16. ¿Quieres saber también por otro camino la fuerza de esta sangre? Mira de
dónde comenzó a manar y dónde tuvo su fuente: desde lo alto de la cruz, del costado del Señor. Efectivamente, muerto Cristo -dice-, pero mientras aún estaba en la cruz, el soldado se acercó y le punzó el costado con su lanza, y luego salió agua y sangre: la primera símbolo del bautismo; la segunda, de los misterios. Por esta razón no dijo:
Salió sangre y agua, puesto que primero viene el bautismo y luego los misterios260. Así
pues, el soldado aquel punzó el costado, perforó la pared del santo templo261, y yo
encontré el tesoro y me apropié la riqueza. Lo mismo sucedió también con el cordero: los judíos inmolaron la oveja y yo cosecho el fruto del sacrificio: mi salvación.
17. Salió del costado agua y sangre. No pases de largo y sin más, querido, ante el
misterio porque puedo aún darte otra explicación mística. Dije que símbolos del bautismo y de los misterios son aquella sangre y aquel agua. De una y otra nace la Iglesia, por el baño de la regeneración y de la renovación del Espirita Santo262, por el
bautismo y por los misterios. Ahora bien, los símbolos del bautismo y de los misterios brotan del costado, por consiguiente, de su costado formó Cristo la Iglesia, como del costado de Adán formó a Eva263.
18. Por esta razón también Moisés, al dar su explicación sobre el primer hombre,
dice: Hueso de mis huesos y carne de mi carne264, dándonos con ello a entender el
costado del Señor.
Efectivamente, lo mismo que entonces tomó Dios la costilla y formó la mujer, así también nos dio sangre y agua de su costado y formó la Iglesia. Por tanto, de la misma manera que entonces tomó la costilla durante el arrobamiento de Adán, mientras dormía, así también ahora nos dio la sangre y el agua, aunque el agua primero y después la sangre. Ahora bien, lo que allí fue el arrobamiento, aquí lo fue la muerte, para que aprendas que en adelante esta muerte es sueño265.
19. ¿Veis cómo Cristo unió a sí su esposa? ¿Ves con qué alimento nos nutre a
todos? ¡Con el mismo alimento hemos sido formados y nos nutrimos! Efectivamente, igual que la mujer alimenta con su propia sangre y su leche al recién alumbrado, así también Cristo alimenta continuamente con su propia sangre a los que engendró.
20. Por consiguiente, ya que disfrutamos de don tan grande, demostremos una
gran diligencia y recordemos los pactos que hemos firmado con Él. Os lo digo a todos vosotros: a los que ahora estáis siendo iniciados y a los que lo fuisteis antes, incluso hace muchos años. Efectivamente, mi discurso es común para todos nosotros, puesto
260 WENGER (nota 1, p. 160), pone justamente de relieve cómo en el relato de Jn 19, 33-34 se habla de que sale sangre y agua, no agua y sangre: la inversión se debe, no a un error de san Juan Crisóstomo, que en otros lugares cita con exactitud el pasaje, sino a las exigencias de su Catequesis, según la cual el agua, esto es, el Bautismo, precede a la sangre, esto es, a la Eucaristía (aquí definida con el término “misterios”, familiar a san Juan Crisóstomo y presente aun hoy día en la expresión “santo Sacramento”).
261 Así es como se indica la humanidad de Cristo. 262 Tt 3, 5.
263 Según WENGER (nota 2, p. 161), esta interpretación del nacimiento de la Iglesia del costado de Jesús crucificado, como Eva del costado de Adán (cf. Gn 2, 21ss.) inspirará la interpretación análoga del Tract. 120 in Joh. (PL 35 1953) de san Agustín, quien conoció esta catequesis de san Juan Crisóstomo en su texto original y en la antigua versión latina como ya se indicó.
264 Gn 2, 23.
265 MU/SUEÑO: La equivalencia “muerte” = “sueño”, con su excepcional mutación semántica, deriva coherentemente de la contraposición entre Cristo y Adán, instituida por san Juan Crisóstomo: la innovación lingüística más evidente nos la brindará el término “cementerio” lugar donde los muertos duermen, a la espera de la resurrección.
que todos también hemos firmado con Él pactos, que escribimos, no con tinta, sino con el espíritu; no con la pluma, sino con la lengua. Con esta pluma se escriben, efectivamente, los pactos hechos con Dios, por eso dice también David: Mi lengua es pluma de ágil escribano266. Confesamos su soberanía, renunciamos a la tiranía del
diablo: ésta fue nuestra firma de puño y letra, éste el pacto, éste el pagaré.
21. Mirad de no recaer en manos del antiguo pagaré. Una sola vez vino Cristo:
encontró nuestro eterno pagaré, el que Adán escribió. Éste comenzó la deuda; nosotros fuimos luego aumentando el préstamo con nuestros pecados267. Allí había maldición,
pecado, muerte y condena de la ley: todo esto lo abolió Cristo, y nos perdonó. Y Pablo dice a gritos: El pagaré de nuestros pecados que nos era contrario, también lo quitó de en medio clavándolo en la cruz268. No dijo: borrándolo, ni tampoco: raspándolo, sino:
clavándolo en la cruz, para que no quedase ni huella de él. Por eso no lo borró, sino lo rompió: los clavos de la cruz, efectivamente, lo rompieron y lo destruyeron, para que en adelante fuera inútil.
22. Y no fue en un rincón ni de oculto como saldó la deuda, sino en medio del
universo y en lo alto de un estrado. ”¡Miren los ángeles -dice-, miren los arcángeles, miren las potestades de arriba, miren incluso los perversos demonios y el mismo diablo, los que nos hicieron responsables de las deudas ante usureros sin piedad: el pagaré está roto para que no nos asalten más!”.