1.4 Factores de riesgo y cálculo del riesgo de fractura.
1.4.6 Hábito tabáquico Es un factor de riesgo que se asocia con la pérdida de la DMO.
Fumar es un factor de riesgo de fracturas ampliamente conocido. En el metanálisis sobre el consumo de tabaco realizado por Kanis et al (97), se explora la relación del hábito tabáquico, la edad, el sexo y la DMO en hombres y mujeres en 10 estudios prospectivos. En estos diez estudios de cohortes de seguimiento EVOS/EPOS, Camos, DOES, Rochester, Sheffield, Rotterdam, Kuopio, Hiroshima y dos cohortes de Goteburgo con una población total de seguimiento de 250.000 personas-año, se estudia si el actual hábito tabáquico está asociado a un incremento en el riesgo de cualquier tipo de fracturas comparado con los no fumadores, siendo el RR=1.25 IC95% (1.15-1.36), ajustado por DMO sigue existiendo asociación
obteniéndose un valor algo inferior (RR=1.13).
Para cualquier tipo de fractura osteoporótica el RR=1.29 IC95% (1.13-1.28), y algo mayor es el
que refieren para la fractura de cadera RR 1.84 IC95% (1.52-2.22), los riesgos relativos son
mayores en hombres que en mujeres para todo tipo de fracturas, pero no para las de cadera. Ajustando por IMC se tiene un riesgo relativo algo menor para todo tipo de fracturas 1,60 IC95%
(1.27-2,02). Para las fracturas osteoporóticas, el riesgo relativo aumenta con la edad, pero decrece con la edad para la fractura de cadera.
El historial de consumo de tabaco se asocia con un incremento del riesgo de fractura comparado con los individuos que nunca han fumado (98). El riesgo relativo de fractura en los que han fumado es sustancialmente mayor que el que se explica por la DMO. Fumar está asociado a una baja DMO en mujeres postmenopáusicas y en hombres.
Pilar de Bernardo Alonso. Tesis Doctoral 21 Law et al (99) en el metanálisis en el que estudian el riesgo de fractura y la asociación con hábito tabáquico de fumadores actuales de ambos sexos y por edad, refieren que en hombres y mujeres de 50 años, el riesgo de fractura de cadera comparado con los no fumadores es similar, sin embargo aumenta a los 60 años ya con un RR=1.17, a los 70 años con un RR=1.41, a los 80 años con un RR=1.71 y a los 90 años con un RR=2.08. Este incremento del riesgo se debe en parte a la baja DMO, de manera que ajustando por DMO el riesgo relativo es modestamente ajustado a la baja. Con edades de 80 años la diferencia en DMO entre fumadores y no fumadores es de 0.45 la desviación estándar. En este metanálisis los autores concluyen que un 12% de todas las fracturas de cadera son atribuibles al habito tabaquito y que no se pueden explicar por otros factores.
Brooks et al (100) estudian durante ocho años en una población de mujeres, el efecto que tiene fumar y dejar de fumar sobre la osteoporosis en mujeres de 40 a 48 años. Los fumadores crónicos tienen una probabilidad de fractura 2.23 veces mayor que los no fumadores (OR= 2.23 IC95% 1.23-4.03), en los que han dejado de fumar la probabilidad es 1.45 veces mayor que en los
no fumadores (OR=1.45 IC95% 0.68-3.08) y en los fumadores moderados la probabilidad de
fractura es 1.90 veces mayor que en los no fumadores (OR=1.90 IC95% 0.72-5.00). Refieren que
el hábito tabáquico en fumadores crónicos y moderados tiene más efecto sobre la osteoporosis que en los que no fuman y en el grupo de los ex fumadores a la edad de 65 años.
Lucas et al (48)refieren que tanto fumar en edades tempranas, como el inicio precoz en el consumo de alcohol, predisponen a un menor pico de masa ósea, con el consiguiente riesgo de fracturas en la edad adulta debido al balance negativo con la DMO a nivel de cuello femoral. Law and Hacksaw et al (99), refieren que fumar baja los niveles de estrógenos y por consiguiente los niveles de DMO.
Rapuri et al (101) estudian el efecto del consumo de tabaco en mujeres sobre la DMO, en la absorción de calcio, en los niveles de vitamina D y en los niveles de Parathormona y sobre los factores bioquímicos de remodelado óseo. Encuentran una DMO un 4% más baja y una DMO de cadera un 9% más baja, en las mujeres fumadoras que en las no fumadoras, mientras que la de columna y cuello femoral era similar, siendo estos datos estadísticamente significativos. También refieren un 13% menor la absorción de calcio en las mujeres con mucho habito tabaquico (<1 cajetilla/diaria) fumadoras que en las no fumadoras, y en un 19% menores niveles de vitamina D. Los niveles de PTH eran mayores entre las fuertemente fumadoras pero no tenían significación
22 Pilar de Bernardo Alonso. Tesis Doctoral estadística. Y en relación a los marcadores de remodelado óseo, también aparece un significativo aumento de marcadores de remodelado, siendo la osteocalcina (4.35±0.271 vs 3.79±0.066) y el Ntelopéptido/creatinina (NTx/Cr) (74.5±5.75 vs 49.8±1.4) en orina, mayores entre las fumadoras que en las no fumadoras.
Estos resultados sugieren menores valores de DMO como consecuencia de la absorción de calcio disminuida y elevada resorción de calcio como muestran los marcadores de remodelado óseo. No obstante, el mecanismo todavía no está claro, y a veces se citan otros factores como la menopausia prematura entre las fumadoras (102), los bajos niveles de estradiol, además de otros como factores de confusión entre los fumadores como son el bajo ejercicio físico, y un bajo nivel de vitaminas, etc.
Y otros también refieren factores de tipo psíquico. En relación a factores de tipo psíquico puede explicarse porque están más concienciados los no fumadores, ex fumadores y fumadores moderados sobre los temas relacionados con la salud, con la práctica de ejercicio que se sabe es un factor protector de la osteoporosis, y con el consumo reducido de alcohol y de dietas saludables.
Algunas Guías como las americanas y de Canadá sí que incluyen el hábito tabáquico como un factor de riesgo, no en Europa, que se considera como un factor de riesgo parcialmente independiente de la DMO. Las intervenciones se recomiendan en fumadores con una T-score de -1.5, y en los no fumadores de T-score de -2 SD.