de la Sierra Nevada. Duró dos años, empeñando en ella la monarquía hispana importantes recursos y sus mejores militares. Las peripecias de esa guerra, con sus tensiones internas en ambos bandos, musulmán y cristiano, han sido objeto de numerosas publicaciones, tanto contemporáneas como modernas159.

La consecuencia principal de esta guerra fue la dispersión de la población morisca por otros territorios de la Corona de Castilla, además de los muchos que emigraron clandestinamente a otros territorios hispánicos y a países musulmanes. Las mutaciones sociales de las Comunidades islámicas fueron muy importantes en todos esos territorios, como se ha visto. Tras esa expulsión sólo quedarían unos 10.000 ó 15.000 moriscos en tierras granadinas160. Eso explica el que el Reino de Granada fuera uno de los territorios de la Corona de Castilla que menos contingentes proporcione a la gran expulsión de 1610-1611: unos 2.000161.

Pero la situación de los moriscos que quedan, a partir de 1570, es bastante compleja. Por una parte hay un contingente de familias muy asimiladas, especialmente por ser próceres que colaboraron en la conquista del siglo XV o en las medidas de asimilación posteriores; algunas están integradas en la nobleza castellana, por privilegios y por alianzas familiares. Otros son expulsados que volvieron clandestinamente, lo que provocaría unas nuevas expulsiones masivas, de unos 3.000, en la década de 1580. Finalmente, hay algunos que se quedaron como agentes de la autoridad, por su utilidad en la administración162.

Entre estos moriscos finiseculares los hay letrados, traductores, que tendrán una intervención destacada en el curioso episodio de los «falsos» documentos paleocristianos del Sacromonte, superchería islámica para justificar la fe islámica a través de documentos atribuidos a cristianos primitivos de Elvira-Granada. Esta superchería tendría su prolongación después del exilio163.

Entre otras peculiaridades de la comunidad morisca en el reino de Granada, hay que mencionar el desarraigo de muchos de sus individuos, por los avatares de la represión cristiana, especialmente tras la guerra de Las Alpujarras. Esto provocará múltiples viajes de ida y vuelta a tierras magrebíes, con acciones marítimas contra las costas andaluzas, a las que conocían bien y donde tenían enlaces. También el bandidaje social se da mucho entre los moriscos o monfíes granadinos. Ambos fenómenos sociales se dieron en la península en otras épocas y en otras regiones, especialmente en las

158 Ver K. Garrad, «La industria sedera granadina en el siglo XVI y su conexión con el levantamiento de Las

Alpujarras», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, Granada, V, 1956, pp. 73-104.

159 Ver cronistas contemporáneos, como L. del Mármol Carvajal, Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del

reino de Granada, Málaga, 1600 (y ediciones modernas, entre ellas una crítica anotada, en 1970), y estudios

modernos, como los de J. Caro Baroja, op. cit., pp. 173-204, y A, Domínguez Ortiz-B. Vincent, op. cit., pp. 33- 56.

160 Ver B. Vincent, «Combien de Morisques ont été expulsés du royaume de Grenade», Mélanges de la Casa de

Velázquez, París, VII, 1971, pp. 397-399, y «L'expulsion des Morisques du royaume de Grenade et leur

répartition en Castille (1570-1571)», idem, V, 1970, pp. 211-246.

161 H. Lapeyre, op. cit., pp, 204-205, trad. pp. 252-254.

162 Ver B. Vincent, «Los moriscos del reino de Granada después de 1570», Nueva Revista de Filología Hispánica,

México, XXX/I, 1981, pp. 594-608.

163 Ver D. Cabanelas, El morisco granadino Alonso del Castillo, Granada, 1965, y M. de Epalza, «Le milieu hispano-

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La documentación sobre los moriscos granadinos es muy rica y no ha sido aún explotada en su totalidad. Muestra muchos aspectos de la vida islámica de esos musulmanes y la complejidad de sus relaciones sociales con su pasado pre-cristiano y con la administración de la España del siglo XVI-XVII165.

Pero toda esa documentación y los muchos estudios sobre los moriscos granadinos, en las diversas etapas de su historia social desde la conquista cristiana del XV a la expulsión definitiva del XVII, muestran la necesidad de regionalizar y hasta comarcalizar esos estudios, como lo muestran algunos de los resultados de investigaciones, ya publicados166.

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