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CAPÍTULO 2. “ELLOS VIVEN EN NOSOTROS”

2.1. CASOS PARADIGMÁTICOS

2.1.2. Homicidio Oscar Salas

“Oscar ya sabía que lo iban a asesinar (…) y él sabía que por ser una persona que quería ayudar a la gente, él sabía que la policía lo iba a asesinar y lo escribió en tres poesías donde hablaba de su muerte. Una de ellas dice: Soy tan miserable que ni siquiera calcio cargo en mis huesos, ocho metros me separan de la mísera existencia. Al otro lado de la calle me espera la muerte con su sombrero verde. Me verán caer, manos sucias recogerán mi cadáver.”

Ana Benilda ( Madre de Oscar Salas)

Oscar Salas tenía 20 años y cursaba sus estudios universitarios en la Universidad Distrital, el 6 de Marzo del 2006 en una manifestación que se desarrollaba en los alrededores de la Universidad Nacional fue herido mortalmente por un arma conocida como “recalzada” se trata de un arma no convencional y prohibida por las normas internacionales y que según testigos de los hechos fue usada por Esmad.

73 Observatorio para la protección de los derechos humanos. Nota sobre la situación de los defensores de derechos humanos en Colombia. Ginebra, 22 de septiembre del 2009. Recuperado de:

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“El 08 de marzo de 2006, estudiantes se movilizaban y protestaban en el interior de la Universidad Nacional de Colombia por la defensa de la Universidad Pública y denunciando los peligros de la suscripción de un TLC Andino con Estados Unidos. La Policía Nacional pretendió inmovilizar la manifestación estudiantil con cuatro tanquetas y el ESMAD, entre ellas las tanquetas 544, 858 y la 722 y los agentes identificados con números cuya única forma de identificación es la señalada al no disponer de identidad más clara. Aproximadamente a las 11:30 de la mañana del día 8 de marzo en predios de la Universidad Nacional, Oscar Salas, estudiante de cuarto semestre de filosofía y letras de la Universidad Distrital, recibió en su cabeza un impacto de proyectil, provisto de una bola de cristal, proveniente al parecer de las filas del ESMAD. En una versión simplista y desinformada, algunos medios repitiendo como siempre la versión Policial, especulaban: "Todo parece indicar que fue una papa bomba arrojada por sus propios compañeros lo que desencadenó la muerte de Oscar".74

En el 2009 se presenta la prueba más contundente de la culpabilidad del “escuadrón de la muerte”, como es denominado este escuadrón por las víctimas de sus abusos y sus familiares. En una declaración ante la Procuraduría dada el 29 de Enero, el ex patrullero narra como el mayor Rafael Méndez les dijo aquel día “súbanse con todos los juguetes”. Según el testigo, los juguetes son cápsulas de gas lacrimógeno rellenas de canicas y explosivos, conocidas como “recalzadas”. Según el testimonio, cuando el joven Oscar Salas cae herido, les ordenan a los patrulleros detener el uso de las recalzadas, el testigo además afirma que cuando ya es noticia la muerte del muchacho, el comandante operativo de la policía para ese tiempo, general Alberto Ruíz, ordena recoger las evidencias y desaparecerlas en el basurero de Mondoñedo.

Los años han pasado, las reivindicaciones y conmemoraciones cada año se llevan a cabo en compañía de Ana, madre de Oscar, quien ha luchado incansablemente por la verdad y la justicia. Ana afirma que ha sido hostigada, amenazada y ha debido cambiar su lugar de residencia en varias oportunidades a causa de las constantes amenazas.

El caso en la actualidad sigue estancado. El 8 de marzo del 2012, Ana y Yuri Neira se encadenaron en la entrada de la Fiscalía para exigir avances en los casos de sus hijos, después de varias horas lograron ser atendidos y fueron despedidos con promesas sobre futuras reuniones que los días siguientes se refundieron.

El día que Oscar Salas fue herido de muerte, otro joven estudiante también fue herido por una bola de cristal en su cuerpo, y según la madre de Oscar, aunque el muchacho vive, se encuentra en graves condiciones de salud a causa de una perforación que causó la bola de cristal en su cuerpo y que aún no se ha podido

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retirar, lo que le ha causado con los años parálisis en varios de sus miembros. Homicidio de Oscar Salas.

48 2.1.3. Cadena de injusticias

“Nos encadenamos hasta que la Fiscalía General, el Sr Naranjo o el Sr Presidente hagan presencia y escuchen mis peticiones.” Ana Benilda Ángel

“Ana Benilda: Yuri, Nosotros parecemos bobos (…) ellos ya no están aquí con nosotros, ¿por qué decimos entonces que viven? Yuri Neira: ¡Ellos sí están aquí, ellos viven en nosotros! Por eso hacemos todo esto.”

Este estudio acompañó varios actos simbólicos y reivindicativos de la campaña contra la brutalidad policial y las víctimas del abuso de la fuerza policial en el marco de la protesta social. La conmemoración de los asesinatos; los mítines en busca de respuestas, de verdad y justicia, de denuncia de repetición; el 24 de febrero, día en el que se organiza la marcha contra la brutalidad policial y por el desmonte del Esmad; los cumpleaños de Nicolás y otros.

El 8 de marzo del 2012 se acompañó la protesta simbólica en la que la madre de Oscar Salas y el padre de Nicolás Neira se encadenaron en el Bunker de la Fiscalía al cumplirse seis años del asesinato de Oscar Salas y sin ninguna respuesta por parte de la justicia colombiana, exigiendo verdad y justicia. Doña Ana Benilda volvió a Bogotá de la ciudad donde se refugia de las amenazas para denunciar la impunidad en la que ha estado cobijado el caso de su hijo, desde el momento en que se encadenaron, 10:00 am, ella afirmó “Hasta que la Fiscalía General, el Sr Naranjo o el Sr Presidente hagan presencia y escuchen mis peticiones.”

Los carteles hechos a mano, las pancartas hechas desde hace años y que cargan casi todos los días de su vida extendidas junto a Yuri y Ana Benilda reflejan su larga y diaria lucha, su sufrimiento, pero por sobre todo su entrega y amor a sus hijos. Las pancartas de Oscar buscaban contarnos lo que había sido en vida para sus familiares y conocidos, el personaje de la obra El principito por su vocación transformadora y la esperanza que significaba su vida para sus cercanos, el poeta, el comunicador, el hijo, el hermano, el compañero.

¡NICO VIVE!, ¡OSCAR VIVE! gritaban Ana, Yuri y todos los asistentes al acto. Se traía a la vida a través de la memoria, de lo que fue su existencia y lo que es para sus familiares y amigos. Se traen a la vida para buscar la verdad, la justicia, para dignificarlos (…) devolverles la dignidad que les ha negado el Estado y sus instituciones al robarles la vida, pero también al estigmatizarlos como criminales por haber decidido ejercer su derecho a la protesta. Pero traerlos a la vida es también restituir la dignidad de Yuri y Ana, aquella que se les ha negado y desconocido arbitraria e ilegalmente a causa de sus denuncias y su incansable búsqueda de respuestas.

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La proclama era: ¡ESMAD AQUÍ ESTAMOS, NOS ENCADENAMOS EXIGIENDO JUSTICIA Y LIBERTAD!, la gritaban una y otra vez Ana, Yuri y sus compañeros de luchas, el MOVICE, estudiantes, trabajadores, defensores de derechos humanos. Y es en espacios como éste, donde es incuestionable el marcado distanciamiento de la sociedad civil y la policía, éstos últimos son, para la mayoría de los ciudadanos que ejercen la protesta social, abusadora, criminal, violenta, corrupta y la lectura de los hechos valida en gran parte estos calificativos; por tanto el rechazo al abuso de autoridad policial y a la violencia de Estado es una constante que permite reconstruir cómo ocurre la violencia estatal y cómo se organizan, protestan y empoderan las víctimas, los familiares de las víctimas y la sociedad civil en general.

Asistieron en la mañana algunos medios, Ana y Yuri dieron una rueda de prensa en la que estaban presentes algunos pocos medios privados y varios alternativos. Sin embargo, ésta sólo fue reproducida por medios alternativos, uno de ellos denominó el acto reivindicativo “cadena de injusticias”.

Las primeras palabras de Doña Ana Benilda para la rueda de prensa fueron:

“Nuestra vida se transformó por completo cuando mi hijo, Oscar Leonardo Salas Ángel, de 20 años de edad, poeta, periodista y comunicador de la emisora Café 93.5 fm y estudiante de literatura de la Universidad Distrital, fue asesinado. Hemos sido amenazados, por tanto tuvimos que desplazarnos como si el asesino fuera uno, no contamos con ningún tipo de protección y llevamos viviendo seis años sin conocer la verdad y sin hallar justicia, a pesar de que se tienen pruebas contundentes sobre la responsabilidad de policía nacional y su Esmad en la muerte de mi hijo. Fuertes amenazas, cambios de fiscalía, desprestigio de testigos y negación de los hechos, para las víctimas la única respuesta es la Impunidad que reina en todos los casos en donde está involucrada la policía nacional. Los sueños de mi hijo, su compromiso social, su amor a la familia y la impunidad me lleva hoy a exigirles a la Fiscalía, al General Naranjo Director de la Policía Nacional y al Presidente Juan Manuel Santos que se investigue y juzgue a cada uno de los responsables del asesinato de mi hijo, quienes después de dos años de haber sido individualizados, no han sido llamados a declarar. Exijo garantías y protección para mi vida y la de mi familia y exijo mi pleno reconocimiento como víctima de crimen de Estado.

A mi hijo lo asesinaron por callarlo, porque quería cambiar el pensamiento de este país, hoy se cumplen seis años de su asesinato y por eso estoy aquí, no entiendo por qué no hay justicia, si existe desde el 2009 un testigo ex Esmad que se encontraba en el escuadrón el día que mataron a Oscar y denunció su muerte, ¿dónde están estas personas que fueron señaladas por su compañero? Señor Director de la Policía donde los tiene asesinando más gente, vestidos de negro desde la punta del cabello hasta los pies y sin

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ninguna identificación para poder señalarlos y decir: éste fue el que mató a mi hijo.”

Ese 8 de marzo, la madre de Oscar dijo haber encontrado la valentía y la fortaleza necesaria para luchar por encima del miedo, de las amenazas, la persecución, la nula verdad y justicia. Este día, Ana Benilda hizo pública información que hasta el momento se desconocía sobre el testimonio que ante la fiscalía dio el 29 de enero del 2009 el ex agente del Esmad Ricardo Alfonso Ricaurte Angarita, testimonio que reabrió el caso en el 2009. Públicamente la madre de Oscar relató:

“Gracias a las declaraciones de Ricardo Alfonso Ricaurte Angarita, el 29 de Enero del año 2009 se logra abrir el caso, el testigo envía una serie de fotos individualizando a los responsables. En estas se encuentran el teniente Hurtado, el Mayor Rafael Méndez, Carlos Andrei Giraldo uno de los cazadores de las recalzadas, el patrullero Edwin Ricardo Alba Parra el testigo dijo que este señor es quien sabe cómo hacer estas armas y quien sabía cómo esconderlas, patrullero Rolando Bautista Murcia quien edita, vende y borra videos. El testigo dice que realizan videos de requisas falsos por si la fiscalía los solicita para investigación, dice que desde el momento en que salen los Esmad ellos salen con las ideas de matar y de herir a los manifestantes y el patrullero Arley Lozada, gaseador de recalzadas quien es posible haya halado el gatillo. Hace mucho tiempo tenía esta información, pero no había hecho público lo anterior por miedo a las amenazas, pero he ido cogiendo fuerza, ahora soy más valiente.

Mi hijo muere a causa del disparo de un arma no convencional que está prohibida internacionalmente, la justicia colombiana dijo inicialmente que fue con una papa bomba y el dictamen de medicina legal dice claramente que mi hijo murió a causa de una bola de cristal, esta bola entró limpiamente por su ojo izquierdo, se alojó en la parte de abajo de su cabeza, luego giró a la izquierda donde produjo muerte cerebral. Estas armas disparan bolas de cristal y son conocidas como las “recalzadas” han sido usadas por el Esmad en las protestas

Es un día de recuerdos, Doña Ana Benilda recuerda en diferentes oportunidades la vida que vive luego de la muerte de su hijo Oscar y relata cómo la Fiscal que alguna vez cerró el caso afirmó que Oscar había muerto a causa de la explosión de una papa bomba que a él mismo se le cayó de las manos, esta misma funcionaria, según narra la madre de Oscar, le dijo que su hijo había muerto porque ella lo había mandado a las universidades públicas a delinquir. “Le asesinan un hijo y lo hacen sentir a uno, como si uno lo hubiera asesinado”, afirma la madre.

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¿Cuál es el lenguaje apropiado para hablar del horror? No es, desde luego, el lenguaje aséptico del informe técnico. Ni el codificado de las estadísticas. No hay lenguaje más apropiado para hablar del horror que aquel que utilizan quienes lo han sufrido. Nadie puede hablar en nombre de las víctimas. (...) El testigo moral, aquel que conoce el sufrimiento en la forma del saber experiencial” A. Margalit, Ética del recuerdo, Herder, Barcelona 2002, p. 14