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LAS IMPORTACIONES DE ARMAMENTO Y EL PAPEL DE LAS POTENCIAS FASCISTAS

No obstante el superávit comercial, los insurgentes no financiaron su sublevación gracias a los movimientos comerciales, los créditos a corto plazo o a las entregas de activos financieros de los españoles de su zona. Como ha sido establecido de forma concluyente en la literatura especializada, las facilidades y ayudas obtenidas por el bando franquista de sus aliados, la Alemania nazi, la Italia fascista y el Portugal salazarista, fueron vitales no solo para sostener la sublevación, sino también para su victoria final. Como ya dijo Viñas, «las bases de la Hacienda de guerra de los sublevados se establecieron prontamente en el exterior»36.

El caso de la Alemania nazi fue, sin duda, el más llamativo, aunque, como ha puesto de manifiesto Viñas, no el más importante cuantitativamente. El volumen de la ayuda alemana, así como los pagos anticipados por los españoles durante los años de contienda, ha tenido que ser deducido por los autores a partir de las negociaciones sobre la deuda iniciadas una vez terminada la guerra en España. Así, García Pérez habla de una cantidad de entre 537 millones y 560 millones de Reichsmark (RM)37. Por su parte, Viñas sitúa el montante total entre los

498 millones del 31 de marzo de 1939 y los 560 millones de marcos a que se habría ampliado hasta el 30 de junio de 193938. Leitz abre todavía más el arco, citando una cifra mínima de 430

millones y una máxima de 580 millones de Reichsmark39. Las discrepancias entre los autores

se justifican por la diferente documentación utilizada para ilustrar este importante asunto40.

Dependiendo del momento preciso en el que las autoridades alemanas realizaron su cuantifi- cación, y de las partidas que decidieron o no incluir, el montante total de la deuda variaba, y, por lo tanto, resulta muy complicado determinar el volumen total de ayuda. De la misma ma- nera, la cuantificación de las importaciones de material militar resulta muy compleja. Podría- mos distinguir tres tipos de importaciones o ayudas: en primer lugar, las compras de pertrechos y armamento destinadas a los ejércitos franquistas; en segundo lugar, el envío de tropas y ase- sores militares y los gastos generados por su estancia; y, por último, el envío de mercancías.

En cuanto a los suministros a los tres ejércitos, al finalizar la guerra las autoridades españolas reconocieron obligaciones por valor de 98,9 millones de RM (unos 40 millones de dólares), que se dividían en 41,77 millones de RM de gastos anteriores al 7 de noviembre de 1936, muy probablemente relacionados con el envío de aviones para el traslado de las tropas africanas a la Península, y suministros especiales y envíos económicos, por 46 millones de RM41.

Por otro lado, el Gobierno nazi presentó facturas adicionales por valor de 176,62 millones de RM, a los que habría que unir los 80,11 millones de RM de suministros de material por parte de la industria germana. En total, 256,73 millones de RM (103,5 millones de dólares). A estas obligaciones se añadirían los pagos anticipados por el Gobierno español durante la guerra, pues las facturas presentadas por las autoridades alemanas tras la contienda se referían a la deuda pendiente, no a la ya saldada. Parece haber acuerdo en situar los pagos realizados por España por diversos conceptos entre julio de 1936 y abril de 1939 alrededor de los 115 millo- nes de marcos (aproximadamente, 46,5 millones de dólares), que pueden desglosarse entre

36. Viñas (1984), p. 178. 37. García Pérez (1994), pp. 81 y 82. 38. Viñas (1984), pp. 196 y 197. 39. Leitz (1996), pp. 93 y 94. 40. Las cifras se discuten con más detalle en el capítulo 4. 41. Estas cifras se basan en el estudio de García Pérez (1994), pp. 129, 130 y 136. Hay que señalar que los datos no siempre permiten distinguir entre importa- ciones de material militar y otro tipo de suministros, por lo que estos cálculos son solo aproximados.

entregas de pesetas, de divisas y de productos requisados, especialmente minerales. La factura de los suministros militares alemanes se elevaría, pues, a 371,73 millones de RM (unos 150 millones de dólares). En cuanto a las tropas enviadas a España, los gastos de la Legión Cóndor fueron estimados en 381 millones de RM (153,7 millones de dólares), de los que 111 millones corresponderían al personal y los restantes 270 millones al material, del que solo una parte (11 millones de RM) se quedaría en España al finalizar la guerra. Por lo tanto, solo estos deben incluirse en el capítulo de importaciones.

En lo que respecta a las relaciones estrictamente comerciales, es necesario resaltar que la importancia de las relaciones hispano-alemanas fue mucho mayor que la de las man- tenidas con otros países. En 1935, los flujos comerciales con Alemania significaron alrededor del 13% del total exportado o importado. A partir de julio de 1936, la significación de los inter- cambios con el país germano comenzó a crecer rápidamente, alcanzando en 1938 el 33,72% de la exportación y el 26,29% del total de las compras españolas en el exterior, lo que suponía más del doble de su significación en el comercio español de preguerra42. A partir de 1937, y

a medida que las tropas franquistas fueron dominando una parte cada vez mayor del territorio español, Alemania pasó a ser el principal proveedor de la economía española. Las compras en el país germano se concentraron, en primer lugar, en productos tradicionales del comercio hispano-alemán, como la maquinaria, los vehículos, las manufacturas metálicas o los aparatos e instrumentos eléctricos. Junto con ellos, aumentaron de forma llamativa las importaciones de bienes intermedios como el carbón, los abonos o los productos de papel, así como las de bienes de consumo como los textiles de algodón. Las compras en Alemania permitieron a la España franquista continuar su actividad productiva, sin necesidad de utilizar las escasas divisas.

También la ayuda italiana se concentró en el envío de armamento y pertrechos, así como tropas, para apoyar el esfuerzo militar de las tropas rebeldes. De acuerdo con los cálcu- los presentados por Viñas, hasta junio de 1938, los suministros militares se elevaron a 3.627 millones de liras (unos 195,32 millones de dólares). Faltarían por contabilizar los sumi- nistros realizados entre julio de 1938 y el final de la guerra, que, si siguieron el ritmo mantenido hasta junio de 1938, pudieron superar los 1.000 millones de liras (54 millones de dólares)43. Por

otra parte, los gastos del cuerpo de tropas voluntarias ascendieron a 3.300 millones de liras (177,7 millones de dólares). Un total aproximado de 7.000 millones de liras (373 millones de dólares)44. Del mismo modo, para garantizar el suministro de las zonas bajo dominio franquis-

ta, se intensificó el intercambio de mercancías. La importancia de Italia como socio comercial de España aumentó considerablemente, pasando a acaparar, en 1938, el 9% de la exporta- ción y el 4,5% de la importación españolas. Los principales productos exportados a Italia fueron el hierro, el aceite de oliva y las conservas de pescado, en especial las anchoas.

La ayuda recibida por Franco desde el vecino Portugal tuvo, sin duda, menor impor- tancia económica, pero no debe pasar desapercibido su valor estratégico. A través de Portu- gal se establecieron rutas que solventaron los problemas logísticos ocasionados por la sepa- ración geográfica inicial entre los territorios bajo dominio franquista y también se realizaron buena parte de las entregas del armamento y los suministros adquiridos en diversos países del mundo, sobre todo Alemania. Además, empresas y agentes portugueses actuaron de in- termediarios entre los suministradores internacionales de armas y las autoridades militares franquistas. En cuanto a las ayudas concretas, aunque en la literatura especializada se afirma que debieron alcanzar volúmenes significativos, son escasos los datos con que contamos. Así, poco o nada sabemos de las compras a crédito realizadas por los militares españoles a la industria militar portuguesa, que suministró detonadores, cartuchos , explosivos varios, ame-

42. Dado que Alemania no comerció con la zona republicana a partir de 1937, la significación de ese comercio para la zona franquista hubo de ser mucho más elevada. 43. A esta cifras se llega calculando el importe medio semestral de suministros militares llegados desde Italia, que fue de unos 900 millones de liras entre julio de 1936 y junio de 1938, y aplicando este cálculo a los meses de guerra restantes. 44. Viñas (1984), p. 193. Giura (2002), p. 93, eleva esa cifra a 8.500 millones de liras.

tralladoras y granadas, desde empresas como TSF, Lima Mayer & C.ª, Fábricas do Estado de Barcarena o Industrias Portuguesas de Munições45. Por otro lado, diversas instituciones de

crédito portuguesas prestaron su apoyo a la causa franquista con préstamos en divisas diver- sas abiertos a nombre de instituciones o particulares extranjeros.