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La situación económica en México y Colombia dicta que cada vez se vuelve más oneroso mantener el contexto de liberalización económica que sigue la política económica de estos países. La razón es que la entrada de capitales se ha convertido en la variable fundamental para sostener el actual modelo económico y principal medio para poder encarar el déficit externo. Resultado de la poca (o nula) competitividad de cada uno de estos países país frente al exterior, en un contexto en donde el crecimiento de cada una de estas economías se basa hacia el exterior. En este contexto es que los gobiernos de cada uno de los países

han recurrido a una serie de reformas de carácter estructural con el objetivo de generar la confianza que el capital financiero requiere. Entre estas reformas están: 1) la desregulación financiera, representada por la eliminación de los requerimientos de reservas legales; 2) la desaparición de la política de canalización selectiva de créditos a sectores prioritarios; 3) el impulso de la emisión de bonos gubernamentales como vía alternativa de financiamiento gubernamental, con el fin de eliminar la demanda de créditos del sector público y 4) la imposición de políticas económicas restrictivas, donde destaca la política monetaria

antiinflacionaria23. Medidas evidentemente lejanas a favorecer la dinámica económica

nacional de cada uno de estos países, mediante el incremento de los niveles de crecimiento y empleo. Y que dejan de lado la procuración de una óptima dinámica económica al interior, que tanto se menciona en el discurso político, a través de delegar la sostenibilidad de las economías a factores externos, como la entrada de inversión extranjera y las remesas.

Para los defensores del neoliberalismo (encargados de apologetizar la financiarización y defender los incrementos de la tasa de interés), las medidas encaminadas a hegemonizar el sector financiero son factores de progreso de un país. Parecen olvidar que estas políticas son desfavorables para la dinámica interna de cada país que las aplica, ya que desincentivan la inversión productiva, y con ello aceleran las contradicciones que generan las crisis. Pues además de que las finanzas no crean valor, las ganancias que se obtienen en este sector, son el resultado de la redistribución de una plusvalía generada en otra esfera de la economía. Muestra de ello son los reducidos niveles de acumulación en México y Colombia como consecuencia del enorme poder que ha adquirido el sistema financiero a nivel mundial. Dijera Valenzuela, “es la anemia de la economía real la que explica el auge financiero, el que de hecho encubre o enmascara, por algún tiempo, esa debilidad mayor” (Valenzuela 2009:89). Y aunque el sistema capitalista actual está dominado por un delimitado conjunto de oligopolios, representado por alrededor de 500 empresas industriales en todo el planeta, y estos oligopolios no son financieros, sino grupos que controlan la producción industrial y los servicios, recientes estudios muestran como estos oligopolios han transferido su obtención de ganancia de los sectores productivos hacia la

      

23 Se siguió la práctica estadounidense, impuesta por Volver en 1979, que asignó a la política monetaria el

objeto único del combate a la inflación, relegando o, mejor dicho, desapareciendo el propósito de crecimiento económico o pleno empleo de los factores productivos.

obtención de ganancia de los productos derivados de las inversiones financieras (Castañeda,

1997). Es decir, que estos oligopolios dejaron de producir ganancias y sencillamente se

apoderan de una renta de monopolio mediante inversiones financieras.

Una de las explicaciones más convincentes que se da a esta situación corre por el lado del aumento en las expectativas de ganancia en el sector financiero, que se acompaña de la revolución tecnológica que sobre este sector se da, y que ha desatado la euforia y la gran ola de inversiones financieras en los últimos tiempos. Para muestra basta ver la Gráfica 19, en la que se observa el crecimiento exponencial en la capitalización en el mercado de las compañías que cotizan en la Bolsa de Valores. En Colombia, el crecimiento de 1994 a 2012 fue de más del 300 por ciento, al pasar en 1994 de una capitalización de cerca del 17 por ciento del PIB a una proporción de más del 70 por ciento en 2012. En el mismo sentido, la capitalización de las compañías que operan en la Bolsa de Valores Mexicana prácticamente se ha duplicado al pasar de 24.3 a 44.6 por ciento en el mismo periodo. Estos incrementos en el valor de los activos financieros contrastan con el crecimiento de los salarios y con el comportamiento de la tasa de ganancia en los sectores productivos, como ya se pudo observar.

Gráfica 20

Capitalización en el mercado de las compañías de mexicanas y colombianas que cotizan en el Bolsa de Valores (Porcentajes del PIB)

Fuente: Banco Mundial (2014). 0.0 10.0 20.0 30.0 40.0 50.0 60.0 70.0 80.0 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 México Colombia

La creciente capitalización de estas compañías es un aviso de la autonomización de los mecanismos financieros en relación con sus bases de producción. Problema que para algunos economistas tiene su origen en la ampliación de la libertar de movilidad internacional de capitales (Dumenil 2007). Recordemos que una de las características tradicionales del imperialismo tal y como lo analizaran Hilferding (1963) y Lenin (1973),

es la exportación de capitales24. Si esta relación es analizada como la plantea Gerard

Dumenil, podríamos pensar que “importar capitales, sería para un país, el medio de emplearse fuerza de trabajo; exportar capitales conduciría a prolongar el desempleo” (Dumenil 2007: 160). Sin embargo, esta lógica no aplica para nuestros países latinoamericanos que presentan unas tasas de desempleo crecientes, a pesar de los incrementos en las importaciones de bienes de capital que ambos países presentan. Una posible respuesta a esta situación es el dominio macroeconómico del capital financiero especulativo, que pasa a dominar las decisiones de inversión, acarreando así consecuencias negativas para el crecimiento de la economía, por el corto placismo que impera. Ya que “el capital de préstamo suele conectarse con el capital industrial, funcionando éste como prestatario. Pero el capital especulativo sólo conecta a capitalistas financieros con capitalistas financieros” (Valenzuela 2009: 89). 

Por esta razón, la liberalización financiera implementada a partir de la década de los 90 en México y Colombia, no tiene mayor explicación que la alta dependencia de estos países de los flujos económicos del exterior; las políticas económicas mexicana y colombiana se ven en la obligada tarea de proporcionar las condiciones necesarias que propicien el interés del capital financiero. Es por ello que la lucha contra la inflación y la estabilidad cambiaria van mancomunadas a la liberalización financiera, pues con estas políticas lo que se busca es evitar prácticas especulativas y pérdidas en el capital financiero,

que acontecen cuando la moneda de estos países se devalúa. El interés por la estabilidad de

precios incluso trasciende el estancamiento económico. Muestra de ello es que el objetivo principal de los respectivos Bancos Centrales de México y Colombia, gira en torno a esta variable, a pesar de que estas economías no cuentan con condiciones endógenas para su

obtención, por lo que aplican lo que los economistas llaman un ajuste contraccionista; que

no es otra cosa que el intento por equilibrar la oferta y la demanda con menores niveles de

      

producción e ingreso, con el objetivo de disminuir las presiones sobre los precios y el sector externo (Huerta 2010).

Pero también se apoyan en una política fiscal restrictiva, lo que no sólo permite ajustar la demanda a las condiciones productivas y financieras internas, sino también contrae la producción, intentando así evitar presiones sobre el exterior, al incentivar la generación de un excedente comercial externo. Minimizando el hecho de que cuanto mayor es la transferencia de recursos al exterior, menos es la inversión y el crecimiento económico que se tiene en el país, y más dependencia de las importaciones que permitan satisfacer la demanda interna. Demanda que como ya se mencionó, se ve contraída por el bajo salario que se tiene en ambos países.

Gráfica 21

Comportamiento del Salario Relativo y las Importaciones en México y Colombia (1993-2010) (En millones de dólares constantes)

Fuente: elaboración propia con datos de los Cuadros 24 y 26 del Anexo Estadístico y de OBELA (2014).

En la gráfica se observa el crecimiento de las importaciones en ambos países; en Colombia es de 147 por ciento en el periodo de 1993-2010 y en México de poco más del 268 por ciento. Del incremento tan notable en las importaciones mexicanas pueden deducir dos fenómenos : 1) que con la apreciación de la moneda mexicana estas resultan más baratas y

0 15,000 30,000 45,000 60,000 75,000 90,000 105,000 120,000 135,000 150,000 165,000 180,000 195,000 210,000 225,000 240,000 255,000 270,000 285,000 300,000 0.0 5.0 10.0 15.0 20.0 25.0 30.0 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 Importaciones colombianas Importaciones mexicanas Salario colombiano Salario mexicano

por ende, más atractivas de adquirir por parte de la población mexicana y 2) que por lo barato que resultan, se utilizan como un mecanismo de contención salarial en el país. Es decir, como un mecanismo para tratar de velar los problemas que la política de disminución salarial genera, no sólo en términos de contracción de mercado interno, sino también en términos de conflictos políticos y sociales.

La reflexión que estos datos nos dejan es que si la política económica ejerciera realmente una política monetaria y fiscal a favor del crecimiento (vía regulación del movimiento de capitales) se protegería la planta productiva nacional y se reduciría el déficit comercial y la dependencia de la entrada de capitales. Pero para ello se requiere superar las políticas económicas impuestas a partir del modelo neoliberal (comenzando por dejar de trabajar con un tipo de cambio apreciado), situación que ni siquiera se plantea en el debate político nacional de ninguno de los dos países, por los compromisos que ambos países tiene con el exterior.                            

Capítulo III

Alternativas a la crisis que enfrentan México y Colombia

En el Capítulo II de esta investigación se analizaron las características que tipifican el modelo económico neoliberal implementado en México y Colombia, entre los paralelismos encontrados destacan: 1) un estancamiento económico que se manifiesta con bajas tasas de crecimiento del producto; 2) una alta heterogeneidad estructural que sólo incentiva la producción dirigida al mercado externo; 3) la precarización laboral por la reducción de los salarios relativos y en algunos años también los salarios reales; 4) el incremento en los niveles de desempleo productivo y la desvalorización de la fuerza de trabajo y 5) los bajos niveles de acumulación a pesar del alto excedente que se genera en cada una de las economías. Ahora el cuestionamiento que se hace es cómo superar este desempeño, para ello es preciso entender cómo se llegó esta situación.