• No se han encontrado resultados

Esta historia clínica ilustra, a mi entender, de manera ejemplar lo que Lacan no dejó de demostrar en La relation d'objet, ibid., al explicitar

Manifestaciones perversas en un caso de fobia *

5. Esta historia clínica ilustra, a mi entender, de manera ejemplar lo que Lacan no dejó de demostrar en La relation d'objet, ibid., al explicitar

minuciosamente el caso de Juanito: ante todo, la fobia es una cuestión de significantes. El "significante fóbico" (seminario del 22 de mayo de 1957, pp. 346-347) tiene "en primer lugar la propiedad de ser un significante oscuro [...]; desde algunas perspectivas es insignificante" (seminario del 8 de mayo de 1957, p. 307, subrayado por el autor). Oscuro, en efecto, por ser tanto "necesario" (seminario del 23 de enero de 1957, p. 145), cuanto "organizador"

(seminario del 20 de marzo de 1957, p. 234) e "imposible" {ibid., p. 235). Además, "este significante sintomático" (seminario del 10 de abril de 1957, p. 288) es de naturaleza tal que se abrocha con cualquier significado a partir de una imagen. Esta imagen es la del caballo, para Juanito ("caballo de angus- tia"*), el esperma para mi paciente (podría decir también "esperma de angustia"). Pero lo importante es que en ambos casos se trata de calmar lo real insoportable: el descubrimiento de la ausencia de falo en la madre y el intento de reconstruir míticamente ese real portador precisamente de una angustia incoercible, vía el miedo, por ende vía la fobia —tal como Lacan la define precisamente en el seminario del 3 de abril de 1957, p. 278: "la conjunción de lo imaginario con la angustia"—, de suerte que se vuelva viable.

* Véase Freud, S., "Análisis de la fobia de un niño de cinco años", en op.

cit., t. X, p. 1. Lacan retoma este significante Angstferde para demostrar que

con la entrada en el juego de la fobia, pese al término, es mucho menos de angustia de lo que se trata que de miedo. Véase La relation d'objet, op. cit., seminario del 20 de marzo de 1957, p. 245: "Una cosa es cierta, y es que, ante los caballos de angustia, Angstferde, y pese al tono que le da a dicha palabra, no es angustia lo que [Juanito] experimenta, sino miedo [...] La fobia no es en absoluto la angustia" (el subrayado es del autor). Volvemos a encontrar el significante principal: "caballo de angustia" en los seminarios del 10 de abril de 1957, p. 283, y del 5 de junio de 1957, p. 369.

diferencia de una semana, exactamente la edad que tenía su madre cuando ella fue engendrada.

La revelación aritmética fue sumamente saludable.5 La

fobia, con sus componentes rituales y masturbatorios, desapa- reció en pocos días. Muy angustiada ante la idea de un resur- gimiento posible de sus síntomas, la mujer prosiguió su cura durante algunas semanas.

Desde entonces no se manifestó ninguna recidiva. Al menos, es lo que me ha confirmado cuando le pedí recientemen- te la autorización para exponer el presente fragmento clínico, que en mi opinión ilustra lo que sucede con la paternidad en relación con la función paterna, aun cuando el progenitor esté escotomizado.

Notas

1. Véase Lacan, J., La relation d'objet, op. cit., seminario del 5 de junio de 1957, p. 365: "Se trata de saber si el padre, en efecto, va a dar pruebas". 2. He dedicado un análisis más exhaustivo a la "función paterna" en mi obra Le pére et sa fonction en psychanalyse, París, Point Hors Ligne, 1989.

3. Aporto también la ilustración de manifestaciones perversas en un caso de histeria masculina, ibid., cap. V: "La fonction paternelle et ses avatars", pp. 90 y ss.

4. Al revisar este trabajo no puedo evitar asociar la "discapacidad" de mi paciente con la "tontería" de Juanito. Véase Freud, S., "Análisis de la fobia de un niño de cinco años (el pequeño Hans)", op. cit, t. X. Leemos en la página 27: "La tontería —así llama él a su fobia..."; p. 29: "¿Quieres ir conmigo el lu- nes a casa del profesor, que te puede sacar la tontería?"; p. 43: "Pero si la tontería era que te habías pensado que un caballo te mordería...", etc. Lacan retoma todo un trabajo sobre el significante en su seminario La relation

d'objet, op. cit., y especialmente sobre la idea de que la fobia-tontería se pesca

como si fuera una enfermedad. Véanse los seminarios del 10 de abril de 1957, p. 296; 8 de mayo de 1957, p. 317: "Juanito dice todo el tiempo: wegen dem

Pferd —es su cantinela—, a causa del caballo me pesqué la tontería"; 15 de

mayo de 1957, p. 319: "Dice cada vez con mayor convicción: Me pesqué la

tontería", p. 320, etc. (en todas las citas, el subrayado es del autor).

5. Esta historia clínica ilustra, a mi entender, de manera ejemplar lo que Lacan no dejó de demostrar en La relation d'objet, ibid., al explicitar minuciosamente el caso de Juanito: ante todo, la fobia es una cuestión de significantes. El "significante fóbico" (seminario del 22 de mayo de 1957, pp. 346-347) tiene "en primer lugar la propiedad de ser un significante oscuro [...]; desde algunas perspectivas es insignificante" (seminario del 8 de mayo de 1957, p. 307, subrayado por el autor). Oscuro, en efecto, por ser tanto "necesario" (seminario del 23 de enero de 1957, p. 145), cuanto "organizador"

104

(seminario del 20 de marzo de 1957, p. 234) e "imposible" {ibid., p. 235). Además, "este significante sintomático" (seminario del 10 de abril de 1957, p. 288) es de naturaleza tal que se abrocha con cualquier significado a partir de una imagen. Esta imagen es la del caballo, para Juanito ("caballo de angus- tia"*), el esperma para mi paciente (podría decir también "esperma de angustia"). Pero lo importante es que en ambos casos se trata de calmar lo real insoportable: el descubrimiento de la ausencia de falo en la madre y el intento de reconstruir míticamente ese real portador precisamente de una angustia incoercible, vía el miedo, por ende vía la fobia —tal como Lacan la define precisamente en el seminario del 3 de abril de 1957, p. 278: "la conjunción de lo imaginario con la angustia"—, de suerte que se vuelva viable.

* Véase Freud, S., "Análisis de la fobia de un niño de cinco años", en op.

cit., t. X, p. 1. Lacan retoma este significante Angstferde para demostrar que

con la entrada en el juego de la fobia, pese al término, es mucho menos de angustia de lo que se trata que de miedo. Véase La relation d'objet, op. cit., seminario del 20 de marzo de 1957, p. 245: "Una cosa es cierta, y es que, ante los caballos de angustia, Angstferde, y pese al tono que le da a dicha palabra, no es angustia lo que [Juanito] experimenta, sino miedo [...] La fobia no es en absoluto la angustia" (el subrayado es del autor). Volvemos a encontrar el significante principal: "caballo de angustia" en los seminarios del 10 de abril de 1957, p. 283, y del 5 de junio de 1957, p. 369.

4

8

Las perversiones siempre han tenido mala prensa. Sin embargo, contrariamente a las apariencias y a los lugares comunes, la cuestión de las perversiones es, en primer lugar, doblemente compleja: por un lado, en razón de los resortes psíquicos que ponen enjuego; y por el otro, en virtud del carácter desconcertante de sus realizaciones. Por lo tanto, no es sorpren- dente comprobar hasta qué punto los malentendidos más gro- seros acompañan a las perversiones. Tenemos como prueba todas las tergiversaciones de las que suelen ser objeto en los medios masivos de comunicación. Esos comentarios poco afor- tunados traducen el desconocimiento fundamental que reina en este dominio.

Tal desconocimiento de la significación del proceso perver- so siempre parece tomar consistencia a partir de los mismos puntos ciegos. Por un lado, la perversión es constantemente asociada a la idea de una manipulación, que sería estratégica- mente desplegada por el perverso, con la finalidad de dañar. Por el otro, la perversión está casi siempre relegada al rango de los avatares de la perversidad. Tanto en un caso como en el otro, el énfasis recae sobre la dimensión de la transgresión de las normas establecidas.

Las perversiones no pueden ser referidas a connotaciones tan desafortunadas y mezquinas. Las actualizaciones perver- sas no obedecen, prioritariamente, a la prosecución de objetivos deliberadamente perniciosos. A tal punto que, si se pueden

* Capítulo redactado a partir de una conferencia pronunciada en la Facultad de Medicina de Amiens, el 27 de junio de 1991.