Amor extraterreno
P: Me gustaría saber si la inducción química es necesaria Estuve
explorando la visión por medio de trabajos con los sueños y parece que funciona. Durante el sueño vemos muchas cosas.
TM: Sí, creo que soñar y que los estados de intoxicación con
estado postapocalíptico de la colectividad, se relacionan entre sí. No hay dudas de que los sueños son el punto natural de acceso, porque forman parte de la experiencia cotidiana. Pero estos lugares son lo que se dice limitados por el estado. Resulta muy difícil rescatar la información: es preciso tener una inclinación natural o una técnica. No importa si se utilizan psicodélicos, yoga o la manipulación de los sueños: se trata de explorar la mente con cualquier instrumento que funcione. He visto estudios que muestran que la parte más profunda del sueño es el punto más alto de producción de los alucinógenos endógenos, tales como la DMT y los beta-carbolinos, en el cerebro humano. Sin embargo, sólo en los sueños más extraños, que son justamente los más difíciles de recordar, logramos pasar a lugares que se asemejan al éxtasis de la DMT y de la psilocibina. El yoga asegura que puede transportamos hacia estos espacios, pero la gente tiene proclividades diversas por estos estados alterados de conciencia. En mi caso, cuesta mucho sacarme de la línea de base de la conciencia. Soy muy impasible y me establezco en el aquí y ahora. Por eso las plantas funcionan en mi mejor que otras cosas. Recorrí toda la India y no logré convencerme de que no se trataba de una especie de engaño o de que fuera más real que los estados manipulados por las diferentes escuelas de psicoterapia de la Nueva Era.
Pero en el Amazonas y en otros lugares donde se comprenden y se utilizan los alucinógenos vegetales, uno se ve transportado a mundos que son sorprendentemente distintos de la realidad cotidiana. No hay palabras que puedan expresar la intensidad de esos mundos. Son más reales que lo real. Y eso es algo que uno siente intuitivamente. Establecen una prioridad ontológica. Son más reales que lo real, y cuando uno ya pasó por eso y permite que la experiencia reverbere en la mente, la rueda de la vida comienza a girar y uno toma conciencia de que no está de visita en la casa del Otro: es el Otro el que vino a visitarnos. Es un desafío tremendo a las estructuras intelectuales que nos han llevado tan lejos durante los últimos mil años. Podemos hacer
travesuras con los átomos, sin duda alguna. Pero estas travesuras nos inmolan. La estructura de orden superior de las moléculas, sin hablar de las organelas y ese tipo de cosas, es para nosotros una tierra virgen intelectual: no tenemos idea de cómo funcionan estas cosas ni de lo que sucede. Sin embargo, es a partir de esos niveles que se dictan las modalidades constitutivas de la realidad. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que podemos entender toda la química nuclear refinada sobre el átomo pero, ¿dónde te coloca esto si eres un intelectual? La historia que uno se cuenta a si mismo acerca del modo en que funciona el mundo no puede explicarnos cómo el hecho de tener el deseo de cerrar la mano abierta y convertirla en un puño hace que eso suceda. Este es el verdadero estado de la ciencia en la actualidad. Yo no puedo ofrecer más que un indicio de cómo es que sucede. Los científicos saben cómo se contraen los músculos; todo eso lo saben. Es el fenómeno inicial, eso que decide “Voy a cerrar la mano”. Saben lo mismo —y tal vez menos— de cuanto sabía la filosofía occidental u oriental en el siglo doce.
Y es en ese nivel, en el nivel de la experiencia física y de la experiencia mental, donde operamos. Podemos vivir en el sistema social y religioso de la Grecia helenística y ofrecer sacrificios a Deméter, o podemos vivir en la América del siglo veinte y mirar los noticiarios televisivos de la tarde, pero jamás vamos a estar seguros de saber la verdad sobre la realidad. Existen simples contextos históricos que sólo pueden ser trascendidos por la adquisición de gnosis, conocimiento que se experimenta como de una certeza autoevidente. A la gente incluso le cuesta darse cuenta de lo que digo porque creen que el modo de juzgar la eficacia de una idea es con algo parecido a una coherencia lógica o a la capacidad de reducir la idea a un formalismo matemático. Ideas como esta son lo que nos ha conducido a este estado extremadamente alienado. No hemos exigido que las historias que nos contamos a nosotros mismos sobre el modo en que funciona el mundo
confirmen nuestra experiencia directa de cómo funciona el mundo. Las sustancias psicodélicas, al concentrar la atención en las interacciones mente- cuerpo-cerebro, brindan un nuevo marco a estas preguntas. Y para nada con demasiada premura, porque la capacidad cibernética y técnica de esta sociedad exige que observemos todo esto con mucha claridad para no apartar- nos bruscamente de los lineamientos morales de las cosas y caer al abismo.
P: ¿Puede decirnos algo más sobre la interacción entre los distintos
yogas sexuales y la experiencia o intoxicación con psicodélicos como herramientas, como herramientas potenciales efectivas para lograr el acercamiento a esta clase de erotismo extraterrestre al que se refiere?
TM: Seguro. Cuando la gente tiene relaciones sexuales suceden todo
tipo de cosas. El estado psicológico es de activación, hay producción de feromonas. Noté que con la psilocibina se produce la desaparición de la resistencia normal en una membrana, en especial si se genera transpiración, por lo que dos personas que tienen una gran cantidad de piel en contacto se transforman en una entidad. Estoy tan convencido de esto que le sugeriría a Masters y Johnson, o a quien tenga la licencia para hacer este tipo de cosas, que investigaran para comprobar si las feromonas tienen una participación real en la validación de la telepatía. Se trata de un experimento muy simple.
Las prácticas sexuales taoistas ponen mucho énfasis en la generación de sustancias extrañas en los genitales o en la transpiración, tema que está ausente en el yoga de la India pero que es rescatado por el chamanismo amazónico, donde se habla mucho sobre las formas mágicas de la transpiración, objetos mágicos que se generan fuera del cuerpo o que se colocan en los cuerpos de otras personas.
En cuanto al tema de la alquimia taoista, parece que hubo un lenguaje de control erótico, por lo que gran parte de cuanto parece ser prescripciones para prácticas sexuales son en realidad recetas para combinaciones de
plantas, porque las palabras que se utilizaban con connotaciones sexuales también eran palabras en código para nombrar plantas y hongos. La asociación que hacia la mente taoista entre los hongos y los genitales femeninos era muy cercana. Las palabras y los conceptos son lo mismo. Es una figura prevaleciente en las denominadas escuelas esotéricas de erotismo chino, aquellas escuelas donde en realidad nada parecía suceder, pero la presencia de ciertas plantas y de ciertos objetos en una composición indican que en verdad se trata de cierto tipo de criptograma erótico.
P: ¿Puede suceder que los psicodélicos naturales que existen en el
planeta sean una especie de ofrecimiento de amor que nos hace el Otro y que, cuando lo aceptamos, nos permiten desarrollar ese vínculo buscado por el Otro?
TM: Me he referido al contacto extraterrestre y a la relación con los
hongos de psilocibina. He dicho que la psilocina, que es la transformación rápida que realiza la psilocibina cuando penetra en nuestro metabolismo, es 4 hidroxi dimetiltriptamina. Es el único indol de 4 sustituciones de toda la naturaleza orgánica. Permitan que este concepto reverbere en sus mentes por un momento. Es el único indol de 4 sustituciones de cuya existencia se tenga conocimiento en la Tierra. Resulta que es esta sustancia psicodélica que se da en alrededor de ochenta especies de hongos, la mayoría de los cuales son originarios del Nuevo Mundo. La psilocibina tiene una identificación química única que dice: “Soy artificial; vengo de afuera”. Yo sugerí que se trataba de un gen —un gen artificial— transportado tal vez por un virus espacial o algo que llegó a este planeta de manera artificial, y que este gen se ha insinuado en el genoma de esos hongos.
La botánica no pudo resolver el problema de por qué hay una concentración tan grande de plantas alucinógenas en el Nuevo Mundo (América del Norte y del Sur). África, donde se cree que se produjo la
aparición del hombre, que también realizó allí su desarrollo cultural formativo, es el continente más pobre en alucinógenos. El Nuevo Mundo es muy, muy rico, y es por esto que el chamanismo alucinogénico está tan desarrollado en el Nuevo Mundo. Entonces, sí: el hecho de que el compuesto de psilocibina sea químicamente único, el hecho de que induce esta experiencia del tipo Logos, me hace por lo menos abrigar la posibilidad de que se trate de un contacto extraterrestre y de que la noción de los extraterrestres, tal como la hemos concebido con anterioridad, como personas de un lugar muy lejano que llegan en naves y toman contacto con nosotros, sea una noción obsoleta.
A medida que la historia de la humanidad avanza, desarrollamos la discriminación lingüística para ser capaces de reconocer a los extraterrestres que ya están insinuados en el ambiente planetario que nos rodea, muchos de los cuales han estado aquí durante millones y millones de años. En otras palabras, el espacio no es una barrera impermeable para la vida: se produce un movimiento leve. Hay material genético que se transfiere por medio del espacio y del tiempo a través de vastas distancias.
Operativamente, yo me manejo de ese modo con el hongo. Bien podría ser un esbozo o una porción de la colectividad humana, pero dado que se presenta a sí mismo como el Otro, lo trato como el Otro. Muchas veces, como ya he dicho, el Otro es mi colega, y muchas veces es mi padrino judío; otras veces es lo que Jung denominó la mística soror y lo que mi hermano, Dennis, llamó la amante soror. Todo se relaciona con el cambio de la preconcepción que tenemos sobre las cosas, para que la idea de que un hongo pueda ser un extraterrestre inteligente, que es absurda desde un punto de vista, pase de ser posible a ser altamente probable. Este cambio de mentalidad se produce al dar vuelta el lenguaje: la evidencia no ha sido tocada.
La evidencia es aceptada de igual manera por cualquier punto de vista porque la evidencia es tan impersonal... la ciencia es totalmente impersonal. La
evidencia empírica de que el hongo es un extraterrestre es tenue y circunstancial. Pero la experiencia subjetiva de aquellos que han desarrollado una relación con el hongo apoya masivamente esa perspectiva. Es aquí, entonces, donde las ideas entran en competencia. La evolución de los puntos de vista a través del tiempo. Es por esto que digo que no debemos perdemos la oportunidad de abrir un diálogo cultural en relación con este fenómeno, entre nosotros mismos y con la cosa misma. Es una oportunidad única.
P: Le voy a pedir que especule sólo por un minuto.