1. Una persona debe temer y reverenciar a su maestro más que a su padre, porque su padre le ha dado la vida en este mundo, mientras que el maestro le prepara para la vida en el mundo venidero.
2. Está escrito (Vayikrá/Levítico 19:32), “Deberás levantarte ante la cabeza canosa y honrar el rostro del hombre anciano”. Con la expresión ‘Hombre anciano’ se significa a un hombre versado en la Ley de D-os, así como está escrito (Bemidbar/Números 11:16): “Junta ante Mí a setenta de los ancianos de Israel”, y en ese caso, seguramente, la elección fue hecha sobre la base de la sabiduría, no de la edad, así como está escrito: “A aquellos que sabes que son los mayores del pueblo y sus oficiales”. Por consiguiente, es
obligatorio reverenciar y honrar a un hombre versado en la Torá, incluso si no es avanzado en años e incluso si no es nuestro maestro. También es obligatorio respetar y honrar a una persona de setenta años o más, aún si no es versado, a condición de que no sea un malhechor. Incluso a un viejo pagano hay que mostrarle respeto mediante palabras amables y el ofrecimiento de una mano amiga.
3. Cuando tres caminan juntos y uno de ellos es un rabino, éste ha de caminar en el centro, mientras que los otros dos deben quedarse atrás y caminar a su lado, el más viejo a su derecha y el más joven a su izquierda.
4. Es un pecado grave irrespetar u odiar a hombres versados en la Torá. Jerusalem fue destruida sólo después que comenzaron a despreciar a los Sabios, así como está escrito (Divrei Hayamim Alef/Crónicas I 36:16): “Pero ellos se burlaron de los mensajeros de D-os y despreciaron Sus palabras, y escarnecieron a Sus profetas”, esto es, ellos despreciaron a aquellos que enseñan Su palabra. Esto es lo que igualmente dice la Torá (Vayikrá/Levítico 26:15): “Y si despreciareis Mis estatutos”, esto es, ‘si despreciáis a aquellos que enseñan Mis estatutos’. Quienquiera que desprecia a los Sabios no tiene parte en el mundo venidero y está en la categoría de (Bemidbar/Números 15:31): “Porque ha despreciado la palabra del Señor”. Está prohibido hacer uso servil de un estudiante de la Ley Rabínica.
5. Si un Sabio tiene mercancía que vender, no permitimos que nadie venda la misma clase de mercancía hasta que el Sabio ha vendido la suya. Esto es verdad solamente cuando no hay mercaderes gentiles que venden la misma clase de mercancía, porque entonces el Sabio no obtiene beneficio al restringir su venta por parte de judíos, haciendo que la gente experimente una pérdida en vano.
6. Un hombre que es conocido por ser un Sabio en su generación, esto es, es competente para discutir tópicos de la Torá, y comprende la mayoría del Talmud y los códigos de ley, y el estudio es su principal ocupación, incluso si tiene alguna profesión o negocio mediante los cuales gana justo lo suficiente para mantener a su familia, pero no para amasar riqueza a partir de aquellos, y cuando quiera que tiene tiempo, estudia la Torá; semejante hombre –decimos- está, de acuerdo a la ley, exento de toda clase de impuestos y gravámenes, aun si es rico. Incluso el impuesto personal que todo el mundo está obligado a pagar, sus conciudadanos debieran pagarlo por él y debe depender de la discreción de los líderes de la ciudad.
7. Un Sabio que toma a la ligera los Mandamientos divinos y no teme a D-os, ha de ser tratado como el hombre de menos valor de la comunidad.
8. Si un Kohen y un Israel son igualmente versados, constituye una ordenanza bíblica dar precedencia al Kohen, ya que está escrito (Vayikrá/Levítico 21:8): “Y Tú lo santificarás”, y nuestros Rabinos, de bendita memoria, explicaron que el versículo significa que en toda cuestión de santidad o
importancia, aquél ha de ser tratado con honor, esto es, debe ser llamado el primero para la lectura de la Torá; será el primero en hablar en toda reunión pública; en la casa de estudio, igualmente, será el primero en hablar; en una comida, será el primero en pronunciar la bendición Hamotzi y el que guiará en la acción de Gracias después de las comidas. De igual manera, se le dará la primera porción selecta, a menos que haya un Israelita más versado que él, entonces a este último se le sirve primero. Sin embargo, si el Kohén tiene alguna asociación con el israelita, el último no precisa darle la porción selecta, y no es honorable que él acepte tal porción, porque aquel que codicia una porción selecta nunca verá siquiera el signo de una bendición. En un lugar donde no haya un Kohen presente, es correcto dar precedencia a un Levi sobre un Israel, si ambos son igualmente versados.
9. Incluso hoy en día, está prohibido hacer uso servil de un Kohen, siendo ello como cometer sacrilegio contra un objeto sagrado, ya que está escrito (Vayikrá/Levítico 21:18): “Y Tú lo santificarás; porque el pan de tu D-os él verdaderamente ofrece”. Aun hoy en día, cuando no tenemos sacrificios, el Kohen sigue conservando la misma santidad. Si el Kohen desea prescindir del honor que le es debido, puede hacerlo, porque el Sacerdocio es su privilegio y tiene un derecho a suspender sus prerrogativas y permitir que pasen a un Israel. En especial, un Kohen puede conferir honor a un israelita dándole precedencia en todos los asuntos mencionados más arriba.
CAPITULO 10
HISTORIAS SOBRE HONRAR A LOS PADRES