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Grupos de terapia de juego centrada en el niño

RELACIONARSE A TRAVÉS DE LAS ARTES PLÁSTICAS

Capítulo 13 Grupos de terapia de juego centrada en el niño

Los niños son nuestros primeros maestros. Ya saben cómo crecer, cómo desarrollarse.. Todo lo que necesitan es el espacio para hacerlo.

(Oaklander, 1978, página 324) .

En este capitulo se reflexiona acerca de:

• Una introducción a los grupos de terapia de juego.

• Decidir si un niño debe asistir a terapia de juego individual o grupal. • La composición de un grupo de terapia de juego.

• Un formato para estudiar el proceso grupal.

•Aspectos a considerar cuando se inicia un grupo Ejercicio

• ¿Qué es un grupo de terapia de juego?

• ¿Qué sabe usted acerca de la teoría de trabajo grupal?

• ¿Lo que usted sabe ayuda u obstaculiza al grupo de terapia de juego? • ¿Por qué querría usted manejar un grupo de terapia de juego?

• Haga una lista de las cosas que necesita hacer: —Antes de iniciar el grupo.

—Durante el grupo. —Después del grupo.

• Si usted tuviera ocho años de edad, ¿qué esperaría que sucediera si le dijeran que posiblemente asistirá a un grupo de terapia de juego?

— ¿Cuáles serían sus peores temores? — ¿Qué sería lo bueno de esto?

Aunque no hay mucho escrito en la literatura, la terapia de juego puede emprenderse en grupos pequeños (Gazda, 1978; Ginott, 1968, O’Connor, 1991, páginas 323 8345). Se aplican los mismos principios teóricos básicos que en el trabajo de uno a uno, pero es evidente que el nivel del juego en grupos pequeños es más interactivo que en la terapia individual. En lugar de que se dirija la atención sólo a un niño, los líderes del grupo tendrán que estar conscientes, y trabajar, con la dinámica de todo un grupo y de los subgrupos (quizá muchos al mismo tiempo) y con el “espacio” entre los niños así como con el niño individual. Los líderes del grupo necesitan estar alertas del hecho de que existe un mayor potencial para que la conducta se les salga de las manos, porque los controles habituales del niño quizá sean arrastrados por la ola de la actividad conjunta y con ello se crea un mayor campo de acción para la hiperactividad y destructividad (Slavson, 1979, página 242).

Este capítulo debe considerarse como una introducción a los grupos terapéuticos y se exhorta a los terapeutas interesados a que busquen mayor información en la literatura sobre trabajo grupal (por ejemplo, Benson, 1987; Doyle, 1990, páginas 66 a 79; Dwivedi, 1993a; Glassman y Kates, 1990; Haugaard y Reppucci, 1988, páginas 261 a 292; Houston, 1984; Lennox, 1982) y otras fuentes profesionales. En la terapia de juego grupal, los niños se- encuentran dentro del cuarto de juego con material suficiente para expresarse. Los Iíderes del grupo (se recomiendan dos) son figuras paternas “buenas”, que escuchan y ayudan si los niños lo desean, o interpretan si es necesario (pero eso es poco común). Con frecuencia los niños se interpretan entre sí. Un terapeuta de grupo que está inseguro acerca de lo que sucede, en general puede verificar preguntándole a otro niño. En un grupo se trabajan muchos problemas entre los niños, pero ellos derivan un sentido de seguridad y libertad si juegan de manera libre en presencia de adultos comprensivos. Curiosamente, con frecuencia el centro de atención de la terapia de juego grupal permanece en el niño individual (Slavson, 1979, página 245). Es probable que las metas y la cohesión del grupo tengan una importancia secundaria, a diferencia del trabajo grupal con adolescentes y adultos. Algunos niños al principio no jugarán con los otros sino que se sentarán en silencio en un rincón. En el grupo de terapia centrada en el niño se les da la libertad de hacer lo que les plazca y después de un rato se integran.

EJEMPLO

Dos líderes grupales trabajan durante 10 sesiones con cuatro niños de seis y siete años que tenían problemas sociales y educativos. ¡Los niños formaron un grupo diverso! Stuart olía mal, tenía una apariencia un poco singular y era un tanto retraído. Había sido un bebé golpeado y se sorprendía de modo conmovedor cuando sucedía cualquier cosa buena. John era un niño extravertido, ruidoso y agresivo que tomaba al mundo por los cuernos. Narinda era una niña callada pero sociable, y Amarjit era obsesiva con respecto a la limpieza y al orden, constantemente se lavaba las manos y arreglaba las cosas.

Las sesiones fueron plenas y, en cuanto a los terapeutas del grupo, también demandantes. Cada niño expresa sus necesidades, fortalezas y debilidades individuales. Las niñas

silenciosas se volvieron más expresivas y confiadas, y hubo ocasiones en que el enojado John era suave y gentil. Hacia el final, Amarjit se deleitó en jugar con una mezcolanza de arena y agua. Las personas que hicieron las referencias realizaron comentarios positivos acerca de los cambios que percibían en los niños y el grupo parecía haber constituido una experiencia que había valido la pena.

Las líderes del grupo sintieron que Stuart necesitaba continuar con la terapia y, después de que el grupo se terminó, estaba rebosante de alegría al descubrir que se reuniría con una de las terapeutas del grupo para trabajo individual (no se le había dicho esto antes de que finalizara el grupo porque se sintió que ello podría destruir la dinámica del proceso de terminación).

En la primera de sus sesiones individuales:

“Pobre Tabitha” (una de las terapeutas del grupo). [¿Por qué?] “Porque sólo hay una persona.” A la siguiente semana se encontró inesperadamente con Pauline, la anterior coterapeuta del grupo, y negó haberla visto, pero a la siguiente semana dijo con añoranza “Pauline, estoy terriblemente triste” ¿Desearías hablarme de ello?]