CAPÍTULO I. MARCO TEÓRICO
1.2. Análisis de las distintas posiciones teóricas sobre el objeto de
1.2.4. Impactos psicosociales en el embarazo en adolescentes
Las madres adolescentes pertenecen a sectores sociales más desprotegidos y en las circunstancias en que ellas crecen su adolescencia tiene características particulares. Es habitual que asuman responsabilidades impropias de esta etapa de su vida, reemplazando a sus madres y privadas de actividades propias de su edad, confundiendo su rol dentro del grupo comportándose como hija-madre, cuando deberían asumir su propia identidad superando la confusión en que crecieron.
“La maternidad es un rol de la edad adulta. Cuando ocurre en el periodo en que la mujer no puede desempeñar adecuadamente eso rol, el proceso se perturba en diferente grado.” (Garcia & Lituma, 2012, pág. 12)
En su historia se encuentran figuras masculinas cambiantes que no ejercen un rol ordenador ni de afectividad paterna, privándolas de la confianza y seguridad en el sexo opuesto incluso con el mismo padre biológico.
El despertar sexual suele ser precoz y muy importante en sus vidas carentes de otros intereses con escolaridad pobre, sin proyectos laborales de uso del tiempo libre de estudio, con modelos familiares de iniciación sexual precoz por estimulación de los medios inician a muy corta edad sus relaciones sexuales con chicos muy jóvenes con muy escasa comunicación verbal.
1.2.4.1. Aspectos psicosociales del embarazo en las adolescentes
El mayor riesgo observado en el embarazo adolescente depende más de las variables socioculturales que de las fisiológicas, si bien se condicionan entre sí.
Frecuentemente es un embarazo no deseado o no planificado, con una relación débil de pareja u ocasional, esto determina una actitud de rechazo y ocultamiento de su condición por temor a la reacción familiar; comportamiento que conduce a una detección y control prenatal tardío o insuficiente.
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Los embarazos en las adolescentes se producen cuando la maduración biosocial, física y psicológica no se ha logrado aún, de manera que en muchos casos por incomprensiones, problemas socioeconómicos, carencias nutricionales y un medio familiar poco receptivo y cooperativo, incapaz de aceptarlo y protegerlo.
La adolescente embarazada se enfrenta a las inquietudes propias de la gravidez; se preocupa por la transformación de su cuerpo en una etapa en que asume su nueva imagen corporal; teme a las molestias del parto.
A todo esto se complementa tener que abandonar a su grupo de amigas, interrumpir los estudios y quizás no poder continuarlos; dejar de divertirse, atender a su bebé y amamantarlo cada vez que es necesario, entre otros aspectos, que pueden provocar estrés, fatigas, desinterés y trastornos de la personalidad. (Salzar Cutiño, Alvarez Franco, & Leon Duharte, 2011, págs. 8-16)
1.2.4.2. Autoestima en la adolescente
La importancia de la autoestima radica en que impulsa la persona a actuar, a seguir adelante y la motiva a buscar sus objetivos. Se ha encontrado que la autoestima influye en muchos aspectos de la problemática social actual, entre ellos, se ha demostrado que los embarazos en adolescentes son en gran parte consecuencia de una autoestima baja, de ahí nace la necesidad de intervención en un nivel profundo y psicológico, y no sólo la exclusiva y repetitiva intervención en educación basada en la enseñanza de los métodos de planificación familiar y la salud sexual y reproductiva.
Actitud de una persona hacia sí misma, trata un proceso dinámico en el que influyen factores a lo largo de la vida, es importante recalcar que la autoestima de una persona varía de acuerdo con las circunstancias y personas que lo rodean. (Cataña Toro & Portilla , 2008, pág. 60)
La autoestima de los adolescentes se ve afectada positiva o negativamente de acuerdo a los comportamientos que ven a su alrededor: padres, profesores, amigos. Los padres contribuyen positivamente al alentarlos a correr los riesgos necesarios para alcanzar retribuciones, al favorecer la progresiva independencia con la capacidad de asumir responsabilidades y evitar la crítica destructiva.
Los amigos juegan un importante papel hacia la lucha que libra el adolescente para ser autónomo le genera agobios y dudas que pueden ser suavizados por el grupo de iguales.
La autoestima baja que se presenta en las adolescentes embarazadas surge de las siguientes características:
21 Falta de credibilidad en sí mismas, inseguridad.
Atribuye a causas internas sus dificultades, incremento de las justificaciones personales
Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas No se les realizan críticas constructivas y positivas
Aparece un incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las situaciones.
1.2.4.3. Repercusión del embarazo de una adolescente en la vida familiar. Cuando se produce un embarazo en la adolescencia, toda la familia a menudo tiene que reunirse para decidir si los padres deben mantener al bebé, poner fin al embarazo o dar al bebé en adopción.
La actitud de la familia ante este acontecimiento, resulta decisiva para mantener la salud, el bienestar y la calidad de vida de la misma, tratándose de un proceso en que no sólo es importante tomar en consideración los aspectos biológicos sino también hay que considerar importantes factores psicosociales. (Infogen, 2014)
Los padres pueden estar para ayudar a guiar a los adolescentes a tomar una decisión, y toda la familia tendrá que enfrentar las consecuencias. El embarazo en la adolescencia puede ser un golpe arrollador para la vida familiar y reclamar una drástica variación en su funcionamiento habitual.
El problema que se presenta para las embarazadas adolescentes es que están transitando por el difícil camino de transformarse en una mujer adulta y, a la crisis de la adolescencia desencadenada por los cambios biológicos, psicológicos, sociales e interpersonales, se le suma la crisis del embarazo que es una crisis secundaria provocada por la presencia de una vida en el vientre, que compromete a estas jóvenes con una responsabilidad y madurez para las que no se han desarrollado totalmente.
1.2.4.4. Situación psicológica de la adolescente embarazada
A menor edad también serán menores las posibilidades de aceptar el embarazo y de criar al niño, al tener la obligación de cumplir con el papel de madre a edades tempranas. Las jóvenes de 10 a 13 años suelen tener grandes temores frente al dolor y a los procedimientos invasivos y generalmente el parto es muy difícil debido a que pierden el control con facilidad.
Las adolescentes de 14 a 16 años pueden adoptar una actitud de omnipotencia y manifestar que no le temen a nada. Generalmente en este grupo de edad, las
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adolescentes están más preocupadas por los cambios que está sufriendo su cuerpo y por el interés que despiertan a su alrededor con su embarazo, que por lo que les puede pasar. Sin embargo, los problemas aparecen después, cuando tienen que hacerse cargo del niño todo el tiempo y abandonar su estilo de vida anterior al embarazo.
Para la adolescente el embarazo puede significar varias cosas: comprobar su fertilidad; considerar a ese hijo como algo que le pertenece, que la va querer y a quien va a querer como ella misma no fue querida; como una salida a una situación que ya no tolera, que puede ser un ambiente de abuso de cualquier tipo o la expresión de una condición no resuelta.
Sea cual fuere la situación individual o grupo social al que pertenece la joven, un embarazo en la adolescencia implica repercusiones biológicas, sociales, económicas y psicológicas que clasifican la situación como de muy alto riesgo. (Blazquez Morales, 2012, págs. 3-6)