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V. Resultados

1. Identificación de las postlarvas de Mytilus edulis platensis

Las características mencionadas por Ramorino & Campos (1983) para Mytilus chilensis, se pueden observar en las postlarvas de Mytilus edulis platensis del área de Comodoro Rivadavia.

Las figuras 50, 52, 53 y 54, obtenidas mediante microscopio electrónico de barrido (MEB), muestran las características identificatorias para la especie: una hilera de dientes posteriores primarios, dientes secundarios no identificables, la presencia de un ligamento larvario y los dientes provinculares finos y bajos, la forma de la valva es ovalada y el umbo desplazado hacia adelante.

Figura 50: Imagen obtenida con microscopio electrónico de barrido de postlarva de Mytilus edulis platensis de 600 micras, indicando las estructuras utilizadas en la clasificación. LI: Ligamento larval. DPI: Dientes posteriores I. Prov: “Provinculum” o charnela.D Prov: Dientes provinculares o primarios

La mayor proporción de postlarvas asentadas en los periodos de máxima captación presentó un tamaño tal que permitió realizar la identificación a partir de la característica distintiva de la presencia de “pelos”, ubicados en la parte exterior de las valvas. Se observó una estrecha relación entre el tamaño de las postlarvas y la presencia de esos pelos, que eran más frecuentes en los individuos de tallas superiores a 450 µm. La pequeña proporción de

postlarvas de tamaños menores fue identificada a través de la presencia de una mancha ocular, visible bajo lupa binocular (Fig. 51), y a partir de la medición de la prodisoconcha II cuando resultó necesario.

La diferenciación del estadio de prodisoconcha II se hizo notoria en las muestras analizadas, por una marca de crecimiento claramente diferenciable, desde la cual se percibe un cambio de textura. (Fig. 52). La longitud promedio de las prodisoconchas analizadas fue de 260 micrones.

Figura 51: Postlarva de mejillón Mytilus edulis platensis de 400 µm, con indicación de la mancha ocular. Fotografía obtenida bajo microscopio estereoscópico

En la región del umbo de las postlarvas (Fig. 53 y 54) se observan dos líneas concéntricas, la primera de las cuales correspondería a la prodisoconcha I, mientras que la segunda marca la prodisoconcha II, indicativa del momento en el cual se produce el asentamiento y el comienzo de la vida postlarval.

Figura 52: Imagen obtenida con microscopio electrónico de barrido de una postlarva de 600 µm de Mytilus edulis platensis en la que se remarcó el límite de la prodisoconcha II

Figura 54: Detalle bajo MEB del umbo de una postlarva de Mytilus edulis platensis

a. Proyecciones periostracales o “pelos” adventicios

Los “pelos” que frecuentemente cubren las valvas de Mytilus edulis platensis del área de

Comodoro Rivadavia (Fig. 55), están adheridos al periostraco mediante una base irregular. La distribución de los pelos presentó un patrón relativamente uniforme a lo largo de las valvas de las postlarvas analizadas, observándose una disminución hacia el margen ventral. Su longitud fue variable, desde unos pocos micrones en individuos más pequeños, hasta unos 20 µm en individuos de tamaño cercano a 600 µm. La distribución de tallas de los pelos para una misma postlarva es heterogénea, presentándose diversos tamaños en toda su extensión. Las postlarvas con mayor tiempo de asentamiento presentaron pelos de mayor longitud.

Los pelos observados sobre las postlarvas estaban rodeados de material orgánico e inorgánico, formando una suerte de película continua a lo largo de la extensión de la valva. En las figuras 55 y 56 se observan estas acumulaciones, de mayor densidad en el borde dorso-posterior de la valva.

En las figuras 57 y 58 se ve en mayor detalle la estructura y forma de los pelos. En general la base presenta un ensanchamiento y se hacen progresivamente más finos hacia el extremo distal, donde presentan una torsión helicoidal

Figura 55: Postlarva de Mytilus edulis platensis de 1 mm de longitud y pelos adosados al periostraco

Figura 56: Postlarva de Mytilus edulis platensis con pelos adosados al periostraco (individuo de 900 µm)

Figura 57: Detalle depelos adosados al periostraco. Aumento: 850X

Las figuras 59 y 60 son fotografías bajo lupa binocular de una postlarva de mejillón en distintos ángulos, para mostrar la posición de los pelos adosados al periostraco.

Figura 59: Postlarva de mejillón Mytilus edulis platensis de 800 µm de longitud

b. Interferentes biológicos

Durante el estudio de captación se observaron organismos de diferentes grupos adheridos a los colectores. En primer lugar se distinguió la formación de un biofilm compuesto posiblemente de diatomeas y bacterias, cuya composición no fue analizada. En los colectores extraídos se encontraron anfípodos, eufáusidos, isópodos, copépodos, foraminíferos, poliquetos (principalmente espirórbidos), algas verdes, pardas y rojas.

El grupo más abundante en los colectores, durante todo el año, fue el de los hidrozoos

Amphisbetia operulata L. 1758. La mayor biomasa se asentó en los colectores durante los meses de verano. Estos organismos forman colonias de aspecto filamentoso que cubren a los colectores en su totalidad. Resultó evidente la diferencia de asentamiento de hidrozoos entre un colector que permaneció dos meses sumergido en el agua, en comparación con aquel que fue recientemente colocado (Fig. 61).

Figura 61: Colector luego de dos meses de inmersión (izquierda) y uno recién colocado (derecha)

Otros organismos adherentes de elevada importancia fueron las ascidias. En los colectores colocados entre septiembre y diciembre de 2012 se encontraron numerosos individuos, que alcanzaron tamaños de 2 a 3 cm al cabo de dos meses. Estos corresponden a las especies Ciona intestinalis, Ascidiella aspersa y Paramolgula gregaria. De estas tres, la primera se observó en mayor cantidad, invadiendo los colectores en forma masiva. En una serie de colectores que permanecieron sumergidos de octubre de 2012 a marzo de 2013 en Belvedere, Ciona

intestinalis alcanzó tamaños de unos 5 cm de largo, formando un tapiz compacto que recubría toda la superficie de las cuerdas (Fig. 62).

Figura 62: Cuerdas colectoras invadidas por ascidias en Belvedere