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1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

2.2. Referentes Teóricos

2.2.2. Habilidades de pensamiento

Limón y Carretero (Limón & Carretero, 1995) sintetizan cuatro tipos de habilidades a desarrollar y que deberían concretarse en programas de instrucción con actividades específicas en cada materia o asignatura:

a. Habilidades de razonamiento: razonamiento inductivo, deductivo y analógico, junto con la capacidad de argumentación.

b. Habilidades de resolución de problemas: selección de información relevante, identificación de objetivos, planificación y elección de la estrategia óptima, toma de decisiones, ejecución de la estrategia y evaluación.

c. Estrategias de aprendizaje: técnicas y hábitos de estudio y aspectos estratégicos implicados. d. Habilidades metacognitiva: Conocimiento sobre los propios procesos de pensamiento (conciencia de sus propias habilidades, capacidades…). Las habilidades metacognitivas

implican procesos de planificación, evaluación, organización, monitorización y autorregulación.

Los procesos de acuerdo con el ámbito de aplicación, se clasifican según De Sánchez (De Sánchez M. A., La investigación sobre el desarrollo y la enseñanza de las habilidades de pensamiento. , 2002), en universales y particulares. Un proceso universal es un tipo de operador intelectual cuyo significado está unívocamente determinado y es reconocido en todas las lenguas y culturas; son ejemplos de procesos universales las operaciones lógicas de pensamiento como la observación, el análisis, la síntesis, etcétera. Un proceso particular es un plan, curso de acción, procedimiento, que conduce o facilita el logro de un objetivo determinado. Ejemplo: planes, estrategias, heurísticas, algoritmos. Los procesos universales se aplican en variedad de casos y situaciones con fines diversos, mientras que los particulares se aplican a casos específicos o a familias de casos.

Los procesos de pensamiento también pueden agruparse y ordenarse de acuerdo a sus niveles de complejidad y abstracción como sigue: Procesos básicos, constituidos por seis operaciones elementales (observación, comparación, relación, clasificación simple, ordenamiento y clasificación jerárquica) y tres procesos integradores (análisis, síntesis y evaluación). Estos procesos son pilares fundamentales sobre los cuales se apoyan la construcción y la organización del conocimiento y el razonamiento.

Procesos superiores que son estructuras procedimentales complejas de alto nivel de abstracción como los procesos directivos (planificación, supervisión, evaluación y retroalimentación), ejecutivos, de adquisición de conocimiento, y discernimiento.

Los metaprocesos constituidos por estructuras complejas de nivel superior que rigen el procesamiento de la información y regulan el uso inteligente de los procesos. Los niveles de procesamiento están secuenciados; cada nivel, a partir del primero, sirve de base para la construcción de los niveles que le siguen, como se observa en la parte inferior.

Estructura jerárquica de los procesos de pensamiento

Para Serrano (Adrián S & Rangel G., 2012), lo real es concebido como un subconjunto de lo posible y en ella, los adolescentes pasan a ser capaces de razonar sobre las distintas posibilidades de una situación, aunque no tengan una existencia real y concreta.

Se puede presentar al respecto un razonamiento hipotético-deductivo, en el cual se dan las conjeturas que el adolescente realiza a partir de imaginar realidades alternativas y son estructuradas en forma de hipótesis que hay que verificar, siguiendo una lógica deductiva y controlando las distintas variables en juego a través de una lógica combinatoria.

También es posible la presencia del pensamiento proposicional, en el cual los adolescentes son capaces de abordar las relaciones lógicas que se establecen entre enunciados o proposiciones, manifestadas bien a través de un lenguaje verbal, lógico o matemático. Estas relaciones lógicas entre proposiciones pueden ser de negación, inversión, equivalencia, exclusión, disyunción, implicación, etc., hasta un total de 16 posibles combinaciones proposicionales. El razonamiento se independiza entonces de los datos de la realidad, de los datos empíricos y pasa a depender de una lógica formal.

El desarrollo de estas nuevas capacidades funcionales guarda una relación estrecha con la capacidad del sujeto para sustentar verbalmente su pensamiento sobre lo posible. Dicho de otro modo: lo posible, lo imaginario, lo hipotético, sólo existe en el pensamiento.

El mismo Facionne en uno de los apartes afirma: ¨también se ha demostrado que las habilidades de pensamiento crítico se pueden aprender, lo cual hace pensar que en la medida en que uno las aprenda su promedio puede mejorar. También está a favor de esta hipótesis la importante relación

existente entre el pensamiento crítico y la comprensión de lectura¨. Razones está que refuerzan el sentido de avanzar en la propuesta de pensamiento crítico en todos los espacios académicos posibles.

Robert Ennis (Ennis, 2001) plantea dos tipos de habilidades, las fundamentales y las auxiliares, Cada una de ellas con algunos elementos que permiten la exploración en el campo de pensamiento crítico. Habilidades fundamentales: Clasificación básica: Centrarse en una pregunta, Analizar argumentos, Preguntar y responder preguntas. Bases para la decisión: Juzgar la credibilidad de una fuente, Observar y juzgar informes. Inferencia: Deducir y juzgar deducción, Inducir y juzgar deducción, Realizar y juzgar juicios de valor. Clasificación avanzada: Juzgar definiciones, Atribuir premisas no enunciadas. Suposición e interrogación: Considerar y razonar a partir de premisas e Integrar destrezas y disposiciones.

Estrategias que desarrollan habilidades de pensamiento: Pueden concebirse en términos de secuencia de actividades y heurística asociada que se dan en el proceso. Esta concepción deriva directamente de la división del proceso de resolución en cinco etapas lógicamente diferentes:

 Identificación del problema los estudiantes en problemas típicos de los exámenes  Definición del problema habitual.

 Producción de hipótesis sobre posibles soluciones

 Desarrollo de estas hipótesis y deducción DE sus propiedades  Comprobación de las hipótesis.

La resolución de problemas se concibe en términos de un modelo de procesamiento de la información, entrada-salida, en donde la entrada representa la percepción del problema por parte del sujeto, y la salida su respuesta o solución. La información es procesada por el cerebro del estudiante, en el sentido más amplio, implicando y requiriendo varias funciones de memoria: Memoria a corto plazo, Memoria de trabajo y Memoria a largo plazo.

En este sentido, Marzano (1992) citado por Valenzuela (Valenzuela, 2008), manifiesta que las habilidades de pensamiento son herramientas con las que dispone el alumno para procesar los contenidos y fijar el conocimiento. Si no ocurre este proceso, el conocimiento es un mero

almacenaje de información, que probablemente será olvidado. Propone ocho actividades u operaciones a las que denomina destrezas de pensamiento que estimulan el razonamiento que conduce al refinamiento de los conceptos adquiridos:

 Comparación: identificación y articulación de semejanzas y diferencias entre cosas.  Clasificación: agrupar objetos en categorías en base a sus atributos.

 Inducción: inferir generalizaciones o principios a partir de la observación o del análisis. Deducción: inferir consecuencias que se desprenden de determinados principios o generalizaciones.

 Análisis de errores: identificar y articular errores en el propio razonamiento o en el de otros.

 Elaborar fundamentos: construir un sistema de pruebas que permita sostener aseveraciones.

 Abstraer: identificar el patrón general o el tema que subyace a la información.

 Analizar diferentes perspectivas: identificar y articular el propio punto de vista con el de los demás.

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