1 PRIMERA PARTE CONCEPTUALIZACIÓN
1.3 La economía social y solidaria
1.3.1 Concepción teórica de economía social y solidaria
1.3.1.4 Otros criterios sobre economía social y solidaria
1.3.1.4.2 Grupo de Trabajo Interinstitucional de la Organización de las
En el documento ―La Economía Social y Solidaria y el Reto del Desarrollo Sostenible‖,
elaborado por el Grupo de Trabajo Interinstitucional de la Organización de las Naciones sobre Economía Social y Solidaria118, se considera a la economía social y solidaria
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Organización de las Naciones Unidas, Grupo de Trabajo Interinstitucional sobre Economía Social y Solidaria. La Economía Social y Solidaria y el Reto del Desarrollo Sostenible. Documento disponible en:
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como una promesa considerable de alcanzar los objetivos, económicos, sociales, y medioambientales como los enfoques integrados inherentes al concepto de desarrollo sostenible, sin embargo, tampoco se aparta de la racionalidad capitalista, pues plantea alternativas a los efectos nocivos del sistema de mercado sin atacar a las causas de los mismos.
La economía social y solidaria se caracteriza por la presencia de organizaciones, empresas y redes de naturaleza heterogénea, pero que comparten características comunes en cuanto objetivos de desarrollo, formas organizativas y valores; la economías social y solidaria trata de movilizar y redistribuir los recursos y los excedentes de modo proactivo, en formas inclusivas, que permitan satisfacer las necesidades de las personas, sin descuidar la relación del ser humano con la naturaleza y la protección medioambiental.
Esta economía implica un enfoque económico que favorece la descentralización y el desarrollo local, dirigido por valores éticos como la solidaridad, el comercio justo, la simplicidad voluntaria y el Buen Vivir.
La esfera económica de la economía social y solidaria proporciona oportunidades de generación de empleo, acceso a los mercados, intermediación financiera y economías de escala. Su esfera social ofrece una mayor protección de la sociedad, pues se guía en principios de mutualismo, solidaridad y reciprocidad, favoreciendo la protección integral de la sociedad y la redistribución. La esfera medioambiental promueve la justicia medioambiental y aspira a garantizar que la actividad económica mejora el capital natural en lugar de mermarlo. A través de los principios de auto organización y autogestión, y gobierno participativo, la economía social y solidaria ofrece representación democrática.
Las entidades económicas que se entienden sociales y solidarias, están compuestas por diferentes maneras de organización, cooperativas, asociaciones mutuas, fundaciones, ONGs, grupos de financiamiento solidario y micro finanzas, grupos de autoayuda, organizaciones comunitarias, de comercio justo, asociaciones de trabajadores de la economía informal y nuevas formas de empresas sociales, que producen y ofertan
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bienes y servicios que responden a necesidades insatisfechas, movilizando recursos inutilizados por las empresas de capital, a través del suministro colectivo y la gestión de recursos de uso común.
La economía social y solidaria, desde la perspectiva de movimiento social hacia un nuevo sistema económico, en las diferentes formas organizativas en las que se expresa, involucra cambios transformativos:
1. No olvidarse de nadie.
2. Colocar el desarrollo sostenible en el centro.
3. Una transformación económica centrada en el trabajo, participación y buena gobernanza.
4. El respeto de los principios de universalidad, equidad, sostenibilidad, solidaridad, derechos humanos, derecho al desarrollo y responsabilidades compartidas de acuerdo con las capacidades.
La economía social y solidaria proporciona como soluciones, iniciativas para enfrentar los problemas económicos, sociales y medioambientales, pues introduce en la economía en general, valores como la solidaridad, la equidad, y la gobernanza democrática. La
economía social y solidaria ―tiene como objetivo convertirse en un agente pleno del crecimiento económico inclusivo y justo fomentando, además, la cohesión social.‖
Este documento de la ONU, aporta importantes criterios respecto a la economía social y solidaria como vía para: la transición del trabajo informal (por lo general en condiciones precarias y en desmedro de los derechos de las personas) hacia un trabajo decente; la ecologización de la economía y la sociedad, gracias a su falta de necesidad de externalizar costos medioambientales y su capacidad de reconocimiento y respeto de la naturaleza como fuente de bienestar y no como recurso explotable; el desarrollo económico local, a través de la absorción de masas de trabajadores informales o desempleados, además de contribuir a la construcción de la confianza y cohesión social; ciudades y asentamientos humanos sostenible, gracias a su naturaleza de impulsar objetivos sociales y medioambientales; el bienestar y empoderamiento de las mujeres, por su ,arcada presencia en las organizaciones de economía social y solidaria, que en estas iniciativas logran encontrar el equilibrio en las esferas laboral y familiar, generando para sí mismas medios de subsistencia, con la flexibilidad necesaria para compaginar la satisfacción de necesidades económicas, con responsabilidades familiares y sociales; la seguridad alimentaria y empoderamiento de pequeños agricultores, que
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permitan una noción más transformadora de soberanía alimentaria; cobertura sanitaria universal; finanzas solidarias, frente a las crisis financieras y el acceso limitado a crédito asequible por parte de las organizaciones de la economía social y solidaria.
El documento que se revisa, propone favorecer la economía social y solidaria, ante los desafíos que el actual sistema económico, y su construcción histórica, presentan:
―El enfoque integrado, centrado en las personas y sensible con respecto al planeta, inherente a la ESS está en consonancia con los desafíos de desarrollo post-2015 identificados en el proceso de los ODS. Sin embargo, existen numerosas limitaciones y tensiones que impiden progresar en la realización del potencial de la ESS. A nivel micro, las organizaciones de ESS con frecuencia parten de una base de activos muy débil, algunas normas del trabajo fundamentales pueden no cumplirse y, con frecuencia, en las posiciones de liderazgo no se percibe la presencia de mujeres. Por otra parte, una mayor proximidad en las relaciones con las fuerzas del mercado y las instituciones del Estado pueden facilitar el acceso a recursos pero también causar que las organizaciones y empresas de ESS se desvíen de algunos de sus valores y objetivos fundamentales.
A partir de estos desafíos y preocupaciones, ¿qué deberían hacer los gobiernos? Es importante que reconozcan no solo el potencial de la ESS sino también que las organizaciones e iniciativas implicadas en ella con frecuencia operan en ambientes políticos y legales desfavorables y en condiciones de competencia desigual con respecto a las empresas privadas. Las tendencias asociadas con la solidaridad y la cooperación al nivel de las organizaciones de ESS tienen que ir acompañadas de una solidaridad y redistribución propiciada por el Estado mediante políticas sociales, fiscales, de crédito, de inversión, de contratación pública, industriales y de formación, entre otras, a diferentes niveles de gobierno. En los últimos años, muchos gobiernos han adoptado reformas legales, políticas e institucionales significativas dirigidas a permitir el crecimiento de la ESS. De hecho, el aprendizaje intergubernamental y de múltiples partes interesadas y el diálogo sobre dichas iniciativas ha dado resultados sumamente fructíferos. Los responsables políticos pueden dar apoyo a la generación y difusión del conocimiento sobre ESS para realizar su mapeo y evaluar las experiencias de diferentes regiones al respecto.
Un ambiente político propicio debe reforzar también las condiciones que permitan salvaguardar la autonomía de la ESS con respecto al Estado. Esto requiere, por una parte, el respeto de derechos como la libertad de asociación e información y, por otra, la existencia de canales y foros para garantizar una participación efectiva de los actores de la ESS en el proceso de toma de decisiones y su implementación. Además, los responsables políticos deben reflexionar sobre las prioridades de desarrollo actuales. Éstas han tendido a concentrarse en favorecer a las empresas convencionales, empoderando a individuos mediante el emprendimiento y en prestar asistencia a los pobres. Para tener en consideración la ESS en este sentido, es necesario prestar asistencia o favorecer a grupos, comunidades y colectividades así como a empresas que den prioridad a objetivos sociales.
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En el contexto de la agenda de desarrollo post-2015 y el Año internacional de la agricultura familiar 2014 los miembros y observadores del Grupo de trabajo interinstitucional de las Naciones Unidas sobre ESS enfatiza la necesidad de:
reconocer el papel de las empresas y organizaciones de la ESS en el desarrollo sostenible;
promover el conocimiento sobre la ESS y consolidar redes de ESS; y establecer un ambiente institucional y político favorable a la ESS.‖ 119