Escribe lo que no deba ser olvidado.
Isabel Allende
Hallazgos - la comunicación como resistencia
Los medios de comunicación comunitaria, alternativa o popular son actores sociales que ejercen una praxis comunicacional autónoma, en tanto que, no se sienten representados por los medios comerciales de comunicación, es decir, tienen un modo de ser y de estar en el sistema mediático, el cual es distinto al de los medios tradicionales o hegemónicos. Se parte de la premisa y del análisis de unas prácticas en dos direcciones; primero es la subordinación en tanto existen desigualdades y dificultades que no les permiten dar avances para disputarse el escenario de la comunicación como derecho; y segundo el de la resistencia para posicionarse como actores que subsisten pese a las asimetrías y con ello, generar procesos más solidarios, democráticos, horizontales en pro de la defensa del derecho a la comunicación y como herramienta de transformación social.
En este sentido, desde el análisis que convoca el presente proyecto de investigación, en relación con las prácticas y ganancias de la Central de Comunicación Comunitaria y Alternativa de Bogotá, enfocada en tres medios comunitarios, - Canal Afro, Canal Salud. Tv y Bogotá Social-, se hallan unas características generales y coherentes de los medios que confluyen en el escenario de subordinación y resistencia, frente a las lógicas de poder emergentes en el monopolio mediático; asimismo, identificar las diferencias que cada medio desarrolla en sus prácticas comunicacionales y políticas.
A este respecto, se ubica trece categorías de análisis que orienta la observación de las prácticas de los medios ya mencionados, las cuales son; objetivo, historia, organización, carácter, derecho a la comunicación, enfoque, contenidos, audiencias, géneros comunicativos, tecnología, financiación, políticas públicas y por último crítica e incidencia social.
En primera medida, los medios de comunicación comunitaria tienen una razón de ser, que les permite intervenir para materializar sus prácticas y producciones comunicativas en pro de un territorio, comunidad, gremio u organización social. Por ende, se halla en los tres medios comunitarios unas similitudes y diferencias en sus propósitos comunicativos, en tal sentido, los medios subalternos se aproximan a la reivindicación de los derechos humanos desde un aspecto integral, para visibilizar prácticas de protección, exigencia o denuncia hacia la vulneración de algún derecho humano, en una comunidad o sector específico. Para lo cual, difieren en la colectividad donde se involucra su praxis comunicacional, por ejemplo, uno de estos se sitúa en la población afrodescendiente, el otro en el sector de la salud con perspectiva integral y el otro medio, se enfoca desde una mirada más amplia hacia las organizaciones o sindicatos sociales.
Por ende, la comunicación alternativa nace de unas necesidades específicas en relación al escenario asimétrico de la comunicación que no les permite tener una voz propia en el sistema comunicacional; la conformación de los medios se transforma en la medida que cambian sus necesidades y ganancias comunicativas, políticas, económicas y socioculturales, para lo cual los medios alternativos se asemejan frente al surgimiento que se desarrolla desde la exclusión de estos, en las lógicas comerciales de los medios tradicionales, por ejemplo, la conformación del medio desde un sector comunitario como lo expone Canal Salud. TV; desde la emigración
de la población afrodescendiente al capital evidenciado en el Canal Afro; o desde las necesidades comunicativas de los diferentes sindicatos sociales que se han desarrollado en la ciudad como se observa en Bogotá Social.
En este orden de ideas, uno de los cambios que se hallaron en los tres medios comunitarios ha sido, el traslado o espacialización cuasi obligatoria que han tenido desde la televisión radiada hacia las plataformas multimedial o digitales vía streaming, es decir, bajo las nulas posibilidades de expresar sus prácticas comunicacionales en los medios tradicionales, estos se transmutan a extensiones de la web, como oportunidad para desarrollar sus agendas informativas.
Otro de los escenarios es la forma como se compone los medios alternativos, en este marco, los tres medios desarrollan un dominio de índole personal, donde se ubican como propietarios y comunicadores de los mismos, sin embargo, dentro de su organización reconocen a la población que es voluntaria en la producción y emisión de contenidos, donde se prioriza como actor protagonista a las comunidades, localidades o territorios donde incide el medio. Por ende, su desarrollo es distinto a la de los medios hegemónicos en tanto sus formas de organización son más solidarias, horizontales y democráticas, en correlación con los sectores sociales o populares, que les permite apropiarse del medio para generar una voz propia en las praxis comunicativas.
Así mismo, se contempla que, aunque los tres medios pertenecen a la Central de Comunicación Comunitaria y Alternativa de Bogotá, su cooperativismo parte del sector comunicativo o localidad donde se ubican, es decir, Canal Afro y Canal Salud. TV, pertenecen al sector audiovisual y de igual manera a la localidad de Kennedy, en el sur de la ciudad, lo que implica la conformación de un consorcio de medios audiovisuales vía
streaming para apoyarse en los contenidos, temáticas e ingresos económicos en pro del funcionamiento y perseverancia de los medios; por consiguiente, Bogotá Social, desarrolla otras dinámicas en relación a la localidad de Engativá, que es donde se sitúa.
En este orden de ideas, los tres medios se reconocen como alternativos y comunitarios, pues propenden por desarrollar una agenda contrainformativa, que no solo contradice a los medios comerciales, sino que, rescatan una autonomía e independencia en sus producciones comunicativas, es decir, presentan otras agendas a las establecidas en los medios comerciales.
En relación con lo anterior, los medios comunitarios y alternativos desarrollan una reflexión crítica frente a la comunicación como derecho y no como mercancía, por ello en sus prácticas vinculan ejercicios democráticos, para que se posibilite mayor participación de las relaciones sociales, quienes en últimas nutren y fortalecen los usos comunicacionales de los medios alternativos y comunitarios, donde cada uno de los tres medios, involucra de manera directa a diferentes sectores sociales, comunidades o localidades, por ejemplo, a la agremiación de la salud, a la comunidad afro, o a los sindicatos de telefonía y servicio públicos, entre otros; junto con la participación de la comunidad de las localidades donde inciden, y con ello la opción de generar identidades fuertes y un sentido de pertenencia en los sectores sociales.
En lo que respecta al enfoque y los contenidos, se observa elementos diferenciados en las producciones comunicativas de cada uno de los medios comunitarios y alternativos, es decir, cada uno desarrolla un enfoque distinto dentro de la praxis comunicacional, lo que permite resaltar la pluralidad de programaciones y presuponer una convergencia no homogénea, en relación a sus producciones y emisiones informativas; por ejemplo, Canal Salud. TV, se sitúa dentro del escenario de bienestar, crecimiento y desarrollo humano a partir de la salud como derecho integral; Canal Afro, se relaciona con los hábitos culturales y las problemáticas de
la población afrodescendiente y afrocolombiana; y el portal informativo de noticias, Bogotá Social, ubica la defensa y reivindicación de los derechos humanos de manera integral.
Sin embargo, realizan algunas similitudes en sus programaciones, entre estas, las relacionadas hacia la defensa de la comunicación y la agremiación de medios subalternos en la Central de Comunicación Comunitaria y Alternativa, además de la característica de emitir contenidos contrainformativos; con ello, la producción conjunta de piezas comunicativas, donde comparten intereses comunes a partir de puntos de encuentro en relación con su enfoque comunicativo. Asimismo, involucran en sus prácticas semejanzas frente a los géneros comunicativos, entre estos la entrevista, el documental y la noticia, no obstante, se diferencian es en el sector informativo donde se desenvuelven, por ejemplo, Bogotá Social se halla en el escenario de prensa con artículos de opinión y noticias, mientras que Canal Salud y Canal Afro dentro del ejercicio audiovisual con entrevistas y documentales.
Frente a lo relacionado con la audiencia, es importante señalar que no hay una incidencia significativa, en comparación a la de los medios comerciales, pues esto implica la poca escala que tienen, ya que, están subalternos y excluidos en el campo de concentración infocomunicacional y telecomunicativa, al no tener, los medios de producción estratégicos para emitir y gestionar las audiencias. Además, dicho escenario se localiza en plataformas web o de redes sociales como Instagram, YouTube, Facebook y Twitter, donde se observa la interacción con los medios comunitarios, sin embargo, bajo las políticas de dichas aplicaciones, sus algoritmos limitan la información para que no esta no sea masiva, por ende, el escenario de emisión de contenidos se sitúa dentro del espacio de periferia en el sistema comunicacional.
Otra de las características de la audiencia, y que contradice la concentración mediática, es la participación constante de estos en la producción de piezas comunicativas, por ejemplo, en los tres medios se observa que la comunidad asume simultáneamente los roles de productor y consumidor de contenidos, es decir, son actores protagonistas de su propia creación informativa en tanto construyen ejercicios de voz propia en relación a las denuncias, exigencias, actividades comunitarias y sociales en las que se desarrollan.
En materia de financiación y tecnología, los medios subalternos hacen parte de las convergencias periféricas, pues en primera medida, se vinculan a varios escenarios tecnológicos, y digitales, igualmente, confluyen en ser actores no lucrativos y comunitarios; además, son periféricos en comparación con los grandes conglomerados económicos dueños de la concentración mediática, por ende, las mayores causas de dificultad de los medios comunitarios y alternativos es la financiara en tanto que, no les permite ubicar con facilidad herramientas tecnológicas y digitales para la producción de elementos de calidad.
Asimismo, el sostenimiento de una infraestructura adecuada y alternativa, implica la búsqueda de recursos económicos para posibilitar un funcionamiento estable de los medios subalternos. Por esta razón, los recursos se desarrollan a partir de la autofinanciación o de la solidaridad que se ejerce dentro de la misma confluencia de medios, especialmente la bridada en la Central de Comunicación Comunitaria y Alternativa de Bogotá.
Finalmente, en la categoría de critica e incidencia social, se aplica el proceder teórico- práctico, en tanto que, los medios alternativos ejercen unas acciones comunicacionales, donde también involucran el quehacer político, comunitario, económico o sociocultural en miras de repercutir en los cambios sociales, por ende, los tres medios pertenecen a la Central de Comunicación Comunitaria y Alternativa, escenario gremial que cuestiona la asimetría
mediática en relación a las lógicas de poder imperantes en el sistema comunicacional. Al mismo tiempo, son actores de incidencia en los territorios o comunidades a las que representan, es decir, al gremio de la salud como derecho humano, a la población afrodescendiente y a las organizaciones sindicales de servicios públicos, entre otras.
Frente a la necesidad de agremiarse, se resalta las incidencias que ha tenido la Central para participar y estipular políticas públicas de comunicación a nivel distrital, que repercuten en el reconocimiento a los medios subalternos y el necesario pautaje financiero e infraestructural, como los determinados en los decretos 292 del 2007, 149 y 150 del 2008, donde se establece la conformación de la Mesa Distrital de Medios comunitarios, que para el presente año, se procura reestablecer dicho escenario, a través de los encuentros ciudadanos por localidades en miras de materializar la nueva ganancia gremial, concretada en el actual Plan de Desarrollo Distrital 2020- 2024, que permite un fortalecimiento a los medios subalternos. En este sentido, los tres medios participan de manera constante en los encuentros ciudadanos y expresan la necesidad de fortalecerse como sector de comunicación comunitaria.
Con los anteriores hallazgos, el presente proyecto responde a los objetivos específicos “estudiar el funcionamiento, estructura, financiamiento y divulgación informativa de la comunicación de los medios comunitarios en Bogotá en relación con el sentido democrático” además del objetivo “sistematizar las prácticas de comunicación comunitaria ejercidas en la Central de medios comunitarios y alternativos de Bogotá” esto desde la perspectiva para establecer unas características que permitan visualizar las divergencias y convergencias en los medios subalternos, como escenario de resistencia hacia la defensa del derecho a la comunicación y de praxis social en relación a las lógicas de poder mediático.
Conclusiones
La comunicación como escenario social, tiene unas configuraciones de poder que se evidenciaron en el presente trabajo, y ante la necesidad de investigar el papel de los medios comunitarios en las políticas públicas que establecen el servicio de la comunicación en Colombia, se halla una contradicción entre el concepto de la comunicación como bien colectivo, pues en realidad se establece para el bien de unos pocos, esto desde una dirección mercantil. En este sentido, en el primer capítulo “Economía Política de la Comunicación” pretendió, desde un enfoque teórico, analizar de manera holística y estructural los medios masivos de comunicación en relación a sus redes de dominio, esto con el fin de responder, al siguiente objetivo específico, “Comparar los procesos de estructuración, información y comunicación de los medios comunitarios en relación con los medios masivos”, para lo cual, se concluye varios escenarios que imposibilitan la democratización de la comunicación.
Ello, muestra una asimetría o brecha comunicativa entre los que tienen el poder comunicativo, social, político y económico, que sería el centro, con las expresiones que tienen pocas garantías económicas para dar en igualdad de condiciones la comunicación que se quiere propagar, que en este caso sería la periferia. Así pues, los medios masivos de comunicación están vinculados a un sistema comunicacional que prioriza los escenarios mercantiles antes que el social, determinando con ellas unas estructuras de desigualdad comunicativa.
En dicho escenario asimetrico, es evidente la desproporción en relación a la producción, redistribución, medios y divulgación informativa entre la comunicación comercial y la comunicación comunitaria, esto porqué, se involucran dentro de su funcionamiento, las concentraciones verticales u horizontales en las que se desenvuelven, a partir de que sus
propietarios son dueños de grandes conglomerados económicos, por ende, los medios privados o masivos de comunicación se articulan a las estructuras dominantes de la sociedad y se reflejan como empresas para instaurar acciones comunicacionales en relación a los intereses ideológicos y económicos del sistema imperante.
De esta manera, se extiende la comunicación hacia un poder corporativo, que se enmarcan, dentro de los cambios de convergencia tecnológica y social amplia, que les posibilita una infraestructura para dominio telecomunicativo, infocomunicacional y de poder en varios ámbitos estructurales.
En Colombia, el proceso de monopolización comunicativa se desarrolla en dos vías, la nacional y la extranjera, donde no existe un límite para la concentración de los mismos, que se ubican en la integración horizontal, vertical y cruzada desde diferentes escenarios de producción social; primero los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión) en las cuales predominan las empresas familiares vinculadas a conglomerados industriales, que repercuten en las relaciones sociales frente a un vínculo de información y de entretenimiento. Segundo las telecomunicaciones extranjeras (Televisión paga, internet, telefonía fija y telefonía móvil) que alcanzan una dimensión económica mayor y se focalizan más en el negocio de la comunicación ya que es poca o nula relación en el sector de la agroindustria, ambos escenarios no solo repercuten en la comunicación e información, sino que atraviesan otros escenarios de industria, agroindustria y financiera del país.
En este orden de ideas, la actual ley TIC de Colombia 1978 del 2019 no responde a las necesidades y exigencias de los medios comunitarios y alternativos, desarrollados en los acuerdos de paz del 2016, sino por el contrario, es permisiva con la concentración del sector infocomunicacional y telecomunicativo extranjero, es decir, no establece un límite para la
participación extranjera en el sector de la comunicación, en relación a las infraestructuras de red o para los contenidos de los servicios OTT- Over The Top.
En este sentido, el análisis a la actual ley TIC 1978 del 2019 vincula varias contradicciones frente al derecho de la comunicación, en primera medida no tiene en cuanta, lo estipulado en la constitución política de Colombia de 1991, en relación al artículo 20 que expone “el derecho a la libre expresión y de fundar medios” y el artículo 75 que habla sobre “El espectro electromagnético, el pluralismo y la competencia”, Además, el mismo artículo 75 expresa que el Estado evitará el monopolio de la comunicación “el Estado intervendrá por mandato de la ley para evitar las prácticas monopolísticas en el uso del espectro electromagnético” sin embargo, en el escenario de la práctica como ya hemos visto, por el contrario, las respalda y fortalece.
Así mismo, la contradice en el articulo 77 que especifica la necesidad de una entidad autónoma que regule la televisión en el país, sin embargo, la actual ley TIC elimina la ANTV, la cual regulaba de manera independiente al Estado, las programaciones comunicativas en el escenario audiovisual, lo que implica, un espacio burocrático, para el desarrollo cultural y educativo del país. Con ello, la limitación hacia la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones en el nuevo escenario institucional CRC- Comisión de Regulación de las Comunicaciones, donde profesionales de la educación no tienen un papel fundamental en la construcción de contenidos culturales.
A este respecto, la ley 1978 sigue fortaleciendo el monopolio que se pretende evitar en la constitución política de Colombia; supuestamente dicha ley, favorece el acceso universal de conectividad y la cobertura de internet en el territorio colombiano, sin embargo, la ley abastece más estímulos para quienes prestan los servicios de telecomunicaciones e internet,
es decir, a los proveedores con mayor concentración extranjera, como ya se ha señalado anteriormente y al espectro de televisión abierta concentrada mayoritariamente en los conglomerados privados.
Asimismo, la provisión de redes implica un costo por parte de la sociedad civil, pues en varias zonas periféricos del país, no existen las posibilidades para desarrollar un pago hacia el servicio de internet, en este sentido, cerrar la brecha digital involucra unas condiciones dignas frente a las convergencias tecnológicas y digitales que en la mayoría de los territorios con escasas. Además, el derecho a la comunicación no es solo brindar acceso a los servicios de red, siendo este importante, sino el fortalecimiento de las producciones comunicativas desarrolladas en las comunidades periféricas, para desarrollar el sentido de pertenencia y de praxis transformadora.
Así pues, se pretende incentivar más a las estructuras monopólicas de comunicación con la excusa de expandir las telecomunicaciones a territorios donde no están, y posicionar eufemismos de cierre de brecha digital “Todos los proveedores de redes y servicios de telecomunicaciones tendrán igualdad de oportunidades para acceder al uso del espectro” además de ser explicito, en el objeto de la ley, el proceso de fortalecer al sector privado.
Por ende, ante el escenario de sustento histórico a la comunicación privada y comercial, desde varios medios comunitarios y alternativos se halla una incidencia en establecer políticas públicas nacionales y distritales que generen un reconocimiento a las agendas comunicativas de los medios periféricos, como las desconocidas por el actual gobierno nacional en el proceso de paz o las dictadas en los acuerdos del 2007 y 2008 del distrito de Bogotá, donde se reconoce a los medios comunitarios y se propende por instituir un espacio de participación,