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4. MARCO CONTEXTUAL

4.2.4. Impacto ambiental

A lo largo de la historia, el municipio de La Macarena ha sido objeto de colonización desde finales del siglo XIX y en la década de los ochenta en el siglo XX, donde los caucheros explotaron las selvas del Ariari, Güejar y Guayabero. Entre los años veinte y cuarenta, las compañías petroleras Shell y Texas exploraron los territorios; en la década de los cuarenta y cincuenta, las explotaciones de madera finas tuvieron un gran impulso y entre los años cincuenta y sesenta, la cacería y la pesca constituyen recursos comerciales de primer orden (Fajardo, Darío, 1991).

Pero la colonización actual de La Macarena comenzó en firme hacia 1960, con gente proveniente de Tolima, Valle y Antioquia, que penetró por el camino de San Juan. Algunos de ellos se ubicaron se ubicaron a lo largo de los ríos Losada y Guayabero y para la década de los ochenta consolidaron una dinámica económica basada en la extracción de maderas de alto valor comercial. A la par, se

54 establecieron fondos que hoy día consolidan un frente de colonización en donde la actividad económica predominante es la ganadería.10

La ocupación en el interfluvio Losada-Guayabero por parte de los campesinos fue aumentando por la llegada de diferentes actividades económicas, éstas contribuyeron a la construcción de la actual territorialidad por parte de sus habitantes. Las actividades económicas que se desarrollan allí en orden cronológico: la tigrería (comercio de pieles), la madera, la coca, y la ganadería.11

La Macarena tiende a sustentarse en la producción y el comercio de coca. No obstante, la coca es apenas uno de los elementos que han conspirado contra el desarrollo sostenible y el medio ambiente. De una u otra manera, la ilegalidad, el extractivismo maderero, la ganadería, el avance y la misma disposición de los desechos líquidos y sólidos son elementos que facilitan el avance de la frontera agrícola y perturban el desarrollo de los ecosistemas.

El cultivo de la coca ha sido una alternativa económica para la población. Dicho cultivo ha sobrevivido y tiende a permanecer después de un proceso de erradicación manual magro en resultados, antecedido y seguido de fumigaciones aéreas; porque el apoyo prometido por el Estado para su sustitución no ha sido eficiente y deja a la población sin ninguna opción eficaz de subsistencia.

El auge del cultivo de la coca ha desencadenado inseguridad alimentaria en la región, al ocupar o sustituir terrenos que de otra forma serían destinados a la agricultura de pancoger; además ha traído problemas de narcotráfico, descomposición social y familiar, fumigaciones aéreas, represión estatal, impunidad, abusos y miedo generalizado. Esta actividad produce impactos ambientales negativos, porque en la fase agrícola y en el proceso de transformación los productores abusan del uso de elementos químicos, cuya posterior disposición se hace sin ningún control y al margen de cualquier marco legal-ambiental.

10 Agenda 21. Amazonía Colombiana. (2007)

11 Borda, Sergio, (2013). Ordenamiento territorial en una frontera de colonización: entre la legitimación normativa y la legitimación social. Análisis de caso: los colonos del interfluvio Losada-Guayabero.

55 El cultivo de esta planta implica deforestar áreas de bosque nativo, lo cual se hace de forma irresponsable y sin conocimiento alguno de las consecuencias que representa para un área que soporta gran diversidad. Pero más grave que lo anterior, es que los recursos económicos excedentes derivados de esta actividad se canalizan hacia la ganadería, por medio de la ampliación de las áreas deforestadas para convertirlas en pasturas.

La adecuación de cultivos y la implantación de la ganadería requieren el uso de recursos y aumentan el deterioro del ecosistema local. La creciente tala de bosques no es sólo una consecuencia de los cultivos ilícitos, es también producto de las actividades agropecuarias en general.

La ganadería es una de las que más demanda tala de árboles y degradación de los bosques y sabanas naturales, causando, pérdida de hábitat y de biodiversidad, problemas de desertificación y desaparición de fuentes de agua, entre otros, a lo que se agregan las quemas que con fines agropecuarios hacen los colonos y que han desencadenado graves incendios forestales.

El proceso de colonización descontrolada se traduce en un severo proceso de praderización y concentración ganadera, al tiempo que aumenta la presión sobre las Áreas Protegidas para actividades extractivas y el cultivo de coca, con el consecuente deterioro de las cuencas hidrográficas que cruzan la Amazonia y la Orinoquia. A esto se suma el conflicto de ocupación de los Parques Nacionales Naturales. El hecho de haberse declarado Parque Nacional esta porción del territorio colombiano, implica que los bienes naturales quedan excluidos para el uso de los particulares, ya que deben permanecer sin deterioro por ocupación o explotación. Sin embargo, en los parques residen familias de colonos que, como producto de su intervención, transforman y afectan constantemente el ecosistema.

El manejo y disposición inadecuada de los desechos producidos por núcleos urbanos afecta negativamente las fuentes de agua, de modo que éstas se encuentran contaminadas por vertimientos directos de aguas residuales, sin ningún tipo de tratamiento.

56 Para el año 1989 en la zona de estudio solo había cerca de tres mil (2,755 ha) hectáreas en coberturas transformadas, como pastizales y vegetación secundaria, y ciento cuarenta dos mil quinientas cuatro hectáreas (142,504), correspondían a Bosques maduros, es decir el 97,55% del total de las coberturas; para el 2001, las hectáreas de bosque primario era de solo alrededor de ochenta y siete mil (87,568) hectáreas de bosque primario y la zona transformada ascendía a cincuenta y cinco mil trescientas diecinueve (55,319 ) hectáreas.

Para el año 2015, la deforestación alcanzo cifras alarmantes de 124.035 ha de bosque deforestado en Colombia. En el departamento del Meta se encuentran 15.369 (12.4%) ya deforestadas, de las cuales 4.099 ha corresponden a Municipio de la Macarena, con el 3,3% del porcentaje de deforestación nacional y 24,3% de histórico acumulado de deforestación.12

La vegetación actual se caracteriza por presentar tres tipos predominantes de bosque: los bosques maduros son la mayoría aun cuando gran parte de los mismos presentan evidencias de alta intervención, los bosques secundarios o rastrojos o cañeros como se denominan localmente y los pastizales cultivados y las áreas de cultivos que son muy pequeñas.

La transformación de los ecosistemas ha generado una afectación sobre la dinámica de la zona, ya que los interfluvios son punto de conectividad entre la serranía de la Macarena y el sistema andino; el avance de la frontera antrópica ha generado cambios en la dinámica del uso del suelo.

De acuerdo con el informe reportado por el IGAC et al, 2008, la vocación del uso del suelo se refleja en el país con la siguiente oferta: 22 millones e ha (19,3) con vocación para actividades agrícolas; 15 millones de ha (13,3%) con vocación para ganadería y 48 millones de ha (42%) con vocación para plantaciones forestales.

12IDEAM. (2016). La cifra de deforestación en Colombia 2015 reporta 124.035 hectáreas afectadas. Sala de Prensa IDEAM. Recuperado de: http://www.ideam.gov.co/web/sala-de-prensa/noticias/-

/asset_publisher/96oXgZAhHrhJ/content/la-cifra-de-deforestacion-en-colombia-2015-reporta-124-035-hectareas- afectada

57 Mapa 3. Mapa nacional de vocación de la tierra 2000 – 2002. Escala 1:100.000.

Fuente: IGAC, 2008.

En cuanto a la cobertura de la tierra, la demanda en el territorio colombiano según IGAC et al. 2008, es de 5.3 millones de ha (4,6%) dedicadas a cultivos agrícolas; 34 millones de ha (30,6%) en pastos y herbazales donde sólo 5 millones están con pastos mejorados; y 0,4 millones de ha en plantaciones forestales don fines comerciales.

Mapa 4. Mapa nacional de cobertura de la tierra 2000 – 2002. Escala 1:100.000.

58 Por otro lado, se destaca la ineficiencia en el conflicto en el uso del suelo colombiano especialmente a nivel rural. De acuerdo al informe del IGAC, los resultados se presentan en 15 millones de ha (13%) subutilizadas y 18 millones de ha (16%) son sobreexplotadas.

Mapa 5. Conflictos de uso del territorio colombiano. Escala 1:100.000.

Fuente: IGAC, 2008.

En el departamento del Meta el uso del suelo en cuanto a vocación es: en agricultura un 27%; en ganadería un 7,6%; forestal de producción con un 26,4% y en protección-producción 20,5%. (IGAC et al, 2012).

En cuanto a la cobertura de las tierras, el suelo en el Meta se manifiesta así: en cultivos con un 6%; en pasto y herbazales con un 44,4% y en plantaciones forestales con un 0,003%. (IGAC et al, 2012).

59 Mapa 6. Conflictos de uso del territorio colombiano: (1) Mapa de vocación de uso de la tierra. (2)

Mapa nacional de cobertura de la tierra 2000 – 2002. Escala 1:100.000.

Fuente: IGAC, 2012.

Los conflictos de uso del suelo en el departamento del Meta radican en el uso adecuado (53,7%), la sobreutilización (9%) y subutilización (35,3%), como se evidencia en el Mapa 7.

Mapa 7. Conflictos de uso del suelo en el departamento del Meta.

Fuente: IGAC, 2012.

La vocación de uso del suelo en el municipio de la Macarena, es agroforestal, ganadero, agrícola, conservación de suelos y forestal; pero se observa actividades agrícolas dentro de zonas de conservación como lo son el PNN Tinigua y actividades agrícolas y de ganadería en los ecosistemas acuáticos y en zonas que deberían ser conservación de bosques. (Mapa 8).

60 Mapa 8. Vocación de uso del suelo del Municipio de la Macarena

Fuente: Autores, 2018

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