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CAPÍTULO II. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

C. Implementación del proyecto

Respecto a la implementación del proyecto a través de un taller se establece, de acuerdo con Ander-Egg (1999), que el taller desde el punto de vista pedagógico, es una

forma de enseñar y de aprender a través de la realización de algo, que se hace conjuntamente. Este aprender es en equipo.

Los supuestos y principios pedagógicos establecen que el taller: a) es un hacer productivo en el que se aprende haciendo en equipo; b) es una metodología participativa en la que todos están implicados e involucrados como sujetos de aprendizaje; c) es una pedagogía de la respuesta a preguntas, sin instalarse en certezas absolutas; d) facilita que se articulen e integren diferentes perspectivas profesionales en el quehacer de estudiar y actuar sobre un aspecto de la realidad, asimismo facilita el abordaje sistémico, como método de investigación, forma de pensar, metodología del diseño, marco de referencia común; e) la relación coordinador-participante queda establecida en torno a la realización de una tarea común. El coordinador, desempeña la función de estimular, animar, asesorar y brindar la asistencia técnica; y, los participantes se insertan en el proceso de aprendizaje como sujetos, con el apoyo teórico y metodológico del coordinador y facilitador, y de la bibliografía y documentación de consulta que las exigencias del taller requieran; f) como el taller es un aprender haciendo en el que los conocimientos son adquiridos mediante una práctica sobre un aspecto de la realidad, conlleva un carácter globalizante e integrador; g) implica y exige trabajo en equipo organizado para el aprendizaje, que contempla además actividades y tareas que se realizan individualmente. Asimismo, precisa de técnicas grupales con el objeto de que las potencialidades del trabajo puedan hacerse realidad; h) permite integrar, en un solo proceso, tres instancias: la docencia, la investigación y la práctica.

El taller sólo puede funcionar en equipo y cooperativamente, existen diversos tipos de taller, pero el requerido para este proyecto es el taller total que consiste en integrar a todos los colaboradores del centro educativo.

La estrategia pedagógica del taller articula la actividad de los participantes en una tarea común. Toda la actividad didáctica se centra en las acciones concretas que supone para el logro de los objetivos, y precisan relacionar la teoría con la práctica.

En el taller el coordinador ayuda a los participantes a aprender a aprender, a través de la realización de las actividades sistemáticas, articuladas y planificadas. El aprendizaje se centra en aprender haciendo, con la ayuda de los demás y actuando cooperativamente; es un proceso dialéctico del pensamiento acción, que pretende ir integrando en un mismo proceso la acción y la reflexión que se transforma en práctica.

La didáctica propia del taller requiere la comprensión, que como actividad cognoscitiva precisa ir más allá de la información, supone indagar, reflexionar, encontrar evidencias, atender dudas y lagunas del conocimiento, de tal manera que la actividad cognoscitiva y experiencial conlleve significado para la persona que conoce.

Cabe indicar que los retos en el trabajo del taller, según lo expresa García (1999) demanda la capacidad para comprender, opinar y criticar materiales escritos, así como la habilidad para comunicarse de manera oral y escrita; además, de seleccionar y aplicar información de diferentes fuentes.

Asimismo, se precisa de actitudes de escucha, cuestionamiento ante los propios y otros planteamientos y también apertura ante diversas alternativas y cuestiones que parezcan cerradas o muy discutidas.

En cuanto al rol de coordinador o facilitador del taller, de acuerdo con Ander-Egg (1999) se precisa que: planifique el taller, seleccione estrategias; organice el

taller; facilite la participación, anime, incite, motive, oriente, enriquezca los procesos de construcción de significados, proporcione información y suscite interés; actúe como asistente técnico; enseñe a razonar y pensar con orden; plantee cuestionamientos; sea

metódico y organizado; sea abierto al diálogo y clarifique las intervenciones; muestre respeto y empatía ante los participantes; cree un ambiente emocional e intelectual que facilite un trabajo gratificante y productivo; evalúe el rendimiento del proceso; recolecte información y realice un reporte de información.

En relación con el rol de los participantes, se puntualiza que: sean sujetos de su propio aprendizaje y realicen propuestas creativas; apliquen los conocimientos a las actividades. El conjunto de relaciones entre los participantes requieren iniciar el proceso de aprendizaje desde una responsabilidad compartida mediante el trabajo individual y de equipo.

Al final de esta sección, conviene indicar la relevancia que conlleva la aportación de los grupos de interés para la generación de la planeación normativa. Los grupos de interés, tal como establecen Meade y Ruiz (2002) corresponden a los alumnos, exalumnos, padres de familia, instancias superiores y consultores externos, entre otros.

Russi (en Galindo, 1998) acentúa que la sesiones de grupo, como técnica de carácter cualitativo permiten obtener información a través del flujo de mensajes que se explicitan entre los integrantes de un grupo que pone en el habla sus representaciones de la realidad. El grupo precisa de un moderador que realiza una propuesta en búsqueda de consensos, disensos, deseos, necesidades, creencias e información.

El diseño de la técnica requiere atender una estructura de datos tridimensional: personas, cuestionario y cuadro de resultados. El tamaño del grupo requiere de un promedio de siete participantes, cuatro como mínimo y diez como máximo. El tiempo que se recomienda es un máximo de una hora y media.

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