. El período histórico también conocido como Segundo Reich o
Alemania Guillermina, es la etapa de la historia de Alemania en la cual tras una unión de varios de sus reinos, ducados y principados, se forma un nuevo estado unido bajo la corona de un soberano general, el Káiser o Emperador. El período se extiende desde la unificación el 18 de enero de 1871 hasta la abdicación del Káiser Guillermo II el 9 de noviembre de 1918. Tras la disolución de 1918, el Segundo Reich fue sustituido por la República de Weimar, primer período en el cual la nación se convirtió en una nación democrática.
Accionada por una disputa entre Prusia y Francia a causa de la Sucesión Española, en 1870 comenzó la Guerra Franco-Prusiana. La declaración de guerra llegó desde el lado francés, después de que Bismarck, el primer ministro de Prusia, publicase una versión editada del Telegrama de Ems, que comprometía políticamente a Francia. Los Estados del sur de Alemania se adhirieron a Prusia. Bismarck utilizó este acto para llevar a cabo la coronación del rey de Prusia como emperador de Alemania y, por lo tanto, la integración de los estados del sur como parte de una "pequeña solución alemana" en un reino unificado. Las tres guerras, que duraron desde 1864 hasta 1871, también se conocieron como las guerras de la unificación alemana. La instauración del II Imperio Alemán coincidió con la proclamación del rey Guillermo I (1871- 1888) de Prusia como (káiser) de Alemania; proclamación, que tuvo lugar en Versalles (Francia) en enero de 1871 tras la victoria de Prusia en la ya mencionada guerra franco-prusiana y como consecuencia del esfuerzo del Otto von Bismarck. Quien trabajó para conseguir la unidad alemana en el sentido de la "pequeña Alemania", es decir, con exclusión de Austria. De este modo, los Estados alemanes del Sur (Baviera, Baden, Hesse y Württemberg), llevados por el entusiasmo patriótico que despertó esta guerra, se unieron inmediatamente a la Confederación del Norte de Alemania e instituyeron el Imperio Alemán.
Otto von Bismarck, primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Prusia y artífice de la unificación alemana, pasó a presidir la nueva organización política como canciller alemán. Con él se inicia un período de gran desarrollo de la nación alemana en todos los campos: económica, geográfica, política y militarmente.
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http://www.dw.de/ii-reich-imperio-bismarckiano-1871-1918/a-2266793 http://es.wikipedia.org/wiki/Imperio_alem%C3%A1n
El nuevo Imperio era una verdadera autocracia en la que el Reichstag (cámara baja del Parlamento) era elegido por sufragio universal e igual, en el que participaban todos los varones mayores de 25 años (en Prusia y en otros Estados federados siguió vigente el sufragio desigual, dependiente de los ingresos). Por consiguiente, puede hablarse de una democratización parcial de Alemania ya en el siglo XIX.
Uno de los efectos de las políticas de unificación fue la de aumentar gradualmente la tendencia a eliminar el uso de las lenguas no alemanas en la vida pública, las escuelas y el ámbito académico, con la intención de presionar a la población no alemana a abandonar su identidad nacional o salir del país, en lo que se llamó "germanización". Las políticas estrictas de germanización tuvieron a menudo el efecto contrario, el de estimular la resistencia, por lo general en forma de enseñanza en el hogar y de una mayor unidad dentro y entre los grupos minoritarios.
La política exterior de Bismarck después de 1871 fue conservadora y trató de mantener el equilibrio de poder en Europa. Su mayor preocupación era Francia, que quedó derrotada y resentida después de la Guerra Franco-Prusiana. Como los franceses no tuvieron fuerzas para derrotar a Alemania por sí mismos, buscaron una alianza con Rusia, con la que atraparían a Alemania entre dos frentes en caso de una guerra (cosa que finalmente ocurrió en 1914). Bismarck quería evitarlo a toda costa y mantener relaciones de amistad con los rusos, y formó una alianza con ellos y el Imperio austrohúngaro (que por la década de 1880 estaba siendo lentamente reducido a un satélite alemán), el Dreikaiserbund (Liga de los Tres Emperadores). Durante este período, algunos militares alemanes abogaban por un ataque preventivo contra Rusia, pero Bismarck sabía que tales ideas eran temerarias y no las aprobó.
Bismarck consiguió cierto número de posesiones coloniales para Alemania durante la década de 1880 en África y el Pacífico ("nuevo imperialismo"), pero dudaba del valor real de un imperio colonial de ultramar. Alemania adquirió África del Sudoeste Alemana (actual Namibia), Kamerún (Camerún), Togolandia y África Oriental Alemana (la parte continental de la actual Tanzania). Las islas se obtuvieron en el Pacífico mediante compras y tratados internacionales, así como con un contrato de arrendamiento por 99 años para el territorio de Kiautschou en el
noreste de China. Sólo Togolandia y la Samoa alemana (después de 1908) se convirtieron en autosuficientes y rentables, el resto de los territorios necesitaron los subsidios de Berlín, que se dedicaron para construir una infraestructura con sistemas escolares, hospitales y otras instituciones. Bismark y la mayoría de sus contemporáneos eran de mentalidad conservadora y centraban su atención en la política exterior con los países vecinos de Alemania. La mayor parte del dinero alemán invertido en el exterior fue a naciones en desarrollo como Rusia, que carecían del capital o de los conocimientos técnicos para industrializarse por sí mismas, y por esta política resultó que las colonias de Alemania se mantuvieran mal desarrolladas.
Con la unidad se produjo un periodo extraordinario de energía y expansión económica. En 1871, el Imperio alemán contaba con 41 millones de ciudadanos. En 1913 había casi 68 millones, un aumento de más de la mitad. Pero su grandeza no se trataba sólo en la expansión de la población, los verdaderos cimientos de su fortaleza económica en el cambio de siglo se basaban en la producción de acero y de carbón, Alemania hizo grandes progresos en ambos casos: la producción de acero se multiplicó por doce en 30 años y la de carbón casi por cinco en 30 años. Las manufacturas se multiplicaron por cuatro. Las exportaciones se multiplicaron por tres, desatacando de entre ellas los productos químicos que se multiplicaron por tres y las de maquinaria que lo hicieron por cinco. En 30 años, la participación de Alemania en el comercio mundial aumentó en un tercio. En 1914, Alemania era la nación industrial más poderosa de Europa.
Así bajo el liderazgo de Prusia y de Bismarck, Alemania se había convertido en una nación y una potencia mundial. En 1871, 39 Estados independientes se unieron. Los reyes de Sajonia y Baviera, los príncipes, duques y electores de Brunswick, Baden, Hanóver, Mecklemburgo, Wurtemberg, Oldemburgo juraron lealtad al rey de Prusia, el Káiser.
En 1888 fallece el emperador Guillermo I; le sucedió su hijo Federico III de corte liberal y admirador de la política interna británica. Murió de un cáncer tan solo tres meses después de ser coronado. Le sucedió su hijo, el joven y ambicioso Guillermo II (1888-1918). En 1890 el nuevo soberano deseaba tener el poder real del Imperio en sus manos y que nadie le marcara el camino o le impusiera limitaciones como las que tuvo su abuelo, y para ello forzó y consiguió que Bismarck presentara su dimisión a pesar de que había permanecido 19 años al frente del Gobierno y de que durante ese tiempo combatió a la izquierda de la burguesía liberal, al catolicismo político, y en particular, al movimiento obrero. Instituyó una legislación social incluso ejemplar para esta época pero la clase obrera estaba excluida (jubilación obligatoria, seguridad social y un accidente para los trabajadores).
Guillermo II compartía las aspiraciones de muchos de los miembros de su generación al pretender aprovechar la fuerza de la recién constituida Alemania para consolidar a la nación como una de las principales potencias mundiales. Sin embargo, su el temperamento inquieto e impaciente, le impedía adaptarse a las tareas de gobierno. Tampoco los diferentes cancilleres que nombró consiguieron subsanar el problema ni supieron inculcarle el apego a las mismas. Hay que decir que aparecieron otra serie de problemas; así partir de 1890 entre la sociedad alemana se fue agudizando el enfrentamiento entre las clases privilegiadas y el proletariado. El propio Ejército constituía "un estado dentro del Estado", ajeno al control del Reichstag y de los ministerios. Entre 1897 y 1916 se emprendió la construcción de una gran flota alemana que el
Káiser pretendía utilizar para afianzar los intereses coloniales del Imperio sin tener en consideración que los elevados gastos del Ministerio de Marina supusieron un desembolso extremo para la economía del Imperio lo que repercutió negativamente en el nivel de vida de la clase trabajadora, dado que la mayor parte de los ingresos provenían de impuestos indirectos, lo que sembró el descontento entre ellos.
Hacia 1912, Alemania se encontraba ante una grave crisis tanto interna como externa. En la política interna la socialdemocracia, a pesar de ser la fuerza con el mayor número de electores, seguía estando prácticamente excluida de la participación política. A principios de verano de 1914, las tensiones habían aumentado entre las potencias europeas en el plano de la política exterior y el asesinato en Sarajevo de Francisco Fernando, heredero del Imperio Austro- Húngaro y su esposa fue el detonante que provocó la I Guerra Mundial (de la que se hablará más extensamente en otro apartado) en la que intervino Alemania y que tan graves repercusiones tuvo para Alemania y para gran parte de los otros actores.
El plan de ataque alemán estuvo condenado al fracaso desde un principio. En 1917 EEUU entró en la guerra y selló el final de la contienda. Ni la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia, ni la paz en el este alterarían ya el curso de los acontecimientos. En octubre de 1918 la derrota militar de Alemania era ya un hecho.
La revolución política interna alemana estalló en noviembre de 1918 como consecuencia de la mala marcha de la guerra y los problemas sociales y económicos que empezaban a estallar. No obstante, la Revolución Alemana de 1918/19 no puede inscribirse entre las grandes o clásicas revoluciones de la historia universal. En esta fecha, Alemania ya era demasiado "moderna" para una transformación política y social radical al modo de la Revolución Francesa de 1879 o la Revolución Rusa de octubre de 1917.
El II Imperio Alemán se disolvió ante el completo fracaso militar sufrido en el campo de batalla y la revolución interna a la que se tuvo que hacer frente. Guillermo II abdicó el 9 de noviembre de 1918 y buscó refugio al día siguiente en los Países Bajos. Ese día se proclamó la República en Berlín. En febrero del año siguiente se reunió en la ciudad de Weimar la nueva Asamblea Nacional Constituyente: había comenzado la llamada República de Weimar que sucedió al II Imperio Alemán.
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a Primera Guerra Mundial44. También conocida como la Gran Guerra, fue un conflicto armado que estalló en 1914, entre las potencias de la Triple Alianza (Alemania, Imperio Austro- Hungaro, Italia45) y la Triple Entente (Inglaterra, Francia y Rusia). Ambas alianzas sufrieron cambios y fueron varias las naciones que acabarían ingresando en las filas de uno u otro bando según avanzaba la guerra: Italia, Japón y Estados Unidos se unieron a la Triple Entente, mientras el Imperio Otomano y Bulgaria lo hicieron con la Triple Alianza. En total, más de 70
44http://www.resumendehistoria.com/2010/06/la-primera-guerra-mundial-resumen.html y http://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Guerra_Mundial
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Italia, que había sido miembro de la Triple Alianza junto a Alemania y Austria-Hungría, no se unió a las Potencias Centrales, pues entendió que Austria, en contra de los términos pactados, fue la nación agresora que desencadenó el conflicto.
millones de militares, incluyendo 60 millones de europeos, se movilizaron y combatieron en la guerra más grande de la historia.
A finales del siglo XIX, el Reino Unido dominaba el mundo tecnológico, financiero, económico y sobre todo político. Alemania y EEUU le disputaban el predominio industrial y comercial. Durante la segunda mitad del siglo XIX y los inicios del siglo XX se produjo el reparto colonial de África (a excepción de Liberia y Etiopía) y de Asia Meridional entre las potencias europeas, así como el gradual aumento de la presencia europea y japonesa en China, un estado que para entonces se hallaba muy debilitado. Así, para aquel entonces era cada vez más patente la ambición de las potencias imperialistas por controlar las mejores colonias y semicolonias del planeta. Anhelaban y necesitaban poseer las ricas fuentes de materias primas en ellas producidas y ampliar los grandes mercados para vender sus manufacturas.
Aunque el imperialismo que venían desarrollando desde hacía décadas las potencias involucradas fue la principal causa subyacente, el detonante del conflicto se produjo el 28 de junio de 1914, día en que fue asesinado junto a su esposa el Archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Austro-Húngaro cuando visitaba Sarajevo. El crimen fue cometido por un grupo nacionalista serbio llamado "Mano Negra", enemigo del expansionismo austriaco en los Balcanes. En represalia, Austria-Hungría le declaró la guerra a Serbia (28-07-1914). Entonces, Rusia movilizó tropas para ayudar a Serbia, lo que provocó que Alemania le declare la guerra a Rusia (01-08-1914) y a su aliada Francia (03-08-1914). Cuando Alemania ocupó Bélgica (que se había declarado neutral) y Luxemburgo para invadir Francia, Inglaterra le declaró la guerra (04- 08-1914).
Cuando Alemania invadió Francia se inició la sanguinaria batalla de Marne (setiembre de 1914). Los franceses contuvieron a los alemanes, pero estos evitaron replegarse, iniciándose así la cruenta “Guerra de las Trincheras” con el subsiguiente empleo masivo de armas químicas por ambos bandos que provocó la muerte de 100.000 soldados y otros 900.00 resultaron heridos; hechos estos que fueron el detonante para que se alcanzara el conocido como Protocolo de Ginebra de 1925 para la prohibición de estas armas y de las conocidas como biológicas46. En 1916, los alemanes intentaron tomar la fortaleza de francesa de Verdum, pero también fracasaron. El mismo año, ingleses y franceses lograron derrotar a los alemanes en la batalla de Somme.
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El Protocolo de Ginebra de 1925 prohíbe el empleo en la guerra de armas biológicas y químicas. Dicho Protocolo se redactó y firmó en la conferencia para la supervisión del comercio internacional de armas y munición, celebrada en Ginebra del 4 de mayo al 17 de junio de 1925 bajo los auspicios de la Sociedad de Naciones, y entró en vigor el 8 de febrero de 1928.
En el frente oriental, Alemania atacó a Rusia y la derrotó en las batallas de Tannemberg y de los Lagos Masurianos. En 1917, los comunistas rusos derrocaron al zar Nicolás II y firmaron el tratado Brest-Litovsk restableciendo la paz con Alemania. El retiro de Rusia fue compensado con la incorporación de Italia y EEUU al bloque de la Entente. En marzo de 1918, Alemania lanzó una ofensiva en el frente occidental, pero los anglo-franceses los vencieron en la Segunda Batalla de Marne, y con la ayuda de las tropas estadounidenses hicieron retroceder a los germanos hasta obligarlos a firmar su rendición en el Armisticio de Compiegne (11 de noviembre de 1918).
Entre enero y junio de 1919 se reunieron en Versalles los representantes de los países que participaron en la guerra para decidir qué medidas se debían adoptar contra Alemania por haber causado tantas desgracias y nueve millones de muertos, dando origen a lo que se conoce como el Tratado de Versalles. En consecuencia, las potencias vencedoras impusieron duras condiciones a las naciones derrotadas. Por ejemplo Alemania tuvo que ceder Alsacia y Lorena a Francia, y el Imperio Austro-Húngaro, como ya se ha mencionado, se desintegró, dando origen a los estados de Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia. Además, Alemania quedó obligada a pagar una millonaria indemnización a los vencedores, a limitar el número de sus soldados y a no fabricar ni importar armamento.
Por lo tanto, tras el fin de la guerra, cuatro grandes imperios dejaron de existir: el alemán, el ruso, el austro-húngaro y el otomano. Los estados sucesores de los dos primeros perdieron una parte importante de sus antiguos territorios, mientras que los dos últimos se descompusieron en varias naciones. El mapa de Europa y sus fronteras cambiaron completamente y varias naciones se independizaron o se crearon como consecuencia de ello. Al calor de la Primera Guerra Mundial también se fraguó la Revolución rusa, que concluyó con la creación del primer estado autodenominado socialista de la historia, la Unión Soviética. Como única parte positiva del conflicto se puede decir que fue la causa principal para la fundación de la Sociedad de Naciones47, con el objetivo de evitar que un conflicto de tal magnitud se volviera a repetir. Sin embargo, dos décadas después estalló la Segunda Guerra Mundial.