3. Desarrollo
3.6. Iluminacion Natural y Artificial
3.6.1. Iluminación Natural
La iluminación natural constituye una alternativa muy válida para la iluminación de interiores y su parte es valioso no sólo en relación de la cantidad sino también en la calidad de la iluminación. En relación a la iluminación artificial presenta las siguientes ventajas:
- Es provista por una fuente de energía renovable.
- Implica ahorros de energía. Una iluminación natural bien diseñada puede cumplir con los suficientes requerimientos de visibilidad y ahorrar hasta un 90% de la energía eléctrica de uso diurno en horas de luz.
- Puede proporcionar niveles de luz más elevados en las horas diurnas para una considerable parte del año, que los obtenidos con luz eléctrica mediante instalaciones económicamente sustentables.
- Tiene la particularidad de ser dinámica, está continuamente cambiando a lo largo del día y de los meses del año. En este sentido es importante destacar que la visión humana está desarrollada de manera que evidencia cierta adaptación a las características de la luz natural y de sus cambios, además, sus continuos cambios son favorables como efecto estimulante.
- Integra otros elementos que favorecen la satisfacción de las necesidades biológicas y psicológicas de ritmos naturales.
El sol y el cielo son las fuentes de las que se dispone para la iluminación natural. De la misma manera que una luminaria filtra y distribuye la luz emitida por la lámpara eléctrica que esta contiene, la luminaria de luz natural es la envolvente edilicia que admite la luz solar en el interior de un espacio por transmisión, dispersión o reflexión de la misma. Esto incluye el cielo (bóveda celeste), así como el ambiente externo natural o construido por el hombre, por lo tanto, el tipo de cielo, las superficies de la tierra, plantas y otros edificios son parte de la “luminaria natural”. Estos elementos sumados a otros diferentes factores pueden hacer variar la iluminación. El sol, el cielo, las obstrucciones naturales (plantas, el terreno, montañas, etc.) y las obstrucciones artificiales contribuyen a estas variaciones, las
cuales también pueden cambiar parcialmente debido a las posiciones del sol y sus cambios estacionales. Estas características dependen de los movimientos de la tierra, del ángulo de sus ejes (influencia de la localización geográfica) y del ángulo de la superficie iluminada respecto al ángulo de incidencia del rayo de luz, denominado efecto coseno.
Como ya se ha explicado, la luz natural procedente de la bóveda celeste consta de tres componentes: - El haz directo procedente del sol.
- La luz natural difundida en la atmósfera (incluidas nubes), que es la componente difusa del cielo.
- La luz procedente de reflexiones en el suelo y objetos en el entorno exterior.
Como base de partida para la consideración de un correcto diseño de iluminación de un edificio, deben resolverse una serie de premisas, de entre las que pueden destacarse las siguientes:
- El haz directo procedente del sol.
- La iluminación debe integrarse en el diseño arquitectónico y de interior; es decir, planificarse desde el principio y no agregarse en una fase posterior.
- Las diversas opciones de forma, color y materiales de la iluminación deben reforzar los ob- jetivos del diseño arquitectónico y de interior en vez de actuar independientemente.
- La iluminación debe crear una sensación y atmósfera adaptadas a las necesidades y expec- tativas de las personas (formal, íntima, oficial, sobria, económica, brillante, atenuada, hogareña, valiosa, amplia, acogedora, hostil, etc.).
Sobre la base de estas premisas, a fin de controlar la calidad de la luz ambiental, se debe manejar un conjunto de parámetros relevantes, que incluyen:
La elección del lugar, orientación, forma y dimensiones del edificio, para aprovechar las ventajas de la aportación de luz natural e impedir sus inconvenientes inherentes a la presencia del sol y de su trayectoria.
La selección de la abertura de penetración de la luz natural y su orientación, factor esencial para el control de la calidad de iluminación.
Las superficies exteriores de los edificios actúan entre ellas. Los parámetros superficiales, que son una variable de diseño para un edificio, resultan restrictivos para los edificios contiguos; esto es debido al hecho de que el color de la luz reflejada desde las superficies de un edificio está influenciado por el color de las otras superficies reflectantes. En nuestro caso, no influye más que la vegetación circundante.
Las superficies del suelo que rodean al edificio, cuya contribución es importante en días de cielos descubiertos, sin nubes, porque la luz incidente sobre las fachadas es reflejada desde el suelo. Ídem anterior.
En nuestro caso en particular, al ser una vivienda convencional y de diseño simple, lo que más nos interesa estudiar las orientaciones y analizar las opciones que nos den mayor acceso a la iluminación natural para ahorrar energía. La conclusión de las alternativas por las cuales optamos se define a continuación:
- Priorizar la orientación norte debido a que es la que más optimiza la aportación solar. Esta es la razón por la cual el espacio más amplio y el cual tiene la mayor ocupación y utilización, está orientado hacia esta dirección.
- La iluminación lateral establece un límite a la profundidad del mismo para que pueda ser iluminado satisfactoriamente durante el día. En nuestra vivienda, con una altura de la parte superior de la ventana de 2,5 m y una anchura de sala de 4 m, la luz natural puede penetrar aproximadamente 6 metros, lo cual es suficiente para nosotros.
- Realizar una zonificación para instalar la iluminación que aproveche al máximo la luz natural. Según los usos de la edificación se recomienda un nivel de luminosidad de entre 300 y 700 (lux)