2. Perspectivas del Gas Licuado de Petróleo (GLP)
2.5. Proyecto Camisea
2.5.5. Impactos sectoriales
Si bien el impacto directo de la explotación del yacimiento suele situarse en el sector eléctrico por su impacto inmediato, también se puede relevar la trascendencia en el sector industrial, transporte y en el consumo de hogares.
a. Sector industrial
En el sector industrial, actualmente se utilizan como combustibles principalmente el Residual N°6 y el Diesel N°2. Considerando el menor costo relativo del gas natural, es razonable pensar que muchas empresas se adecuarían al uso del mismo, especialmente aquellas que son intensivas en el uso de energía.
De acuerdo a lo anterior, entre las industrias más interesadas en reemplazar sus combustibles por gas natural, se encuentran:
• Instalaciones para calentamiento
Hornos circulares, rotativos, túnel, crisoles y retortas utilizados para: cemento, siderurgia y no ferrosos, cerámica y vidrio, minería (reducción de minerales), secaderos (granos, tabaco, legumbres, etc.) y panificación.
• Producción de vapor
Calderas y generadores de vapor utilizados en: sector pesquero, celulosa y papel, textil y tintorería, alimentos, productos químicos.
• Servicios auxiliares de planta
Utilizados en: calefacción, agua caliente, climatización.
Por otro lado, existen empresas que podrían utilizar el gas natural como insumo y no solamente como combustible en sus procesos productivos. Dentro de los principales proyectos que podrían demandar gas natural, se encuentran:
• Fábrica de nitratos para hacer explosivos apuntando al mercado chileno (EXSA),
• Fábrica de hierro esponja por medio de la cual se podría exportar el triple en valor, debido a que el producto estaría libre de óxidos y otras impurezas (Shougang).
• Fábricas de plásticos.
• Fábricas de fertilizantes (urea).
b. Sector transporte
Se calcula que en el Perú existe una flota de alrededor de un millón de vehículos en el sector transporte, incluyéndose en éste, las actividades de transporte público (buses interprovinciales, buses, micros, combis, taxis), así como transporte de carga (camiones, remolcadores, camionetas pick up, etc.) Uno de los principales componentes de los costos involucrados en la actividad de transporte es el costo de los combustibles, por lo que es razonable que los agentes involucrados tomen en cuenta, que a partir del 2,004, entraría a la matriz energética un combustible alternativo de bajo costo.
Para el 2,002, se espera que se consuma en el mercado interno aproximadamente 8 millones de barriles de gasolina por un valor aproximado de US$ 880 millones (en precios al usuario) y 16 millones de barriles de diesel N°2 por un valor de US$ 1,200 millones (en precios al usuario). Así, como se puede apreciar, existe un importante
mercado para el gas como potencial sustituto de dichos combustibles.
Sin embargo, para que un vehículo se adecue para la utilización de GNC (gas natural comprimido) se requiere de una inversión relativamente importante, que en el caso de un vehículo que utilice gasolina alcanzaría un mínimo de entre US$ 1,000 y US$ 1,500, lo que implica una barrera a la entrada importante para los transportistas cuyo consumo de combustible sea muy bajo. Para el caso de los vehículos a diesel, el costo de adecuación a GNC sería mayor debido a que se tiene que reemplazar el motor. Otro factor a tomarse en cuenta para la viabilidad de la conversión de los vehículos a GNC es el diferencial entre los precios de los diferentes combustibles en el mercado. Sobre este aspecto, según algunos estimados, el ahorro por el uso de GNC con respecto a la gasolina y al diesel sería del orden del 33% y del 43%, respectivamente. Sin embargo, esta cifra sería meramente referencial debido a que gran parte de los costos de los combustibles están determinados por la estructura tributaria. Por otro lado, el GNC debe ser vendido a los usuarios finales en estaciones de servicio especiales, las mismas que requieren una masa crítica de clientes para que se justifique la inversión. Por ello, es de esperarse que el concesionario de la distribución de gas en Lima introduzca el producto
“inicialmente”, negociando con empresas e instituciones (públicas y privadas) que cuenten con grandes flotas de vehículos y posteriormente atiendan a los clientes particulares.
Parte de los insumos de Camisea será propano y butano los mismos que combinados producen GLP (gas licuado de petróleo) el cual viene utilizándose actualmente como combustible automotor con ventajas superiores a las de la gasolina a nivel técnico, económico y ecológico. El precio promedio de este equipo instalado es US$ 461 sin IGV, lo que significa una menor inversión frente al equipo GNC. Según PECSA (Peruana de Combustibles S.A.) existen cerca de 11 mil vehículos que funcionan con GLP que se abastecen a través de los 30 grifos ubicados a nivel nacional (25 de ellos en Lima).
Por otro lado, aunque es todavía prematuro delinear qué estrategia podría utilizar la distribuidora, es posible que ella considere entre las alternativas el financiar las adecuaciones de los vehículos. Aquí, la distribuidora enfrentaría eventualmente problemas de morosidad en las cobranzas. Sin embargo, actualmente en otros países se utilizan técnicas modernas para efectuar un seguimiento a los clientes. Cabe mencionar que un potencial problema al cual Osinerg deberá dedicar especial
atención, es la eventual proliferación de agentes de transformación de vehículos sin las garantías de seguridad necesarias, lo cual repercutiría negativamente en la imagen de un mercado en etapa de gestación.
c. Consumo en hogares
La distribución del gas natural a nivel residencial se debe realizar a través de una compleja red de ramales y tuberías, las cuales se conectan directamente a los hogares. En este sentido, si el objetivo fuese el de atender a gran parte de la población de Lima, se deberían efectuar inversiones significativas en el desarrollo de las redes, lo que se justificaría solamente si existiese un mercado potencial interesante. Sin embargo, a diferencia de otras ciudades, Lima posee un clima relativamente templado y estable, por lo que no se requiere la instalación de sistemas de calefacción en los hogares. Ello es de suma importancia debido a que gran parte del uso residencial del gas natural en otros países viene de los sistemas de calefacción. En contraste a ello, en Lima el gas natural a nivel residencial se utilizaría básicamente para las cocinas y termas, reemplazando principalmente la electricidad.
Un hogar promedio en Lima consume entre 1 y 2 balones de 10 kilos de GLP, lo que implica un gasto
de entre US$ 7 y US$ 15 al mes. Asumiendo que el precio del gas para clientes residenciales (incluyendo un monto fijo de US$ 0.70) sería de alrededor de US$ 14.33 por MBTU y considerando que un balón de 10 kilos de GLP equivale a 0.47 MBTU, el consumo potencial por vivienda sería de entre US$ 6.7 y US$ 13.5 al mes. Así, como se puede apreciar, el ahorro por vivienda no sería significativo. Por otro lado, considerando el “costo de acometida” (costo de conexión del gas a la vivienda sería de alrededor de US$ 306, precio máximo establecido por Osinerg, no sería rentable atender a estos clientes. Por estos motivos creemos que el uso de gas natural para clientes residenciales va a ser un negocio marginal para la distribuidora, limitándose al cumplimiento de las metas de clientes establecidas en el contrato de concesión (10,000, a los 2 años de operación, 30,000 a los 4 años y 70,000 a los 6 años).
En todo caso, el segmento objetivo sería de hogares en el estrato C (medio bajo – bajo), por ejemplo en los conos, donde la densidad de habitantes por hogar es elevada, y el área de los mismos es menor al de zonas residenciales de estratos con mayor poder adquisitivo, lo que reduce los costos de instalación de redes (menores distancias). Adicionalmente, en estas áreas suelen operar
PYMES (casas taller) en donde se potencia el uso del gas.