4. GEOMORFOLOGÍA
5.1. ROCAS ÍGNEAS HERCÍNICAS
5.1.2. Granitoides tardicinemáticos
5.1.2.4. Granitos biotíticos-moscovíticos, con megacristales
Este grupo de granitoides aflora esencialmente en la mitad occidental de la Hoja (Río Gébalo, mitad Sur del Río Sangrera y Río Pusa) y zona Norte del Río Cedena (entorno de Villarejo de Montalbán).
Se puede observar el contacto intrusivo de estos granitoides sobre los metasedimentos pale- ozoicos en diversas zonas: Río Gébalo, al N, de la Fresneda; Río Sangrera, al NO y S de Torrecilla de la Jara y Río Pusa, al S del Molino de Bodegas. Sin olvidar algunos retazos de materiales paleozoicos que, a modo de "roof-pendants", afloran al Norte de Santa Ana de Pusa (zona septentrional del macizo del Río Pusa) y al SO y E de Villarejo de Montalbán (zona septentrional del macizo del Río Cedena).
Probablemente estas facies graníticas constituyen la prolongación oriental de los granitoides descritos por ANDONAEGUI, P. y BARRERA, J.L. (1984) en Aldeanueva de Barbarroya (Hoja
654: El Puente del Arzobispo), aunque en la presente Hoja se observen algunas diferencias que se matizan a continuación.
Estos granitoides son de grano medio y medio-grueso, generalmente porfídicos, con dos micas (pero casi siempre con biotita más que moscovita), con megacristales de feldespato potásico irregularmente distribuidos en los distintos afloramientos. El tamaño medio de estos cristales feldespáticos es de 3-4 cm x 2 cm (aunque pueden alcanzar tamaños de 8-9 cm). Hay zonas, sobre todo en las proximidades del encajante metamórfico, donde estos mega- cristales marcan una clara orientación N 140º-160º E (Villarejo de Montalbán, Torrecilla de la Jara, Río Pusa, etc.), y en otras áreas (concretamente en el macizo del Río Gébalo) además de esas direcciones, los megacristales localmente se orientan E-O (márgen derecha del Río Gébalo) y N 20-35º E (márgen izquierda del mismo río).
En campo, se han podido observar numerosos cristales de cordierita prismática que llegan a alcanzar los 3-4 cm (N de Torrecilla de la Jara, Río Pusa, Río Gébalo, etc.).
También se han reconocido en campo una gran variedad de enclaves microgranulares en cuanto a sus características mesoscópicos: tamaños, formas, fenocritales, textura de grano, etc. Los tipos principales se han agrupado en:
a) Xenolitos de cuarzos, con formas rectangulares o subredondeadas, que alcanzan, en muchos casos, los 10-12 cm de tamaño. (Ejemplo: Río Pusa). El contacto con el encajante granítico es neto.
b) Enclaves ("gabarros") de surmicáceos, muy ricos en biotita, con cuarzo y plagioclasa. El feldespato potásico es generalmente accesorio, por lo que composicionalmente se insertan en el campo de las tonalitas. Aunque no se poseen datos suficientes, parece ser que las for- mas "elipsoidales-lenticulares" de estos enclaves abundan más en el sector Norte de estos granitos y las formas "redondeadas (esféricos)" y "rectángulares (prismáticos)" en el sector Sur. El tamaño medio de estos enclaves suele ser de 10 x 5 x 4 cm. El contacto con el enca- jante granítico suele ser neto.
c) Enclaves ("restitas") de rocas metamórficas correspondientes a las rocas de caja (cuarcitas, areniscas, restos calco-silicatados, etc. de metamorfismo regional bajo). Suelen presentar for- mas elípticas y/o subredondeadas y tamaños centimétricos.
d) Enclaves de rocas metamórficas (esquistos, paragneises, etc. de metamorfismo regional medio-alto) correspondientes a unidades más profundas. Estos enclaves se han observado, con tamaños métricos-decimétricos (mesoenclaves), en la carretera Villarejo de Montalbán- San Martín de Montalbán, en las proximidades del Arroyo Guijo. Y los mismos, pero con tamaños hectométricos (megaenclaves) en el Macizo del Río Gébalo. En este último caso, el metamorfismo térmico, producido por el granito, los ha transformado en corneanas piroxé- nicas.
Finalmente, se ha podido comprobar que existe una relación directa entre la distribución de enclaves y la aparición de las facies alumínicas (ricas en sillimanita y andalucita).
Petrográficamente, los granitoides de este grupo se caracterizan por presentar texturas hete- rogranulares, hipidiomórficas. Sólo en raras ocasiones presentan una orientación grosera (Macizo del Río Gébalo) y alguna textura poiquilítica (N del Macizo del Río Cedena). Como minerales principales presentan cuarzo, feldespato potásico, plagioclasa, biotita y mos- covita. En ocasiones, también se observan sillimanita y/o andalucita. Los minerales accesorios más comunes son: sillimanita, andalucita, circón, apatito, opacos, clorita, sericita y, en múlti- ples ocasiones, cordierita. Cabe reseñar, también, que tan sólo en una muestra se ha obser- vado granate.
El cuarzo (30,6%) es xenomorfo, con extinción ondulante; a veces, se presenta corrosivo sobre la biotita y los feldespatos.
El feldespato potásico (19,5%) forma cristales prismáticos pertíticos y poikilíticos (incluye bio- tita y plagioclasa), junto a otros xenomorfos. Se le considera tardio.
La plagioclasa (29,5%) se presenta generalmente subidiomorfa, maclada, zonada, con bor- des locales mirmequíticos y ligera sericitización parcial selectiva.
La biotita (12,1%) es de intenso color marrón-rojizo y suele presentar numerosas inclusiones de circón y apatito.
La moscovita (5,6%) aparece en cristales limpios, intercrecida con biotita o en placas aisladas que sugieren un carácter primario. Muchas veces aparece en estrecha relación con sillimani- ta y/o andalucita. Otras veces, la moscovita aparece en núcleos donde existen restos de cor- dierita y/o andalucita. En algunos casos aparecen cristales poikilíticos de moscovita, en placas desflecadas, que engloban plagioclasa y/o cuarzo.
Hay que resaltar la presencia, casi constante, de sillimanita (0,4%), aunque su abundancia se distribuya irregularmente. Se suele encontrar en estrecha relación con moscovita, de la cual parece formarse. También suele aparecer relacionada con biotita y/o moscovita en haces fibrosos desflecados (fibrolita).
Se ha observado, en algunas muestras, sillimanita y andalucita en contacto mutuo.
La andalucita (0,5%) también se ha visto relacionada con moscovita, incluida en esta última como fragmentos restíticos no moscovitizados, lo cual indica que, al menos, parte de la mos- covita procede de la transformación de andalucita. Asímismo, se han observado cristales xenomorfos y poikilíticos de andalucita sobre núcleos ricos en biotita y, parece ser, que esta biotita es de carácter regional, como mineral participante en la reacción de formación de la propia andalucita.
La proyección QAP de estos granitoides queda dentro del campo de los monzogranitos (Ver fig. 5.1.).
Por último, señalar que de las posibles zonas de generación del magma granítico lo más aceptable sería pensar en una fuente mesocortical pelítica (Granitos "S"). Esta interpretación se ve favorecida por el fuerte carácter peralumínico de las rocas estudiadas y los caracteres mineralógicos de las mismas.