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% Simbólica , como la capacidad de usar símbolos para representar una cosa Se relaciona con

1.4. La metáfora: Desplazamiento y escenario

1.4.3. La imagen compleja

Ricoeur expone la teoría de la metáfora viva desde una perspectiva de desplazamiento, en la que dos conceptos, pensamientos o ideas se convierten en otra que las contiene, pero es diferente a ellas. Borges agrega el carácter emocional de la metáfora. Por su parte, Josep Català16, aceptando

esta definición, afirma que poco se ha estudiado el resultado figurativo de la metáfora, esto es, la imagen en sí que resulta de la unión de los conceptos. Recoge la epistemología disponible de la metáfora escrita y visual, y pasa al problema del proceso metafórico en el campo visual desde una visión teórica, que propone la integración de diferentes fenómenos constitutivos de la imagen que han sido opuestos por otros acercamientos: “(...) pero es de esta arquitectura que combina lo externo y lo interno, lo fijo y lo móvil el espacio y el tiempo, lo subjetivo y lo objetivo, de donde sale la verdadera complejidad visual” (Català, 2005, p. 22). Esta reflexión de la imagen propone un estudio 16 Profesor de estética de la imagen de la Universidad de Barcelona y escritor.

de los fenómenos que rodean la imagen, en tanto reconoce la importancia y dificultad de la subjetividad y la limitación del cientificismo, pero la validez de su rigor.

Partiendo de la afirmación de Ricoeur: “el lenguaje es virtualmente metafórico” (1999, p. 99), recurrí a Català para ampliar el sentido y el alcance de la metáfora. Como primera medida, éste autor asegura que no hay miradas inocentes sobre la imagen. El espectador es quien determina la interpretación sobre lo que ve. El referente no es el objeto referenciado y los espectadores lo tienen claro: “Una imagen solo puede engañar cuando el espectador carece de imaginación o cuando por un exceso de imaginación la realidad deja de ser un referente válido en algún caso concreto” (Català, 2005, p. 363). Además, cada quien ve lo que virtualmente conoce (Català, 2005, p. 363) y asigna sentido de la misma manera , porque para enfrentarse con la imagen, parte del conocimiento previo que determina la mirada: “El espacio del ser humano está construido, en este sentido, sobre la base de un gran número de relacion es, con la particularidad además de que estas relaciones pueden variar mediante la interacción cultural, algo que sólo se da, y en mucho menor grado, en algunas especies de animales superiores” (Català, 2005, p. 364).

Tomando el ejemplo comparativo de Català entre la escritura y lo visual, mientras el lenguaje se refiere a cosas abstractas “la imagen muestra forzosamente algo concreto, con formas y dimensiones precisas. Es en el momento en que concretamos que aparecen las distancias entre los objetos, necesarias para que surja la posibilidad de la metáfora” (Català, 2005, p. 370). En este orden de ideas, la concreción de la imagen metafórica es lo que permite y abre la posibilidad de diferenciación entre las cosas, que aparentemente estuvieran encasilladas en una generalidad. Este espacio de distinción, esta brecha abierta entre una cosa y otra, es lo que finalmente genera la posibilidad de crear metáforas; es precisamente por ésta figura que lo general logra volverse concreto, en un desplazamiento de sentidos que toma forma en la metáfora.

La tesis de I.A. Richards17 citada por Ricoeur en Metáfora viva, asegura que la metáfora “se trata

fundamentalmente de un intercambio de ideas” (Ricoeur por Català, 2005, p. 384). En este sentido, en el espacio de la metáfora confluyen dos pensamientos que terminan convertidos en una cosa distinta al origen, por medio de la interacción de ambos.

Català afirma que la metáfora es una composición, en la medida en que construye una escena para crear la imagen y difunde en el discurso desde esta misma convergencia de elementos. En la imagen específicamente, se presenta de manera literal la metáfora, diferente de la escritura que puede dar espacio a la ambigüedad. Además, en la metáfora de la imagen es posible ver la escena que condiciona al mundo visual, en la que hay una performatividad de la imagen, es decir, una disposición específica del mundo representado que se crea en la imagen.

Las metáforas funcionan en la publicidad. Esto se debe a que las imágenes tienen un componente psicológico, que podría relacionarse con el carácter emocional que plantea Borges: “En el origen de toda metáfora hay un componente emotivo de la realidad percibida o imaginada: sorpresa, piedad, animadversión, etc. es decir, hay una valoración subjetiva de la realidad objetiva, es esta introspección la que se quiere transmitir” (Català, 2005, p. 406). La metáfora visual plasma en sus formas una simulación de la realidad, que logra despertar sentimientos frente a una situación, y en la publicidad, esto es aprovechado para mostrar cada vez cosas diferentes y vender el producto a través de esta opción creativa.

Comprender la metáfora permite establecer las razones para elegir esta figura retórica como el mecanismo que permite crear en las imágenes. En primer lugar, la metáfora es una forma de reinterpretar la realidad (heurística), añadiéndole hechos que la explican: los límites del mundo están en la imaginación de las personas. En segundo lugar, la creación de una imagen nueva a través de la metáfora guarda una relación con los conceptos que la forman, a veces de manera explícita, otras no tanto, pero siempre tiene un vínculo con las imágenes anteriores.

son el resultado de la unión de conceptos que se concretan en el artificio visual. Si el deseo es un problema narrativo, la imagen como objeto de deseo es una metáfora del relato del deseo que nace en las personas. Con esta conclusión provisional, paso a la explicación del planteamiento de mi investigación.