Los temas abordados en este primer capítulo, me permiten llegar hacia algunas conclusiones: A medida que los medios de comunicación evolucionan, el consumo de ellos también sufre cambios; ya que, el desarrollo de los medios de comunicación masivos, va a la par del avance tecnológico, de la evolución misma de la sociedad; la que está en una constante transformación social; y, en el alcance de sus conquistas, colisionan con el auge de los medios, del surgimiento de la internet y de las redes sociales.
Estos puntos que convergen delineando un contexto cultural, social, económico y político, marcan una nueva tendencia hacia el consumo de medios masivos; y sobre todo, hacia la información que a través de ellos se puede adquirir.
Potencialmente se focaliza la atención hacia un grupo vulnerable ante la comunicación, como son: la niñez, la adolescencia y la juventud. Si hablamos de grandes transformaciones, en la que los medios se convierten en formadores por la función propia de la comunicación, también podemos decir que en el mismo contexto de la disfunción de la misma, a través de información
27 distorsionada, no adecuada o con contenidos propiamente bajos en este mismo sentido hacia este grupo en desarrollo.
Indudablemente la familia, el entorno, ejerce un control social hacia del manejo y uso de los medios por parte de este grupo, o al menos es lo que en teoría debe suceder; más también, es cierto que la promoción del desarrollo personal, la lucha por alcanzar un status social, económico y estable, deja a un gran porcentaje de este grupo focalizado, al libre albedrío del manejo de medios, y con acceso indefinido hacia la información a través de la tecnología. La comunicación es un poder que esconde otros poderes, lo que invita constantemente al comunicador social a ejercer su profesión de manera responsable para incidir positivamente, informando y formando.
A pesar de lo expuesto, es escasa la información que puede validar lo que es evidente. Se puede hacer un análisis general acerca del consumo de medios, así como de los hábitos de consumo, pero realmente no existen mayores informaciones que sustente lo dicho.
(CREAFUTUR 2010), destaca en una investigación centrada en adolescentes, en un rango entre 14 y 19 años de edad, basada en la pregunta ¿Cómo son los adolescentes de hoy y cómo evolucionan en sus hábitos de consumo?, indican que el ocio de este colectivo es totalmente tecnológico; lo preocupante es que el 68% consume tecnología y medios con el único objetivo de comunicarse con sus amigos y familiares; y además, marcan una tendencia a consumir lo que a través de la publicidad se promociona.
Esta investigación realizada en el 2010, en ese rango de edad, nos sugiere una idea de la situación actual que puede ser realmente alarmante, en referencia a los hábitos de consumo de medios.
En el “Estudio sobre usos y hábitos de consumo de medios de comunicación en la
adolescencia de Loja” realizado por Isidro Marin, Hernan Yaguana, Patricio Barrezueta, en el
año 2013, se pueden evidenciar algunos resultados:
Aquellos jóvenes que pasan más de 11 horas delante de un medio de comunicación para informarse afirman que obtienen información de la internet. Seguido de la televisión.
El medio de comunicación por el cual los jóvenes se entretienen más es, sin lugar a dudas, la internet; casi el 49% lo dedica más de 11 horas semanales.
28 Solo estos dos datos particularmente, ya sugieren de forma más concreta como los hábitos de consumo de medios se inclinan hacia un medio específico, internet, y con un objetivo
específico “ocio”.
Gómez & López (2013) en la Revista de Comunicación y Tecnologías Emergentes, Vol. 10/N°.3, en referencia a la población de jóvenes y un análisis frente a su posición en el contexto situacional actual en medios y tecnología, se refieren a ellos, como: “Los conocidos como Generación@ (Premsky, 2001); Net-generation (Tapsccot, 1996); Generación interactiva (Bringué, Sádaba, 2008); Internet Generation, Generación Z o Byte, identificándolos con estos términos por la forma con que ellos utilizan los medios, y en consideración hacia él, para qué los usan como medio de información, formación o entretenimiento” (p. 27).
Básicamente entre lo “nativo” se crean los hábitos de consumo. Mucho se dice que el
desarrollo tecnológico y el surgimiento de internet inciden negativamente en patrones y comportamientos de los individuos, considerando en algunos casos como negativo el desarrollo en estos campos. Estas apreciaciones difieren con la realidad, no se puede concebir que el crear herramientas que fortalezcan la comunicación, su viabilización sea negativa; lo que no estamos, es, preparados para el uso y manejo adecuado de dichas herramientas por los hábitos que adquirimos.
Por un lado está el tiempo destinado a las audiencias, y por otro qué tipo de información se consume diariamente como parte de los hábitos de la población juvenil.
Por ejemplo: es muy común decir que los jóvenes ya no leen, que pasan condicionados a las máquinas, a la tecnología. La pregunta es: ¿A qué responde este condicionamiento? ¿Qué es lo que consumen? Y, con este direccionamiento, establecer los hábitos de consumo que tienen, que muchas veces responden al compendio cultural que se desenvuelven.
Aunque todo apunta a que la recepción y consumo de medios en los jóvenes de una manera generalizada se da de forma individual, no es menos cierto que el entorno influye en la creación de hábitos, sea por contexto.
29 CAPÍTULO II