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3. Fundamentación conceptual

3.2. Hegemonía

Antoni Gramsci configura este concepto presentado en su obra Cuadernos desde la Cárcel que en el libro Gramsci y el Bloque Histórico (1973) del filósofo francés Hugues Portelli define así: La hegemonía es la combinación del control por parte del bloque histórico

de 1. La dirección ideológica de la sociedad civil obtenida a través del control de los medios culturales de educación (partidos políticos, instituciones educativas, medios de

comunicación); y 2. La dominación política-militar del aparato de Estado sobre las clases subalternas. Control y dirección que es consentida por la sociedad civil mediante la adquisición de la ideología de la clase dirigente (Portelli, 1973, p. 73). La categoría

hegemonía podría resumirse como control ideológico de las clases subalternas por parte del bloque histórico.

Gramsci ampliaría la visión leninista de hegemonía que consiste en el control del aparato coercitivo político militar del Estado, ampliándolo al control y monopolio intelectual y cultural que establece el bloque histórico (sistema de alianzas entre sectores de la sociedad política y civil para dirigir el estado). Entonces, el rasgo esencial de la hegemonía consiste en la creación de un bloque ideológico surgido por la adhesión de intelectuales que tienen como propósito la dirección técnica social creado a partir de “un programa escolar, un principio educativo y pedagógico original” (Portelli, 1973, p. 71) que es organizado e impartido a los sectores intelectuales principalmente a los educadores de escuela y universitarios.

Gramsci pone en contraposición del concepto de dictadura de Lenin, el de Hegemonía, situando, en primer lugar, la dominación de clase en el terreno cultural, ya que, es a través del control de la educación de la sociedad civil y sus intelectuales como se mantienen al margen las posiciones divergentes y revolucionarias logrando la adhesión de importantes fracciones ideológicas de la sociedad civil al bloque dirigente (Portelli, 1973, p. 69); de manera que, Gramsci insiste en el papel educador del bloque hegemónico más que en el papel político coercitivo (dictadura para Lenin) en la tarea de controlar otras capas sociales por parte de la clase dirigente.

Cuando la dominación ideológica (hegemónica) de la sociedad civil pierde su

legitimación social, empieza la dominación coercitiva (la dictadura) ejercida por la sociedad política, vislumbrando una crisis del bloque histórico, que deviene por ej. En el sistema fascista, o en el ascenso de un nuevo bloque de poder y una nueva hegemonía, por ej. La Revolución Cubana 1959. Una dictadura, entonces, definiría la transición de dos períodos hegemónicos en una sociedad (Portelli, 1973, 74). Así que Portelli señala que en el concepto de hegemonía existe una distinción entre la dominación coercitiva que se refiere al de

dictadura, al control del aparato coercitivo por parte de la sociedad política, y el concepto de dirigencia ideológica que se refiere al control del poder ideológico erigido por parte de la sociedad civil, es decir de la hegemonía.

La hegemonía se presenta como unión de los grupos sociales que configuran el bloque histórico que en el ejercicio del poder pueden combinarse o mutar según la estrategia del bloque de poder, traspasando de una posición hegemónica a una coercitiva a otra en lo que Gramsci denomina “transformismo”; también, la dirigencia practica el “transformismo molecular” que consiste en la cooptación (absorción ideológica) de los intelectuales, dirigentes y sus formaciones políticas de las facciones de posición o subalternas para

destruirla y acabarles su vocación hegemónica inculcándoles la posición dominante (Portelli, 1973, p. 78).

Portelli indica que para un análisis de la situación nacional o local es necesario analizar cuál es el bloque histórico de gobierno, es decir, qué facciones y grupos sociales dirigen el poder ideológico (hegemónico) o si existe una condición combinada de transformismo; hay en Gramsci elementos empíricos para comprender una situación real bajo éste concepto cuando habla del papel de dirigencia del bloque urbano que agrupó facciones de la estructura y la superestructura (incluyendo las clases subalternas) dirigido por la burguesía jacobina durante la hegemonía devenida en la Revolución Francesa.

Es pertinente ampliar este concepto aclarando quiénes son los intelectuales y cuál es su función en el mantenimiento o lucha por el poder hegemónico, ya que la hegemonía la

dirigen los intelectuales. Sobre ello, Portelli muestra que el papel que Gramsci le da a éstos es el de unir orgánicamente el vínculo que existe entre infra (modo de producción económica) y superestructura (estructura cultural). Entonces, el intelectual orgánico es un especialista educador, soldado, cura, sindicalista, periodista, burócrata público o empresarial,

comerciante, empresario, industrial, etc. Que tiene una función de trabajo cultural técnico o económico en una organización civil unida y representativa de la clase social económica dominante, Gramsci les llama “funcionarios de las superestructuras” (Portelli, 1973, p.98). El intelectual dirige en función de una identidad determinada, el clásico concepto “identidad de clase” es relevante para definir el grado de conciencia de las organizaciones y partidos orgánicos de clases dirigentes o subalternas siendo más débil en las últimas. El trabajo del intelectual se produce en la superestructura, pero funcional a la infraestructura por ello existe un carácter de clase en el trabajo orgánico del intelectual.

El cambio de bloque histórico por ende de dirección hegemónica o contrahegemónica se presenta en una sociedad cuando las clases subalternas excluidas del poder constituyen un nuevo bloque (partido, organizaciones, movimientos, nuevas representaciones), la

emergencia de un nuevo sistema hegemónico que aprovecha la crisis orgánica del bloque dominante.

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