PATRIMONIO GEOLÓGICO
LÍMITE DE CUBETA
4.3. GEORECURSOS LITOESTRATIGRÁFICOS
4.3.2. ROCAS DE ORIGEN VOLCÁNICO
4.3.2.4. Grupo Barroso
Wilson, J. y García, W., (1962), en los cuadrángulos de Pachia y Palca describen como volcánico Barroso a un conjunto de rocas volcánicas que forman parte de la Cordillera del Barroso en el sur del país, posteriormente Mendívil, S., (1965) en los cuadrángulos de Maure y Antajave elevó la formación a la categoría de grupo subdividiéndolo en las formaciones: Volcánico Chila, Volcánico Barroso y Volcánico Purupurini.
Se trata de un vulcanismo principalmente efusivo, migrante y mayormente de tipo central, el cual habría marcado su inicio hace 5 millones de años aproximadamente (Plio-Pleistoceno). Su mayor característica es la propensión a la construcción de estructuras estratovolcánicas poligénicas y poliáxicas de gran dimensión; sin embargo tampoco o dejan de ser importantes pequeñas morfoestructuras como los mantos lávicos y los domos-colada que alcanzan igualmente gran extensión.
Ante la dificultad de poder identificar las formaciones reconocidas a nivel regional antes citadas, el autor, a partir de las dataciones radiométricas, las características morfológicas, litológicas y relaciones estratigráficas, describe al grupo Barroso en dos unidades: Volcánico Barroso Inferior y Volcánico Barroso Superior.
a)Volcánico Barroso Inferior
El Volcánico Barroso Inferior constituye las rocas más antiguas del grupo Barroso y aflora en las partes altas de la zona norte y noreste del área de estudio, extendiéndose por largas distancias fuera del área. Se dispone en discordancia angular sobre el Grupo Tacaza y en discordancia erosional sobre las formaciones Alpabamba y Umachulco (Fotografía 4.38).
Fotografía 4.38. Vista al N. Laguna Corococha. Facies del volcánico Barroso inferior sobreyacen a las facies piroclásticas de la formación Umachulco. Fuente: Lajo, A. (2008).
Geomorfológicamente, se relacionan con esta unidad, pequeños aparatos volcánicos total o parcialmente destruidos por los glaciares pleistocénicos y flujos lávicos que se disponen adoptando morfologías entre mantos lávicos y domos-colada. Los mantos lávicos alcanzan largas distancias fuera del punto de emisión, siguen los lineamientos de la topografía preexistente dando lugar a pequeñas geoformas preservadas como aisladas mesetas lávicas. Los domos-colada, tienen una distribución puntual, su origen se debe a una sola emisión y se presentan como pequeños cuerpos botroidales conservando su morfología rugosa.
Litológicamente está constituido por flujos de lava y brechas de flujo de naturaleza andesítica. Los flujos de lava están constituidos por andesitas de color gris oscuro a gris azulado en fractura fresca y gris claro a gris parduzco en superficie meteorizada, mayormente son de textura afanítica (Fotografía 4.39) y en menor proporción de textura porfirítica de grano fino; la textura afanítica, en muchos casos va acompañada de una textura fluidal y en otros, de una textura vesicular originada por el esacape de gases y orientada según la dirección del flujo. En
su composición, se observa un regular contenido de piroxenos (Augita), los cuales, no están bien definidos y alteran a facies arcillosas, ocasionalmente se pueden observar cristales de olivino. Su característica estructural es la exclusiva disyunción laminar, originando grandes lajas y canchales de fragmentos angulosos. Los mejores ejemplos de esta unidad son los mantos lávicos del cerro Antapuna ubicado al norte de la ciudad de Orcopampa.
Fotografía 4.39. Lava andesítica de color gris oscuro, textura afanítica medianamente vesicular perteneciente a la secuencia Barroso inferior. No se observan minerales. Fuente:
Lajo, A. (2008).
La brechas de flujo son de extensión local, se encuentran en la base de las estructuras volcánicas desmanteladas como resultado de la extrusión inicial de la cámara magmática, muestran tonalidades gris claras, gris verdosas, gris violáceas y amarillentas y están constituidas por fragmentos de andesita porfirítica, cuyas dimensiones varían en promedio desde 5 a 20 cm, embebidos en una matriz afanitica ligeramente porosa.
No se tienen dataciones radiométricas dentro del área, sin embargo, una datación K/Ar de una muestra tomada en la laguna de Arcata, por la Organización Latinoamericana de Desarrollo de Energía (OLADE, 1979) arroja una edad de 6,04 ± 0,3 M.A. Dos dataciones realizadas en el área vecina de Chuquibamba (laguna de Pallarcocha y cerro Siurani), arrojan edades de 5,3 ± 0,3 M.A. (Weibel, M., et al., 1977) y 5,97 ± 0,2 (Vatin Perignon, N., et al., 1998). Estas dataciones indican que las lavas de esta unidad se habrían emplazado a fines del Mioceno superior y principios del Plioceno.
b)Volcánico Barroso Superior
El Volcánico Barroso Superior está constituido por las facies más jóvenes del grupo Barroso y aflora por la parte suroeste fuera del área de estudio. A diferencia de la unidad inferior, está relacionado con un vulcanismo de tipo central con la formación de grandes estructuras estratovolcánicas y el emplazamiento puntual de domos-colada generalmente de pequeña dimensión y sin orientación prefrencial en la “Zona de Peniplanice Andina”.
Entre los estratovolcanes de mayor magnitud se encuentran los volcanes Coropuna y Solimana geomoforfológicamente antes descritos. Estratigráficamente, reposan sobre una plataforma de facies piroclásticas Plio-pleistocénicas, descritas como volcánico Arma (Lajo, A., 2008), las cuales habrían tenido su origen en por lo menos una explosión catastrófica que habría destruido parte de las antiguas estructuras volcánicas (Barrosos inferior) que ya se venían formando desde el Plioceno inferior.
La litología de los estratovolcánes están constituida por una alternancia irregular de lavas andesíticas porfiríticas y afaníticas. La parte inferior está constituida por lavas andesíticas de mayor fluidez, son de color gris claro en superficie fresca y gris marrón en superficie metorizada, mayormente son de textura afanítica, en menor proporción son de textura porfirítica de grano fino a medio, los minerales más importantes son plagioclasas, biotitas, piroxenos y anfíboles. Hacia la parte superior, las lavas son más viscosas, por lo tanto de menor recorrido, están constituidas por andesitas de color gris claro y textura porfirítica de grano medio a grueso, alternan en menor proporción con andesitas de color gris oscuro a negro y de textura afanítica en parte vesicular, los minerales más importantes son plagioclasas zoneadas (AN 30-60), hornablenda, clino y ortopiroxenos, biotita y trazas de olivino. Finalmente, rematando la actividad efusiva estratovolcánica, se encuentran pequeñas y erráticas efusiones lávicas correspondientes al grupo Andahua, las cuales, se acomodan por lo general en pequeñas hendiduras glaciarias de ladera.
La litología de los domos-colada, se relacionan con facies lávicas un tanto más viscosas que las anteriores, están constituidas por andesitas de color gris a gris azulado en superficie fresca y gris parduzco en superficie meteorizada, son de textura porfirítica de grano medio
(ocasionalmente grueso) y sus principales minerales están constituidos por andesina mayormente, biotita y piroxenos en menor proporción. Son ejemplos de este tipo de morfología, los domos-colada ubicados al sureste de la central hidroeléctrica de la mina Orcopampa.
Existen tres dataciones K/Ar en andesitas, aparentemente pertenecientes a esta unidad. La data tomada de los informes internos del INGEMMET no precisa el lugar de obtención de las muestras. De acuerdo con los informes, una muestra tomada en Cotahuasi arroja una edad de 1,19 ± 0,03 M.A. (Kaneoka, I., 1984), otra muestra tomada en Salamanca arroja una edad de 1,02 ± 0,04 M.A. (Kaneoka, I., 1984), finalmente una muestra tomada en el volcán Cajchaya arroja una edad de 1,36 ± 0,03 M.A. (Kaneoka, I., 1984). Otra datación realizada a 9 Km al sur de la mina de Caylloma arroja una edad de 1,02 ± 0,03 M.A. (OLADE, 1979). Las dataciones realizadas indican que las lavas del Barroso superior se han emplazado durante el Pleistoceno.