3. La receta (mi modelo de liderazgo)
3.3. Hacer equipo
Hay una tradición en Cataluña que es fer «castells» (casti- llos humanos) y que aparte de la riqueza de la plasticidad, de lo apasionante de la competición entre «colles castelleres», es un signo y un producto de un equipo.
Un «castell» es una torre humana de varios pisos de altura que se hacen en Cataluña desde hace más de 200 años. Parece ser que empezaron en Tarragona, donde tienen mucha afición, y actualmente existen «colles» por todo el territorio catalán. No hay una fiesta popular prácticamente en la que no se rea- licen estas exhibiciones de habilidad, fuerza y destreza para levantar y mantener en pie el edificio o torre. Además están declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Pues bien, en estas torres intervienen un buen número de personas de todas las edades, de todos los pesos y todas las complexiones. Todos se entrenan para poder levantar la torre, consistente en varios pilares, y cuyos pisos superiores están ocupados por personas con poco peso, o sea niños.
Se trata de cargar la torre y después descargarla, siempre sin que caiga la construcción, evitando que la torre se tamba- lee ya que es un síntoma de derrumbe.
Para mí, estos «castells» son el símbolo de lo que tendría que ser una organización: un cap de colla o líder que dirige la formación y después mucha gente que se alinea por pesos en los distintos pilares o pisos de la formación. Hay gente de distintos pesos y complexiones que se ayudan para formar la torre peso a peso, todos con un objetivo común... o la levan- tan y la descargan o se caen; si cae uno, caen todos.
Esta filosofía me gusta, así como me gusta el lema de los castells: «fuerza, equilibrio, valor y cordura». En él se resume parte de lo que tiene que tener una organización y es la cul- tura de hacer equipo... Cuántas veces hemos visto a un líder deportivo contento con su labor personal, aunque su equipo haya fracasado en sus objetivos.
Pero si todo el mundo cree que trabajar en equipo es lo más idóneo, en las empresas ¿por qué no se trabaja así? Incluso hay quien sostiene el argumento de que quien enar- bola la bandera de trabajar en equipo es quien menos la utiliza.
Trabajar en equipo no es una virtud en sí, es una elección y forma parte de la estrategia que le queremos dar a nuestra organización. Si esta estrategia se comprende y se aplica correctamente por parte de todos, es una herramienta muy potente para ayudar a lograr los objetivos; si no, es mejor no engañar a la gente y funcionar como un grupo y estar cen- trado en el qué y no en el cómo. Los grupos se centran en la consecución del objetivo sin los costes ni las distracciones de un equipo. Es un concepto más claro, más directo y más transparente, donde cada uno no espera nada del otro pero tiene unos objetivos muy concretos que realizar.
Un grupo es un conjunto de personas con características
comunes que se reúnen para interactuar entre ellas para alcanzar determinados objetivos específicos. La mayoría de las empresas son grupos de personas que se alinean para con- seguir una serie de objetivos marcados por la dirección.
Un equipo es diferente. Es un conjunto de personas con un compromiso común en el cumplimiento de metas y objetivos
comunes y claramente definidos, que comparten métodos y/o recursos económicos, con habilidades y conocimientos que se
complementan y entre los cuales el logro o el éxito del equipo es mayor que la suma de los logros de los esfuerzos individuales. «Trabajar en equipo» es más fácil decirlo que hacerlo, ya que sobre todo se necesita de un líder que entienda estas diferencias y que transmita el compromiso a todos sus inte- grantes para poder llegar a unos objetivos marcados.
En un equipo de trabajo todas las personas responden en su conjunto de la tarea realizada o encomendada mientras que en un grupo cada persona responde personalmente de su tarea.
En un equipo las personas son complementarias y realizan una parte determinada del trabajo del cual son especialistas; en cambio, en un grupo todos los miembros tienen un perfil similar, y saben realizar el mismo tipo de trabajo.
En el equipo todo se coordina y todo se establece de manera común mientras que en el grupo cada persona tiene una forma particular de funcionar y trabajar de acuerdo con su manera de hacerlo. Pero además es importante la exigen- cia de una doble responsabilidad, tanto individual como de equipo, en el desempeño de las funciones de cada uno.
Una de las características básicas para que un equipo funcione y se pueda decir que trabaja en equipo es la comunicación. En el equipo debe existir una comunicación fluida para favorecer el engranaje de cada una de las tareas de todos sus miembros.
Fijémonos que en la cocina pasa lo mismo: hay especialis- tas que realizan su tarea (uno con los pescados, otro con las carnes, otro con las salsas...). Si en la cocina se quiere trabajar en grupo, cada uno no puede ir por libre, sino que el objetivo común que se persigue es que el plato esté rico y de acorde a la carta. Y para ello se necesita una buena explicación del plato o lo que es lo mismo, una buena comunicación.