• No se han encontrado resultados

9. DISEÑO METODOLÓGICO

9.2. Implementación y análisis

Para la ejecución de este proyecto de aula se seleccionó el Jardín de Integración Social La Manuelita ubicado en la localidad de suba, debido a que los niños y niñas de este espacio ya se encontraban en su mayoría, sensibilizados con el tema afro gracias a las intervenciones realizadas por las compañeras del Colectivo Cucurumbé el año anterior. Al conocer el jardín y a las profesoras que allí trabajan se realizó una selección de los posibles grados con los cuales se iba a trabajar durante el año 2015 y 2016, de esta manera nos correspondió realizar el proyecto pedagógico con diez niños y cinco niñas los cuales oscilaban entre los 3 y 4 años del grado pre-jardín 3 a cargo de la docente Diana Marcela Artunduaga.

Objetivo general:

Sensibilizar a los niños y las niñas sobre la espiritualidad yoruba.

Objetivos específicos:

● Identificar algunos de los Orishas o deidades y sus características

● Estimular la motricidad fina y gruesa de los niños y las niñas a través de creaciones artísticas.

● Fortalecer la imaginación y mundos posibles a través de las narraciones orales (patakíes) sobre los Orishas.

● Fortalecer el compañerismo y el respeto por el otro a través de actividades en equipo

Este último objetivo específico obedece a un diagnóstico evidenciado, puesto que, en las primeras intervenciones o sesiones con los niños y las niñas, se percibió un alto grado de violencia física y verbal entre ellos y ellas, por lo cual fue necesario fomentar actividades en equipo para mejorar la convivencia y el respeto hacia el otro.

El primer cambio que se realizó al proyecto, se dio en esta primera fase, porque nos vimos en la necesidad de incorporar la tradición oral en relación con la adaptación de patakíes, esta adaptación se realizó debido a la complejidad que tenían estos para su entendimiento, la dinámica empleada era narrar a los niños y niñas las historias adaptadas, sin contar con apoyos visuales, lo cual al inicio funcionó, pero en sesiones siguientes ya no cautivaban y llamaban la atención de los sujetos. En la recopilación de materiales e información que se realizó, se encontraron patakíes de carácter fundacional los cuales se relacionan con valores, e historias sobre los Orishas. Durante la indagación de información encontramos que eran muchos los Orishas en la espiritualidad yoruba, por ello se tuvo en cuenta los más representativos y los que más llamaron la atención a las investigadoras, estos fueron Elegguá, Yemayá, Oshún, Obatalá y Orula, los cuales corresponden a los colores primarios (amarillo, azul y rojo) más el color blanco y el verde.

A pesar de haberle dado protagonismo a la tradición oral, por medio de adaptaciones realizadas a los patakíes, las cuales permitieron la participación de niños y niñas logrando un constante movimiento en los espacios y vinculación con las historias, no se logró que ellos y ellas interactuaran realmente con estas historias, además, en las consultas bibliográficas y en las entrevistas con expertos, se dificulto el proceso de adquirir o conseguir los patakíes (historias propias de la espiritualidad yoruba); por esta razón el segundo cambio corresponde a la

reconstrucción total de estas historias teniendo en cuenta valores , y además problemáticas actuales y cercanas a los niños y niñas para que se relacionarán y solucionaran con las actividades de creación artística, debido a que cada historia narrada daba la oportunidad de que los niños y niñas crearán un objeto específico dependiendo del Orisha y de lo que esté/a necesitaba.

Posteriormente en este mismo año surgió el tercer cambio, el cual fue la vinculación del tema del medio ambiente al proyecto pedagógico de aula, este fue sugerido por parte de la docente Diana Artunduaga titular del grado pre-jardín 3; este tema se logró articular sin ningún problema, ya que gracias a todo lo consultado y entrevistas con expertos se evidenció que esta espiritualidad en particular, reconoce la importancia de las relaciones respetuosas con la naturaleza, e incorpora a sus prácticas espirituales el uso de elementos naturales y cotidianos.

Es así como durante este primer año se realizaron dos etapas en el proyecto de aula: una de sensibilización y creación sobre los Orishas en el primer semestre y otra de la articulación de la naturaleza en el segundo.

Durante la primera etapa se trató de adecuar el espacio en donde se iba a trabajar, para ello se hizo uso de figuras, imágenes, colores, objetos, frutas, alimentos y música dependiendo del Orisha a trabajar por cada sesión. En el primer semestre el trabajo pedagógico e investigativo se realizó en torno a los Orishas Elegguá, Yemayá, Oshún y Orula; por cada uno de ellos y ellas se emplearon dos sesiones, en la primera se contextualizaron las características y propiedades de cada uno de ellos y ellas, y en la segunda, se desarrollaba un taller8 con actividades dedicadas únicamente a la creación artística de algún objeto representativo del Orisha.

A continuación, se encuentra cada una de las sesiones del primer semestre del año 2015, las cuales están analizadas teniendo en cuenta su objetivo e implementación pedagógica con los niños y niñas en aras de alcanzar los objetivos expuestos con anterioridad, dicho análisis se realizó teniendo en cuenta algunos autores y documentos importantes para el trabajo con primera infancia como el Lineamiento Pedagógico y curricular para la Educación Inicial en el Distrito. Cabe recordar y hacer

énfasis en que cada historia fue creada por las investigadoras y las pocas adaptaciones de los patakíes no fueron empleadas debido a la densidad de s contenido.

Sesión 1: ¡Festejemos nuestro encuentro!

En esta sesión se creó un ambiente de festividad y diversión para lograr un acercamiento y conocimiento de los niños y niñas. Para lograr dicho encuentro se emplearon juegos como un medio para explorar y socializar (Bruner, 1995, p.211) lo cual potencializa el desarrollo integral de los sujetos. Como provocación y primer acercamiento hacia los Orishas se narró una historia llamada ¡Corre, salta, Camina, ¡Escóndete... que te encuentro! (anexo 1) la cual trata sobre un juego de escondidas protagonizada por los Orishas Elegguá, Orula, Obatalá, Yemayá y Oshún en un bosque. Esta sesión se realizó de manera satisfactoria, los niños y niñas estuvieron contentos durante el baile se reían y bailaban con sus compañeros, en cuanto a los juegos los cuales eran de contacto corporal (según el lineamiento Distrital para primera infancia) se evidenció que a los sujetos se les complicó un poco seguir instrucciones, por este motivo se decidió cambiar aquellas que se les dificultaban. Finalmente, al momento de la narración todos los niños y niñas participaron y con su cuerpo hacían los movimientos que los personajes de la historia ejecutaban. Estas actividades nos ayudaron a evidenciar actitudes violentas de los niños y niñas hacia sus pares debido a que se insultaban constantemente y se golpeaban, igualmente se observó un gusto de ellos y ellas en participar en las narraciones.

Sesión 2-3: Iniciando y creando con Elegguá.

Como un aspecto fundamental de estas edades y para crear un vínculo con ellos y ellas empleamos una rutina antes de iniciar cada sesión, para ello se les mostró y enseñó la canción de bienvenida de origen nigeriano Funga Alafia y unos pocos pasos representativos de esta: Funga alafia - Manos a la cabeza, ashé, ashé. - Manos al corazón y manos hacia la gente. Funga alafia - Manos en los labios; ashé, ashé. - Manos al corazón y manos hacia la gente.

Esta canción permitió a lo largo del año que los niños y niñas cambiarán la manera de iniciar sus actividades en el jardín, sin duda alguna también ayudó a fortalecer su participación debido a que el saludo lo realizaban todos a la vez y cuando alguno de ellos observaba que había un compañero que no lo hacía, lo animaba para que lo siguiera; debido a que esta canción está en una lengua desconocida para ellos y ellas, también ayudó a estimular su memoria, vocabulario, pronunciación y escucha; de esta manera se puede diferir que también contribuye a que el desarrollo y el ‘‘dominio paulatino del lenguaje otorgue a los niños y las niñas una capacidad creciente para empezar a contar su propia historia y la posibilidad de narrar sus experiencias cotidianas” (Alcaldía, 2013, p.111) a lo largo de las actividades propuestas a lo largo del año.

Ilustración 1. Espacio con colores representativos a Elegguá y juguetes construidos por los niños y niñas.

En esta sesión los niños y niñas estuvieron en un aula de color roja con varios elementos de color negro, allí se encontraban varios objetos cotidianos de estos colores, como una manzana, un zapato, un Transmilenio, una rueda, etc. Como acercamiento a las plásticas se les presentó una imagen de Elegguá, y algunas de sus características más importantes, como su gusto por los dulces y los juguetes, por esta razón, la segunda sesión consistió en que los niños y las niñas a través del taller como estrategia pedagógica lograran construir un juguete con materiales reutilizables para este Orisha.

La razón para elegir a este Orisha como el primero a trabajar con los niños y niñas radica en que en la espiritualidad yoruba es elemental atender a este Orisha de primero, esto quiere decir que para darle ofrendas siempre él es el primero en recibirlas; otra razón es que Elegguá representa en

esta espiritualidad el inicio y el fin y como era la primera actividad que daba a conocer a una deidad en específico le otorgamos el lugar que correspondía.

Sesión 4-5: Navegando con Yemayá

Como anteriormente se mencionó, cada sesión se inició con la canción de bienvenida Funga Alafia. En esta ocasión se narró la historia ‘‘El collar de Yemayá’’ (anexo 2) creada por las docentes en formación, el objetivo de esta historia era que los niños y niñas conocieran algunos elementos fundamentales de esta Orisha, como el mar, relacionado como el lugar natural en donde vive y del cómo es este, además de reconocer el color azul como el característico de ella, esta historia dio pie para la búsqueda del eleke que Yemayá perdió en el mar, las docentes prepararon el espacio, permitiendo que los niños y niñas "realizaran un viaje hasta el mar" para ello, se adecuo el mar (representado en una piscina inflable caracterizada como el mar y la cual respondía a un ambiente diferente del aula convencional); este “mar” estaba acompañado de imágenes de peces y de distintos animales que viven en él. Para llegar hasta allí, se preparó un camino que los niños y niñas siguieron, antes de esta actividad se realizó una motivación que consistió en hablarles sobre el mar, preguntarles sobre este, e indagar sus conocimientos previos, permitiendo una contextualización, en la que encontramos que la gran mayoría no conocía el mar, que lo habían visto por medios audiovisuales, lo confundían con ríos, igualmente desconocían algunas características de este, como la sal, los diferentes colores, y los animales que habitan allí.

Posteriormente y con la ropa adecuada, los niños y niñas disfrutaron de la actividad, comentaban que nunca habían ido, que el agua estaba fría, sabia feo, aun así, estaban muy alegres y jugaban con sus pares para encontrar el eleke perdido.

Como actividad creadora y debido a que los niños y niñas no encontraron el collar, los niños y niñas elaboraron un eleke representativo de Yemayá hecho de pasta, lana y pinturas de color azul y blanco. Esta experiencia artística contribuyó, al manejo de diferentes materiales, sensaciones y al desarrollo de la motricidad fina, lo cual “posibilita el desarrollo de la creatividad, aportando también elementos a su desarrollo individual y social” (Alcaldía, 2013, p.68).

Por otro lado, el objetivo de llevar a los niños y niñas al mar consistió en acercarlos al ambiente natural de Yemayá, para que a través de esta experiencia lograran darse una idea de las sensaciones que el mar les ofrece, como su agua salada y fría, las texturas de la arena, los peces, el sonido, el viento, los colores, las formas de los peces, y del aspecto y características físicas de la Orisha Yemayá. Evidenciamos que fue una experiencia muy enriquecedora para ellos y ellas porque fue una actividad nueva, muy lúdica, la cual permitió que llegaran a relacionar a Yemayá como la Orisha que vive en el mar, además querían repetir la experiencia de ir al mar todos los días que nos encontrábamos pues siempre nos preguntaban ¿cuándo vamos a ir a la casa de Yemayá? ¡Yo quiero volver al mar!

Ilustración 2. En el "mar" y construyendo elekes.

Sesión 6-7: Creando y adivinando con Orula

Iniciamos nuevamente con la canción Funga Alafia, como en la primera actividad, pues esto permitió desarrollar en los niños y niñas una memoria corporal y auditiva de la canción, también se presentaron objetos cercanos a la cotidianidad de los niños y niñas, como frutas y animales de color amarillo y verde para que ellos y ellas los reconocieran, y asociaran sus colores al Orisha Orula, además consideramos importante que ese saber cotidiano permitiría a los niños y niñas entablar una relación más cercana con cada Orisha. A continuación, se narró la historia creada “¡Orula!” (Anexo 3), la cual permitió contextualizar a los sujetos sobre quién es Orula, cómo es,

en donde vive, cuáles son sus colores representativos y quienes son algunos de sus amigos y amigas. Esto con el fin de aportar otros elementos fundamentales que ayudarían a los niños y niñas a reconocer desde otros aspectos a este Orisha.

Posteriormente se realizó un juego en el cual los niños y niñas debían adivinar por medio de diferentes sonidos qué animal hacía el ruido que escuchaban; este juego de regazo-musical nos permitió conocer los saberes previos de los niños con relación a los animales tanto domésticos como salvajes, además de “desarrollar el potencial auditivo el cual aumenta en gran medida la capacidad de atención y concentración” (Alcaldía, 2013, p.139). Como resultado de este juego encontramos que los niños y niñas adivinaban la mayoría de los sonidos, aunque algunos eran confusos para ellos lograban identificar a qué animales correspondían, cuando sonaban muy duro gritaban y se emocionaban, a pesar de esto jamás se asustaron, por petición de los niños y niñas el audio se repitió tres veces, dándonos a entender que se habían divertido.

Para finalizar, los niños y las niñas comieron un poco de coco, mango y manzana verde, frutas características de este Orisha, el conocimiento de estas frutas ayudó a dar cierre a la historia debido a que tenía un final abierto y no se se sabía que frutas se había comido Orula; por esta razón se terminó la sesión de esta manera. Como complemento a esta sesión se realizó una actividad de creación en la cual los sujetos colorearon y decoraron un antifaz representativo de los animales que más recordaban de la actividad del audio. Debido al trabajo constante de esta investigación con relación a los colores consideramos que en las experiencias plásticas llevadas al aula y de acuerdo al lineamiento pedagógico y curricular para la educación inicial en el Distrito “los colores para los niños y niñas constituyen un estallido de vida... han de probarlos, verlos, aprenderlos y experimentarlos...” (Alcaldía, 2013, p.128) además de relacionarlos con cada Orisha, de allí la importancia de llevar alimentos, objetos e imágenes para la estimulación de sus sentidos.

Todas las actividades de creación desde la primera sesión hasta la última tenían como objetivo estimular la motricidad fina y gruesa de los niños y niñas para demostrar que los sujetos en primera infancia tienen capacidades asombrosas ante los materiales que se les presenten y en donde el proceso de creación es visto como “una habilidad que puede desarrollarse, mejorarse e impulsarse” (Álvarez, 2010).

Sesión 8-9: ¡Yeyeó!9 Oshún

Para Esta sesión trabajamos nuevamente la canción Funga Alafia; a continuación, se realizó una actividad en donde los niños y las niñas lograran diferenciar los colores, para ello llevamos tarjetas con objetos de varios colores para que ellos y ellas seleccionaran las que correspondían al color amarillo; en aquella ocasión como la Orisha que se trabajó fue Oshún la mayoría de objetos eran de color amarillo. En la actividad llamada ¿A qué me sabe? les brindamos a los niños y niñas frutas de color amarillo como mango y piña. Algunas de las reacciones que logramos evidenciar fueron comentarios de los niños y niñas sobre las frutas, como “el mango es dulce” “la piña me pica la lengua” “la piña esta ácida”. Estos comentarios permitieron conocer las sensaciones y conocimientos previos de los sujetos y reafirmar que acciones llevadas al aula como “ver, sentir, oír y oler proporciona los medios para establecer una interacción de los niños y niñas con el medio” (Alcaldía, 2013, p.125) creando una relación entre sus sensaciones táctiles, visuales y gustativas con los Orishas.

Enseguida, se hizo lectura de la historia creada por nosotras titulada ¡Yeyeó! Oshún (anexo 4) la cual daba conocer las características más importantes de esta Orisha, como sus alimentos preferidos, su color fundamental y el lugar natural en donde habita, la trama de esta historia era la falta de una flor para regalarla a su amiga Yemayá, como solución, Oshún propone a los niños construir una planta con objetos que las personas arrojan a su hogar (río); en el taller se les brinda a los niños y niñas tapas de botellas plásticas y palos (materiales reutilizables) a la vez que se les mencionan unos pasos para que ellos y ellas pintarán de amarillo las tapas y armaran una flor.

Podemos rescatar que en esta sesión los niños y niñas pintaron y armaron su flor con un objetivo y el cual era regalársela a sus mamás ya que por esos días se había celebrado el día de la madre, por esta razón se mostraban entusiasmados y se retaban los unos a los otros para hacer la flor más hermosa; esta situación nos hizo pensar en la motivación que debíamos darles a los niños y niñas

para que en todas las creaciones artísticas

estuviera presente esa misma emoción y

energía en el momento de crear.

Ilustración 3. Niños y niñas pintando una flor para Yemayá.

Sesión 10: ¡A sentir olores y sabores!

Como última sesión del semestre 2015-1 organizamos una serie de actividades pedagógicas para rescatar todo lo trabajado a lo largo de esos meses. La primera actividad fue la canción Funga Alafia, en seguida entregamos las flores que anteriormente los niños y las niñas habían pintado y armado debido a que en la sesión anterior algunas se desarmaron y no se secaron; a continuación, se hizo una ofrenda o un regalo que constaba de varias frutas para los Orishas Elegguá, Yemayá, Oshún y Orula trabajados con anterioridad, dichas frutas fueron consumidas por los niños y niñas.

El salón estuvo adecuado con fotografías de las diferentes actividades realizadas en donde los niños y niñas eran protagonistas, esto para hacer un ejercicio de memoria y reconocimiento a todo lo realizado hasta el momento; y como un ejercicio que pretendía darle valor al proceso creativo de los niños y niñas, y a su trabajo en equipo durante las sesiones. Igualmente, había música e imágenes de los Orishas empleadas a lo largo de las sesiones, con el fin de recordarlos, y que fueran vistos por los niños y niñas reunidos en un solo lugar. Finalmente, los niños y niñas pintaron un mural con sus manos teniendo en cuenta todos los colores representativos de los Orishas que

conocieron, como resultado de dicha reunión, se evidenció que los sujetos recordaban algunos Orishas más que otros, por ejemplo, se acordaban más de la Orisha Yemayá, consideramos que esto se debe a que la experiencia con respecto a esta, fue un poco más significativa, disfrutada y valorada por los niños y niñas. De esta manera llegamos a la reflexión de pensarnos más