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Capítulo 2. Marco teórico

2.3 Impacto de las teorías del aprendizaje sobre la educación basada en tecnología

Autores como Bates & Poole (2003) tratan con cierto desdén las discusiones relativas a la influencia de los sistemas conceptuales sobre el aprendizaje, y más

precisamente en aquellos programas basados en tecnología de punta; para estos autores, la gente suele ignorar estos puntos metodológicos y por lo regular el maestro tiende a

combinarlas diferentes orientaciones epistemológicas.

Otros expertos conceden gran importancia a estos términos y otros similares al discurrir sobre la educación basada en tecnología (Juárez & Waldegg, 2005; Peters, 2002), partiendo de la noción de que cada marco conceptual se traduce en cambios importantes en lo concerniente a la forma en que interactúan los alumnos entre sí, con sus maestros y los medios utilizados.

Por otro lado, Wood & Zurcher, citados por Otto Peters (2002) hacen alusión a cómo han cambiado los valores en la sociedad industrializada como resultado de la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación en la educación.

Según estos autores, las condiciones socioeconómicas de las sociedades industrializadas, han impactado seriamente el sistema educativo en todos sus aspectos (oferta curricular, modalidades educativas, paradigmas, población enfocada, etc.), dando lugar a la configuración de un llamado “yo posmoderno” entre los estudiantes; a este fenómeno, Wood & Zurcher, citados por Peters, 2002, resaltan los siguientes atributos:

…a) rechaza la gratificación diferida y la quiere de inmediato; b) no está dispuesto a aguantar la aflicción sino que desarrolla la capacidad de divertirse; c) se niega a hacer trabajo rutinario, sin sentido, insistiendo en hacer algo significativo; d) se interesa menos por los objetivos materialistas prefiriendo la realización de valores humanos; e) se interesa menos por el aprovechamiento prefiriendo la

autorrealización; f) está poco dispuesto al autocontrol, prefiere la autoexpresion; g) rechaza la competitividad y busca un buen ambiente de trabajo, y h) no quiere aislarse, sino que se interesa por las relaciones sociales y la interactividad (p.35). Por otro lado, un interesante estudio llevado a cabo por Mérida (2006) entre estudiantes universitarios latinoamericanos, muestra más o menos la misma tendencia, aunque a menor escala; dicho estudio revela algunos cambios importantes en los mecanismos empleados por estos estudiantes cuando se enfrentan a sus tareas de

aprendizaje. Dicho estudio, que también concuerda con las aseveraciones de Piaget, citadas por Ormrod (2005) y Peters (2002) acerca del carácter del alumnado de hoy frente a la educación, y más aun cuando ésta es mediada por la tecnología. Entre ellos se mencionan los siguientes:

• El alumnado construye sus aprendizajes de forma activa. Por tanto, para aprender, el alumno necesita interrogarse, cuestionarse, buscar información. Como

consecuencia, para aprender emplea muchas más vías que la visual y auditiva, y necesita desplegar más capacidades que la escucha y la memorización.

• El alumnado posee capacidades cognitivas, físicas, sociales y afectivas. El trabajo del maestro del nuevo siglo ha de consistir en ofrecer la posibilidad al alumnado de ejercitar operaciones mentales de carácter hipotético y simbólico, de practicar razonamientos lógicos de carácter deductivo e inductivo, de desarrollar su abstracción mental y de favorecer su capacidad crítica.

• Los aprendizajes se construyen sobre las ideas y experiencias que el alumnado ya posee. Aquí se coincide con Piaget, en el sentido de que los nuevos aprendizajes se construyen sobre las experiencias ya vividas.

• El nuevo material tiene que ser adaptable a la realidad y capacidad de los estudiantes, para que se produzca el aprendizaje.

• El alumnado del mundo actual muestra serias diferencias en sus motivaciones para el aprendizaje, por lo cual, se deben planear programas de aprendizaje profundo, que respondan a los intereses de las personas asignaturas.

Ello pone en evidencia la capacidad del alumnado universitario del siglo XXI para conseguir aprendizajes autónomos, lo cual obliga al docente universitario, en particular aquel que se encuentra vinculado a la educación basada en la tecnología, a centrarse en el dominio de estrategias de búsqueda, selección y comprensión de la información circulante a través de la Internet.

En la sociedad actual, aún en América Latina, la tendencia es hacer del aprendizaje una actividad interpersonal entre alumnos y entre estos con sus profesores. De este modo, cuando un grupo de personas cooperan en la resolución de una actividad académica,

adquieren capacidades de carácter social, cognitivo, afectivo y emocional. Al encontrarse respaldados por el apoyo del grupo se asumen retos de mayor complejidad y la motivación intrínseca se incrementa al participar en una propuesta colectiva en la que se desarrolla el debate, la argumentación, la capacidad de escucha activa, la empatía y la capacidad de adoptar acuerdos asumidos democráticamente (Mérida 2005).

Aparentemente, las nociones conductistas del aprendizaje han ido perdiendo terreno en comparación con las prácticas docentes basadas en el cognoscitivismo y el

constructivismo. Se cree que la visión conductista, basada en descripciones de la conducta en términos observables, para determinar el inicio y el final de la instrucción; en

determinación de estímulos discriminativos que hagan probable las respuestas; en la organización de ambientes en los cuales los estudiantes puedan exhibir el comportamiento deseado, ofreciendo reforzadores verbales y no verbales a la misma; basada en un análisis de tareas programación por pasos cortos, con énfasis en el dominio de los primeros pasos antes de pasar a niveles más complejos de desempeño; organización de secuencias de presentación de estímulos; centrada en el logro de resultados observables y mensurables en los estudiantes, aplicando para ello incentivos sociales, tangibles y simbólicos y en donde el aprendizaje que se valora es el que tiene valor para el dominios, ya no resulta satisfactoria para explicar las nuevas estrategias de aprendizaje empleadas por los estudiantes del presente, que cuentan con una serie de herramientas tecnológicas que suponen una nueva interacción con los contenidos a enseñar, y por lo tanto, una nueva relación con los pares y maestros.

Como se dijo anteriormente, son estudiantes con un yo posmoderno, con mayor poder sobre su propio proceso de aprendizaje, menos dependientes de las gratificaciones, tangibles o simbólicas administradas por un maestro o un sistema educativo poseedor del conocimiento y con poder sobre lo que el estudiante aprende, con el agregado de disponer del caudal de informaciones que la Internet pone en sus manos; esta coyuntura obliga a repensar las formas en como se diseñan los diferentes programas instruccionales, para poder responder exitosamente a los nuevos retos. Esa es precisamente de la temática que se ocupa el siguiente apartado.

2.4 Impacto de las teorías del aprendizaje sobre el diseño instruccional.

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