Herida traumática antigua con retención de tejido desvitalizado que tie- ne infección clínica o víscera perforada. Esta defi nición indica que los organismos causantes de la infección posoperatoria estaban presentes en el campo operatorio antes de la cirugía.
Como ya se mencionó, las heridas quirúrgicas son intencionadas, por lo que se circunscriben a un sitio muy específi co, por lo cual la enfer- mera circulante (y en especial la instrumentista) debe tener la precaución de llevar a cabo de manera muy rigurosa el siguiente procedimiento al fi nalizar la cirugía. Una vez concluida la intervención quirúrgica y que se haya retirado todo tipo de material e instrumental alrededor del paciente:
• Retirar todo excedente de secreciones y soluciones con compresas o gasas húmedas con solución estéril.
• Secar con otra compresa o gasa estéril.
• Cubrir de manera inmediata la herida con un apósito o gasa estéril. • Cuando queden drenajes instalados, se colocarán drenajes o bolsas
adecuadas para cuantifi car el gasto.
• Colocar cinta adhesiva (material que no lesione la piel del paciente, como cinta micropore o transport) para sujetar los apósitos. • Verifi car que se elimine todo tipo de excedente de soluciones anti-
sépticas mediante limpieza con agua estéril. En el posoperatorio inmediato:
• Observar características del sitio quirúrgico (color, temperatura de la piel, presencia de sangrado o de secreciones purulentas, olor).
En relación con las heridas, existen amplios y variados estudios que aportan información abundante respecto al tratamiento que debe darse a las heridas quirúrgicas. Este capítulo enfatiza la función tan importan- te que desempeña la enfermera al adoptar medidas generales, normas y manejos universalmente aceptados que debe aplicar en cada caso parti- cular, tratando siempre de privilegiar al máximo al paciente, con lo que contribuirá a disminuir la probabilidad de infección del sitio quirúrgico.
Aun cuando se observen estas medidas de precaución en el posope- ratorio inmediato, llegan a presentarse infecciones en el sitio quirúrgico. Una infección es resultado de la interacción entre un agente infec- cioso, un huésped susceptible y el ambiente ideal; dicha interacción se produce mediante un mecanismo de transmisión. Los agentes etiológicos de una infección son principalmente bacterias, virus y hongos.
El alto nivel tecnológico alcanzado en la cirugía ha permitido supe- rar problemas como la hemorragia y el dolor, que se presentan con mu- cha frecuencia en la práctica. Sin embargo, existe todavía un problema por superar: la infección del sitio quirúrgico o infección posoperatoria.
La infección del sitio quirúrgico es una complicación frecuente y catastrófi ca no sólo desde el punto de vista de la salud sino también en el aspecto económico, pues es causante de incapacidad e incluso puede provocar la muerte. Una infección de este tipo también eleva los costos tanto para el paciente como para las instituciones de salud.
Debido a lo anterior, es importante que el personal de enfermería del área quirúrgica establezca perfectamente bien las rutinas y proto- colos que habrán de seguirse a fi n de contribuir en la prevención de las infecciones del sitio quirúrgico.
Sutura
Suturar es el proceso de aplicar la sutura en algún tejido u órgano del cuerpo humano; por ende, la sutura es el material útil para favorecer la cicatrización de una herida mediante el afrontamiento quirúrgico de sus bordes o extremos con el principal objetivo de mantenerlos unidos, dis- minuyendo la tensión entre ellos y manteniéndolos fi rmes en aposición hasta que cicatricen. El acto de suturar sirve para vencer las tensiones o fuerzas que tienden a separar los bordes.
De acuerdo con la Norma Ofi cial Mexicana NOM-067-SSA1-1993, las suturas son productos fabricados con hebras de materiales sintéticos absorbibles y no absorbibles, cintas purifi cadas de intestinos de anima-
les, fi lamentos de seda, textiles, acero, etc., inertes, no antigénicos, api- rogénicos y atóxicos. También se denomina así al hilo utilizado para ligar los vasos sanguíneos o aproximar los tejidos.
Debido a su constante evolución, el material de sutura ha llegado a un grado de refi namiento tal que incluye suturas diseñadas para pro- cedimientos quirúrgicos específi cos, y las hay incluso para disminuir el potencial de infección posoperatorio.
La sutura perfecta no existe todavía; sin embargo, las propiedades generales de una buena sutura incluyen:
• Flexibilidad para fácil manejo y seguridad de nudos, capaz de resis- tir cuando se anuda, sin deshilacharse o cortarse.
• Fuerza tensil alta y uniforme, que permita el uso de material del- gado.
• Diámetro suave y siempre uniforme a lo largo del hilo de sutura. • Aceptación óptima de los tejidos.
• Propiedades: no electrolítico, no capilar, no alergénico y no carci- nogénico.
• Comportamiento predecible.
• No ferromagnético, como es el caso de las suturas de acero inoxi- dable.
• Resistente al encogimiento de los tejidos.
• Absorbibles, es decir, con mínima reacción tisular después de cum- plir su propósito.
• Libres de sustancias que favorezcan el crecimiento microbiano. • Fácil de manejar, estéril y lista para ser usada.
En la actualidad existen múltiples y variados materiales de sutura, por lo que es necesaria una clasifi cación que considere todas y cada una de sus características, con la fi nalidad de que la enfermera determine cuál es el material más indicado que habrá de utilizarse durante el pro- cedimiento quirúrgico (cuadro 4-1). El cuadro 4-2 muestra los tiempos de absorción de los diferentes materiales de los que están elaborados.