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El recuento de la historia de las incursiones misioneras en territorio amazónico

es bastante prolijo, esto por las frecuentes luchas internas, las expediciones de largos

meses de duración, la convivencia a veces complicada, etc. Podemos dividir en dos

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Mucho se ha discutido sobre el origen del nombre campa que figura como Kampa, Camba, Thampa,

Komparira, kuruparia, Capiti, y otros exónimos como Ande, Anti, Chuncho o Chascoso en las crónicas

franciscanas coloniales (en Belén 2001: IV, citando a Darcy Ribeiro y Mary Ruth Wise, 1978.).

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El censo realizado el año 2007 lamentablemente no menciona el número de habitantes según la etnia y región a la cual pertenecen; tienen en cuenta la lengua nativa aprendida en la niñez pero lo determinan por departamentos y no por zonas dialectales. (cf. http://censos.inei.gob.pe/Anexos/Libro.pdf).

periodos históricos la incursión de grupos que intentaron subordinar con una nueva

moralidad a través de la fe a los habitantes de la selva central:

3.2.1 Misiones franciscanas

El primer franciscano en tener contacto con el grupo ashaninka fue Fray

Jerónimo Jiménez el año de 1635

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. Fundó en Quimirí el primer pueblo con capilla

ubicado en la actual ciudad de La Merced; y el 8 de diciembre de 1637 fue martirizado

por los ashaninkas con el Padre Fray Cristóbal Larios. Luego, otro franciscano

explorador fue el Padre Manuel Biedma quien entró por primera vez en la selva en

1673, fundó las misiones de Santa Cruz, y en 1685 fundó San Luis del Perené. Ya en el

siglo XVIII el Padre Francisco de San José fundó el Convento Santa Rosa de Ocopa

(ciudad de Concepción, Junín) en 1725, que sirvió de foco de evangelización de la tribu

llamada “campa”. En dicho siglo, el Padre Juan Bautista de la Marca fue quien tuvo

mayor contacto con los ashaninka; confeccionó una gramática y un vocabulario. Sin

embargo, en 1742, el indio cusqueño Juan Santos Atahualpa inició una rebelión contra

la colonización española aprovechando su posición mesiánica

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frente a los asháninka,

con los que formando un grupo cuasi militar logró expulsar a las misiones

desarticulando la labor de un siglo. El movimiento tuvo duración hasta el año 1756.

Las expediciones volvieron a suscitarse el año 1814 por el Padre Diego Ruíz,

Alonso Carvallo y Manuel Plaza. No obstante, en 1824 el nacionalismo de Simón

Bolívar impulsó un nuevo destierro de las misiones de origen español convirtiendo el

Convento de Santa Rosa de Ocopa en Colegio de Instrucción Pública para volver a ser

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Belén (2001) nos hace recordar la fundación del Convento de Huánuco en este año, a través del cual se iniciaron las explotaciones del Cerro la Sal y los valles de Chanchamayo, Paucartambo y Perené, estableciendo misiones de poca duración. p. VII.

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Regan (1993) hace una breve explicación del movimiento: lo expuesto por Santos Atahualpa encajaba perfectamente con el mito asháninka del Salvador, un líder que llevaría a la liberación de su pueblo.

convento en 1836 por el presidente José Luis Orbegoso

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. Ahora, siendo las misiones

más esporádicas y poco insistentes, se había debilitado el lazo que unían a estos grupos

tan distintos y en 1896, las misiones fueron arrojadas por los propios ashaninka.

3.2.2 s. XIX-XX: Misiones adventistas

Con la constitución de 1920 se declaró que el país era católico, debido a ello los

misioneros protestantes llevaron la educación moderna a los pueblos de la selva. La

empresa de catequizar a estas comunidades habría de ser más sencilla y humana si

aprendían los idiomas nativos. Frederick Stahl fue el misionero protestante más exitoso

que inició su labor en Puno. Incursionó en el valle del Perené para el año de 1921,

comenzando por Metraro, al este del Cerro la Sal. El discurso del movimiento

adventista convencía en la mayoría de veces por la identificación de su contenido

mesiánico: “Varios asháninkas mayores recuerdan haber oído a sus padres hablar de un

hombre blanco que había dicho que el mundo se iba a terminar pronto”.

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En Anderson, se cita un pasaje de Kessler (1967: 230) que habla de Stahl: “Los

Stahl eran pioneros con mucha vitalidad que se habían dado cuenta de la importancia de

la aplicación social del evangelio y presentaban el mensaje de una manera que era

relevante para las necesidades de sus oyentes.”

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Además de la labor cristianizadora, Stahl luchó contra los abusos de las

industrias extractoras de caucho establecidas en la selva. Gracias a los adventistas los

ashaninka tuvieron acceso a la educación como respuesta a la explotación económica;

sin embargo, la organización sociocultural dificultaba en gran medida la empresa pues

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Después de la fundación de la ciudad de La Merced en 1869, las cosas serían aún más difíciles para los ashaninka de Chanchamayo ya que empieza el periodo de explotación del caucho desde 1889 hasta el año 1913 aproximadamente debido a la concesión de dos millones de hectáreas a la compañía británica Peruvian Corporation por la deuda del gobierno peruano con Inglaterra, Francia y Holanda..

17

ANDERSON, Ronald J., (2002). Historias de Cambio de los ashéninka. ILV-Comunidades y Culturas Peruanas No. 29. p. 42.

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las familias ashaninka vivían asentadas en familias nucleares aisladas, lo cual no

desalentó a la voluntad de los misioneros instando a los grupos a conformar

comunidades más grandes.

Según Anderson, los ashaninka de la región del Perené son los más instruidos;

muchos han terminado la secundaria y algunos han estudiado a nivel profesional y

universitario

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. Asimismo los ashaninka han conformado agrupaciones organizadas por

más tiempo, siguiendo además las enseñanzas de los adventistas; hubo un contacto

prolongado y de mayor grado con personas de otras razas y ámbitos socioculturales, por

lo que algunas costumbres se mantienen y otras se están perdiendo

20

.

19

op. cit. p. 58.

20

Como también lo señala Anderson, cada vez son menos, por no decir casi nadie, quienes se preparan para ser sheripiari por coerción de los practicantes adventistas, al llegar al punto de confundir los conocimientos del sheripiari con la brujería. Los pocos sheripiari son llamados “herbolarios”.

CAPÍTULO 4

ANÁLISIS

4.1 Contrastación de definiciones de fuentes bibliográficas con definiciones

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